La realización profesional y sus principales elementos

Autor: Juan Dionicio Tavárez Soriano

Autoayuda y superación personal | Otros conceptos de RR.HH.

12-03-2012

Esta mañana me he sentido inspirado a compartir algunas ideas que considero relevantes para ayudar a alguna gente amiga que trata todos los días de sobrevivir en este mar turbulento del trabajo y a veces se frustra al no ver logrados sus sueños y aspiraciones.

He querido hablar de realización y no de éxito porque el éxito es momentáneo, es un evento temporal igual que el fracaso y generalmente es una interpretación de la realidad. Sin embargo la realización es un estado que se logra y permanece en nosotros alentándonos a seguir.

Sentirse realizado es sentirse en paz con las metas alcanzadas, habernos perdonado nuestros fracasos, sentirnos útiles y amados ante nosotros mismos. Es un sentimiento que no peligra porque no es un escalón del que podemos caer.

Este sentimiento se compara a cuando cumplimos un año más de vida. Nadie puede retroceder el tiempo y arrebatarnos lo que hemos vivido hasta esa edad, o cuando nos graduamos de la secundaria o la universidad, Es imposible que nos puedan devolver a primer grado de primaria, ¡¡estamos realizados!!

Así es pues que profesionalmente, con el paso del tiempo, vamos sintiendo que nuestras experiencias profesionales nos hacen sentirnos cada vez más fuertes y capaces de lograr más y mayores metas.

Objetivos claros

Es siempre conveniente tener claro hacia donde queremos llegar, en esto estamos casi todos de acuerdo. Lo que nadie nos dijo es que la vida nos pondrá siempre escenarios diferentes a los que imaginamos cuando trazamos nuestro plan.

Mi esposa por ejemplo inició sus estudios de medicina, luego los dejó para estudiar idiomas, esto le abrió las puertas para trabajar en una empresa farmacéutica internacional en donde entró en contacto con la microbiología, hoy es estudiante de término de esta carrera y empleada en laboratorio nacional, el cual valida los medicamentos que ingresan al país y se usan en hospitales y clínicas.

Esto se vive a diario y, especialmente en Latinoamérica donde las oportunidades de empleo son tan bajas. Uno se gradúa de ingeniero y termina trabajando en un almacén. La diferencia es que algunos perciben esto como una oportunidad para innovar en campos diferentes y otros se sienten eternamente frustrados por no estar en su área profesional.

No importa los escenarios que nos ponga la vida, debemos hacer nuestro plan y modificarlo tantas veces sea necesario sin mutilar nuestros sueños y con objetivos cada vez más claros.

Fe

Nada es posible lograr sin la fe, así sea religiosa o no, es necesario creer en lo que todavía no hemos visto. La fe nos impulsa, nos anima y nos mueve a no desistir en nuestras empresas.

Debemos creer en lo que somos, en nuestra capacidad de realización y en lo que aún no hemos logrado ser. A veces debemos creer por el simple hecho de que otros también lo han logrado, muchas veces en situaciones mucho más difíciles. Otras veces debemos confiar en que, aunque nadie lo haya hecho nunca, no seremos los primeros en plantear nuevas formas que a veces parecen locuras o imposibles para los demás y nosotros mismos. Y que en caso de no lograrlo, habremos ganado al menos el conocimiento y la experiencia.

Cuando aún no sabía conducir tenía dudas de si algún día podría hacerlo porque me parecía algo muy complejo, hasta que un día pensé: cómo es que esos chóferes de camiones inmensos, que deben ser diez veces más difícil de controlar, pueden saber esto que yo no sé, cuando muchas veces no son siquiera bachilleres. Entonces entendí que era un tema de fe, de decisión y confianza en mí. Me inscribí en una escuela de chóferes y ya hace casi 20 años que tengo mi licencia.

Disciplina y orden

Por alguna razón que aún no entendemos, el cerebro humano se resiste a la idea de que debe establecer un orden y seguirlo de manera disciplinada. Es increíble que esto sea así aunque vemos todos los días ejemplos que confirman una y otra vez esta verdad: los deportistas siguen una rutina diaria interminable durante toda su carrera, en la iglesia se repiten las mismas oraciones y ritos todo el tiempo, el doctor nos receta un medicamento que debemos suministrar en intervalos y dosis estrictas si queremos sanarnos.

Entonces en nuestra carrera, creemos que merecemos todo porque tenemos un título colgado en la pared. Sin embargo, no cumplimos con las tareas básicas y las responsabilidades elementales como la puntualidad, el compromiso, el trabajo en equipo, la colaboración, etc.

