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Criterios errados en los años iniciales de la construcción socialista en Cuba contrapusieron los conceptos de planificación y de mercado, sin embargo, la práctica ha demostrado que ambos elementos se identifican cuando el propósito final es común; Armando Pérez Betancourt, (2004) - Secretario Ejecutivo del Grupo Gubernamental de Perfeccionamiento Empresarial de Cuba señala al respecto-…“¿Por qué no aplicar la Mercadotecnia?, ¿Qué nos impide en el Socialismo reconocer que el cliente es el que decide, no el productor?”.
Tomando en cuenta la importancia del estudio de dicho tema y la carencia de obras de consulta en nuestro país que aborden desde esta óptica el asunto de la planificación estratégica de mercado el presente artículo recopila un conjunto de criterios sobre la planeación estratégica y el papel de las Unidades de Negocio en la planeación estratégica del Marketing.
Se emplearon como métodos fundamentales de investigación el Análisis documental y el Lógico abstracto, con sus procedimientos del análisis y la síntesis y la inducción y la deducción.
Desarrollo
1.1 La Planificación Estratégica como herramienta de la gestión
empresarial.
Las organizaciones como agrupaciones humanas, están constantemente
obligadas a tomar decisiones de cuyo éxito dependerá la conducción
adecuada de las mismas, las decisiones en sí mismas son producto de un
proceso de reflexión que involucra diversas actividades, siendo esta
reflexión sistemática y ordenada lo que se conoce como Planificación.
Todo el proceso de planificación, señala Stanton, (1984) consiste en
“estudiar el pasado para decidir en el presente, qué hacer en el futuro,
cómo hacerlo, cuándo hacerlo y quién lo hará.”
Planificar es prever y decidir hoy las acciones que nos pueden llevar
desde el presente hasta un futuro deseable.
No se trata de hacer predicciones acerca del futuro, sino de tomar las
decisiones pertinentes para que ese futuro ocurra.
Los basamentos conceptuales de la Planificación Estratégica, no aparecen
hasta los inicios de los años setenta, cuando se desencadena una crisis
global que se manifiesta en el aumento de los precios del petróleo;
escasean las materias primas y las fuentes de energía, así como una
inflación de dos dígitos, que produce el estancamiento de la economía y
el crecimiento del desempleo, sobre todo en Estados Unidos, ya que
aparecen bienes de otros países, principalmente de Japón, de bajo costo
y alta calidad, que desplazan a casi todos los mercados internacionales.
(De la Cuesta, 2006)
Igualmente a su decir; “Esta crisis generalizada requería un nuevo tipo
de planificación que permitiera desarrollar la salud financiera de las
empresas, independientemente de los acontecimientos negativos que
pudieran ocurrir en su entorno”.
La planificación estratégica consiste en un proceso que se retroalimenta
constantemente y que pasa sucesivamente por tres fases, señala Godet,
(1990):
Fase estratégica, en la que se determinan la misión y los objetivos
del centro a través de la identificación de sus puntos fuertes y
débiles, mediante la realización de un diagnóstico interno, así como de
las oportunidades derivadas del entorno cambiante que lo rodea.
Fase operativa, en que se realiza la programación de las acciones y la
coordinación de los esfuerzos para alcanzar los objetivos.
Fase presupuestaria, donde se asignan los recursos correspondientes a
los objetivos en desarrollo, compromisos y responsabilidades, el
análisis de los resultados y el control.
Según afirma Drucker, (1994) “ La Planificación Estratégica es un medio
para evaluar el riesgo y tratar de mantener a la organización adaptada a
la forma óptima, analizando constantemente los cambios del entorno y
aprovechando al máximo los recursos internos disponibles, que confieren
una ventaja frente a la competencia, aprovechándose del modo más
efectivo las oportunidades”.
“El proceso de planificación estratégica es un esfuerzo organizacional,
definido y disciplinado que busca que las instituciones definan con la
mayor claridad posible su misión y la visión que tienen de esta en el
mediano y largo plazo, constituyéndose en una herramienta poderosa que
posibilita la adaptación de la organización a medios exigentes,
cambiantes y dinámicos, logrando el máximo de eficiencia, eficacia y
calidad en la prestación de sus servicios”. (Ministerio del Transporte
,1999)
Señala Kotter, (1999) que “La planificación estratégica orientada al
mercado es el proceso de desarrollo y mantenimiento de un ajuste viable
entre los objetivos y recursos de la compañía de forma que den
beneficios y crecimientos satisfactorios”.
