Después de “No he
tenido tiempo”, creo que la siguiente frase más utilizada para resaltar
un hecho que no hemos logrado por falta de tiempo es: “Ahora sí”, basta
remitirnos a cualquier fin de año en el que al hacer los propósitos para
el año que comienza la primer frase que se escucha ya sea de uno mismo o
de algún familiar presente en la reunión es: “Ahora sí voy a dejar de
fumar”, “Ahora sí, pasando las fiestas, voy a empezar la dieta”, “Ahora
sí voy a hacer ejercicio”; en fin, la lista puede ser tan larga como la
memoria nos lo permita.
El no cumplir estos propósitos, no se aleja tanto como pudiera pensar de
la administración del tiempo. Después de todo,
Lakein dice que el Tiempo es Vida, lo cual nos llevaría a concluir
que la Administración del Tiempo es la Administración de la Vida, por lo
tanto si no se cumple lo que se propuso, desde mi perspectiva fue porque
no se consideró importante y porque no se supo administrar la vida.
Piénselo de otra manera, un día tiene 24 horas, lo que no haga en ese
día, es irrecuperable, esto quiere decir que hora no utilizada en algo
que impacte o importe a nuestra vida, es literalmente tiempo perdido,
acaso ¿vida perdida? ¡Exactamente! Ese es el punto. La falta de tiempo
no existe, todos tenemos las mismas 24 horas al día, lo que pasa es que
no se tiene equilibrio personal y cuando uno está desequilibrado, todo
alrededor se desequilibra. Por eso a continuación enlisto 10 tips para
equilibrar su vida, lo cual repercutirá en disfrutarla y darse cuenta
que no es determinación lo que falta, sino equilibrio.
1. Ubicar la escalera. Dice Stephen Covey que “Si la escalera no
está apoyada en la pared correcta, lo único que hará es llevarnos antes
al lugar erróneo” Y así es, ¡¿De qué sirve hacer muchas cosas, si no nos
están dando ningún resultado?! Así,
lo primero que hay que hacer es
plantearse metas. Éstas deben ser reales, medibles y alcanzables.
El camino más corto, el más fácil es preguntarse “¿Qué
es lo que realmente quiero en la vida?” La respuesta a esta
pregunta sentará las bases de dirección y el lugar en donde se quiere
apoyar la escalera y de esta manera las actividades que se realicen día
con día, deberán estar enfocadas a lograr obtener lo que se quiere de la
vida.
2. Escribir pendientes. La escalera nos ayuda a definir el qué,
el escribir los pendientes nos ayuda al cómo. El hacer una lista implica
no manejar muchos papelitos, saber en dónde lo anotamos y tener en un
solo lugar las actividades que queremos realizar, incluso las que no son
tan importantes, pero tenerlas anotadas ayudan a ocupar la mente en
cosas importantes y no en los pendientes. Cuando vemos los pendientes
enlistados, nos damos cuenta que en realidad no eran tantos y eso ayuda
a descansar la mente.
3. Descansar la mente. La mente igual que el cuerpo, necesita
descansar. Si está acostumbrado a trabajar jornadas interminables,
pregúntese: “Si me quedo, ¿lo termino y se me quita un pendiente?”, si
la respuesta es afirmativa, entonces vale la pena quedarse, terminar y
quitarse un pendiente; ¡Ah! Pero si la respuesta es negativa, el
quedarse no lo vale. ¿Por qué? Porque si no se va a acabar, no se va a
comer bien, se va a salir tarde, se va a cansar, se tiene que llegar
temprano para terminar y por si fuera poco se va a dormir mal por la
preocupación de no haber terminado lo que sea en lo que estuviera
trabajando ¡¿Para qué quedarse?! Vale más descansar la mente, disfrutar
a los seres queridos, cenar a gusto, dormir para descansar y llegar
temprano descansado y despejado.
4. Una sola cosa a la vez. No se trata de hacer una sola
actividad, sino de tener la mente en un solo lugar. El hecho de estar en
casa pensando en la oficina o viceversa, o de estar en alguna reunión
esperando o atendiendo una llamada lo único que hace es desequilibrarnos
porque ni estamos en un lugar, ni en otro y por lo tanto perdemos vida
con nuestros seres queridos o con nosotros mismos. En fin,
se pueden hacer tantas
actividades como intereses o capacidades se tengan, el secreto está en
no mezclar pendientes ni actividades, es decir, un lugar para
cada cosa y cada cosa en su lugar.
