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Introducción
Mucho se ha escrito ya sobre las Siete Mudas Clásicas de Ohno, pero qué
cabría decir de aquellas acciones que no siendo plenamente operativas;
como pueden ser los tiempos de espera, las sobre-producciones o los
transportes internos, entre otros; no sólo perjudican el normal
funcionamiento de la empresa, sino que además le originan amplios
volúmenes tanto monetarios como físicos de desperdicios.
Estas otras y especiales actividades generadoras de desperdicios las
cuales desvían a la organización de sus objetivos y metas estratégicas y
operativas, son los que damos en llamar las “Nueve Mudas Estratégicas”.
Ante todo cabe interrogarse acerca de la razón de ser de éstas mudas
estratégicas, y en segundo lugar cómo afectan o actúan las mismas sobre
el normal funcionamiento de la organización. Para ello pasemos
primeramente a enunciarlas, para posteriormente analizarlas
detenidamente.
• Generación de información incorrecta y/o fuera de término.
• Desenfoque organizacional o empresario.
• Carencia de sistematicidad en la resolución de problemas y toma de
decisiones.
• Incorrecta gestión de los recursos humanos.
• Incorrecta gestión de los recursos materiales.
• Incorrecta gestión de la marca.
• Incorrecta gestión de los recursos informáticos.
• Existencia de objetivos contrapuestos o falta de seguimientos unívocos
por parte de todo el personal y áreas organizacionales.
• Falencias comunicacionales.
No tomar debidamente en consideración cada uno de las anteriores mudas
estratégicas es lo que lleva a la organización a graves situaciones
posteriores, resultantes ellas del efecto que las mismas tienen en las
actividades operativas, financieras, comerciales y logísticas.
Sólo basta un análisis detenido de cada uno de los puntos antes
enumerados para comprender y tener una clara noción de los efectos que
los mismos tienen tanto en los niveles de calidad, como en la
productividad, los niveles de satisfacción de los clientes y
consumidores, como así también en los ratios de rentabilidad alcanzados.
Generación de información incorrecta y/o fuera de término
No se pueden adoptar decisiones ni tomar medidas correctivas sin poseer
información fidedigna, en tiempo y forma. De muy poco servirá contar con
un manojo de datos sin orden ni interpretación, como tampoco ha de
servir de mucho poseer una información incorrecta, desactualizada o
generada fuera de término en cuanto a las necesidades y requerimientos
de la organización y mas específicamente de los funcionarios que han de
tomar las decisiones tanto estratégicas, como tácticas y operativas.
Es esencial para superar dicho inconveniente establecer una serie de
pautas:
• Definir claramente la información requerida por cada sector o área de
la organización.
• Cómo y de dónde se obtendrán los datos que han de servir de base para
generar la información.
• Quiénes serán los responsables de su generación y entrega.
• Con qué frecuencia deberán producirse y entregarse, o ponerse a
disposición.
• Bajo que formato y fórmula deberán mostrarse.
• Quién o quiénes serán responsables de evaluar la corrección de la
información y del cumplimiento de su elaboración, entrega, plazos de
generación y formatos establecidos.
La falta de información, como la incorrección de las mismas generan no
sólo falta de elementos claves en todos los niveles a la hora de hacer
correcciones en el accionar diario, sino que además pueden llevar a
generar graves errores a la hora de tomar decisiones.
Las decisiones cubren todos y cada uno de los aspectos de la
organización, desde lo comercial, pasando por lo productivo, la
seguridad, lo financiero, lo humano y la logística entre otros
muchísimos aspectos.
Desconocer que productos y servicios nos están generando las mayores
contribuciones marginales, que tasas de interés estamos pagando y su
relación con las abonadas por nuestros competidores, que nivel de
productividad registran los procesos productivos, que nivel en sigma
posee la empresa en sus diversas áreas, procesos y productos, que nivel
medio de costo es el existente para cada producto y cuáles sus límites
de controles superiores e inferiores, son tan sólo una pequeña gama de
información requerida día a día por distintos responsables de la
empresa.
