"Hace ya tiempo que se publicó una historia, en la cual el protagonista se preguntaba por qué el elefante del circo no se liberaba de su cadena, ya que la misma estaba sujetada a una pequeña estaca clavada en el suelo, y éste con un mínimo esfuerzo de su parte podría liberarse." Párrafo de reflexión de Santiago María Guerrero.
Muy interesante forma de mostrar la luz a quienes están perdidos en
la oscuridad de su propia ceguera.
La pregunta que nos hacemos normalmente las personas es como pasar de
ser una persona ordinaria con una determinación ordinaria a tener una
determinación extraordinaria.
Creo que la respuesta está en hacer la combinación correcta entre una
necesidad profunda que si la enfocamos bien se transforma en un sueño
mas el desarrollo sistemático de una serie de actos correctos (para los
cuelas hay que pasar por muchos otros que no lo son tanto) que con el
tiempo se transformarán en hábitos y que si la persona tiene una
verdadera decisión de ser alguien extraordinario tendrá que trabajar en
su actitud.
El elefante no se libera de sus ataduras no sólo porque está atenuado
por su própia vivencia fallida en el pasado, sino también porque como un
pequeño pájado siempre enjaulado, si fuese liberado, éste no sabría
realmente donde ir ya que un elemento no mencionado es a veces la
incompatibilidad del lugar en el que estoy respecto de lo que
verdaderamente soy.
Es común ver y escuchar personas que tienen malos hábitos hasta
podríamos decir que son desagradables para muchos, situación que se hace
patente cuando vemos a estos seres agrupados con sus "amigos".
Pero te aseguro que si llegas a conversar en privado con una de estas
personas, te vas a sorprender ya que son muy parecidos a la gente común.
El problema radica en la herrada asociatividad que desarrollan, siendo
esa en éste caso la estaca del elefante. La fuerza para romper esta
atadura proviene una convicción que es necesario construir.