Empresa, mujer y maternidad en Argentina

Autor: Lic. María Carmen Buelga Otero

Otros conceptos de RR.HH.

30-11-2010

Organizaciones

En las sociedades con la finalidad de satisfacer necesidades humanas se crean una diversidad de entidades en la actividad social y económica. Estas entidades como son las asociaciones, fundaciones, entes públicos, sindicatos, empresas, entre algunas de las que podemos mencionar, reciben el nombre de organizaciones.

Si bien estructuralmente son diferentes, estas tienen algo en común y es que son sistemas sociales integrados por grupos de personas que se relacionan entre sí, disponiendo de recursos y desarrollando diversas actividades para alcanzar sus objetivos.

Por ello: “una organización es un sistema social” y existen distintos tipos de organizaciones que se van a diferenciar entre sí de acuerdo a los objetivos que persiguen y las actividades que realizan. La “empresa” es un tipo de organización que persigue como objetivo alcanzar beneficios económicos.

La Empresa

Al considerarse a la empresa como un sistema social, por estar formada por individuos que se desarrollan en un marco particular, con objetivos ligados a procesos y funciones que deben permanecer en equilibrio y con comunicación, que a su vez están determinados por diversos subsistemas.

Podemos decir que estos elementos están relacionados entre sí, de tal forma que cualquier modificación o cambio en alguno de ellos provoca en los restantes alteraciones.

La empresa tiene una finalidad económica externa, que es la producción de servicios y bienes para satisfacer las necesidades de la sociedad.

También una finalidad económica interna, y es, la obtención de un valor agregado para remunerar a los integrantes de la empresa, a unos en forma de utilidades o dividendos y a otros en forma de sueldos, salarios y prestaciones. O sea, la empresa está para servir a los hombres y mujeres de afuera (la sociedad) y a los hombres y mujeres de adentro (los integrantes).

En resumen, la finalidad social externa es contribuir al pleno desarrollo de la sociedad, comprometiéndose para que su desempeño económico no vulnere los valores fundamentales de la sociedad y los personales, sino promoviendo y cumpliendo los mismos. Al mismo tiempo su finalidad social interna es contribuir al pleno desarrollo de los integrantes, tratando de no vulnerar los valores y derechos humanos, sino promoviéndolos. Finalmente, la empresa es una cédula económica y social, que está formada por personas y para las personas, inserta en la sociedad y de la que no puede ser ajena a ella, dado que esta le provee la fuerza de trabajo y el mercado de consumidores.

La Fuerza Laboral

Llegado a este punto pasamos a reflexionar como y quien aporta la fuerza laboral para el mantenimiento de las empresas. La familia, (tomamos el concepto sin detenernos en los diversos tipos de familia) esta surge como el factor principal, dado que la misma tiene la función reproductora de la especie humana, una función de intermediación entre la persona y la sociedad. Desde esta perspectiva la familia mantiene y proporciona el sustrato para que sea posible el desarrollo de la vida humana. Es la productora y la principal encargada de conservar y acrecentar el capital humano de la sociedad. En la familia, la mujer, es la única portadora y dadora de vida. También, la familia es una unidad productiva en el plano económico y al mismo tiempo tiene la condición de unidad de consumo de bienes y servicios.

Ahora, de acuerdo al Derecho Internacional, la empresa es el conjunto de capital, administración y trabajo dedicados a satisfacer una necesidad en el mercado. Nos preguntamos; por qué razón en las mismas, se evita incorporar a las mujeres a los puestos de trabajo, en el período de su fertilidad femenina o en caso de estar trabajando, solicitarle y en algunos casos “exigirle” que no se embarace, con la velada amenaza de un cambio de puesto, traslado o de llegar a la desvinculación de la empresa.

Por supuesto, todo se realiza en forma solapada y a través de discursos que hablan del cuidado y compromiso que tienen con sus empleadas. La realidad, es disimular la discriminación por considerar a la maternidad un costo para la empresa. Un costo, al tener que seleccionar un reemplazante adecuado para el puesto o la ruptura de esquemas de horarios a consecuencia del nacimiento, el período de lactancia o las necesidades médicas de la madre y el bebe durante sus primeros años de vida. Esta visión de que la maternidad es un costo para la empresa, está puesta en función de atender sólo a las ganancias inmediatas.

Natalidad y Fecundidad

Llegado este punto pasemos a analizar dos ítem muy importantes, que hacen a la economía y la sociedad, como son la natalidad y fecundidad de las mujeres.

Los expertos nos alertan sobre la problemática que aqueja a los países centrales, y es la tasa de natalidad negativa, nuestro país repite el modelo de estos.

