La filosofía en el vestidor.
Cuando se habla de políticas y estrategias de desarrollo para Venezuela observamos con preocupación la poca importancia que se le otorga el sector cultural. Pareciera que la cultura se encuentra reñida con criterios económicos. Se habla del precio del petróleo, de la recaudación tributaria no petrolera, de la balanza de pagos. No hay referencias a las industrias culturales, el tema fundamental es la pobreza. Más grave se torna la situación al constatar la falta de indicadores culturales que permitan la formulación de políticas para el sector.
Consultamos el desplegable República Bolivariana de Venezuela en Cifras , elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), y no hallamos información relativa al sector. La presentación de dicho desplegable reza “Esta información está organizada y dispuesta de manera que permite a los usuarios el acceso rápido a información puntual y precisa, necesaria para la redacción de informes, declaraciones a los medios de comunicación, análisis y otras actividades que exigen la consulta sobre aspectos claves del país”. Al parecer la cultura no se considera un aspecto clave. Luego ingresamos en la página Web del INE y tampoco aparece algún enlace relativo a estadísticas culturales.
Para comparar con otros países revisamos la página Web del Instituto Nacional de Estadísticas de Chile y la del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática de México (INEGI) y allí encontramos información al respecto.
En el caso de Chile se encuentra la información sobre cultura en la sección Chile Estadístico, categoría Calidad de Vida. Allí podemos encontrar, entre otros, los siguientes productos de divulgación estadística:
• Anuario de Cultura y Tiempo Libre, 2004
• Anuario de Cultura y Tiempo Libre: Arte, Patrimonio, Recreación y
Medios de Comunicación, 2003
• Anuario de Cultura y Medios de Comunicación, 2002
El INEGI de México ubica dentro de la sección Estadísticas
Sociodemográficas tres categorías que dan cuenta de la información
cultural y de recreación: Patrimonio cultural, Medios de comunicación y
Recreación. Mencionaremos a continuación algunos de los productos de
divulgación estadística ofrecidos en dicha página:
• Indicadores seleccionados de la red nacional de bibliotecas, 1990 a
2005.
• Museos y visitantes por museo, por entidad federativa, 2003 y 2004.
• Indicadores seleccionados de publicaciones periódicas y libros por
tipo, 1991 a 2002.
• Estaciones televisoras por entidad federativa según régimen de
operación, 2002, 2003 y 2004.
• Distribución porcentual de establecimientos de espectáculos públicos
según tipo, 1991 a 2004.
• Salas cinematográficas, películas exhibidas y distribución porcentual
de éstas según país de origen, para cada entidad federativa, 2002, 2003
y 2004.
Cómo podemos obtener información cultural cuando el INE, ente rector y
coordinador general del Sistema Estadístico Nacional, no produce
estadísticas sobre la materia.
¿A qué se debe este menosprecio por la cultura como actividad económica? ¿Cómo se planifica en Venezuela en materia cultural si carecemos de estadísticas del sector? La necesaria diversificación de la economía que conlleva eliminar la dependencia petrolera pasa por la ampliación de las perspectivas gubernamentales en aspectos relativos a la cultura.
Este ensayo nace producto de las inquietudes surgidas en el marco de
la asignatura: Política Cultural, Consumo Cultural y Economía de la
Creación, dictada por el profesor Carlos Guzmán Cárdenas. Los autores,
relacionados con el quehacer público, ante la dificultad para encontrar
indicadores sobre consumo cultural decidimos reflexionar sobre la
situación de los mismos. ¿Se trata de un problema cultural la escasez de
indicadores culturales?
Importancia económica de la cultura
“Consiste en recordar que la cultura no es vista ahora como un bien suntuario, una actividad para los viernes en la noche o los domingos de lluvia, en la cual los gobiernos tienen que gastar, sino un recurso para atraer inversiones, generar crecimiento económico y empleos.
Néstor García Canclini, Todos tienen cultura: ¿quiénes pueden
desarrollarla?
¿Qué papel juega la cultura dentro de la sociedad venezolana? Más aún
cuál es su papel en el proyecto de país que lleva adelante el gobierno
de Hugo Chávez Frías. Si asumimos que la cultura es la síntesis de los
valores materiales y espirituales de un pueblo en permanente
actualización podemos convenir en su importancia para mantener y
cohesionar el tejido social. Cuando el profesor Carlos Guzmán nos invitó
en la asignatura a relacionar la actividad cultural con la economía
descubrimos el gran potencial económico que posee.
