Decíamos “…. que las NFO deben identificarse en nuestra sociedad, con
formas que van más allá de los contenidos técnicos del proceso de
trabajo, que van más allá de la instrumentación de tales o más cuales
cambios, transformaciones, mejoras, controles, o sistemas de gestión, y
que estos elementos técnicos además de ser pensados, diseñados y
aplicados en estrecha interrelación e interdependencia con los elementos
sociales y psicológicos de las personas y los colectivos, sus
necesidades e intereses, deben también estar subordinados al sentido
social de las propuestas.” (Alhama, 2006).
No hay otra manera de llevar a cabo los cambios técnicos, y superar las
contradicciones entre los intereses individuales concretos y los
intereses comunes, en que se establecen relaciones de “mutua dependencia
de los individuos entre quienes aparece dividido el trabajo”. Pero los
elementos técnicos no solo siguen andando separados de los sociales,
sino que los propios cambios de los elementos técnicos no tienen, muchas
veces, una cohesión interna.
A eso queremos referirnos, y el ejemplo más visible en la actualidad es
lo que viene sucediendo en la práctica con los Procesos y el Enfoque
basado en Procesos, como forma de integración superior a los enfoques y
modelos organizativos y organizacionales tradicionales.
Ante todo, y lo que consideramos más importante, lo que siempre
alertamos, y casi siempre, o no se entiende, o se entiende y se elude, o
se trata de aplicar sólo parcialmente, es subrayar que con la aplicación
de procesos como forma de integración más allá del puesto de trabajo
tradicional, se interesa a toda la Organización; no sólo a una función,
un área o una actividad, sino a todas las funciones, la forma de las
agrupaciones y las interrelaciones que se establecen, en una palabra la
dirección y gestión de la Organización.
“Se trata entonces, de alcanzar formas que introduzcan cambios radicales
tanto en la Estructura de Producción o servicios, como en la Estructura
de Control y Coordinación, como en la Estructura Organizativa, con
cambio de roles tradicionales de responsabilidad y autoridad de
“dirigentes” y “dirigidos”; que es como decir, en la estructura social
de la organización, con la más amplia participación cooperativa,
decisoria de las personas y el desarrollo personal” (Alhama, 2006).
Quizás donde se hacen más visibles hoy las deficiencias, las
insuficiencias y los híbridos, es en el caso de las denominadas
Organizaciones de Conocimientos, que muchas veces se identifican sólo
con los avances tecnológicos de la informática y las telecomunicaciones,
y que al aplicar el enfoque en procesos, se basan, por desgracia, más
veces de las que se puede pensar, en formas tradicionales de
organización y dirección de los procesos y las personas, pero sobre una
masa de tecnología dura; incluso, con resultados, a veces económicos y
productivos superiores, lo que además sirve de argumento para no cambiar
todo lo que tiene que ser cambiado, y sin visualizar que los resultados
pudieran ser muy superiores. Y sin visualizar, que esos resultados
productivos y económicos traen aparejados resultados sociales y
psicológicos contraproducentes, altamente estresantes para las personas,
que a la larga son inoperantes y disfuncionales para la Organización.
Retomando lo anterior, no se comprende que si la Norma ISO 9000 describe
los fundamentos de los sistemas de gestión de la calidad y especifica la
terminología para los sistemas de gestión de la calidad; si el proceso
se define como "conjunto de actividades mutuamente relacionadas o que
interactúan, las cuales transforman elementos de entrada en
resultados…”; si el enfoque basado en procesos relaciona los recursos,
la tecnología y las personas más eficientemente, con mayor racionalidad,
todo ello no contribuya a mayor eficacia y efectividad de una
organización.
¿Y porqué sucede esto?
Sencillamente porque la identificación y gestión sistemática de los
procesos empleados en la organización y en particular las interacciones
entre tales procesos que se conoce como "enfoque basado en procesos", se
queda en eso, en la elaboración y presentación de la documentación y los
procedimientos, y cuando pasa de esto, no llega a provocar ni se llegan
a potenciar los cambios necesarios desde la estructura de la
organización, entendida esta como red de relaciones y agrupaciones, con
los cambios reales en la dirección y sus funciones.
Para que una organización actual funcione en dinámica, de forma
integrada, de manera eficaz y eficiente, y que responda la organización,
o cualquiera de sus partes como un todo, lo que implica que cada parte
estructural contenga la esencia de la organización global, se recomienda
identificar y gestionar las numerosas actividades, que están
fragmentadas, de forma interrelacionada. Por supuesto, esto implica
mayor y más amplia preparación y competencias genéricas y técnicas.