Alega además Ambrosio, (2000) que: “La planificación estratégica es un
método de dirección que proporciona a los directivos un medio por el
cual prever y hacer frente a los cambios internos y externos y por ende
desarrollar estrategias adecuadas para un futuro incierto, de forma tal
que permite a la organización alcanzar sus objetivos y misión”.
El tema del planeamiento estratégico ocupa cada día un lugar más
relevante, los directivos comprueban progresivamente las ventajas que
reporta el desarrollo de este proceso para conducir de forma lógica e
integral a la organización tanto en el corto, mediano, como en el largo
plazo.
La planificación estratégica a mediano y largo plazo es la función que
desarrollándose en cada nivel de responsabilidad, pero con más propiedad
en el nivel de dirección general, tiene por finalidad la disposición de
las operaciones y la participación de los elementos para la consecución
de un objetivo.
El proceso de planificación estratégica debe ser entendido como un
proceso participativo, que da coherencia, unidad e integridad a las
decisiones de las organizaciones, permitiendo actuar en entornos
dinámicos y cambiantes tomando las medidas necesarias para alcanzar los
objetivos que se ha trazado la institución. La definición de los
objetivos y sus correspondientes estrategias permitirán seleccionar las
actividades prioritarias para el mejoramiento del servicio u
organización y aprovechar las ventajas que aparezcan relacionadas con su
actividad.
La capacidad de las organizaciones e instituciones para observar y
anticiparse a los desafíos y oportunidades que se generan, se desarrolla
y agudiza a través de la planificación estratégica, considerando tanto
las condiciones externas de la organización como su realidad interna,
las cuales constituyen fuentes de cambios dinámicos y hacen que el
proceso de planificación estratégica sea también dinámico.
Cuando se planifica estratégicamente no se precisa de enumerar acciones
y programas detallados en tiempo y costo, sino que se requiere de poseer
la capacidad para determinar un objetivo, vinculando los recursos y las
acciones necesarias para su alcance y valorando los resultados y
consecuencias de esas decisiones. En base a ello, se define la
planificación estratégica como un proceso y un instrumento. Proceso en
cuanto plantea distintas etapas con un conjunto de acciones y tareas que
involucran a los miembros de la organización en la búsqueda de
claridades respecto al quehacer y estrategias adecuadas para su
perfeccionamiento; instrumento en cuanto a que constituye un modelo
conceptual que orienta la toma de decisiones encaminadas a implementar
los cambios que se hagan necesarios. (Ministerio del Transporte, 2000)
Aún cuando el sistema de planificación estratégica permita desarrollar
la visión de la organización y ayudar en el alcance de las metas que se
ha propuesto, no puede considerarse la solución a todos los problemas o
preocupaciones de la misma.
Una de las funciones instrumentales de la planificación estratégica es
hacer un balance entre tres tipos de fuerza:
La misión de la organización.
Las oportunidades y amenazas que enfrenta la organización y que
provienen del medio externo.
Las fortalezas y debilidades del ambiente interno de la organización.
Muchos estudios han demostrado constantemente que establecer una visión,
definir una misión, planificar y determinar objetivos, influye
positivamente en el desempeño de una institución.
La historia y los grandes líderes nos han enseñado que una visión
atractiva sobre el futuro puede tener un efecto muy estimulante en las
personas. También se ha recogido alguna evidencia en torno a que las
organizaciones que han desarrollado un plan estratégico, sean ellas
grandes o pequeñas, tienen un mejor desempeño que las que no lo han
hecho. (Ministerio del Transporte, 2000)
Cuando se planifica estratégicamente se posibilita pensar en el futuro,
reconocer nuevas oportunidades y amenazas, dirigir la misión de la
organización y orientar de manera efectiva su rumbo promocionando una
acción creativa de dirección y liderazgo.
La planificación estratégica constituye un sistema gerencial que
desplaza el énfasis en el “qué lograr” (objetivos), por el “qué hacer”
(estrategias). Con la planificación estratégica se busca concentrarse en
aquellos objetivos factibles de lograr y en qué negocios o área
competir, en correspondencia con las oportunidades y amenazas que ofrece
el entorno. (Hiebaum, 2004)
1.1.1. Planificación Estratégica del Marketing.
Las profundas contradicciones que frenan la realización de las
mercancías, obligan a la búsqueda de fórmulas para garantizar su venta y
comercialización, una de esas fórmulas es el Marketing, el cual ha
cobrado auge sobre todo en los tiempos actuales, pero realmente es una
concepción que tiene muchos años estando su aparición relacionada con el
desarrollo histórico del comercio.
