Los resultados económicos de una empresa están íntimamente ligados a las dinámicas emocionales que se producen en ella. La psicodinámica grupal y el enfoque sistémico ofrecen una perspectiva para comprender esta relación.
“Toda organización es un lugar emocional porque es una invención
humana, que sirve a objetivos humanos y depende de seres humanos para
funcionar. Y los seres humanos son animales emocionales: sujetos a
enfado, miedo, felicidad, alegría,..”(D.Armstrong. 2005)
Parece normal que esto se olvide cuando se está inmerso en la dinámica
normal de una empresa, donde todas las actividades (gestión de personas,
de estrategia, de recursos materiales, de marketing, etc.) gravitan
siguiendo una orbita eficacia/eficiencia, alrededor de algo tan,
aparentemente, opuesto a las emociones: el dinero. Y, sin embargo, es
evidente que una organización solo existe mientras haya personas que
irán acompañadas, se quiera o no, por emociones.
Hace cien años se comenzó a describir cómo se relacionaban nuestra parte
consciente y las emociones. La psicodinámica (término derivado de la
termodinámica, cuyos principios aplicados a la psicología sugirieron a
S. Freud la existencia del inconsciente psicológico) utilizada en la
comprensión del comportamiento grupal, aportó una base conceptual desde
donde observar y entender esa relación.
Esto es típicamente ilustrado comparando un grupo con un iceberg, donde
la parte visible es la consciente, fácilmente perceptible, mientras que
la sumergida, es la inconsciente, con un enorme protagonismo en la
dinámica del conjunto.
El término dinámica grupal se asocia a esta perspectiva
caracterizándola. Si usted a asistido a algún curso de manejo de grupos,
habrá oído algo sobre los distintos caracteres que siempre aparecen: el
hablador; el pesimista; el callado, etc. El punto de vista psicodinámico
explica porqué Fulanito es el hablador y observa el funcionamiento del
grupo no como una situación estática e individua sino dinámica y grupal:
ahora Fulanito hace, para el grupo, el papel de hablador.
La respuesta a las preguntas que se deducen de esta forma de mirar ¿Por
qué Fulanito?¿Por qué ahora?¿Para qué necesita el grupo un hablador?,
permiten conocer qué necesita emocionalmente el grupo para poder
trabajar.
Observar de esta manera el funcionamiento de un grupo (organización,
empresa, filial, departamento.), permite valorar su estado, sus
necesidades y su posible evolución, de una manera más precisa que solo
considerando la parte consciente-técnica. Es un extraordinario recurso
para movilizar/ayudar a las personas a lograr sus objetivos.
Puede no parecerlo pero las emociones tienen mucho que ver con el
beneficio de una empresa.
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