Los métodos de la investigación científica no deben ser clasificados ni en empíricos ni teóricos

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LOS MÉTODOS DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA NO DEBEN SER
CLASIFICADOS NI EN EMPÍRICOS NI TEÓRICOS
“Debemos ser pacientes y esperar la aparición de nuevos medios y
motivos de investigación, pero permaneciendo siempre dispuestos a
abandonar, en el momento en que veamos que no conduce a nada útil, el
camino seguido durante tanto tiempo. Tan solo aquellos crédulos que piden a
la ciencia un sustituto del abandonado catecismo podrán reprochar al
investigador el desarrollo o modificación de sus opiniones”
Sigmund Freud
(1923)
Autores: Dr.C. Rogelio Bermúdez Sarguera
Profesor Titular Principal de la Universidad Metropolitana del Ecuador (UMET)
Dra.C. Marisela Rodríguez Rebustillo
Profesora Titular. Psicóloga Asistente. Texas. Estados Unidos.
Resumen
El presente artículo focaliza la problemática de la clasificación de los métodos de la
investigación científica. Probablemente amparados en el carácter teórico de la
investigación, no solo lo científico le ha sido adjudicado al conocimiento que en ella
se obtiene, sino también al método con el que se obtiene. ¿Existe alguna
probabilidad lógica que sostenga la consistencia metodológica de la clasificación de
los métodos que en dicha ciencia se instituyen? ¿Qué razón asiste a la defensa de la
idea, con arreglo a la cual la metodología de la investigación científica se erige a
través de métodos empíricos, cuando, independientemente de que lo empírico
constituya la fuente del conocimiento científico, lo teórico y lo empírico son
naturalezas excluyentes del conocimiento ¿Por qué se aferra sin duda alguna el
pensamiento pedagógico universal a los cánones absolutos y medievales que del
concepto de método como vía o camino sostiene?, ¿no estaríamos lejos de la
cientificidad que a él por antonomasia y definición debe conferírsele?
La idea basal a defender y que ha de subsumir los cuestionamientos con
anterioridad formulados ha de ser la relación irremisiblemente dialéctica entre el
método y el conocimiento, de la cual necesariamente proviene la clasificación del
primero.
Palabras Claves: clasificación, conocimiento científico, método, método de
investigación.
TITLE: “THE METHODS OF SCIENTIFIC RESEARCH SHOULD NOT BE
CLASSIFIED EITHER EMPIRICAL OR THEORETICAL”
Summary
This scientific paper focuses the problem of classification of methods of scientific
research. Probably covered in theoretical research, not just what they have been
awarded scientific knowledge that it is obtained, but also the method by which it is
obtained. Is there any chance that supports logical methodological consistency of
classification methods in this science are instituted? What reason attends the
defense of the idea, that the methodology of scientific research stands through
empirical methods, where, regardless of the empirical constitutes the above to the
scientific level, the theoretical and the empirical are exclusive natures of
knowledge? Why cling undoubtedly the medieval universal educational thought to
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absolute canons and the concept of method as a way or path holding?, we would
not be far from the scientificity that he quintessential definition and it should be
given?
The basal idea is to defend and to subsume questions formulated above is to be
irrevocably dialectical relationship between the method and theory, which
necessarily comes first classification.
Keywords: classification, method, method of research, scientific knowledge.
Introducción
Las ideas apremiantes que se han de poner en la palestra valorativa de este artículo
giran en torno a las siguientes hipótesis de trabajo.
Primero. Que la formación de todo profesional no solo depende de la construcción
inapelable del conocimiento científico socialmente existente, sino también
del sistema metodológico-instrumental correspondiente a la obtención de
aquel.
Segundo. Que si a medida que la ciencia avanza y los conceptos por ella definidos
para una realidad histórica dada dejan de ser estrictamente pertinentes
en las investigaciones teóricas más novedosas, entonces el concepto de
método debe verse sometido a tales cambios semánticos teóricos a favor
de su precisión.
Tercero. Que todo razonamiento más simple bien puede reducirse a la triada
sujeto-método-objeto de conocimiento, donde no solo el método ha de
considerarse el núcleo inexcusable de aquella triada, sino el núcleo mismo
de la relación.
Cuarto. Que los métodos de investigación no deben ser clasificados en empíricos
ni teóricos, sino en métodos de recopilación de información y métodos de
procesamiento de la información recopilada.