Desenfoqué organizacional
¿En qué actividades estamos? ¿En qué actividades realmente deberíamos
estar? ¿Por qué hacemos lo que hacemos, y ofrecemos lo que ofrecemos?
¿Responde realmente lo que hacemos y ofrecemos a nuestras capacidades y
objetivos? ¿Qué actividades no responden realmente a nuestra misión?
No son preguntas menudas, son interrogantes de suma importancia, las
cuales deben ser valoradas y analizadas en su justa gravedad e
importancia.
Así como un haz de luz altamente concentrado puede dar lugar a un
poderoso rayo láser, un haz de luz desconcentrado no generará en sí
poder alguno. De igual manera el concentrar los recursos en el área con
mayor capacidad de resultados es muy distinto a difuminar o diluir los
recursos entre un gran número de actividades no relacionadas entre sí, y
carentes interrelación, o aún poseyendo relación que las mismas estén
demasiado expandidas.
Muchos empresarios destinan sus limitados recursos a una gran variedad
de actividades comerciales, y aún concentrándose en unas pocas, tratan
de abarcar todas sus variedades. De tal forma algunos se dedican bajo un
mismo marco organizativo tanto a la construcción, como a la hotelería,
la minería y informática, como otros dedicados a la implantología
médica, operan o por lo menos tratan de operar en todas las amplias
gamas y variedades de productos, desde la implantología ósea, pasando
por la dental y los implantes de piel entre muchos otros.
Por un lado tenemos un problema de posicionamiento. La empresa está
posicionada en la mente de los actuales o posibles clientes como
especializada en una determinada gama de productos, y una nueva gama da
lugar a confusión o desconcierto. O bien al carecerse de una
especialización, directamente la empresa no está posicionada en la mente
de los clientes y/o consumidores de manera alguna, con todas las
consecuencias que ello tiene para el futuro de la misma.
La empresa que trata de hacerlo todo, termina sin hacer bien nada. Y eso
los clientes, consumidores y usuarios lo saben muy bien y por ello
buscan especialistas tanto en materia de productos como de servicios.
Además un especialista tiende a lograr una mejor utilización de los
recursos con todo lo que ello conlleva a la hora de reducir costos,
mejorar la productividad y lograr mejores servicios.
Por ello una empresa desenfocada pierde capacidad de mejorar resultados
y dilapida de tal forma importantes recursos materiales y financieros en
pos de cubrir múltiples áreas.
Carencia de sistematicidad en la resolución de problemas y toma de
decisiones
No poseer un sistema para la mejor adopción de decisiones implica dejar
a todos y cada uno de los integrantes de la organización a su mejor
criterio y capacidad. Una organización que pretenda la excelencia no
puede darse tal lujo. En realidad ninguna organización se lo puede dar
pues generalmente las decisiones y la resolución de problemas tomadas
sin un debido criterio y sistema generan más fallas que aciertos.
Muchos toman decisiones en base a experiencias pasadas, intuición o
sentido común (siendo éste el menos común de los sentidos). Lo que fue
acertado en el pasado no necesariamente lo va a ser en el presente y el
futuro. El entorno cambia, y cada vez más aceleradamente, por lo tanto
suponer que lo que siempre resultó, resultará nuevamente puede llevar a
muy graves consecuencias.
Siempre hay una mejor forma de hacer las cosas, y la resolución de
problemas y toma de decisiones no escapa a ello.
Podríamos llegar a decir que prácticamente todos las mudas se reducen a
un común denominador consistente en los errores a la hora de tomar
decisiones. Después de todo, los directivos llegan a este puesto, o por
lo menos deberían hacerlo, luego de una sistemática preparación para
tomar decisiones. Decisiones en materia de grado de enfoque, decisiones
a la hora de gestionar los recursos humanos y materiales, decisiones a
la hora de administrar la marca, decisiones al momento de generar la
información, entre otras muchísimas y variadas decisiones a la hora de
fijar tanto estrategias, como tácticas y operativas. Decisiones que
afectan a las diversas áreas y procesos de la organización. Por ello un
mal proceso de resolución de problemas y toma de decisiones no sólo es
un desperdicio sino que genera otros muchos despilfarros producto de ese
error.