Aunque no es el objeto de este artículo debemos recordar que: “Los
mercados de trabajo de la región latinoamericana son objeto de procesos
de profunda reestructuración y se registran tendencias a una mayor
heterogeneidad y polarización. Los estudios a nivel agregado han
identificado algunas dinámicas, que le dan las pautas a estas
tendencias; pero muchos aspectos de tales “procesos”, todavía no están
bien entendidos en su carácter y alcance”.
“En el centro de estos procesos se encuentran modificaciones en las
características de la demanda laboral, provocadas por cambios
tecnológicos y organizativos”, que causan, tanto aumentos en la
capacitación (“upskilling”) de la fuerza de trabajo –aunque “sólo” en
“una proporción limitada de las ocupaciones”–, como su reducción (“deskilling”);
con el efecto de que “la desigualdad en el mundo laboral tiende a
profundizarse” (Raithelhuber, A. y Weller, J.,2005).
Con esto lo que recordamos son las condiciones en que la economía
latinoamericana está enfrentando la generación de puestos de trabajo en
cantidad y calidad, con tasas de desempleo históricamente altas, así
como una creciente informatización y precarización sostenida de las
condiciones laborales.
Y así tienen que dar respuesta a los cambios técnicos y organizativos,
que plantean cada día mayor exigencia en cuanto a :
• Mayor interdependencia entre las actividades y funciones, lo que
requiere de personal con mayor nivel de aptitudes y actitudes.
• Políticas y acciones de recursos humanos que privilegian las
contribuciones de los trabajadores, de todos los trabajadores, lo cual
implica a su vez, tareas multipropósito, de contenidos flexibles e
intercambiables, que necesariamente deben sustentarse en una formación
por competencias, y retribución por competencias.
• Políticas de recursos humanos que consolidan las relaciones laborales,
sustentadas en la ampliación de la base social de dirección de la
organización.
• La mejora de productividad, el aumento de la eficiencia, pasa primero
a ser una actividad técnica que es necesario trabajarlo desde lo social,
y con los trabajadores que mejor conocen los procesos.
Esto se complica día a día, en la medida en que las actividades tienen
mayores exigencias de funcionamiento, a lo que el enfoque funcional
tradicional, que se lleva a cabo de manera fragmentaria e inconexa, no
le da respuesta. También implica un radical cambio en la gestión y
dirección de las actividades, no sólo a nivel de procesos específicos,
sino a nivel de toda la organización global, que a su vez debe redirigir
e integrar por procesos.
Si el proceso es un conjunto de actividades mutuamente relacionadas que
interactúan, el concepto más importante es INTEGRACION, pero no la
integración tradicional a nivel de cada puesto de trabajo, sino
interrelación e interactuación entre los diversos puestos de trabajo y
actividades. No llega aún al nivel de la integración de sistemas de
trabajo, pero evidentemente implica una integración más detallada que la
tradicional a nivel de puesto individual.
Si la aplicación de procesos dentro de la organización le otorga la
ventaja del control continuo sobre los vínculos entre las actividades
funcionales, que se organizan por procesos, por lo que las
intervinculaciones e interacciones entre las mismas cobran máxima
importancia, evidentemente los controles no se pueden seguir llevando de
la misma manera tradicional.
Y esto tiene nuevas implicaciones para la dirección de los procesos y de
toda la organización, la dirección “desde” la “Alta Dirección” realmente
se va quedando corta, y los controles, que tanto preocupan a todos,
deben empezar por el autocontrol, para lo cual se requiere una
comprensión y preparación superior de los trabajadores, que permita que
la mejora continua realmente lleve a la innovación.
La gestión de cambios, que va cobrando importancia mayor cada día, se
basa cada vez más en Aprendizaje, Participación, Capacidad de Compromiso
y Experiencia práctica, que lleva a sinergias colectivas. Y todos y cada
uno de estos conceptos, son y se basan en conceptos de la dimensión
social.
Principios
Entre los principios que rigen la aplicación de la gestión por procesos
se destacan los siguientes:
• Satisfacción de las partes interesadas, lo que requiere de información
relativa a la percepción de las partes y la evaluación de la información
disponible. El tema de las necesidades de las partes, en el amplio
sentido del término, del tener y del ser, para el impulso inicial y para
la consolidación, es fundamental.
• Aplicación del enfoque a todos los niveles, incluida la dirección,
desde (hasta) la base.
• Compromiso firme del Consejo de Dirección.
• Comunicación vertical y horizontal, eficaz y sin trabas.
• Constancia en el cumplimiento de los objetivos y una visión compartida
de la organización por todos los trabajadores.