Si la llegada del Marketing significa algo, es precisamente la
transición del comercio: de aquel predominio de intereses del vendedor,
a la consideración del comprador o consumidor.
Según Santesmases, (1991) “La mercadotecnia es la actividad humana que
pretende satisfacer las necesidades y los deseos por medio de procesos
de intercambio, es, por consiguiente, tanto una filosofía como una
técnica”.
“Como filosofía, - continúa Santesmases, (1991)- es una postura mental,
una actitud, una forma de concebir la relación de intercambio por parte
de la empresa o entidad que ofrece sus productos al mercado. Esta
concepción parte de las necesidades y deseos del consumidor y tiene como
fin su satisfacción del modo más beneficioso, tanto para el consumidor
como para la entidad”. “Como técnica, la mercadotecnia es el modo
específico de ejecutar o llevar a cabo la relación de intercambio, que
consiste en identificar, crear, desarrollar y servir a la demanda”.
En el Proceso de Planificación Estratégica de las empresas el Marketing
juega un papel crítico…el director de Marketing es quien más debe
contribuir al proceso de planificación estratégica con papeles de
liderazgo, en la definición de la misión de la compañía; análisis del
entorno, competencia y situaciones de negocio; desarrollo de objetivos,
programas y estrategias; definición del producto, mercado, distribución
y planes de calidad para desarrollar las estrategias de negocio. Este
compromiso se extiende al desarrollo de programas y planes operativos
que están completamente unidos con la planificación estratégica. (Kotler,
1999)
Una de las características más útiles e importantes del Marketing
consiste en poder planificar con bastante garantía de éxito el futuro de
nuestra empresa, basándonos para ello en las respuestas que ofrezcamos a
las demandas del mercado, el entorno en que nos posesionamos cambia y
evoluciona constantemente, el éxito de nuestra empresa dependerá, en
gran parte de nuestra capacidad de adaptación y de anticipación a estos
cambios. Debemos ser capaces de comprender en qué medida y de qué forma
los cambios futuros que experimentará nuestro entorno afectarán a la
empresa y de establecer las estrategias más adecuadas para aprovecharlas
al máximo en nuestro beneficio.
Para ello, la empresa debe establecer sus objetivos partiendo de la
formulación de qué es la propia empresa, cuál es su mercado-producto y
quiénes son sus clientes. La empresa nunca debe permanecer de espaldas
al mercado. (Muñiz, 2001)
La definición de la propia empresa y el negocio en el que está, el
producto que vende o el servicio que presta, el mercado al que va
dirigido; es el punto de partida del Marketing estratégico.
El Marketing estratégico nos sirve para que la empresa pueda aprovechar
todas las oportunidades que le ofrece el entorno, superando las amenazas
del mismo, haciendo frente a los retos constantes que se le presentan.
(Muñiz, 2001)
La empresa debe tomar decisiones en el presente, pero teniendo en
consideración cómo podría afectarse su futuro por la incidencia de
nuestras acciones, observando los cambios que surjan en el entorno y
aprovechando al máximo los recursos internos de que dispone y que
constituyen una ventaja competitiva clave, con respecto a la
competencia.
El Marketing estratégico es indispensable para que la empresa pueda no
solo sobrevivir, sino posesionarse en un lugar destacado en el futuro.
Afirma Muñiz… “Responder con éxito a la interrogante -¿disponemos de una
estrategia de futuro?-, parece ser que es difícil ya que
independientemente que no todas las empresas lo plantean, tienen el
inconveniente de su puesta en práctica. Por ello una de las mayores
preocupaciones de los estrategas corporativos es encontrar el camino más
rápido y seguro hacia la creación de valor, entendido no solo como un
resultado que beneficie a los accionistas de la compañía, sino como algo
capaz de satisfacer o fidelizar a los clientes, empleados y
proveedores”.
La Planificación Estratégica del Marketing según afirma Muñiz, (2005);
tiene por finalidad producir cambios profundos en los mercados de la
organización y en la cultura interna.