Incorrecta gestión de los recursos humanos
¿Qué significa y que implicancias tiene el gestionar incorrectamente los
recursos humanos? En cuanto a su significado, implica que el personal no
es gestionado de una manera apropiada para obtener del mismo los mejores
resultados en cuanto a productividad, calidad y rentabilidad. Significa
que no se obtiene de ellos todo el potencial, ni tampoco la organización
tiende a incrementar ese potencial.
Una forma de gestionar incorrectamente los recursos humanos es fijarles
a ellos objetivos numéricos (administración por objetivo –APO) lo cual
tiende a reducir notablemente los niveles de calidad, y con ello los
ratios de productividad, con lo cual el resultado termina siendo opuesto
al buscado originalmente.
Los recursos humanos constituyen un capital fundamental para la empresa,
tanto porque son los que finalmente hacen realidad la calidad, como por
todo lo que estos pueden dar a la hora de producir sugerencias, mejoras,
innovaciones y nuevos diseños.
Los directivos deben apoyar la labor diaria de sus subordinados, para
que estos puedan prestar la mejor tarea tanto para los clientes internos
como externos, pues son éstos últimos los que con su confianza en la
empresa y su voto día a día con el dinero permiten a la organización
continuar existiendo y desarrollándose.
Es fundamental utilizar los recursos humanos en aquellas actividades y
labores para las cuales están más capacitados, poseen mayor experiencia
y demuestren mayor grado de actitud.
Disponer de un liderazgo eficaz y positivo es en está nueva era del
conocimiento esencial para inspirar y colaborar en el desarrollo de las
capacidades intelectuales y emotivas del personal.
Incorrecta gestión de los recursos materiales
Gestionar correctamente los recursos materiales implica no tener excesos
de materiales, ni de productos terminados, disponer de las máquinas y
herramientas apropiadas para el accionar, evitar averías por falta de un
adecuado mantenimiento.
Poseer maquinarias, equipos e instalaciones de tecnologías superior a la
necesaria, o bien no ajustada a los requerimientos propios de la empresa
es una manera de utilizar ineficientemente los recursos financieros,
además de comprometer el normal y mejor funcionamiento de la empresa en
cuanto al logro de los objetivos.
Sin un sistema apropiado de predicción de ventas, tanto la gestión de
los recursos humanos, como la de los recursos materiales, no estarán
óptimamente gestionados, impidiendo la mejor utilización de los
recursos.
Incorrecta gestión de la marca
Elegir nombres desfavorables para la empresa o productos es un grave
error que termina pagándose muy caro. Un buen nombre, apropiado a la
empresa en función a su actividad y oferta comercial, apropiado al
producto en cuanto a su uso y calidad, y que facilite su relación con el
producto, siendo fácil de recordar y pronunciar, es una cuestión
crítica. Sin embargo muchos no les dan la más mínima importancia
creyendo que cualquier nombre da igual, o que lo que importa es que
tanto le gusta el nombre a su propietario, olvidándose que los nombres
no están para satisfacer a los propietarios y directivos, sino para
servir de guía y satisfacción a los usuarios y consumidores.
¿El nombre o marca da una idea clara del producto? ¿Identifican los
clientes o consumidores dicha marca con el producto y su empresa? ¿Qué
significa la marca para los clientes? ¿Cómo está posicionada la marca en
el mercado? ¿Con que nivel de precios identifican los consumidores la
marca? ¿Qué tanta confusión genera la marca en los consumidores?