¿Cómo hacer que nuestra cultura sea un motor de impulso económico? Resulta difícil, como sugería Arturo Uslar Pietri, sembrar el petróleo en momentos en los cuales el precio del barril ha pasado en 1998 de 10,57 dólares a 48,37 dólares en 2005 . Sigue siendo el petróleo la base de nuestra economía y de la política del gobierno. Carlos Guzmán sostiene “que la cultura es un elemento endógeno del crecimiento económico” (Guzmán, s/f: 2), a pesar de que el gobierno maneja la noción de desarrollo endógeno la cultura no aparece por ninguna parte.
Por qué nos cuesta tanto gerenciar la cultura y situarla en un lugar preponderante como factor económico de desarrollo. Está reñida la creación con los negocios. Al Ries y Jack Trout sugieren que “No se puede ser muy difuso… es necesario tener una posición mental clara” (Ries y Trout, 1997: 216). Lo cual nos lleva a pensar sobre la posición mental que desde el gobierno orienta la actividad cultural venezolana.
Es clara la intencionalidad de controlar desde el gobierno todas las esferas de la vida social del país , con especial énfasis en la cultura nacional como” uno de los fundamentos del proceso de transformaciones que ocurren en la sociedad venezolana”.
“Desarrollar la cultura en las sociedades contemporáneas,
multiculturales y densamente interconectadas, no puede consistir en
privilegiar una tradición, ni simplemente preservar un conjunto de
tradiciones unificadas por un Estado como “cultura nacional”. El
desarrollo más productivo es el que valora la riqueza de la diferencias,
propicia la comunicación y el intercambio – interno y con el mundo – y
contribuye a corregir las desigualdades.” (García Canclini, 2005: 3)
Consideramos que el Estado debe fortalecer sus capacidades y preparar
eficientemente al sector cultural para la competencia económica. Por
citar un caso ¿Cómo influye la actividad cultural en el turismo tanto
emisivo como receptivo?
El INE levanta la Encuesta de Turismo Receptivo, aplicada a los no
residentes que viajan dentro de país, la cual tiene como finalidad
suministrar información sobre una de las operaciones estadísticas que
registran el comportamiento de la actividad turística dentro de la
economía nacional, de manera de proporcionar los elementos de análisis y
necesarios para la comprensión y desarrollo del sector. Es de hacer
notar que no hay referencias a la contribución de las actividades
culturales en el gasto turístico en que incurren los visitantes.
Gasto turístico, según partida de gasto turístico, I trimestre de 2005 -
2006.
Gasto turístico, según partida de gasto turístico, I trimestre de 2005 -
2006.
Partida de gasto turístico
Gasto turístico (Millones US$)
2005
2006
Variación (%)
Total
137,7
135,7
(1,45)
Alojamiento
56,3
48,3
(14,15)
Alimentos y bebidas
35,3
36,2
2,37
Compras
24,8
22,8
(7,91)
Transporte dentro de Venezuela
9,7
17,5
79,78
Salud
1,5
1,6
7,17
Diversión
9,4
9,3
(1,27)
Otros
0,7
0,0
(97,90)
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE)
Llama la atención que en el caso de la Encuesta de Turismo Emisivo,
aplicada a los residentes en Venezuela que viajan a otros países, sí
aparezcan datos referentes al gasto en servicios culturales.
Gasto de los visitantes internacionales residentes, según partida de
gasto turístico,
I trimestre de 2005 - 2006
Partida de gasto turístico
Gasto turístico (Millones US$)
2005
2006
Variación (%)
Total
226,4
225,7
(0,32)
Alojamiento
55,5
61,3
10,49
Alimentos y bebidas
61,3
55,3
(9,90)
Transporte dentro del país visitado
15,4
14,4
(6,12)
Alquiler de vehículos
7,2
7,5
3,18
Servicios culturales y deportes
1,1
2,7
135,90
Recreo y diversiones
8,4
14,0
67,92
Tratamientos de salud
6,4
1,7
(73,63)
Compras
66,2
62,1
(6,15)
Otros servicios
4,8
6,6
37,55
Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE)
Al indagar al respecto pudimos conocer que, de acuerdo a recomendaciones
de las Naciones Unidas y la Organización Mundial del Turismo, en la
elaboración de estadísticas de turismo se contempla medir el gasto en
actividades recreativas culturales y deportivas. Obtuvimos información
procesada no publicada, según la cual, en el caso de la encuesta de
turismo receptivo los gastos por servicios culturales en el año 2004 del
gasto total representó 34%, en el año 2005 0,46% y en el primer
trimestre de 2006 0,48% .
