No más liderazgo disfrazado

NO MÁS LIDERAZGO DISFRAZADO.
Por: Víctor Hugo López Arias
La abrupta, y valga decir, mal planeada y mal negociada, llegada de la globalización a
Colombia,, trajo consigo al mundo de los negocios cambios muy importantes; es así que a
partir de determinado momento, las compañías se vieron obligadas a comenzar a realizar
grandes e importantes inversiones en lo que a recursos se refiere, siempre buscando
estar en la mejor posición para enfrentar el reto y sacar provecho de las oportunidades
que brinda la globalización.
Compraron de todo, implementaron nuevas herramientas y conceptos gerenciales;
terminando así de recorrerlas todas desde Taylor, pasando por Calidad total, Kaizen,
Empowerment, Downsizing, Coaching, Reingeniería, Inteligencia Emocional y otras tantas
como a seminarios asiste el gerente; como si fuera una moda, que además de traída de
otra cultura y con llegada retrasada, cambia rápidamente llevándonos a carecer de
identidad gerencial en las empresas. Así y todo, hablamos de cultura organizacional.
No es mi estilo seguir complicando las teorías y conceptos gerenciales con términos cuya
acepción puede no ser la misma, con uso de palabras gringo-paisas que solo logran la
confusión en la gente (será por esto que cada vez más, los libros tienen que incluir
glosarios?) y el objetivo del autor que es sonar interesantes. Intentaré ser lo más simple
posible (no es tarea fácil) y lo haré con base en unos interrogantes que he recibido en mi
labor por más de 15 años como asesor de empresas en crisis. (Tema que trataré en una
próxima oportunidad) y que hace la lectura más didáctica y amena.
“La simplicidad es la máxima sofisticación”
(Libro el Poder de lo Simple de Jack Trout)
“La gente con la mente más clara y preparada es la más simple”
(Jack Welch Presidente de G.M.)
Surgen, entonces, dos primeras preguntas como punto de partida; preguntas
trascendentales para el éxito de la empresa y que debe resolver el gerente:
Y quién va a manejar esos recursos que compramos?
Y quién va a liderar esas personas?
Cuando surgen ese par de preguntas, y al intentar resolverlas, vemos como los
colaboradores juegan un papel preponderante en el éxito o fracaso de la empresa, que
aunque siempre lo hemos sabido, poco hemos hecho al respecto. No basta con saberlo,
no es suficiente decirlo, hay que hacerlo, hay que mostrarlo con hechos de AMOR, desde
la concepción de amar como verbo (comportamiento) y no sustantivo (sentimiento); donde
“obras son amores y no buenas razones”.
Y quién está dispuesto a esto?
Donde está el LÍDER?
¡Oh¡ sorpresa, se nos olvidó comprar lideres?
Y que son líderes?
Las personas que voluntariamente ejercen el liderazgo.
Entonces como se define el liderazgo?
A partir de considerar el liderazgo, como: el arte de influir en las personas para que
realicen su labor de manera voluntaria, con entusiasmo, con pasión y en procura de
objetivos en común; vamos a centrarnos en porque son escasos los líderes integrales, los
líderes verdaderos.
Comencemos por entender que un arte es una destreza que cualquiera puede desarrollar;
siempre y cuando tenga voluntad; y para tener voluntad se requiere de un inmenso
deseo; y la capacidad de influir está en directa proporción a la autoridad que se tenga. Es
frecuente usar indistintamente los términos poder y autoridad, lo que es un error
conceptual muy grave.
Entonces, cual es la diferencia entre poder y autoridad?
El poder lo podemos interpretar como la capacidad de forzar el comportamiento de los
demás.
Es claro entonces, que el poder es la capacidad de forzar a alguien, para que haga
nuestra voluntad, aunque preferiría no hacerla, debido a nuestra posición o disponibilidad
de fuerzas que nos hayan dado. El poder es circunstancial y mediático; se puede comprar
y vender; por lo tanto, es efímero y ejercerlo no requiere de inteligencia ni valor.
La autoridad la interpretamos como el arte de influenciar a los demás.
