En pro de la autoayuda, del desarrollo personal se ha escrito en abundancia, proporcionándonos conocimientos, herramientas que favorecen a todo aquel que se ha dispuesto utilizarlo, aprovechando la oportunidad que se nos ha dado de manifestarnos en este plano.
Son muchos lo interesados en este tópico que nos han legado de a cuerdo a su percepción, estudio, experiencia, conocimientos, sugerencias, consejos que pueden ayudarnos a identificarnos a lleva acabo las acciones que nos permitan adentrarnos en el alcance, repercusiones que genera el desarrollo personal.
Como se sabe, la resiliencia se sitúa en una corriente de psicología positiva y dinámica de fomento de la salud mental y parece una realidad confirmada por el testimonio de muchísimas personas que, aún habiendo vivido una situación traumática, han conseguido encajarla y seguir desenvolviéndose y viviendo, incluso, en un nivel superior, como si el trauma vivido y asumido hubiera desarrollado en ellos recursos latentes e insospechados. Aunque durante mucho tiempo las respuestas de resiliencia han sido consideradas como inusuales e incluso patológicas por los expertos, la literatura científica actual demuestra de forma contundente que la resiliencia es una respuesta común y su aparición no indica patología, sino un ajuste saludable a la adversidad.
A fin de desarrollar el tema propuesto hemos considerado el legado que nos proporciona, Daniel Fernando Peiró, autor del libro: 16 horas para templar el ser, sobre la Resiliencia, en donde señala que es un concepto que fue usado inicialmente en relación a los metales. Se dice que es la capacidad de un metal determinado de resistir y ser flexible a determinadas pruebas que se experimentaban con él, a los efectos de comprobar la calidad del mismo y de recobrar su estado original.
Por tanto destaca Peiró, la resiliencia humana es, esa fuerza impulsora interior que poseemos; la capacidad “natural” que tiene cada uno de nosotros para poder tolerar las adversidades de la vida; de poder transformarlas en desafíos, en nuevas oportunidades para fortalecernos.
Las personas "resilientes" son seres comprometidos consigo mismos, que se permiten el "control" de las circunstancias y, sobre todo, estar "abiertos" aceptando los cambios, ya que interpretan las experiencias como parte esencial de la propia vida que viven; es decir, de su propia existencia.
Desde luego, de acuerdo a lo que él desarrolla, nos invita a considerar que esas personas ya saben manejar adecuadamente el autoconocimiento, han determinado gracias a él en donde están las debilidades, fortalezas, así como el compromiso de estar atento en todo aquello que de alguna manera puede afectar negativamente al potencial creativo, espiritual que se nos ha dado.
Nos invita Peiró a formularnos las siguientes preguntas:¿Cómo podemos desarrollar esa capacidad de “resiliencia”?¿Cómo podemos descubrir nuestra fortaleza interior para avanzar sobre las propias adversidades?.
Sin duda, la respuesta tal como ya hicimos referencia esta en el “autodescubrimiento”; en iniciar el camino al conocimiento de nuestro Ser.
Esto sucederá paulatinamente, a medida que vamos conociendo nuestras propias virtudes o fortalezas; reconociendo nuestras debilidades; fomentando nuestros talentos y lograr expresarlos.
De aquí, la importancia de constantemente estar autoanalizando nuestras acciones, comportamientos, determinando que bien estamos usado nuestro potencia, nuestro compromiso de ser cada día mejores.
Peiró resalta la importancia de que nos comprometamos con a valorarnos y reconocernos valiosos; perdonarnos los errores y empezar a verlos como aprendizajes; es estimular la creatividad que hay en nosotros; es atesorar las relaciones con los demás, como un espejo de nuestra propia relación con nosotros mismos; es permitirnos dejar fluir los sentimientos sin coartarlos y abrirse a la comunicación del corazón, que jamás se equivoca.
Nos agrega Peiró, que la capacidad de “resiliencia” esta ligada a la interacción que tenemos con nuestro entorno, ya que de esta manera se posibilita su desarrollo. Mientras mejor sea nuestra relación con los demás y hagamos apertura a la sensibilidad, habrá mayor comprensión, apoyo y res-peto que fortalecerán esa facultad de superación de circunstancias adversas, mejorando nuestra "habilidad de respuesta" o "respons-habilidad".
No cabe la menor duda de acuerdo a lo expuesto como lo manifiesta Peiró, ser "resiliente" es ser una persona conciente de su individualidad y de su identidad. Saber realmente quienes somos, es reconocer nuestra propia esencia para poder tener res-puestas (y decisiones) competentes ante estas "posibilidades de aprendizaje" (como podríamos llamar a las adversidades).
Las adversidades ponen a prueba nuestro “autoliderazgo”. En muchas ocasiones, la mayoría de nosotros en algún momento de la vida hemos llegado a tocar fondo, quizás sin esperanzas.
Muchas veces, también, hemos escuchado que el dolor nos hace tomar conciencia para poder superarnos o levantarnos de las caídas.