.
• Todos los trabajadores participan en la determinación de los objetivos
y consolidación de las metas, lo que permite el alineamiento de la
estrategia con la parte operacional. Es un principio que se dice, pero
pocas veces se lleva a cabo más allá de lo formal.
El enfoque basado en procesos implica que la entidad tiene que obtener
resultados positivos en su eficiencia y eficacia. Para asegurar los
resultados es vital generar y establecer procesos con mecanismos de
control y retroalimentación, que permitan corregir previamente las
posibles desviaciones.
Para que un conjunto de actividades ligadas entre si conduzcan a un
resultado determinado es necesario definir y controlar el proceso del
que forman parte. La importancia de dirigir y controlar un proceso
radica en que no es posible actuar directamente sobre los resultados, ya
que el proceso conduce a ellos.
La implantación de la gestión de procesos se ha revelado como una de las
herramientas de mejora de gestión más efectiva para todo tipo de
entidades.
Para ello, la dirección debe dotar a la entidad de una estructura
flexible, de máximo grado de coordinación, que permita cumplir con la
misión y la visión establecida.
Los resultados de un proceso han de tener un valor añadido respecto a
las entradas y pueden constituir directamente elementos de entrada del
siguiente proceso, como muestra el gráfico siguiente:
La siguiente figura ilustra el modelo ISO 9001 de un sistema de gestión
de calidad basado en procesos y refleja la integración de los cuatro
pilares básicos de la norma ISO 9001, que a su vez se pueden considerar
como pilares del enfoque por procesos, a saber:
• Responsabilidad de la Dirección
• Gestión de los recursos
• Realización del producto o prestación del servicio
• Medición, análisis y mejora.
•
Permite demostrar, por medio de ciclos, la integración vertical y
horizontal de los procesos, pero si esto se entiende y enfrenta sólo
como una tarea técnica, de procedimientos a seguir, sin cambios en la
política y funcionamiento de los RR.HH. no se alcanza la consolidación,
y muchas veces, ni siquiera la etapa inicial.
Los procesos en la entidad
Para adoptar un enfoque basado en procesos, la entidad debe identificar
todas y cada una de las actividades que realiza al detalle.
A la representación gráfica, ordenada y secuencial de todas las
actividades o grupos de actividades se le llama Mapa de Procesos. Sirve
para tener una visión clara de las actividades que aportan valor al
producto/servicio obtenido como resultado del proceso. En su elaboración
debe intervenir toda la entidad, a través de un equipo
multidisciplinario con la presencia de especialistas y trabajadores
conocedores de los diferentes procesos.
Una característica importante de los procesos, que se manifiesta en el
mapa, es que las actividades no pueden ser ordenadas solo por jerarquía,
ni limitarse a los departamentos o áreas funcionales.
Hay procesos que cruzan transversalmente el organigrama de la entidad
con los resultados esperados, sin atender en sentido estricto a las
relaciones funcionales tradicionales.
Las actividades de la entidad son generalmente horizontales y afectan a
varias áreas o funciones como ilustra el siguiente gráfico. Esta
concepción “horizontal” (actividades o procesos) se contrapone a la
concepción tradicional de organización “vertical” (departamentos o
funciones). Esto no significa que los procesos suplan o anulen las
funciones, sino que existe una coordinación estrecha. Pero esta
coordinación sólo es posible alcanzarla, en la medida en que la relación
vertical de dirección, permite un desarrollo de la relación horizontal.
Modelos para implantar la
Si la gestión de procesos consiste en dotar a la entidad de una
estructura de carácter horizontal dinámica, siguiendo los procesos
interfuncionales y con una clara visión de orientación al cliente fina,
es irrescindible esta comprensión y colaboración de las relaciones
vertical-horizontal, lo que implica, desde luego, una relación de poder
y autoridad diferentes a las tradicionales.
Los procesos deben estar perfectamente definidos y documentados,
señalando las responsabilidades de cada miembro, y deben tener un
responsable y un equipo de personas asignado.
En este contexto, y sólo aceptando estos principios, es que la figura
del Responsable del Proceso se convierte en fundamental. Es la persona
que, además de ocupar una determinada responsabilidad en la entidad, y
que puede o no ser el directivo funcional del área o una de las áreas
integradas en el proceso, es responsable de analizar el proceso,
mejorarlo, evaluarlo y especialmente conseguir sus objetivos.
El responsable asume la responsabilidad global de la gestión del proceso
y de su mejora continua. Por ello, debe tener la suficiente autoridad
para poder implantar los cambios en el proceso que él o el equipo de
mejora del proceso estimen oportuno.
