El pasado mes de marzo concretamente el día 15, se celebró en el ámbito mundial el “día internacional de los consumidores”, fecha conmemorativa de la declaración de estos derechos, siendo ocho los enunciados y aprobados por las naciones unidas y en teoría de obligatorio cumplimiento por parte de los países que lo integran; en la pasada edición, presentamos a nuestros distinguidos lectores, información ampliada al respecto, sin embargo, en esta oportunidad nos proponemos presentar un análisis sobre el primero de los ocho derechos; a fin de dar a conocer y evidenciar el estado de mora en que se encuentra nuestro país, con respecto a éstos.
Expresamos de manera categórica, que el país incumple por lo menos el primero de estos derechos:
Derecho a la seguridad de productos y servicios: Ser protegido/a contra productos, procesos de producción y servicios peligrosos para la salud y/o la vida.
Desde nuestra óptica no existe en el país, ninguna institución que garantice que los productos que se importan, cumplen con los protocolos de seguridad, entre otras razones porque desconocemos en su gran mayoría de sus procesos de producción, este hecho se evidencia de manera constante en cuanto a los productos alimenticios que importan de manera masiva los entes públicos ahora devenidos en empresarios.
Desconocemos si dichos alimentos están protegidos y cumplen con los estándares de calidad de obligatorio cumplimiento por fabricantes reconocidos, pero también existe igual problemática en el caso de los medicamentos, muchas han sido las denuncias que leemos casi a diario, a través de los medios de comunicación, donde se s informa sobre lotes de medicamentos vencidos y lo que es peor de dudosa procedencia.
En cuanto a los servicios, también presentamos un bajo rendimiento para hablar sólo de uno de ellos, tomaremos en cuenta el del transporte y sus sub-sectores conexos, vale decir; estacionamientos, metro, autobuses y camioneticas y hasta el desplazamiento vehicular y de peatones; por ello nuestro análisis cobra fundamento dado que basta con querer desplazarse en la ciudad por cualquier vía, para constatar que si se decide utilizar el vehículo, las colas nos convertirán en prisioneros ambulantes, si optamos por el metro como sistema alterno, hoy día es imposible hacer uso de este medio, sin considerar alguno de estos supuestos; llegan con demasiado retraso-, se detienen en pleno recorrido- o sencillamente se detiene el servicio por que, alguien se lanzo en sus rieles.
Si hablamos de los estacionamientos estos en su mayoría se encuentran a reventar, motivado a la excesiva demanda, producto de las bajas tarifas y de la poca disponibilidad de estos establecimientos.
Finalmente y hablando del desplazamiento de los peatones en Caracas, disponemos de pocos espacios para el traslado seguro de usuarios y me refiero no sólo al aspecto de seguridad personal, sino a la poca disponibilidad de amplias aceras, semáforos peatonales en buenas condiciones y por supuesto la falta de educación y respeto, profesada por parte de los conductores de vehículos contra sus congéneres de a píe.
Es así, que para concluir con este sencillo análisis, podemos demostrar la escasa disposición que existe en el país, para cumplir al menos este primer derecho de los consumidores, con lo cual se evidencia una necesaria campaña de formación y educación del tema; suponemos que corresponde al recién creado instituto para la defensa de las personas en el acceso a los bienes y servicios, conocido por sus siglas como INDEPABIS, emprender esta campaña, -so pena- a que sean los propios consumidores, cansados de ser irrespetados, los que decidan agruparse para iniciar jornadas, campañas y encuentros a fin de fortalecer y robustecer este movimiento, que cada día cobra mayor fuerza.
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