Otro dato curioso es que para el I trimestre de 2006 39% de los visitantes tuvieron como principal motivo de la visita negocios y motivos profesionales ¿Es tan poca la incidencia de las actividades culturales en el gasto turístico de los visitantes que se diluye en la categoría de otros o no se está midiendo bien?
En Venezuela existen múltiples perspectivas, desde iniciar y abarcar el conocimiento hasta el desarrollo de las industrias culturales; asimismo, en Latinoamérica existe esta controversia aunque ya se haya visualizado desde el punto de vista de la antropología, la comunicación, la sociología y las ciencias económicas (en los últimos años).
Como explican Omar López y Sylvia Amaya, investigadores del proyecto economía y cultura del Convenio Andrés Bello, en Latinoamérica las industrias culturales determinan y adecuan un gran esqueleto de contenidos y procesos culturales de millones de habitantes. Los autores se basan en que la población urbana de la región ha crecido en las últimas décadas: su participación pasó de 65% en 1980 a 75% en 2004. Existen países en los que ésta está por encima del 85% como Venezuela, Uruguay, Chile y Argentina. Una gran cantidad de la población es joven; el 67,8 % está por debajo de los 34 años. Los dos quintiles más ricos, que representan aproximadamente el 12%, concentran en promedio el 65% de los ingresos. La participación de los que se educan en la población pobre (primer quintil) entre los 20 y los 24 años, es del 16,8%, mientras en la población rica (quinto quintil) para este mismo rango de años, la participación es del 56% (López y Amaya, 2004:2).
Estas cifras se convierten en características que pueden determinar el acceso a los bienes y servicios de las industrias culturales de cualquiera de los países anteriormente mencionado.
Venezuela no escapa de ello, es por tanto, que para la construcción de políticas de gobierno se requiere incluir dimensiones económicas, sociales y culturales, factores que no son tomados en cuenta para la gestión gubernamental, y ocupan un papel secundario dentro del Plan Económico y Social de la Nación.
Autores como Néstor García Canclini, George Yudice, Daniel Mato, entre otros, identificaron no sólo la necesidad de indicadores culturales, sino que plasman la importancia de cruzar e interrelacionar dichos aspectos.
López y Amaya manifiestan, por su parte, que estos ámbitos
económicos, sociales y culturales de los bienes y servicios que se
producen en estas industrias se afectan, relacionan y entrecruzan.
“Una parte importante del valor agregado económico de estas industrias
se debe a la creatividad que se origina en procesos culturales y
sociales. En los mercados se presentan relaciones de intercambio: hacen
posible que los contenidos y expresiones culturales fluyan; que
manifestaciones culturales que en el pasado eran de minorías pasen a ser
de mayorías, que el acceso de la población a contenidos se amplíe y sea
más rápido; que los formatos cambien y se innoven. También se generan
fuerzas económicas que originan concentraciones en la oferta, lo que
hace que ciertas manifestaciones culturales no puedan circular en el
mercado y por lo tanto, la población no pueda demandarlas. Los flujos de
dinero y de contenidos que se presentan en estas industrias no se dan
por separado” (López y Amaya, 2004: 1-2).
Como esboza Amartya Sen, el avance y progreso de una sociedad no sólo se
genera desde la institucionalidad o el bienestar material, sino desde
las posibilidades que la sociedad ofrece a sus individuos para el
desarrollo equilibrado de capacidades de creación y el “goce de mundos
simbólicos”, o para que simplemente fluya la pluralidad humana desde sus
distintas manifestaciones culturales (SEN, 2004: 1)
La información cultural se convierte entonces, en la base para el diseño de todo programa en el campo de la cultura y de la participación social en su diseño, a través de datos estadísticos e indicadores cuantitativos y cualitativos de medición de impacto de la cultura, por medio de un sistema adaptado a realidad social y cultural de cada país que permita su perfeccionamiento y enriquecimiento permanente, pero su ausencia alimenta la inexistencia de patrones en la sociedad.
