RESUMEN
Son muchos los docentes que se han descuidado en el ejercicio de su
profesión el mantener, cultivar una autoestima alta que favorezca a
todos. ¿Cuál es la razón de ello? ¿Cómo afecta a su persona, a sus
estudiantes? ¿Qué se esta haciendo al respecto?, son algunas preguntas
que requieren de respuestas.
Jaume Carbonell nos escribe, que la autoestima, entendida como la
actitud valorativa y la representación cognitiva que un sujeto o
colectivo hace de él mismo, es un de los conceptos que, en los últimos
tiempos, han penetrado con más fuerza en la comunidad educativa. Se
habla a menudo de infravaloración de la actuación docente, de carencia
de protagonismo, de pérdida de autoridad, de la construcción y
proyección de una imagen negativa y difusa de la profesión, y de algunas
cosas que tienen que ver con la baja consideración del auto concepto
docente. En cualquiera caso, es evidente que la profesión vive y
sobrevive con un fuerte complejo de inferioridad, porque se piensa que
lo que se hace está poco valorado, que sus innovaciones no son
reconocidas y que sus esfuerzos son menospreciados. Es necesario decir
que a menudo es el profesorado mismo el que hace bien poca cosa por
luchar por este merecido reconocimiento, profesional y social,
instalándose en la cultura de la queja permanente; una vía que no
conduzco a ninguna parte, más que al propio cansancio y a la
desmoralización individual y colectiva.
CONSIDERACIONES, ALCANCE
Tomando en consideración la seria crisis que afronta la educación venezolana en todos sus niveles, es determinante, el compenetrarse cuál es el rol de la autoestima en el presente con respecto al docente, qué se está haciendo al respecto. A qué se debe la presencia de una baja autoestima y la poca motivación por mantener, garantizar una alta.
Verónica García Ortega al respecto nos señala, que la autoestima es el sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de ser, de quienes somos nosotros, del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad. Esta se aprende, cambia y la podemos mejorar. Es a partir de los 5-6 años cuando empezamos a formarnos un concepto de cómo nos ven nuestros mayores (padres, maestros), compañeros, amigos, etcétera y las experiencias que vamos adquiriendo. Según como se encuentre nuestra autoestima, ésta es responsable de muchos fracasos y éxitos, ya que una autoestima adecuada, vinculada a un concepto positivo de mí mismo, potenciara la capacidad de las personas para desarrollar sus habilidades y aumentará el nivel de seguridad personal, mientras que una autoestima baja enfocará a la persona hacia la derrota y el fracaso.
La autoestima es importante porque es nuestra manera de percibirnos y valorarnos como así también moldea nuestras vidas. Una persona que no tiene confianza en sí misma, ni en sus propias posibilidades, puede que sea por experiencias que así se lo han hecho sentir o por mensajes de confirmación o desconfirmación que son trasmitidos por personas importantes en la vida de ésta, que la alientan o la denigran.
Son muchos los docentes, concretamente en lo referente de la educación superior que se han descuidado anclándose en una autoestima baja afectándolos seriamente en su ejercicio profesional, crecimiento y desde luego a los alumnos con quienes intercambia conocimientos, actúa como facilitador.
Jean Carlos Joel García al respecto nos recuerda la importancia de saber hacer uso del autoconcepto y nos indica, que el autoconcepto y la autoestima juegan un importante papel en la vida de las personas. Los éxitos y los fracasos, la satisfacción de uno mismo, el bienestar psíquico y el conjunto de relaciones sociales llevan su sello.
Tener un autoconcepto favorece el sentido de la propia identidad, constituye un marco de referencia desde el que interpretar la realidad externa y las propias experiencias, influye en el rendimiento, condiciona las expectativas y la motivación y contribuye a la salud y al equilibrio psíquicos. Toda la persona tiene una opinión sobre sí misma, esto contribuye el autoconcepto y la valoración que hacemos de nosotros mismos en la autoestima.
La autoestima de un individuo nace el concepto que se forma a partir de los comentarios (comunicación verbal) y actitudes (comunicación no verbal) de las demás personas hacia él.
La autoestima se aprende, fluctúa y la podemos mejorar. Es a partir de los 5-6 años cuando empezamos a formarnos un concepto de como nos ve nuestros padres, maestros, compañeros y las experiencias que vamos adquiriendo.
La autoestima es el grado de satisfacción consigo mismo, poniendo especial énfasis en su propio valor y capacidad; es lo que la persona se dice a sí mismo.
La autoestima incluye dos aspectos básicos: el sentimiento de autoeficiencia y el sentimiento de ser valioso, el sentido mas general el se competente y valioso para otros.
Este concepto de sí mismo también llamada "Autoconcepto" se va formando gradualmente a través del tiempo y de las experiencias vividas por el sujeto.
En necesario que el docente, en el caso venezolano se identifique más con el logro de una alta autoestima, que haga valer sus derechos, reclamando por ejemplo mejor retribución de sus servicios, que se le de un sueldo acorde a sus conocimientos a su calidad profesional, además de reconocerle sus méritos, desempeños.
Debe ya tener un autoconocimiento de sus fortalezas y debilidades. Transformar estas últimas de tal manera que no afecte su autoestima, darse a respetar, a ser reconocido como un actor importante en la educación, comprometerse en proporcionar conocimiento acordes a los cambios a las necesidades del presente.
El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela)
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