Desarrollo
El problema de la formación del conocimiento, y especialmente la del conocimiento
científico, así como la formación metodológico-instrumental de quien aprende en los
más altos niveles de enseñanza, adquiere hoy día una importancia perentoria, si
tomamos como pivote la incidencia de este último en la preparación pertinente de
los futuros profesionales. "...Una nación que quiere mantenerse a la altura de la
ciencia, --expresa el pensador alemán F.Engels-- no puede prescindir de un
pensamiento teórico" (ENGELS, 1965, p. 403). Y, en efecto, de la formación y el
desarrollo del pensamiento científico depende también la profesionalidad de la
persona, sostenida en su estructura cognitiva e instrumental, entendiendo por lo
instrumental, a juicio nuestro, todas aquellas ejecuciones –-acciones y operaciones
y sus respectivos niveles de dominio: habilidades y hábitos—que le permiten
conocer la realidad y transformarla.
Parafraseando a Albert Einstein, las creaciones del intelecto experimentan el
estruendoso revuelo de las generaciones y a lo largo de los siglos llenan el mundo
de luz y calor…Pero no es el caso de las ciencias sociales en su relación con el
método, como objeto de investigación. ¿Por qué se aferra sin duda alguna el
pensamiento pedagógico universal a los cánones absolutos y medievales que del
concepto de método como vía o camino sostiene? ¿Hasta cuándo adjudicar
actualidad a lo que “…Ketteler decía de Döllinger: "este hombre ha defendido en su
vida tantos absurdos, que bien puede defender uno más, el de la infalibilidad
(ENGELS, 1968, p. 40) (Sic.), y que como ruido de latón trascendental,
parafraseando a Engels, suena en nuestros intelectos metodológicos como idea
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prefijada? Duele advertir cómo las ciencias sociales en general, salvando la
distancia de las ciencias del derecho, quizás por su implicación con la justicia, se
han convertido ya en perenne arena movediza, donde los conceptos se promiscuen,
se sobreponen, se confunden, se imprecisan, se igualan por definición, sin razón
teórica alguna. ¿Dónde ha de hallarse el límite canónico de tolerancia conceptual de
estas ciencias, que dictamine, sin ambages, la obligatoriedad de observar la ley
aristotélica de la identidad que al pensamiento correcto concierne?
Creemos que no nos arriesgaríamos al presuponer que este período del desarrollo
de las ciencias sociales se está caracterizando especialmente por una supresión y
violación, por falta de fundamento, de la cientificidad que debe permear
rigurosamente el saber teórico. No quisiéramos equivocarnos, pero lo cierto es que
a medida que avanzan las investigaciones en este campo, se hace cada vez mayor
el quebrantamiento de la mencionada ley, que tiene que estar presente
inapelablemente en el pensamiento correcto. Se ha desatado una peculiar
concepción de conjunto, cuyo punto central es la idea del absoluto menosprecio y
menoscabo por el empleo correcto de la palabra-concepto en el lenguaje de estas
ciencias. En otras palabras, las ciencias sociales están en una ineludible
encrucijada: tienen que sostenerse y expresarse a través de las palabras, pero solo
de aquellas que se han convertido en conceptos, en conceptos científicos.
Hagamos una digresión necesaria. El concepto científico es un concepto, pero no
todo concepto es de naturaleza científica. Asimismo, todo concepto es una palabra,
pero no toda palabra, es un concepto. Todo concepto es una generalización
empírica o teórica--, pero no toda palabra es una generalización. De este modo,
palabra, concepto empírico y concepto teórico (científico) son tres formas de
expresión bien distintas de la vida psíquica humana. La palabra es un modo de
manifestación de lo psíquico, pero no necesariamente de la conciencia, la cual se
configura en conceptos. La palabra en el niño de edad temprana, como bien afirman
las investigaciones en psicología evolutiva, se encuentra fundida al objeto, o lo que
es lo mismo, palabra y objeto son una y la misma cosa. A partir de la aparición de
la conciencia de sí, alrededor de los 3 años, y bajo la égida de los grupos sociales
como la familia y la escuela, el menor comienza a construir conceptos de naturaleza
empírica. Pero, no nos llamemos a engaño, la prioridad del desarrollo del psiquismo
en estas primeras edades, le corresponde a la naturaleza inconsciente de la
regulación psíquica humana, o sea, a la palabra. De modo tal que el niño no
aprende conceptos, sino palabras. Todo el bagaje cultural y lingüístico del niño de
edad temprana es de naturaleza inconsciente, y por ende, perceptual-motor. Para
aseverar una vez más esta idea, solo basta apoyarse en las investigaciones del
psicólogo ginebrino Jean Piaget, en las que se destacan, al periodizar el desarrollo
del intelecto infantil, las etapas sensorio-motriz y operacional en los primeros
estadios de su desarrollo, brillando por su ausencia lo que al concepto concierne. El
concepto aparece, según los aportes más relevantes de la psicología evolutiva, a
partir de los 3 os, con la posibilidad de generalización que otorga la activación de
los lóbulos frontales y prefrontales del cerebro.