Entonces, las industrias culturales desde el aspecto económico
enmarcan herramientas, que bien pensadas y desarrolladas sostienen la
gestión de los organismos públicos o privados, dejando a un lado el
concepto que “Cultura” es sólo: cine, teatro, exposiciones y la
televisión en algunos casos.
Pocos indicadores culturales
“La estadística es una ciencia que demuestra que si mi vecino tiene dos
coches y yo ninguno, los dos tenemos uno”.
Bernard Shaw
En Venezuela, se reconoce la variedad de fuentes básicas: censos,
encuestas de hogares, encuestas especializadas en diversas áreas del
consumo, balances financieros, consultas; pero no son suficientes ni
especificas para generar indicadores, lo que refuerza la ausencia de
interés y datos en el área cultural.
Las industrias culturales son ejes desde donde se instalan patrones mundializados con posibilidad de abrir espacios para la variedad e identidad de los procesos, entendidos como documentos y no como estructuras rígidas, tal como los define Jesús Martín Barbero: “Texto en el que un pasado borrado emerge tenazmente, aunque borroso, en las entrelíneas que escriben el presente” (Barbero, 1999:302).
En la búsqueda de datos relacionados con cultura conseguimos algunos
en el Índice de Precios al Consumidor, indicador estadístico que mide el
cambio promedio en los precios de una canasta de bienes y servicios
representativos del consumo familiar de los habitantes de una
determinada localidad, región o país, allí se incluye grupo
esparcimiento y cultura con cinco subgrupos.
En el caso del Área Metropolitana de Caracas estos son los resultados
más recientes:
Fuente: Banco Central de Venezuela (BCV)
En el cuadro anterior se puede observar la fluctuación en la categoría
se servicios recreativos y culturales. Este es uno de las pocas
referencias de indicadores relacionados a cultura que logramos obtener.
Sin embargo, al revisar el Anuario Estadístico de Venezuela 2003 se
encuentra la información sobre cultura en el Capítulo II Situación
Social, la Sección 229 correspondiente a Recreación y Cultura. Allí hay
11 cuadros estadísticos, entre los cuales podemos destacar:
• Museos e instituciones afines, según entidad federal, 2003
• Integrantes del sistema nacional de orquestas nacionales juveniles,
infantiles y preescolares de Venezuela, por grupo de edad, según entidad
federal, 2003
• Espectadores en el Área Metropolitana de Caracas, por películas
venezolanas y extranjeras, según trimestre, 2002-2003
Es llamativo que dentro de la Gerencia de Estadísticas Sociales del INE
existan cinco coordinaciones y ninguna esté relacionada directamente con
las estadísticas culturales, a continuación se detallan:
• Estadísticas Laborales
• Estadísticas de Salud
• Estadísticas de Educación
• Estadísticas de Seguimiento al Consumo
• Investigaciones Especiales
En otro orden de ideas, desde 1995 momento en que la Comisión Mundial
sobre Cultura y Desarrollo presentó su informe Nuestra Diversidad
Creativa, ha existido una preocupación permanente sobre el impacto de la
cultura dentro del entorno de las Naciones Unidas, así se manifiesta en
el ensayo Las políticas y las legislaciones culturales , también se
explica que el planteamiento de esta Comisión acerca de que "el problema
principal al que se enfrentan individuos y comunidades en un mundo que
se transforma rápidamente es el de la promoción y ajuste al cambio
equitativo sin negar los elementos valiosos de sus tradiciones" anima a
la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura (UNESCO) para que colabore con otras agencias del Sistema de las
Naciones Unidas, incluyendo al Instituto de Investigaciones de las
Naciones Unidas para el Desarrollo Social (UNRISD), con el propósito de
emprender una investigación internacional y un programa de acción sobre
los vínculos entre la cultura y el desarrollo, enfocándola hacia la
investigación de indicadores culturales e incluyendo, entre otros temas,
la recopilación sistemática de información sobre violaciones a los
Derechos culturales.
