Enorgullécete de tu trabajo y hazlo con alegría, si eres de los que
se pasan echando pestes de su trabajo cuando el jefe no está presente no
vas por muy buen camino. Mucha gente se desquita de alguna manera por
algo que les parece injusto haciendo un mal trabajo. El trabajo debes
hacerlo bien, a menos que esté dentro de tus planes salir en el primer
recorte.
Busca formas creativas de hacer el trabajo ya sea más rápido o con mejor
calidad, no te dejes enrutinar ya que la misma rutina hace que perdamos
la creatividad.
No seas celoso de tu trabajo ni de tus conocimientos, comparte lo que
sabes con tus subordinados, dale a las áreas que te lo piden la
información que necesitan de un modo oportuno para que la operación de
la empresa no sufra retrasos y tú seas el responsable. Sé generoso con
las personas de nuevo ingreso, recuerda que lo que se enseña se aprende
2 veces.
Mantén tu vida privada. Antiguamente se acostumbaba dar todo a la
empresa dejando a la familia como segunda prioridad. No importaba que
tus hijos no te conocieran, siempre y cuando quedaras bien con tu jefe.
Esto ya no funciona así por una razón. Las empresas ya tampoco cuidan a
sus empleados del modo en que lo hacían antes de tal forma que si
alguien se contrataba en algún lugar, podía contar con que estaría
eternamente trabajando para esa empresa. Es muy importante cuidar el
trabajo pero no al grado de hacer todo lo demás a un lado. Por tu propio
respeto personal y para darle el buen ejemplo a tus subordinados. Nunca
subestimes el valor de la familia.
Mantente sano. Fumar, beber, comer a las carreras, brincarnos horas de
sueño, sobrefatigarnos, hacer lo que sea para tener el trabajo hecho
puede deteriorarnos nuestra salud. Claro que el seguro de gastos médicos
que te da la empresa puede pagar la hospitalización por úlcera o por
infarto. Hay un dicho que dice: Cuando era joven trabajé por encima de
mi salud para ganar mucho dinero, ahora que tengo mucho dinero sólo lo
uso para recuperar la salud que perdí. No dejes que tu salud se
deteriore, nada vale tanto como tú mismo.
Mantente de buen humor y con buen semblante. Dado que eres parte del
paisaje de los demás que vean algo agradable. A nadie le gusta ver caras
como la de la señora Roz de la película de “Monters”
Siempre va a haber algo en nuestro trabajo que nos moleste, no todo
puede ser perfecto, ni debe ser así. Ni siquiera la vida es así.
Cualquier cosa que te moleste trata tú mismo de arreglarla, o por lo
menos de hacerla más tolerable. A nadie le gusta convivir con el eterno
quejumbroso. Ni en la vida, ni en la familia, ni en el trabajo. Si no
estás dispuesto a mejorar una situación que te molesta la siguiente
reacción obvia es quejarte.
Busca el cambio. Mantenernos eternamente en el mismo lugar también nos
puede anquilosar cerebralmente. Tal vez no todos seamos el tipo de
persona que le gustan los retos, los ascensos, los nuevos trabajos, los
cambios, sino más bien disfrutas de la monotonía. Simplemente mantén los
ojos abiertos para nuevas oportunidades aunque no tomes todas las nuevas
oportunidades que se presentan en tu vida, con que tomes alguna de vez
en cuando –muy de vez en cuando está mejor que si no tomas nunca
ninguna.
Sé respetuoso con tus compañeros de trabajo. El ser igualado o muy
bromista al principio puede ser muy gracioso, pero tiene a cansar. Por
otro lado el ser muy hostil con tus compañeros o subordinados puede
volvernos desagradables ante los ojos de los demás y crearnos
enemistades en el corto plazo. No hagas que los demás estén fantaseando
con el momento de tu salida de la empresa. Así mismo, haz las paces con
aquellos compañeros de trabajo con quién no te lleves bien. A veces
algunas personas se odian y ni siquiera se acuerda ya porqué. Mantén la
paz mental haciendo que los demás se sientan a gusto contigo y
viceversa.