Este hecho psíquico es imprescindible advertirlo a la hora de operar con conceptos,
como lo es el caso cuando de ciencia trata. Las ciencias sociales no se constituyen
por palabras cualesquiera, sino por aquellas que, convirtiéndose en conceptos,
responden, en primer lugar, a la lógica, a la ley de la identidad, como ley sine qua
non del pensamiento correcto.
En efecto, querámoslo o no, un lugar cimero para las ciencias lo ocupan las
definiciones de los conceptos que las configuran, sobre todo los conceptos
científicos.
Si aceptamos la idea de que es el uso del método quien descubre no solo la verdad,
sino también su belleza, expresada en términos de esencialidad, entonces el
método deviene categoría rectora, no solo para las ciencias metodológicas, sino y
sobre todo para la construcción misma de la teoría, para la configuración del
conocimiento. De ahí la necesidad ineludible de hurgar en la definición de aquel
concepto, que como caballo de Troya, introduce la duda en el corazón mismo de la
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filosofía instrumental, de la filosofía del método. Si el método es el principal
instrumento del hombre para reflejar y transformar la realidad y, con ello, a
mismo; si el método es imprescindible para la investigación de la verdad y es quien
perfecciona las así llamadas capacidades humanas que sostienen la búsqueda de
aquella, entonces el método deviene estatuto axiomático en el que se sustenta el
conocimiento. Es por ello que el método no puede obviarse como objeto de
investigación minuciosa y como foco indudable de atención y razonamiento. A eso
dedicó su vida y obra el metodólogo francés del siglo XVII, Renato Descartes: a
esgrimir una y otra vez el enfoque analítico en la investigación del método en sí.
Detengámonos en la definición del concepto de método.
A juicio nuestro, ha sido desmedida la superposición del concepto de método con
los conceptos de técnica, procedimiento, operación, medio y proceso. Sometamos a
análisis la definición siguiente.
Se pueden llamar técnicas, afirman CERVO y BERVIAN (1992), aquellos
procedimientos específicos utilizados por una ciencia…. (pág. 43) (Sic.) Y prosiguen
estos autores: las técnicas en una ciencia son los medios correctos de ejecutar las
operaciones de interés de tal ciencia. (pág.43) Y más adelante, no toman cuidado
en expresar: el conjunto de estas técnicas generales constituye el método.
Métodos son, por tanto, técnicas suficientemente generales para convertirse en
procedimientos comunes a un área de las ciencias o a todas las ciencias. (pág.43)
(Sic.) Por último, estos autores, sin pulcritud ninguna y adversos a la cientificidad
en el análisis, declaran que existe, pues, un método fundamentalmente idéntico
para todas las ciencias. Comprende un cierto número de procedimientos y
operaciones científicas…. (pág.43) Y sin detenerse ni un ápice a pensar en lo que
escriben, sostienen que “…se entiende por método el conjunto de procesos que el
hombre debe emprender en la investigación y demostración de la verdad”. (pág.19)
¿Cómo es posible que los autores no se entiendan ellos mismos, al yuxtaponer
todos estos conceptos, aun cuando sean de estrecha relación por su naturaleza
metodológica?
Digamos, una vez más, ¿qué derecho lógico le asiste a estos autores para
identificar primero a las técnicas con los procedimientos y, acto seguido, con los
medios? O sea, ¿los conceptos de técnica, procedimiento y medio son una y la
misma cosa? ¿Es lo mismo esgrimir --usar, aplicar-- el concepto de técnica que los
de procedimiento y medio? No hay que ser muy avezado en las ciencias
metodológicas para advertir que aquellos autores no solo identifican también el
concepto de método con el de técnicas, sino también con el de procesos. De
manera que, según dichas posiciones, método, técnica, procedimiento, medio y
proceso son una y la misma cosa. Pero advertimos que vuelven una y otra vez a
hacer gala de su “inmunidad conceptual” cuando expresan: el proceso está
subordinado al método y es su auxiliar imprescindible” (CERVO y BERVIAN, 1992,
p. 21). ¿Y ahora? Resulta que el método ya no es un proceso en , sino que está
supraordinado al proceso. Por lo tanto, ya el método no es un proceso como ellos
afirmaban, toda vez que el primero está sujeto a la presencia del segundo sin
identificarse con él. ¿Qué ciencia resiste el embate de tamaña superposición de
términos? ¿Qué profesional de la educación se arriesga a emplear uno de esos
conceptos tan llenos de ambigüedad, imprecisión y vaguedad en la planificación y
ejecución de una investigación científica o de una actividad pedagógica tan vital
como la clase?