El Convenio Andrés Bello, por su lado, en el marco del Programa Políticas y Economía, ha elaborado un proyecto denominado Economía y Cultura cuyo objetivo principal es lograr avances en el proceso de integración en la región, posibilitando al mismo tiempo un desarrollo más efectivo en el sector cultural. Su objetivo específico se ha centrado en la aportación de información a través de la búsqueda de indicadores comparativos en las industrias culturales que puedan medir de forma cualitativa y cuantitativa los efectos de la actividad cultural en la economía de las naciones en todas sus dimensiones, a fin de contribuir al diseño de políticas de desarrollo del sector cultural.
No obstante, ello implica la necesidad de impulsar estudios culturales que involucren diversos aspectos como el consumo y hábitos culturales, con la finalidad de generar políticas, propuestas, objetivos y planeamientos para el desarrollo cultural en el país.
Es necesario adoptar una estrategia que promueva la participación internacional a nivel Latinoamericano, a fin de obtener datos estadísticos que permitan conocer la situación actual de la cultura, que conlleve a la repercusión de nuevas prácticas culturales en la esfera pública y privada. La escasez de indicadores y estudios en este ámbito, se debe principalmente al poco desarrollo existente, careciendo de un modelo teórico comparativo que permita desarrollar diferentes variables de acción, con el propósito de aportar nuevos aspectos u orientaciones que permitan avanzar en el conocimiento cultural.
¿Cómo se relaciona nuestro Estado con las industrias culturales? Por qué no son rentables las manifestaciones culturales, a quién podemos responsabilizar por esto.
¿Cómo planificar sin indicadores?
“Los principios de la política cultural están orientados a la
construcción de la democracia bolivariana y de la ciudadanía, el fomento
de la paz y la preeminencia de la utilización de medios democráticos; a
la consolidación de Venezuela como un estado social de derecho y
justicia; el desarrollo de una economía solidaria y productiva…”
Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social de la Nación, 2001-2007
El poco desarrollo del sector cultural está íntimamente relacionado a la
mala planificación y dificultades para dar continuidad a las estrategias
exitosas. Se pone de manifiesto la importancia de contar con indicadores
para la toma de decisiones. Al respecto, la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela establece en su artículo 101 en materia
cultural, lo siguiente:
“El Estado garantizará la emisión, recepción y circulación de la
información cultural.
Los medios de comunicación tienen el deber de coadyuvar a la difusión
de los valores de la tradición popular y la obra de los o las artistas,
escritores, escritoras, compositores, compositoras, cineastas,
científicos, científicas y demás creadores y creadoras culturales del
país.”
¿Cuál es el criterio empleado por el Estado venezolano en materia de
políticas culturales? Desde qué enfoque debe intervenir el mismo. Se
trata de restringir la actividad cultural o de fomentar su inserción en
la lógica del mercado.
Con el fin de asegurar el desarrollo y crecimiento del patrimonio nacional en nuestro país, en febrero de 2005 se crea el Ministerio de la Cultura, órgano rector, en materia cultural, de las políticas que emanan del Ejecutivo Nacional. Dicho organismo se encarga de definir los objetivos y lineamientos para la realización de actividades que incrementen el diálogo intercultural en el territorio nacional . El Ministerio plantea que se trabaje la cultura en dos conceptos: la cultura como identificación de un colectivo y como instrumento de crecimiento y liberación.
Consideramos prioritaria para la gestión de este Ministerio la elaboración de indicadores que sustenten la toma de decisiones en materia cultural, de manera tal que las estrategias cuenten con una base empírica y medible a nivel de impacto.
“En este mundo cada vez más globalizado e interdependiente, donde las
alternativas de desarrollo no se plantean en el aislamiento sino
precisamente en la inserción en el resto del mundo, un desafío para el
Estado es percibir a la industria cultural como un sector económico que
potencialmente puede permitirnos una inserción más dinámica en los
mercados internacional” (Sunkel, 1994:5).
Son diversos los investigadores que ponen de manifiesto la situación con
las estadísticas culturales. Emilia Bermúdez plantea: “Es indiscutible
que una de las grandes debilidades que tiene la toma de decisiones en la
gerencia cultural en Venezuela tiene que ver con la inexistencia de
indicadores sobre el consumo cultural y la oferta cultural que nos
permitan apuntar hacia los objetivos últimos de las políticas
culturales, que no pueden ser otros, según nuestro punto de vista que la
creación de condiciones para el desarrollo sociocultural, la democracia
cultural y, por ende, la elevación de la calidad de vida de la
población" (Bermúdez citada por Bermúdez y Sánchez, 2004:163)
Asimismo, la UNESCO reconoce cuan importante son las estadísticas como apoyo a las políticas culturales.
