Como desempeñarnos en el territorio seleccionado

Autor: Ing. Carlos Mora Vanegas

Otros conceptos de RR.HH.

07-07-2009

"Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada." Ayn Randa (1950).

A todos nos toca desempeñarnos en el territorio que hemos seleccionado para poner en práctica nuestros conocimientos, habilidades y destrezas, pero también para aprender, ir creciendo. Por nuestro propio albedrío, escogemos el territorio, lugar, en donde queremos desenvolvernos, para por ejemplo, desempeñar nuestras labores. Una vez que lo hacemos debemos estar atentos cómo debemos comportarnos a fin de que nuestro rol sea efectivo, de ganar, obtener esos resultados que nos favorezcan. Determinar si realmente estamos en el territorio adecuado a los objetivos metas, que queremos alcanzar.

En un interesante escrito sobre este tema, nos aporta Charles Givens, El poder de uno mismo, que no es novedad que, con frecuencia, uno se ve obligado a actuar según reglas hechas por otros. Consideremos que hemos pasado y pasaremos aún gran parte de nuestra vida jugando en territorio ajeno, en condiciones que muchas veces producen frustración y tensiones. Para alcanzar nuestros sueños y metas, debemos de aprender a trabajar y operar efectivamente en esas condiciones. Ello indica que debemos estar muy despiertos mientras permanecemos en territorio en donde nos desenvolvemos.

Se nos recuerda, que en algunos territorios es fácil funcionar, sobre todo cuando las reglas, los valores y el ambiente son similares a los que habría elegido uno mismo. Sin embargo, con más frecuencia nos encontraremos desempeñándonos en condiciones indeseables, que no hubiésemos escogido.

Se dice estamos jugando en territorio ajeno cuando:

• Trabajamos para un jefe con el que no nos entendemos, aun que nos guste el empleo y la empresa;

• Mantenemos una relación en la que exigimos más de lo que la otra persona está dispuesta a darnos , pero no estamos dispuesto a cortar el vínculo;

• Pagamos impuestos por Seguridad Social aunque nos sintamos socialmente seguro;

• Nos vemos obligado a tratar con reglamentos tales como:

-limitaciones a la construcción
-impuestos a las ganancias
-sindicatos;

• Pertenecemos a un club o un grupo que nos gusta, pero que está dirigido por gente autoritaria;

• Tratamos con un grupo de amigos que nos gusta, pero que está dominado por alguien a quien preferiríamos no tener cerca;

• Participamos de una próspera sociedad comercial, en la que los socios discuten constantemente;

• Asistimos a una escuela o una universidad cuyas reglas nos parecen arcaicas;

• Vivimos con nuestros padres;

• Vivimos con nuestros hijos;

• Vivimos en una casa o un apartamento alquilados.

Pregunta Givens, ¿Le suena esto familiar? Todos los días nos encontramos en ambientes controlados por otros. Si tratamos de cambiar las reglas o hacer trampa perderemos siempre, aun cuando creamos tener razón. Si conducimos siempre a veinticinco kilómetros por hora más de lo que permiten los límites, podemos salir con la nuestra noventa y nueve veces de cada cien. Pero habrá una vez en la que deberemos pagar la infracción, porque los límites de velocidad han sido fijados por otros. Podemos enojarnos o protestar por lo injusto del sistema, pero abarremos perdiendo. Tenemos que pagar la multa y sufrir la correspondiente pérdida de tiempo y dinero.

Agrega Givens, si insistimos en luchar contra cualquier sistema dominado por otros, tarde o temprano perderemos: puedes estar seguro.

¿Qué hacer entonces?. Nos aporta Givens , que se debe jugar según sus reglas , además de tener presente que cuando se juega en territorio ajeno y desobedecemos las reglas o tratamos de cambiarlas sin el acuerdo de quien las hizo, nos condenamos a perder. Si nuestro objetivo es dominar nuestra mente, vida y nuestro propio futuro, ¿cómo debemos operar efectivamente, cuando al parecer, no tenemos voz ni voto en el asunto? La respuesta es sencilla: simplemente juguemos según las reglas, aunque no las hayamos hecho.

Si ganar es progresar el máximo posible hacia nuestros sueños y metas, cuanto más tiempo y energía tengamos disponibles para ese propósito, antes será posible lograr lo que buscamos.

Luchando contra el sistema perdemos tiempo y energía. Tal vez tendemos por naturaleza a burlar el sistema y podamos triunfar, pero sólo a corto plazo. A largo plazo, perderemos. Perderemos credibilidad, autoridad, dinero, "imagen" y hasta el empleo o la relación afectiva.

Cada vez que luchemos contra un sistema que no podamos cambiar ni dominar, llevamos las de perder. Si decidimos quedarnos en territorio ajeno, sólo podemos ganar jugando según las reglas del lugar nos gusten o no.

Givens relata además, que consideremos que cuando trabajamos a las órdenes de otro y queremos triunfar en nuestro empleo, experimentando la satisfacción de recibir ascensos y aumentos de sueldo, nuestra única estrategia posible es jugar según las reglas de la empresa o del jefe. Puede que las nuestras sean correctas o mejores, pero eso no tiene importancia.

Nuestro objetivo es ganar. Y si ganar, para uno , es obtener ascensos y aumentos de sueldo, ganar credibilidad y obtener la confianza de "los de arriba", tendremos que obedecer reglas que nosotros no hicimos . Se puede escoger entre ganar o demostrar que estamos en lo cierto, pero rara vez podremos hacer ambas cosas al mismo tiempo.

Por último, tómese en cuenta, que tratar de cambiar las reglas en territorio ajeno es un juego que no podemos ganar; cada vez que lo intentemos habrá un precio que pagar. Ese precio puede ser enojo, frustración, depresión o algo peor. Puede costarnos tiempo, dinero, credibilidad y hasta el empleo.

Naturalmente, aun jugando en territorio ajeno podemos elegir. Podemos recoger nuestra pelota y volver a casa. Si no nos gusta el jefe, podemos renunciar o pedir un traslado. Si la parte negativa de una relación pesa más que la positiva, podemos cortar esa relación. Si no nos gusta los limites de velocidad, podemos dejar de conducir por esas rutas o no viajar más en auto. El hecho es que, aun en territorio ajeno, la decisión es nuestra. Podemos elegir entre quedarnos o irnos.

*Fuente: Escuela de Educación Mental.

Ing. Carlos Mora Vanegas

El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela)

cmoraarrobapostgrado.uc.edu.ve

camv12arrobahotmail.com

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