¿En que negocio se encuentra?, ¿Es su empresa competitiva?, ¿efectúa
su empresa un análisis del sector?, ¿Tiene identificado a sus
competidores directos e indirectos, actuales y potenciales?, ¿Tiene
claro lo que necesita el mercado?, ¿Ha definido su propuesta de valor
para el cliente o canal si lo tuviera?, ¿cuenta con estrategias
corporativa, competitiva, de crecimiento interna y externas?, ¿realiza
benchmark de producto, de precios?, ¿Entiende que en la actualidad, no
se compite entre productos, sino en percepciones?, ¿Conoce cuál es su
posicionamiento?, ¿Conoce cual es el objetivo y estrategia de su
producto?, ¿Emplea técnicas para estimar el presupuesto de ventas, lo
realiza en función a lo histórico o peor proyecta sus ventas de manera
subjetiva?, ¿Tiene definido el perfil de su equipo comercial?, etc…
Muchas peguntas quedan sin respuesta. Por tanto, estas empresas carecen
de un plan estratégico de marketing.
Muchas Empresas confunden a un plan de marketing, como a un conjunto de
acciones puntuales de venta, publicidad o promoción. He encontrado
empresas que aplican casi nada de recursos en la consecución de un GRAN
OBJETIVO; y menos cuentan con direccionamiento estratégico y un marco
organizacional, y peor aún se venden en el mercado como “grandes”,
quizás porque han estado en vuelo de crucero y la competencia no
mostraba patrones agresivos de reacción, o el sector no se mostraba
dinámico. Más aún “peligrosamente” y con mala “postura profesional
laboral” he visto cías en las cuáles el equipo comercial, aprende el
“negocio” y alzan “vuelo” aún manteniendo relación laboral.
El éxito
lleva a ser conservadores y a congelarse. Hoy en día necesitamos tener
como filosofía innovar permanentemente dado que los mercados cada vez
son menos estables y la oferta aumenta.
Observo empresas rezagadas, que en su momento no efectuaron un análisis
de vulnerabilidad respecto a que pasa si se dieran las variables poco
controlables. ¿Sabrían hacerlo?, ¿Quizás no comprendieron en que negocio
se encontraban? Ej. Empresas distribuidoras de GLP : Algunas continúan
en el negocio residencial y granel para empresas; otras haciendo
esfuerzos por conseguir alianzas con estaciones de servicio para atender
al sector automoción; otras haciendo inversiones propias; otras
esperando recibir alguna oferta de compra, otras diseñando una
estrategia aislada de colocar islas de venta de GNV en sus propias
estaciones, pero pensando en financiar la conversión de los automóviles
y vehículos a sistema dual, pero sin contar con un plan de expansión. Es
decir, todas saben que tienen que hacer algo, pero casi ninguna sabe
COMO hacerlo.
Otro ejemplo viene ocurriendo en el sector minero. El no comprender lo
que vienen demandando las grandes mineras: “ubicar lo que necesito en el
momento que lo necesite y al menor costo posible”. Una estrategia desde
el punto de vista del proveedor sería desarrollar una “logística
intensa” que en términos prácticos sería convocar a los directores o
gerentes logísticos de las mineras que emplean sistemas de explotación o
gestión, maquinarias y productos similares para concordar un plan de
compras y abastecimiento a la medida de productos de clase mundial a
menores costos y con el respaldo de una empresa experta y sólida.
Tarea clave
La Auditoria de marketing examina todas las áreas de la compañía y
averigua las oportunidades y amenazas, o lo que es aún más importante,
indica las áreas de mejora sobre las que debe actuar para aumentar la
rentabilidad. Y para que esta sea eficaz tiene que ser: periódica,
sistemática, y completa. Naturalmente que estará supeditada al tamaño de
la empresa, independientemente de su situación económica o del mercado.
La Auditoría debe tener un carácter independiente para garantizar un
análisis objetivo; es decir encargar la realización o contrastación a
través de profesionales especializados externos a la empresa, pero que a
su vez han de identificarse e integrarse plenamente con ella como
política de acción y guardar absoluta confidencialidad en la
información.
La más importante utilidad de la Auditoría, se inicia cuando al saber de
dónde partimos, podemos empezar a crear, planificar y marcar objetivos.
¿Qué oportunidades podemos identificar?, ¿Qué tanto conocemos a nuestros
clientes actuales y potenciales?, ¿Cuánto hemos analizado a nuestra
competencia?, ¿Cuál es la rivalidad en el sector?, ¿Cuáles son los
patrones de reacción de los competidores?, ¿Qué estrategias de
crecimiento internas y externas están desarrollando?, etc. Si usted ya
llegó hasta estas líneas del artículo, lo felicito porque es un
apasionado por los cambios y pertenece al “target” que precisa adoptar
una óptica de Marketing Estratégico; es decir, a dar una nueva dimensión
al término “Marketing” muy por encima de acciones puntuales y
operativas. Es hora de sacar provecho a las oportunidades.
Magíster en Dirección de Marketing Premio Especial Robert Maes 2005 de la Universidad del Pacifico, Master en Administración de Negocios – UNT, Licenciado en Administración. Postgrado en Finanzas, y especialización en Gestión Empresarial en ESAN, Universidad de Piura. Consultor en Dirección Estratégica, Comercial, Sparring y Coach Directivo.
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