Diferencias entre conocimiento, experiencia y sabiduría

Autor: Alejandro Franco

Formación y capacitación

07-04-2008

El primer paso para resolver cualquier problema, comienza por reconocer nuestras limitaciones y recursos. Como en las películas de guerra, cuando el Capitán ordena un "reporte de daños". Saber lo que se perdió y lo que queda para seguir operando.

Ya hemos hablado sobre formas de encarar situaciones instaladas en nuestro camino hacia el objetivo; sean obstáculos, problemas propiamente dichos, dificultad en coordinar fuerzas y/o recursos, o neblinas temporales que nos desorientan sobre las direcciones a tomar. Ahora, este artículo trata sobre situaciones menos dinámicas: ya sea en la rutina, o avecinándose un inconveniente, cuando debemos capacitarnos o informarnos... reunir material para disponer en un futuro de recursos decisorios y poder resolver circunstancias con menor pérdida de tiempo.

La importancia de la capacitación

Aún los talentos innatos precisan pulimiento. Depurar la técnica. En el caso de los empresarios, aquellos que poseen olfato comercial (y especialmente gerencial; no sólo capacidad de aumentar ventas, sino de resolver problemas estructurales y de organización), requieren de una capacitación mínima o complementaria. Si bien es usual rodearse de asesores o profesionales, es bueno tener aunque sea una primera idea antes de acudir al especialista en la materia.

La mayor parte del empresariado argentino (especialmente el pyme), padece de desinformación, y esto le resta capacidad para generar nuevos tipos de decisiones. Fundamentalmente, porque generan la empresa y la transforman en un ciclo mecánico, sin demasiadas aspiraciones de crecimiento. Lamentablemente, en países del tercer mundo como el nuestro, no basta con tener una vaca atada. Hay que tener varias, ya que las crisis económicas son cíclicas, y uno nunca sabe cuando un mercado puede agotarse o saturarse, o bien, entrar en crisis.

Como dijimos, la capacidad sola de piloteo no es suficiente. Allí es cuando el empresario debe acumular bienes (datos, información) que sirvan de combustible para el desarrollo de nuevas o futuras decisiones, en esta o en otras circunstancias quizás más adversas.

Reuniendo material decisorio.

La información que puede asimilar cualquier persona proviene por dos vías: conocimiento por estudio, y conocimiento por experiencia.

El conocimiento por estudio es el dato empirico, de laboratorio, el que figura en los libros. Son datos perfectamente validos y asimilables las leyes y todo tipo de normas, los mecanismos de producción de su fábrica, los mecanismos financieros que opera su empresa. Los que son datos relativos son, por ejemplo, el estudio de libros sobre marketing y estrategia comercial, recetas de mercado para empresas del mismo rubro que la suya, etc.

Y esto es, porque mientras las normas y reglas son realidades incambiables, otros estudios como planteos de estrategias descritos en libros implican planteos de realidades alternativas. En cierto sentido, son ficciones. No son falsos, pero muchas de esas recetas están planteadas en escenarios que quizás no están suficientemente descriptos por el autor. El cómo organizar una pyme mexicana puede no resultar aplicable en una pyme argentina. Hay factores del medio comercial que influyen notoriamente.

Dichos libros no son mentiras noveladas; pero el error que se comete frecuentemente es el de tomar dicha receta como si fuera una de cocina. Se puede aplicar a quien sea y donde sea; cuando en realidad lo que se estudian son casos individuales, y no recetas generales. Debe tomarse la información proporcionada como una base informativa, no como una verdad revelada.

Ello se vincula también a la segunda fuente, que es la experiencia (propia o ajena). Usted debe decidir por si mismo, y no aplicar a ciegas recetas o decisiones ajenas, o que fueron dadas en otras circunstancias. Mientras que la información del libro es empírica (es teoría, de laboratorio), la experiencia es información práctica, con la ventaja de que se da en condiciones más cercanas a las reales actuales. Pero siempre existen diferencias o matices. Su estrategia comercial para superar una crisis en 1976 (p.ej. el "Rodrigazo"), puede ser válida para superar la hiper inflacion de 1989, o el golpe recesivo del 2001. O no. Todas son recesiones, pero en algunas influye el dólar, en otra, la ausencia de medios de pago, la competencia con bienes importados... etc

Mientras que el conocimiento es adquirido por libros, la experiencia es adquirida por la práctica y la vivencia. Y es bastante más valida que el conocimiento, aunque padece del mismo problema: no debemos generalizar porque no todas las circunstancias son similares.

El camino para la sabiduría

Sin llegar a ponernos metafísicos, el camino hacia la sabiduría es necesario. Usted no debe ser un repetidor de recetas... sino un generador de nuevas.

Como se dice en medicina, no existe enfermedad sino enfermos. Existen recetas generalizadas... pero cada paciente es particular, y puede llevar algunas medicamentos y otros no, y en proporciones diferentes. El médico puede saber que un determinado medicamento es demasiado fuerte y aplicarlo en dosis diferentes al sugerido por el laboratorio. Y eso lo conoce por la experiencia.

Pero qué es ser sabio ?. Sabiduría es la conjunción de información externa (conocimiento) + información generada por medios propios (experiencia) +... inteligencia. La inteligencia es la capacidad de resolver situaciones nuevas. Y la inteligencia precisa el combustible de datos que le provee las dos fuentes ante citadas. Es saber por donde empezar a tratar a un paciente con una enfermedad nunca antes vista.

Operar con inteligencia una empresa implica también una dosis alta de observación, análisis... y modestia. Reconocer hasta dónde podemos resolver circunstancias... y cuando precisamos ayuda. No es ser menos inteligente el contratar a alguien más capaz para resolver una situación; todo lo contrario. Gerenciar una empresa es similar a la dirección técnica de un equipo de futbol: el DT debe haber sido aguatero, haber jugado, si fue crack mejor, y saber de todo un poco desde el vamos. Pero implica, llegado el momento, llamar y rodearse de los mejores, y coordinar los esfuerzos de los mismos. Como un presidente que genera decisiones y deja a sus ministros implementarlas... o les dá vía libre en aquellas áreas en donde son especialistas.

Modestia es una palabra muy fuerte, y muchas veces ausente a la hora de gerenciar. Implica la capacidad de bajar al llano, de abrir oídos para escuchar a amigos y enemigos, de recopilar información, analizarla y, llegado el caso, pasarla a otra persona. La inteligencia gerencial implica apertura y delegación, y no siempre en la realidad suele pasar.

Siempre el empresario exitoso lo es por talento; pero también por saber aprovechar golpes de suerte, y por estar capacitado para interpretar realidades. Operar con inteligencia es aprovechar y optimizar los recursos (materiales, informativos, decisorios), y reconocer las oportunidades y, especialmente las limitaciones. Pero, para poder darse cuenta, es necesario capacitarse. No solo para operar en crisis, sino para crecer y expandir su empresa. Porque cuantos más recursos acumule, mayor reserva de los mismos tendrá para cuando surjan circunstancias desafiantes.

Alejandro Franco

infoarrobadatacraft.com.ar

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