En realidad, la natalidad y la fecundidad están disminuyendo a nivel mundial. Pero son los países desarrollados lo que presentan tasas bajas y relativamente uniformes, ninguno tiene tasas superiores a 20% y en la mayoría el número medio de hijos es inferior a 2,5.

Hay un grupo de países europeos que está en dificultades para el reemplazo generacional. Otro factor, en los países desarrollados las tasas de mortalidad son bajas y tienen una larga esperanza de vida.

La Argentina presenta una baja natalidad y un mayor porcentaje de población anciana. En la ciudad Autónoma de Buenos Aires ya son más los mayores de 70 años que los menores de 10 y si se contaran los mayores de 60, la proporción es exactamente el doble. Si consideramos los datos de la última Encuesta Permanente de Hogares de la Ciudad donde se demuestra que la familia tipo porteña tiene un solo hijo o sea que el 18% de los hogares es habitado por tres personas.

Ahora, cuando los niños son superados en cantidad por los mayores, implica el envejecimiento poblacional. Por supuesto que no es un problema en sí mismo. Se convierte en tal cuando se interrelaciona con factores culturales, sociales, políticos y económicos. En la década de 1950, la edad media de la población argentina se ubicaba en los 25,7 años, mientras que ahora alcanzó los 28,4 y hay una proyección para el 2025 de 32,6 años. En esa época, el 15 % de los argentinos tendrá más de 60 años, podemos prever que el sector económicamente activo va ir decayendo.

Las argentinas cada vez tienen menos hijos.

Al incorporarse al circuito laboral las mujeres y pretender su desarrollo profesional-laboral, se encuentran con una realidad y es, la maternidad y las empresas son incompatibles. Ser madre o tener la edad para serlo supone una desventaja en la organización o al momento de buscar trabajo.

Para las madres es más problemático ascender en la empresa o encontrar un empleo, pero además reciben ofertas salariales más bajas e incluso hasta se las considera menos competentes que las mujeres sin hijos.

La investigadora y profesora de sociología de la Universidad de Stanford Shelley Correll, explica; “en algunos ámbitos todavía se perciben incompatibilidades entre la familia y el trabajo, lo que supone una desventaja para las madres”, pone de manifiesto que a las madres se las evalúa de forma diferente y mucho más severamente.

Correll reveló que los responsables de la evaluación en la empresa, consideran a las madres menos dedicadas y competentes que las que no tienen hijos. Cabe señalar que esta valorización negativa no se les realiza a los hombres que son padres, sino todo lo contrario, dado que estos evaluadores estiman que los padres son más disciplinados y mejores trabajadores que los que no lo son.

Sociedad

La sociedad en su desarrollo económico depende de las personas que la conforman. Estas, generan bienes y servicios para su consumo a través de las empresas, las que se nutren de esas personas, para poder cumplir con sus objetivos y las demandas del mercado.

Que mercado o consumidores vamos a tener si tenemos tasas de natalidad negativas. Las empresas piensan a quienes van a vender sus productos y servicios y lo que es peor, que fuerza laboral joven va a reemplazar a la que se jubila.

Analizaron que maximizar ganancias en el presente, puede ser la desaparición de su empresa en el futuro. Si no nacen seres humanos, para completar los ciclos sociales generacionales, la economía, la cultura y la sociedad cambian su composición, sus necesidades y objetivos de desarrollo.

Sin niños cual va a ser la necesidad de producir indumentaria, juguetes, muebles, rodados, etc., dar servicios de marketing, asistencia para padres, educativos, entre otros y a tener en cuenta, quien pagará las futuras jubilaciones sin gente joven que trabaje.

Reflexión

Mi interés es reflexionar sobre este pensamiento que considera a la maternidad, como un problema de costo para la empresa o todo desarrollo económico.

Al establecer como un problema a la maternidad, se piensa en eliminarlo y la forma es sancionando a la mujer.

La sociedad se construye y tiene permanencia a través de las generaciones que nacen, se desarrollan y finalizan su vida. Al disminuir este ciclo se altera la composición social, cultural, economía y muchas de las organizaciones de la sociedad dejan de tener razón de existir.

La empresa como organización social, puede ver modificado su objetivo y muchas de sus prestaciones, tanto de producción como de servicio. Para que estas se expandan y sigan creciendo, se necesitan personas que trabajen en la producción de bienes y servicios y al mismo tiempo conformen el mercado de consumo.

Es fundamental tener claro que el crecimiento demográfico y desarrollo social, sólo se logra con la maternidad. Maternidad que la naturaleza le da sólo a la mujer, de ahí la importancia de no sancionarla al querer ejercer su carrera profesional y laboral.

Lic. María Carmen Buelga Otero - buelgaoteroarrobaarnet.com.ar

Capacitadora – Personal Management.

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