El sabor de la vida

Autor: Ing. Carlos Mora Vanegas

Autoayuda y superación personal

22-04-2008

Se nos dio la oportunidad de vivir, de conocer este mundo físico, de compenetrarnos en todo lo que él encierra, pero también de saber disfrutarla, más cuando no sabemos el momento de nuestra partida.

Debemos sacarle provecho a los minutos, horas, años y optimizar toda esa potencia divina que se nos ha dado, darle paso a nuestros pensamientos, creatividad, iniciativa en todo aquello que nos favorezca en nuestro crecimiento, utilización adecuada de nuestro tiempo, que nos genere equilibrio, felicidad, armonía y lo que tanto se anhela, como es el amor.

Alguien escribía sobre como saborear la vida, que esta se puede vivir de tres formas…

La forma de abajo… donde tus pasiones y debilidades te encadenan… la ira… el odio… los celos… aquí eres esclavo de los sentidos… del placer… de las emociones, de los demás… eres esclavo del día y la noche… no sabes para donde vas… esta es la forma del esclavo…

La segunda es la forma del aprendiz… donde decides conocer quien eres, donde observas quien eres… donde te haces el propósito de conocer tu razón de ser… de ir más allá de tus limitaciones… Aquí reconoces la necesidad de ir más allá del ego… Aquí necesitas ser valiente y dejar atrás lo antiguo, lo que haz cultivado por miles de años… y atreverte a ser un ser humano real… totalmente nuevo…

La tercera forma de vivir es la más difícil, porque es la forma del hombre despierto… y muy pocos conocen lo que es la iluminación… para el despertar necesitas haber comprobado que verdaderamente quieres ser nuevo... y no ha sido fácil… has escalado muchas montañas… sin ningún reconocimiento… has dado todo sin ningún reconocimiento… has dado tu vida sin ningún reconocimiento… y solo cuando has aprendido a darlo todo sin esperar nada... En ese instante llega la iluminación…

En elsabordelavida.blog.dada.net Andrés Prieto nos comenta, que para conocer la vida simplemente hay que vivir… la vida es vivir... la vida no es un objeto, la vida es un proceso. La vida es un néctar que hay que aprender a saborear… No hay forma de conocer lo que es la vida más que viviendo, estando vivo, fluyendo, saboreándolo todo con ella. Si buscas el significado de la vida en algún dogma, en una determinada filosofía, en una teología, ten por seguro que te perderás en luchas y discordias intelectuales…. el intelecto no puede reconocer lo que es la vida…

El intelecto no puede conocer el sabor de la vida y su significado. La vida no te está esperando en ninguna parte, la vida es algo que te sucede, está viva y te muestra los misterios de estar vivo.

La vida no se encuentra en el futuro como una meta que haz de alcanzar, está aquí y ahora, en este mismo momento, en tu respirar, en la circulación de tu sangre, en el latir de tu corazón. Cualquier cosa que seas es tu vida… si te pones a buscar significados en otra parte, te perderás la oportunidad de conocer el sabor de la vida.

Lo cierto, que cada quien en la medida que se ha identificado plenamente con lo que representa la oportunidad de vivir, de estar plenamente identificado con ese chance, de sacarle provecho al tiempo que se nos permite estar, debe saberla saborear, sin dar cabida a todo aquello que merme las capacidades energéticas del entusiasmo, de la manifestación de sentimientos, emociones en toda sus capacidades que generen felicidad, autenticidad. Se debe evitar a toda costa la dependencia, manipulación alienación interferencia que mermen el gozo máximo de saborear intensamente nuestro vivir. Mañana puede ser demasiado tarde y no sabemos si realmente estaremos en ese mañana.

En lo personal al regresar de mi estado de coma de 9 días, me recuerdo de algunos hechos en donde creía estar un sueño y se me recalcaba la importancia de desempeñar mi rol en función de mi crecimiento intensamente, aprovechando el tiempo, teniendo presente, como me sucedió, el no saber cuando es el llamado y que puede ser el definitivo, que a mí se me ha vuelto a dar.

Una vez regresado a este mundo físico, mi percepción de vida ha cambiado radicalmente y me identifico con todo aquello que me genera felicidad, que me da la paz de que realmente el tiempo de permanencia es utilizado intensamente en pro de mi crecimiento y de no afectar a nadie en lo que les corresponde hacer.

Simplemente, cuido mucho no originar la dependencia que merma la utilización optima de las capacidades que libremente debemos desempeñar y evitar lo que tanto hace énfasis las enseñanzas orientales que se manifieste un karma negativo (ley causa-efecto), que si realmente existe, como me lo recuerdo y le hacen ver a uno los errores cometidos.

Se sugiere al lector ver largometraje El sabor de la vida de Politiki Kouzina, (2003) en donde la historia está basada, en su mayor parte, en hechos reales.

La película, rodada en Atenas y en Estambul, se estrenó en Grecia el 24 de octubre de 2003 batiendo un récord de taquilla con más de 65.000 espectadores, a pesar de que se proyectara sólo en 41 salas de todo el país. En su segunda semana el porcentaje de taquilla aumentó sin precedentes en un 53%.

Anunciada como la réplica mediterránea de Como agua para el chocolate, la película se ha colado en la lista norteamericana de éxitos de taquilla tales como Master and Commander o Buscando a Nemo, para permanecer como número uno en las taquillas de Grecia durante siete semanas consecutivas.

El sabor de la vida superó los 1.200.000 espectadores y ha encandilado a públicos de todas las edades de una forma desconocida para el cine en Grecia. Ha participado en la Sección Oficial del Festival de Tribeca (Nueva York) y ha sido premiada con 8 galardones en el Festival de Cine Nacional de Grecia y con el Premio del Público del Festival Internacional de Cine de Tesalónica. Su proyección en la última edición de la SEMINCI (Valladolid), dentro de la Sección "Punto de Encuentro", obtuvo una calurosa acogida.

Es una historia sobre un joven griego (Fanis) criado en Estambul, cuyo abuelo, un filósofo culinario y su mentor, le enseña que tanto la comida como la vida necesitan una pizca de sal para darles el toque de sabor que ambas requieren. Con el paso del tiempo Fanis se convierte en un excelente cocinero y emplea sus habilidades culinarias para darle sabor a las vidas de aquellos que le rodean. 35 años más tarde abandona Atenas y vuelve a su tierra natal, Estambul, para reunirse con su abuelo y su primer amor; un viaje de retorno sólo para darse cuenta de que ha olvidado darle ese toque de sabor a su propia vida… Como solía decir su tío… “hay dos tipos de viajeros en la vida, aquellos que parten y aquellos que retornan, los primeros miran el mapa, los segundos miran al espejo…” Ahora es momento de que nuestro héroe eche una mirada a su propio espejo.

Ing. Carlos Mora Vanegas

El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela)

cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve

camv12arrobahotmail.com

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