Las actividades de Planificación Estratégica del Marketing son:
Definir la Misión.
Identificar las Unidades Estratégicas de Negocio.
Analizar y valorar la cartera de negocios.
Identificar nuevas áreas de negocios.
1.2 Las Unidades Estratégicas de Negocio en el proceso de Planificación
Estratégica del Marketing.
La Empresa está en la necesidad de analizar, diseñar e implantar la
estrategia empresarial a distintos niveles: Corporativo, de Negocio y
Funcional.
Las Unidades Estratégicas de Negocio cumplen su papel principal
precisamente en el nivel intermedio para el que se desarrollan las
estrategias de negocio o estrategias competitivas.
El concepto de Unidad Estratégica de Negocio surge en los años setenta
cuando la Empresa General Electric, dada su diversificación – diez
grupos con un total de cincuenta divisiones y ciento setenta
departamentos; constituidos como centros de beneficios, define unidades
de análisis diferentes de las existentes hasta ese momento, para
facilitar así el proceso de planificación estratégica en una
organización tan compleja.
Para Springer, (1973) una Unidad Estratégica de Negocio es un “negocio o
grupo de negocios relacionados que tiene su propia misión distintiva,
competidores propios, mercados propios y así sucesivamente, de modo que
la responsabilidad sobre el negocio total, a corto y a largo plazo,
puede ser centrada de forma realista en un directivo. Este directivo es
responsable de la estrategia de su Unidad Estratégica de Negocio, pero
su plan está en sintonía a efectos de asignación de recursos, con los
intereses globales de la compañía”.
Esta concepción de las Unidades Estratégicas de Negocio como unidad para
el análisis y diseño de la estrategia deja de lado que la implantación
de la misma plantea algunos problemas importantes en relación con el
diseño organizativo de la empresa, tales como la necesidad o no de
definir unidades organizativas específicas, el número y tamaño de las
Unidades Estratégicas de Negocio o la responsabilidad y el grado de
autonomía en la toma de decisiones adecuado para implantar la
estrategia.
Este doble planteamiento de las Unidades Estratégicas de Negocio,
orientado hacia la formulación estratégica o hacia su implantación no
suele ser coincidente, lo que afecta de manera decisiva a la forma en la
que se definen las Unidades Estratégicas de Negocio, así como el papel
que cumplen en el conjunto de la organización. (Ministerio del
Transporte, 2000)
Muchos autores coinciden acerca de la necesidad de definir unidades de
análisis intermedias entre la global y la particular. Estas unidades de
análisis intermedias o Unidades Estratégicas de Negocio, pueden
definirse con dos propósitos bien diferenciados y no siempre
coincidentes.
Un primer propósito es el original orientado a la formulación de las
estrategias más adecuadas. En este sentido las Unidades Estratégicas de
Negocio serían “Unidades de Planificación Estratégicas”, que permitirían
delimitar mejor la estrategia competitiva que puede tener más éxito en
cada tipo de actividad o negocio. A este enfoque de definición de las
Unidades Estratégicas de Negocio le podemos denominar de “formulación de
estrategias” al predominar este aspecto en la construcción de las
mismas.
Un segundo enfoque plantearía las Unidades Estratégicas de Negocio, como
unidades organizativas preexistentes o no, con actividades y funciones
propias en torno a un conjunto de productos o mercados a los que se
dirige. A este enfoque de definición de las Unidades Estratégicas de
Negocio se le denomina de “implantación de estrategias”; pues es el
soporte organizativo sobre el que se desarrolla la estrategia, el
criterio que prevalece en la construcción de las Unidades Estratégicas
de Negocio.
El planteamiento o enfoque de las Unidades Estratégicas de Negocio, como
“Unidades de formulación de estrategias”; surge inicialmente como una
respuesta a la necesidad de replantear el proceso de planificación
estratégica y por tanto con un propósito claramente orientado a tal fin.
Según Hall, (1978) “La empresa diversificada debería ser dirigida como
una “cartera de negocios”, con cada unidad de negocio sirviendo a un
segmento producto/mercado claramente definido, con una estrategia
claramente definida”.
Pero según Gluck, Kauman y Walleck, (1980) las Unidades Estratégicas de
Negocio; son entidades organizativas suficientemente grandes y
homogéneas para que puedan ejercer un control efectivo sobre la mayoría
de los factores que afectan a su negocio.