La autoridad es el arte (destrezas) de conseguir que la gente haga voluntariamente lo que
uno quiere porque lo ha a concertado con el grupo, debido a su influencia personal; lo que
llevará al equipo de trabajo a hacerlo con gusto, con agrado, con compromiso y
voluntariamente. Ejercer el arte de la autoridad, requiere de mucho valor, requiere de lo
que se es como persona para practicar permanentemente el verbo amar.
Es indispensable tener presente, que el poder y la autoridad, en la práctica del ejercicio de
ejercer el liderazgo, no son excluyentes, ambas se requiere y es destreza del líder saber
en qué momento, en qué situación y en con quién ejercer el poder.
Continuemos entonces, dando claridad a lo que pretendemos.
De que está hecho un líder?
De un sinnúmero de atributos personales que lo identifican a él como persona; pero todos
enmarcados en el amar y en servir; porque no podemos olvidar ni por un instante que
dentro de una empresa, lideramos es a personas, seres emocionales y pensantes; llenos
de deseos, necesidades y expectativas lo que debe llevar a un liderazgo basado en la
autoridad, como eje principal, y no en el poder.
“Solo tiene vocación y acciones para servir a los demás, quién verdaderamente
ama”
Es el reto más grande del líder, hacer sentir a cada uno de los integrantes del grupo, que
están protegidos, y que esta para ayudarles, que está a su servicio; para facilitarles los
medios necesarios para que cada uno satisfaga plenamente sus necesidades; no sus
deseos; y así, lograr la motivación necesaria para obtener de manera eficiente los
objetivos. (No me refiero a los objetivos particulares de la empresa; también los de sus
colaboradores)
“El líder debe ser consiente y responsable de que solo es el medio, es la
herramienta a través de la cual todo su equipo debe lograr la satisfacción plena a
sus necesidades.”
Con el tiempo, hemos llegado a la conclusión que las organizaciones se gerencian mejor
con la capacidad de influir que con el derecho de influir sobre los demás para lograr que la
gente haga la tarea eficientemente; y sobre todo, con gusto, con pasión y con amor.
Por lo anterior, no podemos olvidar que el líder está para lograr resultados positivos para
la empresa y él debe moverse entre la técnica y las relaciones personales, y no es fácil;
no puede permitir que la balanza se incline para un lado, pues siempre será en detrimento
del otro. Aquí abordamos al líder en su integridad personal;
En la actualidad encontramos en su mayoría personas que dicen llamarse líderes con la
balanza siempre inclinada a la técnica y ejerciendo el poder. Me atrevería a decir que más
fácil se logra la técnica con una relación personal transparente y justa, enmarcada
siempre en el servir y amar, que en una situación contraria.
El malestar de la gente, la desmotivación, la falta de compromiso y por ende, resultados
no muy buenos para la empresa; son la conclusión lógica a unas relaciones personales
deterioradas y que se originan en la falta de liderazgo; de un liderazgo al SERVICIO de
las personas; y solo SIRVE quién verdaderamente AMA y quién está decidido a poner en
primer plano la felicidad y los resultados de la gente por encima de su ego e intereses
particulares.
Es evidente que en Colombia estamos atravesando una profunda crisis en todos los
ámbitos; personal, familiar, económico, político y social; y todo por la carencia de
verdaderos líderes; de personas con la suficientes valores y sobre todo, con la capacidad
de despojarse de su ego y dedicarse a SERVIR con AMOR y sin intereses mezquinos.
Recomiendo mi artículo: “El nuevo modelo gerencial” y espero volver a comunicarnos.
Cualquier aporte será bien recibido. No soy un escritor, soy un pensador con inmensos
deseos por construir.

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López Arias Victor Hugo. (2016, agosto 16). No más liderazgo disfrazado. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/no-mas-liderazgo-disfrazado/
López Arias, Victor Hugo. "No más liderazgo disfrazado". GestioPolis. 16 agosto 2016. Web. <http://www.gestiopolis.com/no-mas-liderazgo-disfrazado/>.
López Arias, Victor Hugo. "No más liderazgo disfrazado". GestioPolis. agosto 16, 2016. Consultado el 9 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/no-mas-liderazgo-disfrazado/.
López Arias, Victor Hugo. No más liderazgo disfrazado [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/no-mas-liderazgo-disfrazado/> [Citado el 9 de Diciembre de 2016].
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