En este artículo mi objetivo es llevar una pautas al amigo lector y a
todos los profesionales que de alguna manera se dignan en leer la
presente columna, ello lo digo porque al parecer muchos profesionales
-claro está no todos, hago la salvedad-, no tienen un concepto claro
sobre lo que es hacer un verdadero análisis a un texto o a un documento,
ni siquiera conocen los pasos a seguir, aun cuando en dicho
procedimiento no es necesario llevar orden cronológico, sí se deben
conocer las normas y los pasos a seguir, muchos en vez de ser auténticos
críticos, se convierte en detractores personales y se salen del campo de
la ciencia, pero no tanto debemos ser críticos, porque de nada nos sirve
la crítica si ello no nos conlleva a efectuar aportes que propendan por
mejorar, lo que se pretende analizar, para ser un buen crítico es
necesario hacer aportes, de lo contrario no sirve de nada nuestra
apreciación.
Para ser un buen analista (no crítico), ni mucho menos detractor,
debemos documentarnos y estructurarnos muy bien sobre el tema a tratar,
aun cuando hemos visto mucha retórica en materia de conceptos y nos
hayamos leído infinidad de tópicos, el verdadero análisis empieza cuando
entramos a aplicar en la práctica los conceptos aprendidos, para no
convertirnos en cansones parlanchines y el análisis debe dirigirse
exclusivamente al documento, texto y a la obra y no a lo personal, el
baluarte de un texto se pesa por su contenido y no por su volumen.
Muchos buscan el facilismo, porque les dá hasta pereza pensar no se
toman el trabajo de hacer un análisis hermenéutico, epistemológico,
dialéctico, semántico, por ello se ha caído en el dilema del error, se
ha difundido la mentira, y a pesar de que mucho se habla de ello es poco
lo que se hace en la práctica, hay quienes prefieren ignorar esto sin
embargo continúan enseñando la mentira porque se niegan a ver la luz de
la verdad.
Ningún analista emite un concepto si ignora las leyes o principios que
rigen las cosas, un abogado no puede litigar si ignora los códigos de
procedimientos o la constitución, en la ciencia sucede lo mismo: usted
no puede hablar de excesos de CO2 en la atmósfera, sabiendo que este
cumple un ciclo en la naturaleza ya que esto debe ajustarlo al principio
de conservación de la masa y energía, tampoco ajusta el estudio a la
leyes de los gases y debe saber que los excesos de CO2 de la atmósfera
son absorbidos en forma permanente por los océanos formando carbonato de
calcio, que el único de gas de invernadero es el vapor de agua, ya que
la temperatura es la medida del calor y el calor se mide en calorías, se
define la caloría como la cantidad de calor que se requiere para elevar
un gramo de agua a la temperatura de un grado centígrado dice agua y no
otro gas y que podemos demostrar que el CO2 no retiene ni atrapa el
calor en la atmósfera el día en que haya eclipse de sol, notaremos la
baja de temperatura en las zonas afectadas por el eclipse, razón por la
cual pierde vigencia los argumentos de los organismos “científicos
contemporáneos” y esas son las razones por las cuales solicité desmontar
el Protocolo de Kyoto, por ser anticientífico y para ello no se requirió
de elaborar un texto similar a un directorio telefónico, no es necesario
recurrir a la copialina para transcribir los incisos del citado
Protocolo ya que ellos se consiguen en la Internet.
INVESTIGADOR
Economista, Barranquillero (Colombia) investiga temas científicos.
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