Se tomaron imágenes cerebrales sólo a los jugadores respondientes a
las propuestas (no a los que las formulaban), donde dichas propuestas a
veces eran justas y a veces injustas. Las ofertas consideradas justas
(reparto 50 / 50) fueron todas aceptadas, mientras que las ofertas
injustas (todas aquellas que implicaban un reparto inferior al 50 / 50
para el respondiente) iban siendo más rechazadas a medida que aumentaba
su grado de injusticia (no es lo mismo un 60 / 40 que un 80 / 20). Y a
través de dichas neuroimágenes se observó que dichas ofertas injustas
activaron áreas cerebrales relacionadas tanto con lo emocional (ínsula
anterior) como con lo cognitivo (corteza pre-frontal dorso-lateral). Y
en otro dato que es interesante, también se observó que los grados de
rechazo de ofertas injustas eran mayores cuando el oferente era un ser
humano que cuando era simplemente la computadora (también fueron usadas
en el experimento como oferentes), ilustrando que los seres humanos
tenemos una reacción emocional superior ante ofertas injustas a partir
de otros humanos que ante iguales hechas por computadoras.
Otro hallazgo interesante está dado porque, ante ofertas injustas que
luego eran rechazadas, se observó una mayor activación de la ínsula que
de la corteza pre-frontal, mientras que las ofertas aceptadas mostraron
lo contrario, mayor activación de la corteza pre-frontal que de la
ínsula. Esta situación estaría mostrando la tendencia racional /
cognitiva de la corteza pre-frontal y lo eminentemente emocional de la
ínsula. O sea, habría una competencia en nuestro cerebro, ente ofertas
económicamente injustas, entre lo racional y lo emocional, o sea corteza
pre-frontal vs. ínsula. Por ejemplo, también se observó que la
activación de la corteza pre-frontal se mantuvo constante ante ofertas
menos o más injustas, quizás representando lo estable que es la
representación mental de una maximización monetaria, mientras que la
activación de la ínsula escalaba en función del grado de injusticia de
la oferta.
También se observa, ante ofertas injustas, una activación del cíngulo
anterior, zona cerebral lindera a la corteza pre-frontal, normalmente
activable en situaciones de conflicto entre lo emocional y lo cognitivo,
como la de este experimento.
Podemos concluir que dicha observada activación en la ínsula anterior
(zona emocional del cerebro) ante tratos u ofrecimientos injustos,
sugiere un rol muy importante de las emociones en los proceso de toma de
decisiones humana, a pesar del intento de la teoría económica estándar
que sugiere que cualquier suma de dinero ofrecida a una persona -sin
ningún costo o contraprestación- debería ser aceptada, ya que se
maximizan los ingresos netos. Este estudio neuroeconómico sugiere
entonces que el ser humano no siempre maximiza en sus decisiones
económicas, ya que a veces, aunque el cálculo económico lo aconseje, lo
emocional influye, volviendo aparentemente irracional dicha decisión.
Pero dicha decisión no es irracional, es simplemente… humana.
Economista
Brain Decision Braidot Centre
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