Suscríbete GRATIS al boletín y recibe:
10 ebooks con las lecciones empresariales más representativas de Jack Welch, Kenichi Ohmae, Michael Newman y otros exitosos líderes de primer nivel en el mundo de los negocios...
Al pulsar aceptas los términos de uso y la política de privacidad
O mediante uno de los siguientes servicios:
En el libro de los 7 hábitos de la gente altamente efectiva de
Stephen Covey, el autor nos muestra un camino rápido y fácil para
alcanzar el éxito mejorando nuestros hábitos cotidianos. Estos hábitos
los divide en hábitos que generan nuestra victoria personal, y otros que
generan nuestra victoria en grupo.
El primer hábito que menciona el autor que mejora nuestra victoria
personal es el hábito de la proactividad.
Nosotros somos de una manera o tenemos una personalidad determinada por
varias razones:
La primera es la genética, así como heredamos el color de ojos de
nuestro padre y la forma de cara de nuestra madre, también hay ciertos
rasgos en nuestra personalidad que heredamos de alguno de ellos. Lo
tímido, lo enojón, lo desconfiado, etc.
Por otro lado, nuestro entorno también influye profundamente en nuestra
personalidad y en nuestros hábitos, este entorno empieza desde que somos
pequeños y las etiquetas que se nos ponen tanto como nuestros padres,
como nuestros maestros o como cualquier persona que tenga autoridad para
nosotros. Estas etiquetas muchas veces, y al ser repetidas con
frecuencia consiguen desde mermarnos nuestra seguridad hasta impulsarnos
al éxito rotundo.
Ejemplos de estas etiquetas son:
“ Eres muy malo para las matemáticas “ “ Ya echaste esto a perder, mejor
ya no me ayudes, lo hago mejor yo solo” “ Tienes las manos muy pequeñas,
difícilmente podrás ser un buen pianista” “ Con ese carácter nunca vas a
llegar a ningún lado en la vida”
Hay otro tipo de etiquetas que son un tanto positivas:
“ Eres un niño muy inteligente, estoy seguro que vas a lograr lo que te
propongas en la vida” “ Yo sé que las decisiones que tomes van a ser las
adecuadas, tienes mucho sentido común” “Eres un campeón” “ Tienes un
súper carácter”
Muchas veces estas opiniones no tienen mucho que ver con la realidad,
sino con la opinión de quién las emite. Sin embargo, muchas de estas
opiniones, por subjetivas que estas sean logran condicionar nuestras
vidas de una manera u otra.
Otras situaciones que nos afectan en nuestro carácter son el entorno en
el que hayamos vivido de pequeños, por ejemplo, una vida llena de
castigos, una vida llena de miedo, vivir con padres que peleaban todo el
tiempo y humillaban a sus hijos, o lo contrario, padres que motivaban a
sus hijos con amor, un ambiente familiar armonioso. La escuela también
influye mucho en nuestra personalidad, ya fuera una educación muy rígida
e inflexible o flexible y condescendiente, incluso la personalidad de
nuestros amigos o la forma en que nos trataban nuestros maestros.
Independientemente de lo que pasó en el pasado, en nuestra vida
cotidiana hay también situaciones que afectan nuestra forma de ser, por
ejemplo, un despido laboral, un accidente, una crisis nacional, un
premio de la lotería.
En resumen aquí lo que vemos como dice el autor es que nos condicionamos
a responder de un modo determinado ante un estímulo determinado, eso
significa que algo de nuestro entorno es responsable de nuestra
situación, personalidad, carácter o humor del momento.
Ahora, lo que nos vuelve proactivos es lo que Víctor Frankl llama “ la
última de las libertades humanas” ¿ A qué se refiere esto ? Al
descubrimiento de que otros pueden controlar totalmente nuestro entorno,
ya sean personas o situaciones, a que podemos estar llenos de problemas,
a que podemos estar sin trabajo, a que podemos estar pasando una crisis
económica muy fuerte, a que podemos estar muy delicados de salud.
Pueden pasar muchas cosas en nuestro entorno, pero nosotros somos
totales y absolutos dueños de cómo queremos sentirnos o reaccionar ante
esos estímulos. Esto es, entre el estímulo y la respuesta, cada uno de
nosotros tiene la libertad de decidir cómo queremos reaccionar.
La palabra proactividad nos vuelve responsables de nuestras propias
vidas y de nuestra actitud ante ésta. Aquí ya no se trata de culpar a
nada ni a nadie de nuestra felicidad o conducta, depende de nuestra
decisión para serlo y quitarle el poder a todo lo demás de nuestra
actitud ante la vida.
El autor habla del opuesto a la proactividad y es el hecho de ser
reactivos, reactivos porque reaccionamos y nos sentimos afectados y mal
humorados por el clima, por las calificaciones de nuestros hijos, por la
inflación. Si nuestro entorno está bien, nosotros estamos bien, si
nuestro entorno está mal, nosotros reaccionamos automáticamente como
consecuencia de lo que sucede, porque se nos cerró un coche en el
tránsito, porque se nos olvidó echarle gasolina al coche y ahora que
tenemos prisa hay que pasar primero a cargar el tanque, porque el de
atrás nos tocó el claxon, porque el pesero se pasó el alto y tuvimos que
frenar en nuestro siga, porque nos subieron la cuota de la renta, porque
es mes de pago de tenencias, porque las cenizas del popo ensuciaron otra
vez mi coche.
Todo esto parece chiste, pero si nos sentamos a reflexionar más a fondo
descubriremos con decepción la cantidad de cosas que nosotros permitimos
que nos afecten durante el día, durante las semanas y en el transcurso
de nuestras vidas.
Ahora, un punto muy importante que hay que aclarar, el hecho de no
sentirnos afectados por lo que nos suceda no significa que nos volvamos
unos conformistas que no movamos un dedo para conseguir lo que queremos,
no significa perder la iniciativa para hacer las cosas o para resolver
los problemas. Esto no es sentarse plácidamente a ver cómo pasa la vida
sin que nosotros seamos más que espectadores en ésta. Nosotros tenemos
tanto metas como problemas.
El común denominador en ambos es que tanto las metas como los problemas
son situaciones por resolver. Aquí la idea es esta, toma las riendas de
tu vida, decide lo que quieres hacer y cómo lo vas a hacer, simplemente
no permitas que los pequeños o grandes tropiezos con los que te
encuentres amarguen tu existencia. Tropiezos y dificultades siempre
vamos a tener, y éstos son solamente el indicativo que el camino que
estás tomando no es el correcto, que hay que cambiarlo. Pero si
esperamos a ser felices en el momento en que tenemos nuestros problemas
resueltos o nuestros objetivos logrados, nos vamos a ver toda nuestra
vida persiguiendo una felicidad que nunca va a llegar.
Alba Alamillo - alba_alamillo arroba sbcglobal.net
Consultora en Recursos Humanos con más de 10 años de experiencia
Autora del libro "Contrátese rápido y Contrátese bien"
Buscar recursos sobre
Master internacional desde España (Online)- Becas parciales
Una frase memorable
Acerca de GestioPolis: Qué es GestioPolis — Términos de uso y Política de privacidad — Mapa del sitio — Contácto — Aliados — Contratar publicidad
Derechos de Autor: Los contenidos están bajo la licencia Reconocimiento - No comercial - Compartir bajo la misma licencia 3.0 Unported de Creative Commons a menos que se indiquen derechos de autor específicos. Si desea citar o utilizar públicamente alguno de los contenidos le solicitamos ponerse en contacto con el respectivo autor.
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web GestioPolis.com © 2008 Carlos López