El ejemplo textual que hemos citado no es un hecho aislado; es una expresión
recurrente de lo que está reflejado en las publicaciones recientes. El método
afirma RAMOS (2008)-- es el conjunto de procedimientos lógicos a través de los
cuales se plantean los problemas científicos y se ponen a prueba las hipótesis y los
instrumentos de trabajo investigados”. Según esta autora, resulta que el método
debe constreñirse a su dimensión intelectual, obviando aquellos métodos que
tributan a la recopilación de información y a su procesamiento estadístico. Por otro
lado, ¿por qué considerar que el método son procedimientos y, además, lógicos?
¿Qué es un procedimiento lógico? ¿Acaso los problemas científicos se formulan en
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virtud de un método? ¿Cuál(es)? En efecto, los métodos de investigación se
esgrimen para probar las hipótesis, pero no para probar los instrumentos de trabajo
investigados, pues el hecho mismo de probarlos implicaría que la investigación se
realizara sobre la efectividad de los propios instrumentos que, en consecuencia, ya
no constituirían en mismos los métodos para esa investigación, cuando deberían
serlo. En otras palabras, ¿adónde fue a parar la tan cacareada idea de que el
método mismo es un instrumento? Si apelamos a Custodio Ruiz (2008), cuando
señala que “…el método independiente del objeto al que se aplique, tiene como
objetivo solucionar problemas” (Sic.), entonces la contraposición con la autora
anterior no se haría esperar, al enfatizar que el método tiene como objetivo
solucionar el problema, no formularlo. No es difícil perder de vista el carácter
estricto de las investigaciones científicas, cuando generan definiciones con
perspectivas distintas o antinómicas de los conceptos. El método en la práctica
investigativa, expresa Guanipa Pérez (2009), constituye la manera ordenada y
sistemática para conocer una situación, evento o fenómeno” […] donde “lo
sistemático, comprende ese conjunto de reglas y procedimientos que contribuyen a
alcanzar los objetivos determinados”. Ahora el método es una manera, cuyo
carácter sistemático es quien comprende reglas y procedimientos. De aplaudir esa
idea, ¿entonces método, manera, sistemático, regla y procedimiento son una y la
misma cosa?
Lo mismo sucede cuando nos referimos al concepto de metodología, entendida
como la ciencia que estudia los métodos.
La metodología de la investigación científica –asevera MEZA (2015)—
constituye por su parte un conjunto de métodos, categorías, leyes y
procedimientos que orientan los esfuerzos de la investigación hacia la
solución de los problemas científicos con un máximo de eficiencia. Se
trata pues, de las formas de aplicación consciente del método científico
en la solución de problemas (o algunas) del conocimiento. (p.18) (Sic.)
O sea, ya no se trata solo de la identidad de la metodología y el método, sino
también con las formas de su aplicación. Más adelante este mismo autor expresa:
Podemos encontrar metodología en distintas áreas de estudio, como la
metodología didáctica en Educación, o la jurídica en derecho, del mismo
modo como para la solución de problemas determinados, podemos aplicar
una serie de pasos específicos que en suma, funcionan como una
metodología. (Ibídem)
Y prosigue el autor: “la metodología de la investigación, o ese conjunto de
procedimientos (Ibídem) (Sic.). Aquí la identidad florece entre la metodología
como serie de pasos y un conjunto de procedimientos; en otras palabras, la
metodología, para este autor, no solo es un conjunto de procedimientos, sino
también una serie de pasos. Si de manera celosa y estricta unimos estas
definiciones que sobre el concepto de metodología se han volcado, entonces
obtendremos que este concepto bien puede ser definido como un conjunto de
métodos, o de formas de aplicación de aquellos, o como serie de pasos o como
conjunto de procedimientos. ¿Qué ciencia puede sostenerse así? ¿De cuáles leyes y
categorías metodológicas pudieran hablarse, si ellas, según estas posiciones
autorales, son tan sensiblemente variables ante la irreverencia de cualquier
investigador en esta área del saber?
No en vano el orden es la primera ley del cielo, afirman los filósofos, como
necesidad imperiosa de abordar los conceptos relacionados de lo general a lo
singular. El poco dominio del conocimiento filosófico y de la ciencia de la lógica en la
estructuración del conocimiento científico, aboca sin piedad a los hombres de
ciencias sociales a un callejón sin salida. Decimos poco dominio del conocimiento
filosófico porque de allí bien puede –y tiene—que esgrimirse el conocido método
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histórico-lógico, que por antonomasia ha de permitirnos rastrear las etapas por las
que ha transcurrido el objeto de estudio en su desarrollo y valorar los niveles de
esencia con el que ha sido generalizado al concepto pertinente. No es ocioso
advertir, como lo hace F.Engels, la necesidad de ordenar sistémicamente el enorme
material positivo del conocimiento, acumulado por la investigación empírica en
función de sus relaciones internas, lo cual responde a la lógica, ciencia que ha de
ocuparse preponderantemente de la estructuración del conocimiento científico, de
su organización.
