Hacia una capacitación de impacto en la gestión

Autor: Jose Manuel Vecino P.

Formación y capacitación

25-06-2009

La definición de capacitación tal como la encontramos en el diccionario de la Real Academia de la lengua dice: “Hacer a alguien apto, habilitarlo para algo”.

En este sentido la presente reflexión pretende recoger algunas de las inquietudes que diariamente cruzan por la mente de los directivos de las empresas cuando deciden realizar eventos de capacitación para las personas en la organización.

Sin duda son muchos los temas que resultan del diagnóstico de necesidades de capacitación los cuales priorizamos de acuerdo con las urgencias del mercado y los propósitos de la organización, sin embargo en muchas ocasiones percibimos y evidenciamos que tales acciones, representadas en cursos, seminarios, talleres, programas e incluso diplomados y especializaciones, tienen muy poco impacto en el mejoramiento del desempeño y especialmente una baja contribución con los resultados de la gestión.

Los recursos asignados a los procesos de capacitación en la organización tienen, en muchos casos, un retorno que no justifica los esfuerzos dedicados a ello.

Por otra parte, nos gustaría encontrar alternativas que nos permitieran desarrollar en todos los miembros de los equipos competencias que cumplieran al menos con tres grandes características: 1. Transferencia del aprendizaje. 2. Utilidad de los temas y 3. Impacto en la gestión.

Esta reflexión es una invitación a los responsables de las áreas de capacitación en las organizaciones para identificar los componentes que pueden contribuir significativamente en el diseño de procesos de aprendizaje que vayan más allá del tiempo cumplido en el salón de conferencias, eventos de capacitación que trasciendan el día a día y que cumplan con la función de desarrollar personas capaces en cada uno de los temas.

Brevemente presentaré unos comentarios sobre cada una de las tres características esperadas para los procesos de capacitación:

1. Transferencia del aprendizaje: en muchas ocasiones la asistencia a eventos de capacitación termina siendo una jornada interesante de integración, de conocimiento de nuevas personas e incluso de aprendizajes nuevos que podrían llegar a mejorar la gestión del día a día. Sin embargo hay varias razones por las cuales lo aprendido no trasciende el aula de clase o el salón de conferencia, entre ellas podemos mencionar:

a. Las personas que asisten sienten que no tienen la capacidad de transmitir lo visto al resto del grupo.

b. El modelo metodológico utilizado por los facilitadores no favorece el diseño de planes de acción.

c. Los temas pueden ser complejos y difíciles de asimilar por los asistentes.

d. La organización no cuenta con mecanismos de seguimiento y acompañamiento a los procesos de capacitación.

e. La organización no cuenta con herramientas que permitan medir el nivel de transferencia del aprendizaje.

2. Utilidad de los temas. Esta característica tiene mucha relación con la anterior, sin embargo el énfasis está precisamente en la utilidad del conocimiento a las labores que se realizan diariamente, en este sentido encontramos que en muchas ocasiones lo visto en un programa de capacitación carece de puntos reales de ejecución en la organización, es decir, se revisan conceptos interesantes, actuales y referenciados en otras organizaciones en las cuales ha mostrado tener éxito. A pesar de ello estos aprendizajes pueden ser causa de frustración por cuanto al llegar a nuestro puesto de trabajo encontramos que pocas cosas pueden ser implementadas realmente por las condiciones y situaciones específicas de cada organización.

3. Impacto en la Gestión. Sin duda es una de las grandes expectativas, tanto de quienes administran los programas de capacitación como de quienes asisten a las mismas. En muchas ocasiones la asistencia a los eventos programados no pasa de ser “un saludo a la bandera” por cuanto no genera reales situaciones de cambio y/o mejoramiento en la gestión, por tanto vale la pena considerar:

a. Profundidad del conocimiento. Los contenidos recibidos atienden la situación actual de cada uno de los asistentes?, en muchas ocasiones los asistentes sienten que están perdiendo el tiempo y que podría dedicarlo a otras actividades por el nivel del seminario (Sea porque es muy básico o bien por ser muy complejo).

b. Metodología seguida. El esquema de aprendizaje ofrecido es coherente con las expectativas planteadas por los asistentes?, en ocasiones no pasa de ser un evento lleno de actividades lúdicas que no trascienden a la acción, o por el contrario se trata de conferencias que abordan modelos conceptuales que no hacen relación con la situación actual de la empresa.

c. Duración del Evento. Es sabido que hoy día las personas cuentan con poco tiempo para sus actividades de formación y desarrollo, lo cual hace que las acciones de capacitación deban cumplir con requisitos de tiempo que garanticen la formación y el desarrollo de las competencias requeridas y que, simultáneamente, puedan realizarse en períodos de tiempo relativamente cortos. En este sentido sabemos que los eventos de 2 o 4 horas desconectadas de un esquema de aprendizaje tienen un impacto muy bajo en términos de asimilación del conocimiento.

d. Uso de herramientas tecnológicas. Hoy día muchas organizaciones están utilizando el e-learning como alternativa de formación para los temas relacionados con formación gerencial, estrategia y lo referente a algunas situaciones operativas del cargo. Es un modelo que ahora se ve fortalecido con el b-learning y sus resultados aún están por verse. De todas maneras la idea es poder contar con un modelo de capacitación que integre estas herramientas en un solo esquema de aprendizaje de tal manera que sirva como soporte de todo el proceso y no sea una herramienta aislada.

e. Promoción de la Innovación. Este tema puede realmente generar impacto en la gestión, cuando un programa de capacitación no aborda este componente termina siendo un evento de corta recordación (Así sea de alto costo). La posibilidad de contar con un resultado tangible y medible al final de un proceso de capacitación es lo que puede marcar realmente la diferencia entre el gasto y el costo, entre mantener el estado actual de cosas y la generación de alternativas, surgidas de los mismos participantes, que permitan rediseñar los procesos, generar nuevos productos, mejorar la relación con los clientes, crear nuevos modelos de gestión, etc.

Encontrar talentos para la organización es una responsabilidad, desarrollarlos es un desafío que pasa, entre otros componentes, por la capacitación. Por tanto estos comentarios se orientan precisamente a encontrar un modelo metodológico que integre muchos de los elementos vistos; que podamos establecer, no cursos aislados (por interesantes que sean), sino procesos de aprendizaje que en corto tiempo sean capaces de ofrecer resultados medibles que evidencien mejoramientos en el desempeño, incrementos en la productividad y el desarrollo de competencias capaces de mantener e incrementar el nivel de competitividad de la organización en el mercado.

Finalmente, volviendo al principio, la capacitación tiene el potencial de convertirse en una herramienta capaz de hacer a las persona aptas y de esta manera ser considerada por todos en la organización como una alternativa válida en el proceso de desarrollo del talento humano.

Jose Manuel Vecino P.

Gerente de JOB MANAGEMENT VISION.

Consultor empresarial y docente universitario.

www.jobmanagementvision.com

jmvecinoparrobajobmanagementvision.com

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