5. Limpiar para descansar. Este punto se refiere a que hay que
mantener el escritorio o el lugar de trabajo despejado de papeles, tener
únicamente lo que se está ocupando, porque un lugar saturado cansa la
mente y además genera estrés. ¿Qué hacer para lograr tener un lugar
despejado? Hay que hacer uso de lo que he llamado
DATT y que se refiere a
no mover un papel si no se tiene la intención de hacer algo con él. Esto
es, cada vez que nos llegue un
documento (o e-mail, aplica igual) lo que se puede hacer se reduce a:
Delegar, Archivar, Tramitar o Tirar. Pero haga lo que haga,
maneje los papeles UNA sola vez para mantener el lugar de trabajo y la
mente despejados.
6. Empezar por el principio. Suena tan obvio, que precisamente
por eso no se realiza. ¿Cómo saber cuál es el principio? Muy fácil, la
respuesta está en tener claro a
dónde quiere llegar al subir la escalera. El saberlo determinará
actividades que serán importantes pues lo llevarán a donde quiere, todo
aquello que nos aleje por urgente que sea, sólo nos quitará vida.
Aprenda a enfocarse en la meta.
7. Aprender a decir que NO. Cuando tenemos claro el rumbo a donde
se va ¡es tan fácil decir que NO! que lo único que tendrá que hacer es
preguntarse, ¿Qué pasa si no hago esto? Si la respuesta es nada, ¡No lo
haga!, y usted podrá disfrutar su vida. Decir que NO es mucho más
importante si el pendiente es de alguien más y no propio.
8. Usar la agenda. El secreto no es programar actividades, sino
cumplir las programadas. Una agenda no es sólo de trabajo, dado que ya
vimos que lo que se administra es la vida, llevar una agenda se vuelve
una programación personal y entonces se vuelve tan importante agendar un
café con un(a) amigo(a), asignar tiempo para el deporte, para algún
pasatiempo, para actividades familiares, o simplemente tiempo para uno
mismo. Lo más importante en este punto de la agenda es el aprender a
decir que NO a actividades que interrumpan esta programación.
9. No posponer. El decir “al rato lo hago” es tan grave como no
saber decir que no. Imagine un gran contenedor denominado “Al Rato” y
después imagine que todo aquello que decide no hacer en el momento se va
a ese contendor. No dudo que finalmente al tenerlo frente a Ud. y ver la
cantidad de cosas que se dejaron ahí haga que en lugar de vivir afuera
de dicho contenedor, en equilibrio; viva inmerso en “Todo lo que se
tiene que hacer” y que generalmente resulta que era “para ayer”.
10. Administrarse a sí mismo. Finalmente el hecho de que no es lo
mismo administrar “el tiempo”, que administrarse a uno mismo, implica
que si se hacen o no las cosas, depende únicamente de uno y de nadie
más. Y desde esta perspectiva si se decidió no hacerlas es porque uno
está determinando que no valen la pena en la vida y desde mi
perspectiva, uno no “se da el tiempo para hacerlas”.
[GestioPolis te recomienda el
artículo "Gestionarse
a sí mismo" de Peter Drucker para obtener más conocimiento sobre la
'gerencia de nosotros mismos']
Espero que los diez tips repercutan en un equilibrio en su vida.
Hay cosas que se deben hacer “Hoy”, pero muchas veces esas situaciones no trascienden para “la vida” y en lo que debemos centrarnos es en lo que es importante “En la Vida” así es que mi último consejo es que si se enfrenta a una situación y no sabe si debe o no decir que no, pregúntese ¿esta situación es para hoy o para la vida? Sobra decir que si la respuesta es “Para hoy” quizá sólo se esté alejando de sus verdaderas metas, no les invierta ni tiempo, ni emociones. Por otro lado, si su respuesta es “para la vida” no lo posponga, no lo deje ir. Quizá el mayor secreto para administrar su tiempo es preguntarse “¿Hoy o en la Vida?”.