Hoy día hay miles de herramientas para ayudarnos a ser cada vez más eficientes y eficaces en lo que hacemos, no para complacer al jefe o lograr reconocimiento y aprobación de la empresa, sino para realizarnos profesionalmente, convertirnos cada vez en un mejor ser humano que valora el trabajo y transmite optimismo y ánimo a sus compañeros, supervisores y subordinados. Esto es la realización profesional. Todos quieren trabajar con esa persona no conflictiva, colaboradora, eficiente, alegre y solidaria.

Llego temprano, tengo un programa claro de mis tareas del día, si es posible de la semana y del mes, tengo claro las responsabilidades que tengo con los demás y no les hago esperar ni les hago sentir que les hago un favor al servirles, conozco los objetivos de la empresa y ayudo a su consecución. Todo esto dentro de mis posibilidades humanas y profesionales, sin negociar mi dignidad y con la mayor de las alegrías.

Formación

No somos dioses, no lo sabemos todo, pero podemos aprender mucho hasta el último día de vida sobre la tierra. Quizás ese día, si estamos abiertos a aprender, conoceremos el sentido de la vida que está posiblemente muy distante de nuestra concepción actual.

Mientras llega ese día debemos darnos cuenta de que es posible que no estemos avanzando en lo que hacemos porque nos falta formación, no investigamos ni aprendemos cosas nuevas. Nos pasamos el día haciendo sólo tareas rutinarias y cuando no entendemos algo, preferimos preguntar a alguien más.

Contradictoriamente en esta época el conocimiento está a la orden del día, mucho más al alcance de nuestras manos. Las redes de información son más amplias y dinámicas y, si bien es cierto que son más susceptibles al error y la falsedad, no es menos real la riqueza del debate y los aportes que se recogen a nivel mundial de la misma.

Además se puede solicitar una información en internet, consultar varias fuentes y comparar además de revisar las opiniones que se emiten en los foros sobre el tema.

Aquí el punto es que no tenemos excusa para no conocer sobre alguna tarea o dificultad en nuestro trabajo. He visto varios profesionales con deficiencias en el uso de las herramientas informáticas que les facilitarían terriblemente la vida cuando existen tutoriales hasta en video que explican paso a paso la solución a casi cualquier problema.

Creo profundamente que es un problema en el que se conjugan la pereza y la ignorancia para estancarnos en el mismo sitio mientras otros toman la mejor parte del pastel aprovechando cada migaja de conocimiento a su favor.

No se imagina uno como le cambia la vida a una persona que nunca ha manejado una PC cuando aprende a usar el correo electrónico o una determinada red social a través de internet. Es como si despertara a un nuevo mundo lleno de nuevas oportunidades y posibilidades infinitas.

Tiempo y paciencia

Luego que el tiempo transcurre todo parece magia, es el ingrediente secreto que hace germinar las semillas y madurar los frutos. Ningún proceso sobre la tierra escapa a su mano implacable. Algunas cosas suceden más rápido, otras sólo te dan opción a esperar. Luego que tienes claro a donde quieres ir, aplicas la disciplina prudente para lograrlo y te educas permanentemente hacia este objetivo, sólo queda esperar a que el tiempo haga su trabajo, que ablande lo endurecido y endurezca lo blando.

La paciencia es una virtud y debe ser cultivada permanentemente a lo largo de nuestro corto paso por la tierra. Saber esperar es un arte y es la clave para el logro de muchos aciertos en la vida.

No se lo tome tan en serio

Es muy conveniente saber que a pesar de todo esto, no tenemos control absoluto de ninguna situación de nuestras vidas. No podemos asegurar con certeza ni un solo segundo del futuro, por lo tanto no vale la pena amargarse, sufrir, estresarse, airarse, desesperarse. No vale la pena tomar todo tan en serio, la vida es una especie de carnaval como dice la canción. Hay de todo y para todos, sube, baja, a veces se detiene, se acelera, es incontrolable.

Lo mejor que podemos hacer es interpretar nuestra parte del guión y esperar. Si hay un cambio de papeles entonces tomar el nuevo guión.

Es inútil tratar de cambiar el papel, o creer que la realidad nos esperará sentada, o irá a nuestra velocidad. Somos nosotros quienes debemos marchar al ritmo que impone la realidad y demostrar que somos lo suficientemente creativos y que tenemos verdadera fe para mantener nuestros sueños a pesar de todo.

Juan Dionicio Tavárez Soriano - juandtavarezsarrobagmail.com

Egresado del ISEAD. Seguridad Desarrollo y Tecnología (SEDETEC, EIRL).

http://sedetec.blogspot.com.

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