Los procesos de una organización se vienen agrupando en tres tipos desde
hace más e dos décadas, lo cual de hecho establece no sólo prioridades,
sino una concepción de la organización, que está siendo superada, si
realmente se quiere alcanzar la integración plena, el “todo” de la
organización, la visión sistémica, un escalón superior a los procesos,
pero que los implica.
Entonces habría que hacerse la pregunta si sigue siendo válida la
agrupación que a continuación se expone, sobre todo, si se quiere dar
una nueva y superior dimensión a RRHH. o el llamado Capital Humano.
Procesos clave.
Son los procesos que tienen contacto directo con el cliente (los
procesos operativos necesarios para la realización del
producto/servicio, a partir de los cuales el cliente percibirá y
valorará la calidad: comercialización, planificación del servicio,
prestación del servicio, entrega, facturación,…).
Procesos estratégicos.
Son los procesos responsables de analizar las necesidades y
condicionantes.
Procesos de apoyo.
Son los procesos responsables de proveer a la entidad de todos los
recursos necesarios en cuanto a personas, maquinaria y materia prima,
para poder generar el valor añadido deseado (contabilidad, compras,
nóminas, sistemas de información,…). En este sentido es necesario
recalcar cómo en los últimos años RRHH se está considerando como parte
de los procesos estratégicos.
Los pasos a seguir para adoptar un enfoque basado en procesos son:
1. Constituir un Equipo de Trabajo, con capacitación adecuada y analizar
los objetivos y actividades fundamentales de la entidad. Este paso va
más allá de reunir un grupo de trabajadores y declararlo equipo.
2. Identificar los procesos, clasificarlos y elaborar el Mapa de
Procesos.
3. Determinar los factores clave para la entidad.
4. Elaborar el diagrama de flujo de cada proceso.
5. Establecer el panel de indicadores de cada proceso.
6. Iniciar el control y el ciclo de mejora sobre la base de los
indicadores asociados a los factores clave.
Cuando, a pesar de realizar correctamente las actividades definidas para
el proceso, aparecen problemas (quejas de los destinatarios, despilfarro
de recursos, etc.), o se constata que el proceso no se adapta a lo que
necesita el cliente (necesidad de reestructurar el proceso), es
necesario aplicar el ciclo de mejora.
Una acción de mejora es toda acción destinada a cambiar la forma en que
se está desarrollando un proceso. Estas mejoras, se deben reflejar en
una mejora de los indicadores del proceso. Se puede mejorar un proceso
mediante aportaciones creativas, imaginación y sentido crítico. Dentro
de esta categoría entran, por ejemplo:
-simplificar y eliminar burocracia (simplificar el lenguaje, eliminar
duplicidades,…),
- normalizar la forma de realizar las actividades,
- mejorar la eficiencia en el uso de los recursos,
- reducir el tiempo de ciclo,
- análisis del valor, y alianzas (con proveedores,…).
La mejora continua es un proceso estructurado en el que participan todos
los trabajadores de la organización con el objeto de incrementar
progresivamente la calidad, la competitividad y la productividad,
aumentando el valor para el cliente y aumentando la eficiencia en el uso
de los recursos, en el seno de un entorno cambiante. Este enfoque
requiere de autonomía suficiente y necesaria.
Algunos de los beneficios que se derivan de una adecuada mejora de
procesos son:
• Se disminuyen recursos (materiales, financieros, personas,),
aumentando la eficiencia.
• Se disminuyen tiempos, aumentando la productividad.
• Se disminuyen errores, ayudando a prevenirlos.
• Se aumenta el nivel de coordinación entre actividades
• Fomenta el trabajo en equipo
• Se ofrece una visión sistemática de las actividades de la entidad.
La mejora de procesos es superior a la mejora fragmentada de las
actividades según funciones, porque:
• La visión de conjunto de las actividades de la entidad y el análisis
sistemático de las actividades impiden que alguna quede sin mejorar.
• Permite evaluar el "valor añadido" de todas y cada una de las
actividades de la entidad y, por tanto, resulta más sencillo intentar
eliminar las actividades sin "valor añadido" y buscar la forma de
aumentar éste en todas las acciones que ya lo tengan.
• Mejora la "calidad total" en todas las actividades de la entidad. Dado
que la calidad la define el cliente, interno-externo, y la concentración
en éste es máxima, esta mejora ayuda a la calidad pretendida,
coincidiendo muchos de los objetivos de ambas.