La tesis suprema y cardinal a la que debemos remontarnos en este artículo ha de
ser la diferenciación estricta de la ciencia metodológica y del concepto de método,
sin apartarnos un ápice de la clasificación de este último.
Así, se impone hoy con fuerza mayor la necesidad de sistematizar –reducir a un
sistema—estos términos en aras de verter claridad en la estructura cognitiva en la
que ellos se hallan insertos.
No es difícil afirmar que la metodología como ciencia debe dedicarse al estudio de
los métodos. ¿Por qué ha de existir un campo del saber teórico que se centre en el
examen de los métodos? Porque de aceptar lícito que haya una ciencia dirigida a la
investigación del conocimiento en sí, como lo es el caso de la gnoseología, sin la
que la ciencia no le sería posible hablar de los niveles de esencia de aquel, ni de su
origen, ni de su estructura, etc., tiene que existir una ciencia que se dedique al
estudio de aquellas ejecuciones en virtud de las cuales se obtiene el conocimiento,
como lo es el caso del método. De manera que la base de la certidumbre científica
hay que hallarla en el método. De ahí que el método se instituye como categoría
primera –si es que hay otra—de la ciencia metodológica. Y esta idea, a nuestro
juicio, debe convertirse en una perogrullada. Esto nos aboca a la definición del
concepto de método. ¿Qué entender por método?
Llegados a este punto, afloran dos ideas importantes.
Primero. Que el conocimiento y el método con el que aquel se obtiene no son una
y la misma cosa.
Segundo. Que mientras el conocimiento es una generalización, el método es la
acción con la que se construye aquella. De manera que cuando Ud. habla
de metodología, está haciendo alusión al estudio de los métodos, de su
estructura y función dentro de la ciencia.
¿Por qué considerar al método una acción?
Sobre este hecho volveremos más adelante. Ahora queremos mostrar una vez más
cómo en las ciencias sociales se hace incuestionablemente visible el hecho de la
superposición de términos, lo que las hace inexorablemente vulnerables, frágiles,
en el sentido de sostener y defender un cuerpo de conceptos privativos o
inherentes únicamente a ellas. Baste someter a análisis el concepto que nos asiste
de método y nos daremos de bruces con su polivalencia de significados.
Ante la pregunta: ¿qué entender por método?, profesores e investigadores de las
universidades que se señalan expresaron lo siguiente.
Respuestas de mayor frecuencia
Profesores e investigadores de la
Universidad Agraria de La Habana
Profesores e investigadores
de la Universidad Metropolitana del
Ecuador. Sede Guayaquil
¿Qué entender por método?
Concepto empírico: Concepto empírico:
oVía,
oCamino,
oLo que utilizamos para adquirir
información y conocimiento,
oTécnica para recopilar información,
oForma de llegar a un objetivo,
oVía,
oCamino,
oForma para realizar un proceso,
oPasos para realizar algo,
oDirección para realizar una
determinada acción o estudio,
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oManera de concretar el objetivo,
oProcedimiento,
oHerramientas para llegar a una
conclusión,
oEjecución para llegar al objetivo,
oProcedimiento para alcanzar un
objetivo,
oInstrumento para recoger
información,
oProceso para alcanzar resultados,
oPasos en un proceso,
oTécnica.
oMedios para llegar a un fin,
oTáctica para poder formar lo que se
necesita,
oModo, forma o manera, de realizar
algo sistemáticamente organizado
y/o estructurado,
oTécnica o conjunto de tareas,
oForma habitual de realizar algo por
una persona, basada en la
experiencia, costumbre y
preferencias personales.
Tabla No.1.- “Concepto de método, según la opinión profesional”
Fuente: elaboración propia.
No hay que ser muy avezado en el análisis para advertir que el método, según los
encuestados, es una vía, un camino, una forma, una manera, pasos, medios,
tácticas, instrumento, proceso, procedimiento, ejecución, etc.
Sobre el particular nos detendremos más adelante.