De forma similar, para Aaker, (1987) una Unidad Estratégica de Negocio,
es una unidad organizativa que posee, o debería poseer, una estrategia
de empresa definida y que tiene un gerente con responsabilidad en la
venta y en los beneficios.
Menguzzato y Renau, (1991) consideran que cada Unidad Estratégica es un
conjunto de actividades o negocios, homogéneo desde un punto de vista
estratégico y a su vez diferente de la estrategia adecuada para otras
actividades y/o unidades estratégicas.
De acuerdo con este enfoque de implantación, al decir de Golden, (1992)
los criterios para la identificación y delimitación de Unidades de
Negocio no tienen por qué coincidir con los relativos al enfoque de
formulación de estrategias. Pudiéndose destacar como más importantes los
factores siguientes:
Las estrategias formuladas a nivel de negocio, de modo que la
estructura organizativa, trataría de adaptarse a las necesidades y
criterios de la planificación estratégica.
La estructura vigente en la empresa, puede ser el mayor condicionante
para la definición de unidades estratégicas de negocio. En las empresas
diversificadas, la estructura divisional clásica puede ser el principal
elemento de referencia hasta el punto de que en muchos casos se
identifica el concepto de unidad de negocio con el de división o con una
agrupación de estas.
El tamaño de la empresa es otro factor condicionante de tal modo que
no tendría sentido definir unidades estratégicas de negocio demasiado
pequeñas, aunque tengan sentido estratégico propio, ya que no podrían
acumular los recursos y funciones necesarias para justificar su
existencia independiente. De forma similar no tendrían sentido unidades
estratégicas de negocios homogéneas pero demasiado grandes ya que serían
inmanejables desde un punto de vista organizativo.
Los recursos materiales y humanos compartidos por los distintos
negocios, también inciden en la construcción de unidades de negocio, ya
que la duplicación de aquellos puede ser extremadamente costosa para la
empresa, por lo que se hace necesario agrupar los recursos compartidos
en una misma Unidad Estratégica de Negocio.
Como puede observarse en este enfoque de implantación de la estrategia
predominan los criterios de orden práctico, vinculados a la factibilidad
de la puesta en marcha de una estrategia competitiva, lo cual está
relacionado no solo con su formulación, sino, con la estructura
organizativa vigente y con los criterios habituales de diseño.
Resumiendo, concuerda Ministerio del Transporte, (2000) en que: “La
Unidad Estratégica de Negocio, constituye un instrumento básico del
proceso de dirección estratégico, con actividades múltiples. Es un
concepto que surge como unidad de análisis intermedia entre el nivel
global y el nivel funcional de la estrategia, para facilitar la
planificación estratégica de las distintas actividades o negocio de una
empresa”.
Las Unidades Estratégicas de Negocio son el ingrediente principal de las
conocidas matrices de cartera que tanto éxito tuvieron en los años
setenta para la planificación estratégica en empresas diversificadas.
La cartera, carpeta o portafolios de negocios de una empresa, incluye
generalmente un conjunto de ofertas distribuidas en diversas Unidades
Estratégicas de Negocio: son el centro de la planificación porque
coadyuvan al cumplimiento de la misión de las organizaciones
concentrando los esfuerzos hacia las estrategias principales.
Un proceso eficaz de la cartera de negocio exige analizar periódicamente
la creación de valor por parte de cada una de las Unidades Estratégicas
de Negocio y comprobar su coherencia con la visión estratégica de la
empresa que en su momento se definió. Es necesario conocer en qué
negocios se está creando valor y cuáles lo están destruyendo, entender
cuál es el valor adicional que aportan los planes estratégicos
presentados por las Unidad Estratégica de Negocio y fijar los parámetros
de seguimiento, que permitan medir el avance logrado. (López, 2007).
Conclusiones
El presente trabajo ofrece un resumen de algunos de los principales criterios acerca del tema de la planeación estratégica y su vínculo con el Marketing, además de hacer referencia al papel que desempeñan las Unidades Estratégicas de Negocios como herramienta de la planeación.
El material puede constituir un documento de consulta para profesores y estudiantes interesados en el estudio del tema.
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Stanton. 1984. Fundamentos de Marketing, JW. Madrid. p 168.
MSc. Clara M. Trujillo Rodríguez
Profesora Universidad Agraria de La Habana.
Lic. Libia Fernández Lima
Especialista de la Empresa Municipal de Comercio de Güines.
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