• Mejora las relaciones y la comunicación. No se produce
espontáneamente, pero el hecho de trabajar con procesos ya implica un
cierto cambio de mentalidad, tendente ésta a ser más participativa, más
colaborativa, puesto que debes pensar en el conjunto, en el equipo,
antes que en cada elemento, lo que brinda una nueva dimensión social de
los que trabajan. Todo este cambio provoca una mejora en la comunicación
y en las relaciones entre los trabajadores.
Trabajo en Equipo
Se debe fomentar el trabajo en equipo y una cultura basada en el
aprendizaje, la responsabilidad, confianza y el compromiso de los
trabajadores. Se deben crear equipos que sean capaces de gestionar y
mejorar los procesos en los que intervienen.
Cuando la Dirección asume realmente el liderazgo de la gestión de los
procesos, y se convierte en la impulsora del proceso de mejora continua
en su entidad, debe hacerlo con la participación de todo el personal.
Es necesario que cada trabajador conozca exactamente lo que se espera de
él y cómo será evaluada su contribución a los objetivos de la entidad.
Los trabajadores forman parte de hecho de la dirección de los procesos,
por lo tanto forman parte de la elaboración de estrategias.
La Dirección debe ser capaz de motivar y reconocer a sus trabajadores.
Reconocer significa mantener una comunicación permanente, sobre la base
de la información suficiente y necesaria, y hacerles saber que la
entidad aprecia y valora su labor y su esfuerzo.
El trabajo en equipo es fundamental para desarrollar los procesos y la
mejora continua. Para ello se puede basar en el siguiente esquema de
propuesta del Sistema de Medición y Avance de la Productividad (Simapro)
de Mertens, L. (2006), que viene desarrollando desde hace años en la
región:
Están presentes todos los elementos para apoyar el cambio desde el
individuo y el colectivo, y establecer una integración a nivel de
procesos, pero con claro entendimiento de lo que significa; en primer
lugar, un sentido de responsabilidad mayor.
Para finalizar, es necesario puntualizar y preguntarnos:
¿Cuándo se va a entender que son las interacciones del ambiente laboral
y la realidad percibida, junto al contenido de trabajo y las condiciones
organizacionales, con las necesidades y expectativas y aspiraciones
acerca de la realidad, con las motivaciones y valores, con las
condiciones personales y de vida y la satisfacción laboral, lo que puede
conducir a la implementación de las nuevas, superiores y más complejas
formas de trabajar y organizar, y dirigir, y controlar, como son los
procesos y los sistemas?
¿Cuándo se va a entender que las técnicas y tecnologías, así como los
niveles superiores de integración, o los aumentos sostenidos de
productividad y de eficiencia, para que tengan éxito duradero deben ir
precedidos y acompañados, en todo momento, del tratamiento socio-humano
en términos organizacionales, o de la superación del alienamiento de las
relaciones socioeconómicas, en términos políticos y económicos?
No resulta evidente, por las verificaciones realizadas, sobre todo para
las personas no calificadas, pero incluso para las calificadas, pero sin
preparación necesaria y suficiente, que la evolución o salto hacia otros
niveles de integración que no sea el puesto de trabajo tradicional, como
son los procesos y los sistemas de gestión, la organización global,
cambia no sólo los objetivos, sino las responsabilidades y los
contenidos, porque el contexto cambia.
Ya no se trata de pequeñas partes, sino de partes mayores o del todo que
representa la Organización Global. El nivel ya no es individual, sino
grupal. Y las manifestaciones y las consecuencias y las interrelaciones,
son ante todo, de tipo relacional y estructural. En consecuencia cobra
extrema importancia lo social y lo personal, antes que lo técnico; y los
procesos, no son meros cambios tecnológicos y técnicos.
Bibliografía
Alhama, B.R. Alonso, A.F. y Martínez, N.T. (2005): La Dimensión social
de la empresa. Esencia de las nuevas formas organizativas. Editorial
Ciencias Sociales, La Habana.
Alhama, B.R. Alonso, A.F. y Martínez, N.T. (2004): Nuevas Formas
Organizativas, IEIT, La Habana.
Katzenbach, R.J. y Smith, K.D. (1993): La disciplina de los equipos.
Harvard Business Review.
Olamendi, G.: Confianza, www.estoesmarketing.com
Romero, A. (2006): Porqué necesita imprescindiblemente conocer la
técnica de análisis de procesos. www.tablero.decorando.com
Mertens,L. (2006): “Simapro: una herramienta para la gestión del
conocimiento y la competitividad empresarial”, Ponencia en Conferencia
Nacional de Productividad, Infotep-OIT-Cinterfor, Sto. Domingo.
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