Una nueva manera de vivir el hogar ha supuesto que un amplio segmento de la población se convierta en público objetivo de la decoración.
Las nuevas tendencias de los consumidores en la decoración de su hogar, junto con la fuerte caída que está experimentando la publicidad en revistas especializadas, plantean importantes desafíos a los medios para adaptarse a las necesidades y exigencias, tanto de los consumidores como de las marcas.
A menudo, nos encontramos con una idea preconcebida que considera la decoración como algo elitista y, por tanto, fuertemente ligada a la clase social. Pero lo cierto es que la cultura es el principal factor que influye.
La decoración hoy
Años atrás, el componente emocional en la decisión de compra del mueble era un elemento exclusivo de las clases sociales media-alta y alta. Se creaban para ellas muy variados estilos de muebles, mientras que los criterios de decisión del resto se basaban en atributos funcionales de producto y/o servicio.
En España, la tendencia de los últimos años demuestra que se entiende cada vez más la decoración como una necesidad personal, cambio especialmente precipitado desde la irrupción de IKEA en el mercado español en al año 1995.

IKEA incorpora a los conceptos de funcionalidad y precios asequibles que se valoran en el momento de la compra y la toma de decisión, conceptos emocionales como la experiencia de compra o el diseño, originando de este modo un nuevo paradigma en el mercado del mueble.
De este modo el concepto de las tiendas tradicionales es desplazado hacia un segmento más limitado de la población, habitualmente consumidores de poder adquisitivo medio-alto y alto, que se harán los muebles a medida y que valoran muy positivamente el trato personalizado y directo.
La entrada de este nuevo concepto ha hecho variar los hábitos de compra de los consumidores, los cuales ya no rigen el 100% de sus compras para el hogar en la necesidad, que ahora pasa a ser una pequeña parte de la razón para adquirir nuevos complementos o redecorar las estancias del hogar.