Muchos directores de organizaciones y de recursos humanos se han preguntado, más de una vez, cómo lograr que una organización funcione perfectamente coordinada y que todos sus colaboradores tengan un máximo rendimiento. La siguiente pregunta siempre estaba a unos minutos de la anterior: ¿cómo puede, un empleado normal, aprender o adquirir ‘eso’ que le hará más eficiente y productivo en su trabajo diario?.
La respuesta, en los últimos años, siempre ha sido que una adecuada
gestión de recursos humanos podría solventar el problema y que, para
ello, recursos humanos debería ser un partner del negocio. Y así ha
sido, nos hemos volcado en conocer el negocio, las estrategias y la
organización y, sin embargo, seguimos pensando que nos falta algo.
Realmente, nos habíamos olvidado que cada persona es un fenómeno sujeto
a la influencia de muchas variables y, entre ellas, las diferencias en
cuanto a aptitudes y patrones de comportamientos son muy diversas. Desde
esta perspectiva, si las organizaciones se componen de personas, todas
aquellas acciones que tengan por objetivo desarrollarlas, impactaran
positivamente en la organización. En otras palabras, la gestión de
recursos humanos se ha trasformado en la gestión del talento y ello es
debido a que el enfoque con el que se observa la organización es ya
diferente.
La gestión que comienza a realizarse ahora ya no está basada en
elementos como la tecnología y la información, sino que "la clave de una
gestión acertada está en la gente que en ella participa". Lo que hoy se
necesita es desprenderse del temor que produce lo desconocido y
adentrarse en la aventura de cambiar interiormente, innovar
continuamente, entender la realidad, enfrentar el futuro, entender la
empresa y nuestra misión en ella.
No hay duda de que muchos trabajadores por lo general están
insatisfechos con el empleo o con el clima organizacional imperante en
un momento determinado. Ello se ha convertido en una preocupación para
muchos directivos dado que es evidente que, con el paso del tiempo,
estos puntos se hacen cada vez más importantes.
Todos los directivos y mandos intermedios deben actuar como personas
claves en el uso de técnicas y conceptos de gestión de personal con el
fin de mejorar la productividad y el desempeño en el trabajo. Sin
embargo, esto ya no es suficiente: debemos usar las técnicas de gestión
del talento con el fin de obtener un impacto real en los resultados de
la organización. El talento humano proporciona la chispa creativa que,
en cualquier modelo de organización, hace que las ideas fluyan y que
aparezca la innovación y el desarrollo empresarial.
El trabajo del actual director de recursos humanos, el director del
talento humano, es influir en la relación existente entre una
organización y sus empleados. El modo en el que esta relación evolucione
marcará la diferencia.