“A pesar de este creciente interés, es cierto que el sector creativo
es todavía poco comprendido en la gran mayoría de países, y queda pues,
un largo camino para convencer a estos gobiernos del gran potencial de
las industrias creativas en las actividades económicas nacionales. En
los próximos años, sin duda la demanda de estadísticas más sofisticadas
se incrementará a nivel internacional, nacional y regional y los
gobiernos deberán apoyar y fomentar iniciativas en este sector como un
factor clave en el desarrollo económico de sus países (Unesco, s/f: 1).
Por su parte, Guzmán sostiene que “… en tal sentido, es fundamental
disponer de indicadores y estadísticas culturales que permitan evaluar
el grado de coordinación existente entre la gestión, la administración y
los planes de desarrollo” (Guzmán, 1997(a): 65)
Ante el vacío producto de los escasos indicadores culturales generados por el Estado han sido investigadores particulares y organismos privados quienes se han dado a la tarea de aportar datos sobre el sector. Podemos destacar el trabajo sobre distribución y exhibición del cine en Caracas 1950-1960 de Lorena Pino Castillo y Frank Lugo Cañas y Las cifras del cine y el video en Venezuela de Carlos Guzmán Cárdenas editado por la Fundación Polar. Al respecto hemos consultado a funcionarios del INE y sostienen que el encargado de esa área debe ser el Ministerio de la Cultura, en todo caso corresponde al instituto proveer asistencia técnica.
Para finalizar, queremos suscribir plenamente las palabras de Carlos Guzmán donde explica lo siguiente:
“Así, la cultura, como cualquiera de los bienes que se transan en una
sociedad monetarizada, tiene costos, productores y consumidores, y puede
medirse y cuantificarse a través de metodologías estadísticas y
econométricas aplicadas a los procesos culturales. Pero, aún así, las
relaciones entre economía, cultura y artes son recientes. Es evidente
que nos encontramos en presencia de un nuevo marco teórico que exige
otras visiones desde las Ciencias Sociales y Económicas“(Guzmán, s/f:2)
Ideas finales
“Es un asunto político y no lo es (porque trata de políticas
culturales) Nadie está en contra de que haya más dinero para la
producción editorial, ni de que haya más libros; pero una nación no
construye su acervo sólo con dinero y aspaviento. Otros lo han dicho más
tajantemente en estas páginas: las artes y las letras venezolanas tienen
una genealogía, una historia, un registro, que ha sido posible gracias
al trabajo de un liderazgo cultural que ya no existe o ha sido
desplazado sin apelación posible”.
Armando Coll, Democratización o masificación de la cultura
Mientras los dirigentes del país no establezcan la interrelación entre
la cultura y la economía será más difícil obtener beneficios de las
industrias culturales. Las cuales al igual que el sector turístico han
sido poco explotados en Venezuela. Creemos que la falta de indicadores
sobre el sector denota la poca importancia que tiene en los planes de
desarrollo.
Consideramos de vital importancia que el Sistema Estadístico Nacional
asuma de manera seria y consistente la labor de producir estadísticas
culturales que apoyen la toma de decisiones y formulación de políticas
públicas del sector. Un primer paso es que recientemente, el INE puso a
disposición del público en su página Web el Inventario de Operaciones
Estadísticas en el cual se reflejan los principales aspectos de la
información metodológica que describe la obtención de las operaciones
estadísticas. En el caso del sector cultural hay inventariadas 38
operaciones estadísticas.
La cultura podrá convertirse en factor de desarrollo en la medida que
nuestros gobernantes tomen en serio los aportes y beneficios económicos,
políticos y sociales que las industrias culturales generan, siempre y
cuando sean bien gerenciada. He allí uno de los retos de Venezuela de
cara a los procesos de globalización de la economía: comprender y
fomentar las Industrias Creativas.
Habrá que retomar las palabras del poeta Aquiles Nazoa “creo en los
poderes creadores del pueblo”. Creamos entonces.
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SUNKEL, Guillermo
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Páginas consultadas
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Esther D. Romero Volcán y Juan Carlos Rosillo Villena
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