Todo ser humano necesita y disfruta de tener relaciones con otras personas. A veces, sin embargo, esas relaciones pueden alejarse del afecto y convertirse en vínculos interesados en los cuales unos desean aprovecharse de otros. ¿Qué hacer cuando nos tomarnos con estas llamadas “relaciones interesadas? Siga leyendo.
El mundo humano es un mundo de relaciones en el cual no existe la
autonomía y la presencia y ayuda de otros resulta fundamental para la
supervivencia y el buen vivir. Podemos, sin embargo relacionarnos de una
manera humana y expresar afecto sincero y generar apoyo mutuo, o de una
manera mercantilizada y actuar con base el interés egoísta.
Se entiende que no es posible ni realista que una persona ame a todos
aquellos con quienes se tropieza o que llega a conocer. Es humano
expresar preferencias por seres de nuestra familia y entorno, o por
aquellos con quienes nos sentimos identificados o alineados y que
comparten calores, objetivos o maneras de comportarse similares a las
nuestras.
Sin embargo, hay quienes hacen de la manipulación egoísta una forma de
vida y es nuestro derecho detectar a estas personas y evitar que seamos
utilizados descaradamente y luego desechados como objetos sin valor.
Los aprovechadores muestran poco interés por las personas, a menos que
busquen obtener algo de ellas. Su conversación suele dedicarse a lo que
a ellos les interesa y si aparece otro tema, retoman lo suyo o se
muestran irritados.
Los más sofisticados pueden no pedir directamente, pero saben cómo poner
a otros a trabajar para ellos. Sugieren la necesidad de ayuda y dejan
que usted haga el esfuerzo. Estos vivarachos se transforman en víctimas
y le dicen que es usted es su única salvación para resolver alguna
carencia. Y si no se satisfacen sus expectativas podrá notar un cambio
negativo en el trato.
Los utilitarios buscan obtener información sobre sus bienes, relaciones
y posibilidades. Preguntarán si su vivienda u oficina es propia o
alquilada, hurgarán en precios y costos, e intentarán que usted les
presente a sus amigos y contactos, especialmente los más poderosos o
mejor relacionados.
Es costumbre para algunos emparejarse con personas de cierta posición
social o estabilidad económica para asegurarse un futuro confortable y
de bajo esfuerzo. Y aunque esto puede considerarse desde cierto ángulo
como una decisión sensata o inteligente, sorprende que quienes proceden
así, se sientan ofendidos cuando reciben una dosis de su propia
medicina.
Otra estrategia de las personas interesadas, es el “baño de halagos”,
que ofrecen cuando se está a punto de pedir algo generalmente
inmerecido. Muchos incautos caen seducidos ante estos falsos
reconocimientos y abren mente, corazón y bolsillo.
Si alguien quiere usar su tiempo, su dinero, sus relaciones o sus bienes
sin ofrecer una contraprestación equivalente a lo que recibirá, está
usted en el derecho de defenderse y evitar implicarse en este juego
aprovechador. Puede, en ese caso, tomar algunas de las siguientes
medidas que aquí se sugieren:
1- Clasifique a sus amigos por su conducta, más que por sus palabras, y
tenga detectados a los aprovechadores.
2- Si se ve presionado por una petición “urgente”, posponga la decisión
y diga algo como: “te respondo mañana”. Así ganará tiempo antes de
decidir.
3- Ponga límites. Si nota que alguien desea aprovecharse de su tiempo,
dígale lo haré por un rato, sólo por hoy, mejor otro día, etc.
4- No dé explicaciones. Cuando diga ¡No! No tiene por qué dar detalles
explicativos. Diga que es “por razones personales” y evitará que lo
presionen.
5- Apóyese en otros. Si le presionan demasiado, diga que su jefe, su
pareja o un amigo, es quien decide y debe consultar.
6- Aléjese de los aprovechadores. Por simpáticos que sean deje distancia
de por medio y estará mejor.
7- Aplique la asertividad. Dígale a quien pretende utilizarlo, que no
puede ayudarle en este momento. (ni en otro).
8- Asigne responsabilidades: Es su derecho no llevar cargas ajenas si no
es su decisión voluntaria y consciente. Diga amablemente, que esa
situación no es responsabilidad suya.
Como vemos, hay personas de conducta utilitaria que debemos detectar
para protegernos de su estilo inescrupuloso. Enfréntelos de manera
inteligencia y sin promover conflictos. Ponga límites, pues la gente
llega hasta donde usted lo permita. Gracias por leerme.