R.Descartes, como ningún otro pensador del siglo XVII, consideró que su objetivo
no solo era, e incluso no tanto, la indagación sobre la estructura de sus trabajos
teóricos, sino de convertir al método en el instrumento fundamental de la creación
de la nueva ciencia, por lo que trató de construirlo gracias a la retrospección
constante del camino por él mismo trillado. No olvidemos su ¡de ómnibus
dubitandum! (¡duda de todo!) con el que indicaba el despojarse de la escolástica y
organizar metodológicamente el destino de la ciencia. En consonancia, cambia su
modo de explicar el movimiento y, en lugar del círculo, en cuyos elementos había
que representar todos los desplazamientos posibles, emerge la descripción del
proceso metodológico mediante un algoritmo. ¡Genial! Doscientos cincuenta y
cuatro años más tarde, el psicólogo norteamericano B.F.Skinner proponía al mundo
uno de sus conocidos principios de aprendizaje en las ciencias psicológicas: la
progresión lenta o principio de los pequeños pasos, mediante el cual se desprende
la idea de ejecutar la actividad a través de un determinado número de pruebas -–
acciones u operaciones, dentro de nuestro sistema conceptual. Desde entonces, no
existe nada más plausible en términos metodológicos: ¡el algoritmo!,
entendiéndose como acciones –u operaciones-- sucesivas concatenadas
organizadas jerárquicamente o no—que se ejecutan para obtener un resultado. Esta
tesis se ha impuesto incluso al cerebro antiteórico, al pensamiento concreto. Tal es
la aseveración de este hecho.
¿Qué razones nos asisten para afirmar que el método puede ser definido como una
acción?
El conocimiento científico en es el mismo, solo que los conceptos divergen para
cada uno de los contextos en los que la ciencia se erige, o sencillamente son
extrapolados de un área del saber a otra. Digamos, cuando abordamos el examen
de los valores, concepto en extremo bien ponderado en nuestros días y que
constituye la categoría indudable de la axiología, en la psicología está acuñado
como sentido personal. De tal suerte que valor y sentido personal es una y la
misma cosa, al menos en el sentido moral, para la ética, o en el sentido
parcializado, como propiedad inherente a lo psíquico. No es difícil advertir cómo
muchos de los investigadores de las ciencias sociales recurren, probablemente de
manera inconsciente, a conceptos que pertenecen a las ciencias exactas o
naturales. Baste señalar la propia teoría de la asimilación-acomodación del biólogo
ginebrino Jean Piaget para explicar y periodizar el desarrollo psíquico del intelecto
infantil o la situación social del desarrollo de L.S.Vigotsky, hombre de ciencias ruso,
graduado en historia, para explicar el origen y evolución de lo psíquico en el ser
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humano. /En este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira/, --afirmaba el
poeta Fernando de Campoamor-- /todo es según el color del cristal con que se
mira/. Y en efecto, tómese a guisa de ejemplo, los hechos que más abajo
exponemos.
Supongamos que nos hallamos frente a un hombre y una mujer que se están
besando en la boca. De este hecho, que ha de ser el mismo para cualquier
observador, pueden extraerse múltiples ideas, de acuerdo, digamos, con el contexto
profesional al que las personas pertenezcan. Si la persona que observa el hecho
fuese microbiólogo, es muy probable que su interpretación apunte a la idea de la
mutua trasmisión de bacterias bucales o microorganismos patógenos. Si el
observador ahora fuese demógrafo, es muy probable que la idea girase en torno al
crecimiento de la población, mientras que si de la observación se extrae la idea del
afecto y el cariño entre aquellos, es alta la probabilidad de que quien observe sea
un psicólogo; si fuese un abogado, que busca pruebas para litigiar un divorcio,
referiría que ya ahorita aquellos entrarían en litigios e irían a parar ante un tribunal.
El hecho, querámoslo o no, es el mismo. Pero la subjetividad humana, al
parcializarse con él, lo adecua, lo “transporta” a su cabeza, en virtud de sus
recursos cognitivos e instrumentales, o sea, preponderantemente en función de los
conocimientos y habilidades que posee para construir el nuevo conocimiento.
De ser válida y razonable esta idea, entonces no es un absurdo definir el concepto
de método desde la psicología. ¿Por qué? No solo por la lógica ya expuesta, sino
también porque constreñirlo a la definición de vía o camino no resulta viable y
mucho menos operacionalizable para la ciencia. El concepto que no pueda ser
operacionalizado en indicadores, no tiene validez instrumental o de constructo y,
por ende, no es metodológicamente funcional en la investigación científica. Si el
método está irrevocablemente llamado a “...convertirse en el instrumento
fundamental de la creación de la nueva ciencia (LIÁTKER, 1990, p.49), según
Descartes, entonces se impone con extrema perentoriedad elevarlo a otros planos
de esencia, dados, a nuestro juicio, en la identidad con la acción. En otras palabras,
bien podemos definir el concepto de método, categoría metodológica, como una
acción, concepto de naturaleza psicológica. Lo que en la metodología como ciencia
se le denomina método, en la psicología se le denomina acción. De manera que
método y acción son una y la misma cosa. Ahora bien, si la acción –según
A.N.Leontiev es una ejecución que se subordina a un objetivo consciente, el
método como acción es una ejecución de naturaleza consciente que se subordina a
un objetivo de igual naturaleza. Así, una vez formulado el objetivo, como
representación anticipada del resultado a alcanzar, --según este mismo investigador
—la acción ha de ejecutarse para conseguir el resultado representado en el
objetivo. Ahora, el método se subordina a un objetivo y se aplica para conseguir el
resultado deseado, proyectado en el objetivo. En resumen, el método es una acción
que, subordinada a un objetivo, se ejecuta para alcanzar el resultado esperado.
