Ser ejecutivo en la vida y humano en el trabajo

Autor: Lucía Blanco

Otros conceptos de RR.HH.

16-04-2009

Ejecutivo: este término lo relacionamos con posiciones de Dirección; sin embargo de acuerdo al Diccionario de Lengua Española; el ser ejecutivo, se refiere a aquél que no da espera, ni difiere la ejecución, es decir, la acción.

Por otro lado, el mismo diccionario define el término vida como: Modo de vivir en orden a la profesión, empleo u ocupación y Alimento necesario para vivir o mantener la existencia.

Un ejecutivo en la vida es aquél que se hace cargo y se responsabiliza por aquello que le permita tener un modo de vida y que además sea alimento para mantener la existencia.

Dado que el título que da origen a este artículo resulta ser el slogan del despacho a mi cargo, la gente con frecuencia me pregunta, “¿a qué te refieres con eso?” o escucho cosas como: “Me gusta como se oye, pero ¿cómo es eso de ser ejecutivo en la vida y humano en el trabajo?”.

Con afán de dar respuesta a esas inquietudes es que escribo este artículo.

Me gustaría empezar por el término Ejecutivo. Por lo general, y sobretodo en el ámbito de negocios, este término lo relacionamos con posiciones de Dirección; sin embargo de acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española; el ser ejecutivo, entre otras aseveraciones se refiere a aquél que no da espera, ni difiere la ejecución, es decir, la acción.

Por otro lado, el mismo diccionario define el término vida como: (1) Modo de vivir en orden a la profesión, empleo, oficio u ocupación y (2) Alimento necesario para vivir o mantener la existencia.

De tal forma que desde mi perspectiva, un ejecutivo en la vida es aquél que se hace cargo y se responsabiliza por aquello que le permita tener un modo de vida y que además sea alimento para mantener la existencia.

Desde esta perspectiva, debo decir que mi concepción de trabajo es: “alimento para el espíritu” que curiosamente es como Branden define a la autoestima. La lógica es la siguiente, si el trabajo genera una remuneración y con ésta se vive y literalmente uno se alimenta de eso, el que esta sea una fuente positiva de energía, es sumamente importante, en la Vida; por lo tanto desempeñar con gusto, con agrado, con diversión un trabajo, se vuelve parte vital de la vida y me remito la primera definición que dí de vida, en párrafos anteriores.

Nos queda por responder, qué es ser humano en el trabajo. Más allá de en el trabajo, es importante entender que el término humano se refiere a personas y ese es el primer punto, somos personas y tratamos con personas dentro y fuera del trabajo. Pero a veces, algunos ejecutivos piensan en “la gente” como un ente, con la obligación de cumplir, es cierto, hay una obligación, pero esta es remunerada, lo cual también genera derechos.

Con estos dos antecedentes es importante recordar que la moneda siempre tiene dos caras y que ANTES de reaccionar ante la que sabemos o creemos conocer, debemos conocer la otra, para tomar una decisión de mayor calidad, pero sobretodo, para hacer sentir personas a aquellos con las que trabajamos, porque una mala decisión no sólo restará imagen de autoridad ante nuestros subordinados, sino que generará una desmotivación y falta de credibilidad que será difícil volver a recuperar.

De esta manera me surge la pregunta, ¿cuáles son los errores que, como jefe, se cometen con más frecuencia y que repercuten en una desmotivación o desgano por parte de los subordinados? He aquí el resultado de mi cuestionamiento, que espero en aras del desarrollo propio y de los demás, los evite, para lo que además le diré cómo hacerlo.

1. Dar por hecho que la gente sabe

Como en todo proceso de comunicación, es importante no suponer, sino asegurarse; el hecho que la gente tenga un puesto determinado, no garantiza que sepa. La primer pregunta es ¿quién le enseñó? Y la siguiente ¿cómo aprendió? Las personas por naturaleza, por miedo o por pena difícilmente reconocerán ante un superior que no saben hacer las cosas. ¿Cómo evitarlo? Dedicarle tiempo a los empleados, enseñarles y asegurarse que lo hayan aprendido y entonces sí, estará listo para pedirle eso que le enseño y tener confianza en que lo entregará sabiéndolo hacer y sin errores y más allá de esto, se seguirá el principio de que una hora invertida en enseñar, ahorrará 4 ó 5 a la hora de ejecutar.

