Desde los orígenes de la historia humana, las personas siempre usaron a las Relaciones Públicas como herramienta o estrategia, según los casos, para comunicarse mejor. Esa realidad no ha cambiado con el tiempo, sólo han variado las tácticas, utilizando nuevos y modernos métodos, incluso, hasta tecnologías como son los software para administrar riesgos reputacionales.
Precisamente, con el uso de metodología moderna, la imagen
institucional o corporativa adquiere importancia para identificar y
construir la excelente reputación que necesitan las organizaciones
empresariales, públicas, sociales y hasta religiosas.
Sin embargo, las relaciones públicas constituyen la herramienta más
eficaz del siglo moderno para hacer mejores negocios y perfeccionar las
relaciones entre las personas. Toda organización es abstracta y sólo
funciona mediante las voluntades y decisiones de las personas.
De tal manera que la organización pública o privada será el fiel reflejo
de la visión y misión que tienen directivos y gerentes, incluyendo a las
personas que laboran en áreas sensibles como Relaciones Públicas,
Imagen Corporativa, Asuntos Corporativos, Prensa y
Protocolo o simplemente Oficina de Comunicaciones.
Hay quienes creen que estas oficinas o departamentos sólo están para
escribir notas de prensa para los medios de comunicación, festejar
cumpleaños, armar el periódico mural y tomar fotografías, grabar o
filmar cuando el jefe está en una reunión muy importante.
Lo peor del caso es que algunos comunicadores sociales también creen que
esa es su función, porque así lo aprendieron de sus maestros o porque
formaba parte del programa universitario. Qué lejos de la verdad están
las oficinas de muchas empresas e instituciones sociales.
Las relaciones públicas actuales y el manejo de la imagen corporativa,
incluyen en tiempos globalizados, la auditoría de imagen, la
administración de los riesgos reputacionales, el manejo de crisis
institucionales y la funcionalidad de los comunicadores sociales que
asumen esas tareas. Ahora que vivimos tiempos globalizados, las
relaciones públicas son una excelente herramienta de la que pueden echar
mano la gerencia y el directorio de cualquier empresa en cualquier
sector económico.
No confundamos los roles en las instituciones. Relaciones públicas no
son rostros bonitos, especialmente de bellas mujeres, minifaldas y otros
atractivos femeninos. Tampoco agasajos, fiestas o regalos. Las
Relaciones públicas son una herramienta de la comunicación social que
tiene estrategias, tácticas y planes que contribuyen con la reputación
de las organizaciones, especialmente de la industria microfinanciera.
El ejercicio profesional de las Relaciones Públicas exige una acción
planeada, con apoyo en la investigación, en la comunicación sistemática
y en la participación programada, para elevar el nivel de entendimiento
y la solidaridad y colaboración entre una entidad, pública o privada, y
los grupos sociales a ella vinculados, en un proceso de integración de
intereses legítimos, para promover su desarrollo y el de la comunidad a
la que pertenece.
Indudablemente, las Relaciones Públicas deben estar siempre al servicio
de fines concretos, especialmente atendiendo la diversidad de negocios o
actividades socio-económicas y políticas. Este perfil representa el eje
de cualquier desarrollo, y está adherido al progreso y al bienestar de
la gente y sus instituciones.