Nos hemos detenido en la definición del método como acción previa a su
clasificación. La pregunta de rigor a estas alturas sería: ¿cómo avanzar en términos
clasificatorios sin “quemar” la historia de la ciencia metodológica?
El método es una acción que, subordinada a un objetivo, se ejecuta
para alcanzar el resultado esperado.
Si nos focalizáramos en la metodología de la enseñanza y del aprendizaje como
ciencia, los métodos inherentes a ella, indiscutiblemente serían los métodos de
enseñanza y los métodos de aprendizaje. Sobre el particular no debemos ser más
explícitos, debido a que el objetivo de nuestro artículo está dirigido a la metodología
de la investigación científica.
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Justamente en el contexto de la clasificación de los métodos que a la metodología
de la investigación científica concierne, bien sabemos que aquella ha girado en
torno a los métodos empíricos y teóricos. Detengámonos en este hecho.
Hay dos grandes clases de métodos de investigación: --manifiesta
CUSTODIO (2008)-- los métodos lógicos y los empíricos. Los primeros son
todos aquellos que se basan en la utilización del pensamiento en sus
funciones de deducción, análisis y síntesis, mientras que los métodos
empíricos, se aproximan al conocimiento del objeto mediante sus
conocimiento directo y el uso de la experiencia, entre ellos encontramos la
observación y la experimentación. (Sic.)
Al margen de considerar que los métodos empíricos se aproximan al conocimiento
del objeto mediante su conocimiento directo y el uso de la experiencia, lo cual no
revela más que la debilidad filosófica y metodológica extrema de la autora, tal
clasificación se halla en la generalidad de los textos que sobre la temática trata. La
clasificación de los métodos de la investigación científica en empíricos y teóricos
(lógicos, cognitivos, etc.), pensamos, es filosófica, lógica y psicológicamente
inconsistente.
En primer lugar, lo empírico y lo teórico son niveles bien distintos del conocimiento
sobre la realidad. Si lo empírico parte de la experiencia, como su nombre lo indica,
y el conocimiento que se obtiene en la investigación científica es razonablemente
científico, en el que la esencia del objeto de estudio prevalece, ¿qué razón asiste al
pensamiento para defender la idea de la aplicación de un método empírico en aras
de producir un conocimiento científico? En segundo lugar, es contradictorio que el
conocimiento y el método respondan a un mismo criterio de clasificación, cuando se
trata de objetos de estudio filosóficos, lógicos y psicológicos bien distintos. No cabe
duda de que ambos conceptos han sido divididos por su naturaleza empírica y
teórica. Desde el punto de vista filosófico, el conocimiento es una categoría
gnoseológica, epistemológica, en tanto el método es una categoría metodológica.
Desde el punto de vista lógico, una cosa es el concepto, como conocimiento, y otra
diferente el razonamiento como método. Desde la óptica psicológica, el
conocimiento es una generalización, empírica o teórica, de acuerdo con las
investigaciones de D. Davidov (1975), cuyos resultados compartimos plenamente y
que se obtienen en virtud, según el propio autor, de las vías inductiva y deductiva,
respectivamente. ¿Qué son aquellas vías, sino las acciones de inducir o deducir para
obtener el conocimiento, empírico o teórico? Lógicamente expresado, si el
conocimiento y el método son dos fenómenos psíquicos de naturaleza diferente,
¿existe la posibilidad de clasificarlos de igual manera? ¿Podríamos admitir el mismo
criterio de clasificación para configurar una tipología del conocimiento y una del
método? Una verdad de Perogrullo es la respuesta: ¡no! Desde el punto de vista
psicológico, el conocimiento empírico se obtiene mediante la percepción y el
razonamiento; en tanto el conocimiento conceptual –racional—se construye en
virtud del razonamiento –de las instrumentaciones intelectuales de obtención del
conocimiento, a saber, la comparación, la clasificación y la valoración y las
instrumentaciones de aplicación del conocimiento: la identificación, la
caracterización y la demostración, a juicio nuestro. Ninguna acción es empírica o
científica, pues con una misma acción, digamos valorar, podemos obtener un
conocimiento sustraído de la experiencia cotidiana, o un conocimiento científico, de
acuerdo con los indicadores de esencia, expuestos por nosotros en obras anteriores
(ver “Psicología del pensamiento científico, 2001).