2. Evitar que la gente cometa errores

¿Acaso un niño que aprende a caminar no se cae? Generalmente cuando esto ocurre la mamá está cerca y con ánimo y aplausos le dice: “¡Levántate, no pasó nada!” y sólo en circunstancias en que la caída es fuerte ella le ayuda a levantarse y esa es la confianza que el niño desarrolla, saber que puede hacerlo solo y que en un momento dado tiene apoyo. ¿Cómo evitarlo? Fomentando la iniciativa en la gente a nuestro cargo, si se equivoca no va a hacer nada más allá de su área de influencia. Es importante resaltar la diferencia entre ayudarlo y hacerlo por él, en cuyo caso lo haremos dependiente de nosotros.

3. Delegar actividades, no tareas completas

Es importante que la gente conozca en qué parte del proceso está aportando y la importancia que tiene su tarea dentro de éste. Es como querer hacer un pastel y para lograrlo cada uno aporta un ingrediente diferente, si no se sabe que es para un pastel y en qué ocasión se consumirá ese pastel, los integrantes del equipo podrían pensar que no pasa nada si no aportan su ingrediente, al fin, hay otros más. ¿Cómo evitarlo? Manteniendo informado a su equipo de trabajo, es necesario que la gente sepa qué decisiones puede tomar, cuáles no, quién las toma sino, para qué se hace algo y porqué es importante que cada uno haga lo que tiene que hacer. Todo es parte de un PROCESO, no son tareas aisladas.

4. Hablar mal de su jefe, otros gerentes o la empresa

La imagen que se genera es negativa, porque ocurre algo similar a lo que se describe al inicio de este artículo y además recuerde que uno es la imagen de la empresa. Hay dos preguntas probables en su interlocutor: 1) Si así habla de su jefe o de x persona, ¡¿qué no dirá de mi?! Y 2) Si se queja tanto ¿qué hace ahí? En cualquiera de los dos casos, la imagen que proyecta es de deslealtad. ¿Cómo evitarlo? Si no está de acuerdo con algo, sin duda, debe expresarlo, pero con la persona indicada, es decir la involucrada en el desacuerdo, y se podrá externar la molestia, pero entonces también se deberá aportar una propuesta de solución.

5. Creer que los empleados siempre están a disposición

Debemos recordar que trabajamos con personas y que si a nosotros nos gusta tener tiempos de convivencia con la familia, tardes libres, un gracias por un trabajo bien hecho, ¿qué nos haría pensar que a la gente a nuestro cargo no? En realidad nada, lo grave es pensar que cuando uno por ser el jefe lo puede hacer y los subordinados no. ¿Cómo evitarlo? Piense que la moneda siempre tiene dos caras, ¿qué pasaría si su jefe se portara con Ud. como Ud. lo hace con sus subordinados?

6. Tratar de conservar a los empleados que quieren irse

La gente tiene derecho a crecer, incluidos nosotros. Y con más razón, si nosotros les enseñamos. ¿Es tan buena esa persona desempeñando su trabajo que nadie podría sustituirla? No se engañe, eso quiere decir que no ha capacitado a nadie más y esa, es sólo labor del jefe. ¿Cómo evitarlo? Permitiendo que la gente crezca y se desarrolle, después de todo siempre será mejor que nos busque como guía a que se quede y trabaje sin ganas.

Espero que estos lo aportado en este artículo lo hagan reflexionar sobre la difícil labor que es manejar gente y ser un buen jefe, después de todo como he dicho en ocasiones anteriores, son las pequeñas cosas lo que hacen la diferencia y grande a la gente. ¡No lo olvide! Y lo invito a ponerlo en práctica, porque eso querrá decir que está en camino de transformarse en Un ejecutivo en la vida y humano en el trabajo.

Lucía Blanco

Ha publicado artículos sobre habilidades gerenciales en revistas tanto nacionales como internacionales e impartido conferencias y cursos en el ámbito nacional. Es articulista en la revista Expansión y colaboró 2 años en el programa de Televisión “Todo en Casa”, que se transmitía por el canal TVC en televisión por cable. Egresada de la Licenciatura en Psicología por la Universidad Autónoma Metropolitana, cuenta con dos maestrías, una en Administración con especialidad en Finanzas y Mercadotecnia y otra en Dirección Internacional, ambas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México. Cuenta con 4 diplomados, el primero en desarrollo gerencial por la Universidad Iberoamericana, el segundo en Selección y Crecimiento de personal por Psicología y Desarrollo y el tercero en Grafología, por la Asociación Mexicana de Grafología, de donde también es egresada de la especialidad en Grafología en Recursos Humanos y el cuarto como consultor interno. Está certificada como consultora por el CONOCER. www.lublan.com

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