Incorrecta gestión de los recursos informáticos
Bastante común resulta en las empresas encontrarse como en el caso de
los recursos materiales, con excesos de capacidad en materia
informática, tanto en lo que hace a los recursos de hardware, como de
software. Un exceso de dichos componentes dificulta y entorpece su mejor
manejo, como así también encarece la utilización de los mismos.
Otros cometen el grave error de informatizar procesos sin antes generar
una reingeniería de los mismos, lo cual lo único que logra es generar
los mismos errores pero a mucha mayor velocidad.
Informatizar procesos sin una correcta planificación estratégica lleva a
utilizar recursos materiales, financieros y de tiempo de una manera
totalmente incorrecta. Para quien no sobe donde va, cualquier camino lo
lleva.
Existencia de objetivos contrapuestos
La falta de una alineación de todos los sectores y personal en función
de objetivos claramente identificación y expresados, lleva a la
generación de obstrucciones, detenciones, limitaciones, contraposiciones
y alteraciones en los gestionamientos y conducciones de la empresa.
Si los objetivos no están claramente definidos, expresados y
comunicados, los diversos responsables y participantes de la
organización pueden seguir distintos criterios de aplicación y acción,
incurriendo en graves errores a la hora de planificar y desarrollar sus
acciones diarias.
Igualmente carecer de objetivos claros, prácticos y factibles hacen que
los miembros de la organización busquen alternativas más factibles o
posibles de llevar a cabo según sus propios criterios y necesidades,
alterando y contraponiendo los objetivos de cada sector o área, unos
contra otros en detrimento de la organización.
Falencias comunicacionales
Los problemas de comunicación en sus diversos aspectos, sean estos
vinculados a la calidad del mensaje, a la capacidad de recepción y
decodificación, como al medio y códigos utilizados, generan distintos
tipos de problemas en materia de calidad, productividad, y la correcta o
adecuada toma de decisiones.
La comunicación es el elemento que permite mantener unida a la
organización, una falta de comunicación, o una comunicación defectuosa,
impide la supervivencia de la organización en el tiempo.
Nunca debe olvidarse la importancia de la relación existente entre
comunicación e información a los efectos de lograr la consecución de los
fines y metas organizacionales.
Nunca debemos olvidarnos de que a través de la incomunicación fue como
la Torre de Babel se vino abajo. De igual forma en una empresa la falta
de comunicación y de entendimiento termina destruyendo las bases de
ésta.
Conclusiones
Son los directivos de las empresas los que deben enfocarse en éstas
mudas estratégicas de modo tal de hacer más eficaces y competitivas a
sus organizaciones. Son ellos los que deben responsabilizarse de
monitorear personalmente, o bien por medio de especialistas, la
existencia o no de los anteriores tipos de despilfarros, los cuales
tienden a multiplicar las vicisitudes adversas en los diferentes
procesos y áreas de la organización.
Pensemos en lo siguiente: ¿Cuánto puede durar una organización con
fallas comunicacionales? ¿Qué tan buenas decisiones pueden adoptarse en
una empresa si se carece de información correcta, en tiempo y forma?
¿Qué tanta productividad y calidad podemos llegar a obtener en nuestros
procesos con personal mal seleccionado? ¿Qué tanto puede crecer una
empresa sin una gestión de capacitación de sus recursos humanos? ¿Qué
tan competitiva puede llegar a ser una marca mal gestionada? ¿Qué tan
bien posicionada y rentable es una empresa con un alto nivel de
desenfoque? ¿Qué tan acertadas serán las decisiones adoptadas si no se
sigue un método para ello? ¿Cuán eficaz será la gestión si no poseemos
un sistema informático adecuado? ¿Qué tanto dinero perdemos producto de
una mala gestión de stock y almacenes? Y podemos seguir ampliando la
lista de preguntas.
Sin embargo muchos empresarios o no se han puesto a pensar en ello, o lo
han hecho parcialmente y aún habiéndose puesto a pensar en ello lo han
efectuado sin sistematicidad ni metodología alguna.
Bibliografía
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Calidad Total – Ernst & Young – Tecnologías de Gerencia y Producción
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