Sólo tenemos que preguntar a nuestros directores de recursos humanos
y ver que la cantidad de candidatos/directivos en el mercado ha
aumentado debido al cambio de ciclo y la incertidumbre de muchas
empresas de muchos sectores. En definitiva, parece que otra vez las
empresas eligen a los candidatos en lugar de lo contrario como ha pasado
los últimos años.
Sin embargo, la realidad es que la guerra por el talento ha venido para
quedarse y esto sólo está siendo una pequeña tregua. Es claro que el
talento está siendo un elemento clave en la competitividad de las
empresas a nivel mundial, pero no hay que olvidar que existe una
correlación clara entre la necesidad de talento y la bonanza económica
por lo que con el evidente cambio de ciclo, estamos experimentando una
clara tregua en la guerra por el talento.
Repasando los motivos que nos han llevado a la guerra por el talento,
detecto seis elementos que la han generado:
1.- La escasez de personas debido a la finalización del baby boom.
2.- Un cambio cultural. Surge la generación ‘Y’, personas nacidas tras el 1980 con un perfil distinto al que las empresas estaban acostumbradas, que exigen mayores sueldos, libertad, equilibrio vida personal-profesional. En definitiva, que valoran su vida personal por encima de la profesional. Y que en general ven su vida profesional sin demasiado compromiso y por tanto tienden a moverse en periodos de 2 a 4 años.
3.- La creciente necesidad por parte de las organizaciones de personas más preparadas, más motivadas y más flexibles debido al incremento de la competitividad a nivel global.
4.- La imposibilidad por parte de las organizaciones y el Gobierno de conseguir desarrollar talento con la formación y/o cultura/valores.
5.- La falta de una cultura clara en las organizaciones de la atracción y retención de talento más allá de declaraciones de intenciones sin acciones concretas.
6.- La globalización hace que se necesiten perfiles en países que
hasta ese momento no existían por lo que o hay que “importarlos” o hay
que formarlos con las correspondientes dificultades que conllevan ambos
casos.
Todo esto ha hecho que los directivos incluyan las dificultades en la
gestión del talento como una de sus mayores preocupaciones. Sin embargo,
habitualmente no lo contemplan como uno de los aspectos que más
importancia le dan en el día a día. De hecho, cuando les preguntamos
sobre las mayores preocupaciones en tiempos de crisis, habitualmente
aparecen conceptos como las caídas de ventas o de rentabilidad pero en
pocos casos hablan de la gestión del talento. Sin embargo, el impacto
que tiene en la cuenta de resultados la fuga de talento en tiempo de
crisis es muy importante.
Los directivos que han sufrido bastante con la gestión del talento en
los últimos años percibirán en los próximos meses que tienen de nuevo la
“sartén por el mango” (como hace 10 años) y muchos tendrán la tentación
de despreocuparse. Aquellos que sigan este camino estarán tomando una
decisión estratégica errónea que puede ser clave para los próximos años.
No gestionar correctamente el talento nos llevará a tener “prisioneros”,
es decir, tener empleados relativamente descontentos que sigan en
nuestra organización porque el mercado no les ofrece otras alternativas.
Sin embargo, esta situación genera al menos tres problemas:
1.- Importante insatisfacción de los “prisioneros” ya que no están
alineadas con los objetivos de la organización y que puede generar que
la situación se extienda a otras personas.
2.- Descenso de su productividad ligada directamente a la insatisfacción.
3.- Incremento de la rotación de una manera relevante cuando el
mercado se recupere y los “prisioneros” se “liberen”.
Este momento se debe identificar como una oportunidad para atraer y
retener el mejor talento para afrontar correctamente el cambio de ciclo
así como para estar preparados para el próximo ciclo expansivo. Para
hacerlo, hay cinco recomendaciones clave:
- Trasladar a los altos directivos y mandos intermedios que las personas
y su liderazgo es un elemento clave en la situación actual y que se les
seleccionará, formará y evaluará en este sentido.
- Crear organizaciones ganadoras con objetivos concretos y alcanzables. ¡A todo el mundo le gusta estar en proyectos ganadores!.
- Dirección por Objetivos y planes de carrera en los que las personas de la organización crezcan con la organización.
- Evaluaciones claras en los que desarrollemos a los mejores y tomemos decisiones con los peores.
- Alto compromiso con un modelo de valores que estén alineados con
nuestras personas y que generen un buen clima laboral.
De esta forma, podemos aprovechar la oportunidad estratégica que nos
aparece y ser una organización ganadora los próximos años colaborando
con nuestro talento o por el contrario, no ponerlo como un tema
prioritario en nuestra organización… ¿qué decisión va a tomar usted?.
Socio Director Improven
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