Tiempo y empresa

Autor: Arturo Orbegoso G.

Otros conceptos y herramientas de RR.HH.

09-04-2008

Varios estudios evidencian que la impuntualidad en el trabajo es un indicador de descontento del personal. La impuntualidad se halla en una escala de señales de alarma para el directivo junto con el ausentismo y la salida definitiva o abandono del trabajo.

A tal situación se arriba cuando la queja formal o informal del trabajador no produce resultados y el hastío se torna insoportable. No olvidemos, a este respecto, que en la región hay una significativa porción de la PEA con empleo precario o sub-empleada. ¿Cómo extrañarnos entonces del desapego que muchos trabajadores sienten hacia su empleo, si este implica muy bajo sueldo, sobrecarga laboral constante y les genera una pobre o nula satisfacción?

Para explicar mejor la tardanza de los trabajadores, se dividen los factores que la causan en dos grupos.

Características del trabajador: Algunas investigaciones indican que las personas puntuales son escrupulosas y detallistas en sus acciones. Se ha hallado una correlación inversa o negativa entre escrupulosidad e impuntualidad, esto es, alguien escrupuloso no será impuntual y alguien impuntual no será escrupuloso en sus quehaceres. Los puntuales son asimismo conformistas en cuanto a las reglas que se les imponen y tienden al neuroticismo (ansiedad, fobias, obsesiones, etc.). La puntualidad esta vinculada además al grado de involucramiento o compromiso que tiene el trabajador con su empleo. Otros estudios describen al sujeto puntual como ambicioso y con alta motivación de logro. Como ya se dijo, la tardanza en el trabajo revela baja satisfacción con el mismo.

Siguiendo con el análisis de las diferencias individuales, hace décadas se estableció que hay personas con un perfil de personalidad denominado de tipo A. Quien lo posee "está entregado intensamente a una lucha crónica e inacabable por conseguir más y más en cada vez menos tiempo y, si es necesario, en contra de la oposición de cosas y personas" (Stephen Robbins).

Pero lo que destaca para nuestro análisis es un componente, su urgencia temporal. Según esto, son personas que actúan rápidamente siempre, hasta en las comidas. Se impacientan y tratan de hacer dos cosas a la vez. Hay evidencia empírica que señala que las personas de tipo A tienden marcadamente hacia la puntualidad en sus obligaciones. Hay en esta gente, sin embargo, un efecto secundario indeseado: mayor incidencia de enfermedades al corazón.

Otra variable individual que interviene en la puntualidad o impuntualidad se relaciona con la familia del trabajador, específicamente con la edad de sus hijos. Una investigación halló que los empleados puntuales contaban con hijos adolescentes o mayores, mientras que los impuntuales poseían hijos menores y que requerían constante cuidado y supervisión. Una constante descubierta hace buen tiempo señala que las empleadas mujeres y madres jóvenes de hijos pequeños son las que registran mayor ausentismo o tasa de faltas anuales en sus empleos.

Hablando en general, nuestra situación concreta y nuestro estado emocional afectan directamente nuestra percepción del tiempo. Dada una situación vital problemática o una aburrida, el individuo asigna una mayor atención a sí mismo y a su contexto inmediato. En otras palabras, somos más conscientes de nuestras vivencias. Y así el tiempo se percibe como que pasa lentamente. En cambio, ante circunstancias de rutina pero desafiantes, la atención disminuye, dando la impresión de que el tiempo pasa rápidamente. Igual sucede cuando nos divertimos. La vivencia de duración varía con el volumen de sucesos.

Seamos cuidadosos con las afirmaciones categóricas. No estar en el trabajo a tiempo o ausentarse de él no significaría necesariamente la existencia de sentimientos negativos hacia la organización. Puede tratarse, además de las causas antedichas, de una pasajera mala distribución del tiempo personal, de problemas de salud o de problemas de transporte.

Si aceptamos que hay gente con un desapego crónico por el orden en la vida personal recuérdese, por cierto, que algunas afecciones mentales graves poseen como distintivo el desorden, la confusión mental, el descontrol emocional, la irresponsabilidad y la imposibilidad de planificar y anticipar acciones. Todo esto acompañado de malestar y hasta de sufrimiento personal.

Además, la ansiedad se hace presente tanto sobre los impuntuales mientras se apresuran en llegar sabiendo que lo harán irremediablemente tarde como, generalmente, sobre quienes los aguardan.

Características del lugar de trabajo: La persistente demora o el incumplimiento continuo de un trabajador en sus funciones pueden revelar una atmósfera laboral desagradable, falta de entrenamiento, deficientes comunicaciones en la empresa y también un equivocado diseño del puesto.

Si las tareas del cargo no fueron examinadas al detalle y no le fueron indicadas correctamente al trabajador, esta persona no podrá cumplirlas en el tiempo requerido. Adicionalmente, hace mucho se sabe del gran poder que ejerce la presión del grupo sobre el trabajador. Un recién ingresado altamente motivado tenderá a conformarse y a adoptar paulatinamente el comportamiento de la mayoría de sus compañeros. Específicamente, producirá al ritmo de los demás y hará un empleo similar del tiempo. Incluso ha llegado a sostenerse que un trabajador sindicalizado sería proclive a la tardanza pues se siente protegido por su gremio. También influyen sobre el número de tardanzas la forma de controlar las tareas y la manera de administrar las sanciones en el trabajo. Ciertos investigadores plantean que si se modifican algunos elementos o circunstancias del ambiente laboral puede elevarse el compromiso con la organización y reducirse el número de tardanzas.

Arturo Orbegoso G.

Peruano – Psicólogo Organizacional

Docente Universitario y Consultor de Empresas

aorbegosogarrobayahoo.es

Comentarios
comments powered by Disqus

Nuevas publicaciones

⇐ Hazte Fan en Facebook
⇐ Síguenos en Twitter
⇐ Agréganos en Google +
⇐ Suscríbete vía Email
"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea e intercambiamos ideas, entonces ambos tendremos dos ideas"
George Bernard Shaw
Comparte conocimiento
Contenidos publicados con licencia CC BY-NC-SA 3.0 a excepción de los casos en los que se indican derechos de autor específicos. Sugerimos contactar a los autores al usar material públicamente.