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Miguel de Cervantes Saavedra
En Venezuela nos indica Melba Gómez participante de la cátedra de
Comercio internacional del programa de maestría en Administración,
mención Mercados de la Universidad de Carabobo, solo se ha comenzado a
circular términos como “biodegradable”, lavanderías ecológicas, amigable
con el ambiente, y “reciclable”, en el argot popular y publicitario;
realizando este tipo de acciones para convertirlas en ventajas
competitivas para cumplir con su responsabilidad social.
A Nivel de la empresa se discuten aspectos relacionados con la gestión ambiental, evidenciándose que su desarrollo está íntimamente ligado al desarrollo de capacidad tecnológica.
Las empresas venezolanas están considerando en forma prioritaria el desarrollo de tecnologías ambientalmente "amigables", lo cual ha generado inducciones desde el punto de vista innovativo que apuntan al diseño de procesos más eficientes que utilicen cada vez menos materias primas, menos energía y produzcan menos residuos.
En otras palabras: se persigue el desarrollo de tecnologías "verdes" que sean capaces de prevenir los problemas de contaminación, más que desarrollar tecnologías que intenten corregir y limpiar los medios contaminados.
En Venezuela, a pesar de existir una legislación de protección al ambiente comparable a la de algunos países desarrollados, se confrontan problemas serios de lesión al ambiente, particularmente en lo relativo a la generación de contaminantes provenientes de emisiones, residuos tóxicos, y accidentes en el transporte y el almacenamiento. Esto deriva, en parte, de la debilidad de los mecanismos de control para hacer cumplir la legislación y de un bajo interés por parte de la opinión pública por estos asuntos. No obstante, hay que señalar que, si bien el Estado no ejerce plenamente su papel regulador, se constata el surgimiento de alguna preocupación por parte de la comunidad, así como la disposición de algunas asociaciones empresariales y empresas, particularmente, las de mayor tamaño y más vinculadas técnicamente al extranjero, por prestarle mayor atención al problema.
Sugiere Gómez (2007) que las empresas venezolanas deben estar vigilantes con el uso de las materias primas, sus derivados, sus procesos productivos a fin de garantizar un buen ambiente, ambiente no contaminado tanto en el aire, tierra y aguas, al respecto nos recuerda, que se considere que hay materias primas, especies que están teniendo serias incidencias en el medio ambiente y en la amenaza de la desaparición de animales, bosques, contaminación de aguas que no garantizan salud, ni solvencia en el entorno en donde nos desenvolvemos.
Venezuela se recuerde hay Industrias que explotan el petróleo, explotación mineral de hierro, materiales de construcción, procesamiento de alimentos, textiles, acero, aluminio, ensamblaje de vehículos.
Productos agrícolas: maíz, sorgo, caña de azúcar, arroz, bananos, vegetales, café , carne res y cerdo, leche, huevos y pescado...
Vivimos rodeados de infinidad de compuestos químicos, muchos de ellos susceptibles de afectar a la salud humana y a los ecosistemas, y de los que se desconoce, en la mayoría de los casos, el alcance de las emisiones y su impacto a medio y largo plazo .En Europa, que ocupa el primer puesto como productor mundial de sustancias químicas (38 por 100 del mercado), estamos expuestos a más de 100.000 productos de este tipo, capaces de dispersarse tanto en el aire, agua y suelo como en los tejidos biológicos.
Esta categoría pertenece un amplísimo y variado grupo de compuestos químicos capaces de afectar de múltiples maneras a la salud de personas, animales y plantas. La mayoría se forman involuntariamente como subproducto de procesos industriales, pero otros se fabrican deliberadamente, caso de las sustancias clorocarbonadas utilizadas como componentes para plásticos (por ejemplo, el cloruro de vinilo para el PVC), en aislantes y en pesticidas.
Plaguicidas
Algunos de los plaguicidas utilizados en agricultura, diseñados para matar a los competidores del cultivo -plantas o animales- e introducidos masivamente en todo el mundo en los años cuarenta, son, también, compuestos persistentes en el medio y de elevado potencial dañino. Es el caso, en especial, de los organociorados.
Investigaciones recientes han probado que algunos plaguicidas producen trastornos graves en los animales, como infertilidad, malformaciones del esqueleto y otras anomalías patológicas.
Algunos de los plaguicidas más nocivos han sido ya prohibidos o lo están siendo. Es el caso del bromuro de metilo, que será prohibido en todo el mundo antes del 2015 (2005 en la UE) debido a su incidencia negativa sobre la capa de ozono.
Metales pesados
En la fauna y flora, el impacto de los metales pesados provoca diferentes alteraciones. Se ha comprobado, por ejemplo, que niveles elevados de estaño generan la formación de órganos sexuales masculinos en las hembras de ostras y de gastorópodos. La acumulación de mercurio resulta especialmente nociva para peces y animales con conchas, mientras que el exceso de cadmio resulta mortal para el plancton de aguas dulces.
Productos químicos cuyos residuos pueden encontrarse en los alimentos
La toxicidad de otros herbicidas y fungicidas se ha utilizado en
experimentos de laboratorio y se ha comprobado que elevadas dosis de
algunos de ellos, como los herbicidas clorofenoxi-derivados, causan
debilidad muscular, rigidez de extremidades, ataxia, parálisis y coma en
diferentes animales.
Los medicamentos utilizados en el tratamiento de animales de granja -sulfonamidas, nitrofuranos, antiparasitarios, tranquilizantes- y los aditivos de los piensos -promotores del crecimiento, hormonas anabolizantes, etc.- también pueden generar residuos que pasen al ser humano. En altas dosis, estos productos pueden provocar en los animales multitud de patologías, desde cáncer hasta virilización de las hembras. El empleo de compuestos hormonales está prohibido en España, así como el de los finalizadores cárnicos, productos utilizados como promotores del crecimiento.
En cuanto a los metales pesados, se han hallado restos de plomo en todos los alimentos analizados, calculándose que la ingesta de este metal a partir de los alimentos es de 0,2-0,4 mg/día. Asimismo, se han detectado elevadas concentraciones de compuestos mercuriales en alimentos de origen animal (metilmercurio) y vegetal (mercurio inorgánico), siendo el pescado la principal fuente de mercurio en la dieta. Los PCBs son sustancias liposolubles con un efecto cancerígeno débil, pero capaces de potenciar otros cancerígenos más potentes. En la actualidad, tras las medidas adoptadas para erradicarlos, la concentración de PCBs en los alimentos está, en general, muy por debajo de los niveles autorizados. La producción e importación de bifelinos plibromados, sustancias parecidas a los PCBS, capaces de dañar el hígado y provocar inflamaciones en las articulaciones y otras patologías, está igualmente sujeta a importantes restricciones.
El Dr. Mora es Ingeniero - Administrador, Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela)
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