Aun cuando de bruces nos damos con estas ideas, en la literatura especializada hay
autores que avizoran, quizás sin proponérselo, la incongruencia clasificatoria con
que ha sido tratado el método.La observación participante se entiende –expresan
RODRÍGUEZ y col. (1996)-- como “un método interactivo de recogida de
información que requiere una implicación del observador en los acontecimientos o
fenómenos que está observando. ¡Excelente idea! A nuestro juicio obviamente, los
9
métodos de la investigación científica bien pueden ser clasificados en métodos de
recopilación de información, que, una vez obtenida, debe ser axiomáticamente
procesada. De ahí los métodos de procesamiento de información. De acuerdo con
nuestras posiciones, estos últimos métodos pueden subdividirse en intelectuales y
estadísticos. Dentro de los métodos intelectuales empleados en el procesamiento de
la información recopilada pueden considerarse los métodos analítico-sintético,
histórico-lógico, sistematización (reducción a un sistema) de la información,
modelación, etc., en tanto los métodos estadísticos pueden subdividirse de acuerdo
con el tipo de estadística empleada, v.g., la estadística descriptiva o la inferencial. A
esta última subyacen otros métodos de igual naturaleza, como la estadística
paramétrica y no paramétrica, al igual que los análisis multivariados. A su vez, la
estadística paramétrica, por ejemplo, subsume los coeficientes de correlación, la
regresión lineal, la prueba t, el análisis de varianza, el análisis de covarianza, etc.
En consecuencia, los métodos de recopilación de información no se constriñen a la
observación o al experimento, sino que constituyen toda una pléyade de métodos,
cuya función no es otra que la de obtener información sobre el objeto de estudio de
la investigación planificada. Dentro de estos últimos podemos hallar la encuesta, la
entrevista, los grupos focales, el test sociométrico, los documentos (archivos), el
método etnográfico, las grabaciones de audio/video, las autobiografías, etc.
Los métodos de la investigación científica deben ser clasificados en
métodos de recopilación de información y métodos de procesamiento
de la información recopilada.
Permítanos mostrar tales ideas bajo el siguiente esquema.
Esquema 1. “Propuesta de clasificación de los métodos de la investigación
científica”
Metodología de la investigación científica
Cuerpo cognitivo
(conocimientos
científicos)
Cuerpo instrumental
(metodológico)
Métodos
de Recopilación de Procesamiento
de información de la información recopilada
Intelectuales Estadísticos
oObservación
oBiografías
oCriterio de expertos
oComposición
oDocumentos
(Materiales escritos)
oDiarios
oExperimento
oEntrevista
oEncuesta
oAnálisis-síntesis
oDeductivo-
demostrativo
oEnfoque de
sistema
oHistórico-
lógico
oInductivo-
identificatorio1
*
Estad
ística descriptiva
Distribución de
frecuencias
Medidas de
tendencia
central (media,
mediana, moda)
Medidas de
variabilidad
(rango,
10
oEstudio de caso
oEpisodios
oEscalas de
mediciones de
actitudes y opiniones
Escalamiento tipo
Likert
oModelación desviación
estándar,
variabilidad)
Gráficas
Puntuaciones Z
Diferencial
semántico
Escalograma de
Guttman
Estad
ística inferencial
Pruebas
Paramétricas
oEtnográfico
oGrupos focales
oGrabaciones de
audio/video
oPruebas proyectivas
oRegistro de la
actividad
Registros
públicos
Archivos físicos o
electrónicos
Registro por
aparatos
(polígrafo,
pistola Doppler,
scáner)
Coeficiente
correlación de
Pearson
Prueba t
Prueba de
contraste de la
diferencia de
proporciones
Análisis de
varianza
unidireccional
(ANOVA)
Análisis de
varianza
factorial
Análisis de
covarianza
Pruebas no
paramétricas
Chi cuadrado
Coeficientes de
Spearman y
Kendall
Coeficientes para
tabulaciones
cruzadas
Análisis multivariados
Fuente: elaboración propia.
No es difícil percatarse que el grupo mayor de métodos se alinea en la zona de los
métodos de recopilación de información y que el grupo menor está representado
por los métodos de procesamiento de información intelectuales. Este hecho no es
casual. Con el dominio de las investigaciones y del cuerpo metodológico-
instrumental de aquellas, surgen nuevos métodos que, negando a los existentes
dialécticamente, permiten la obtención de una información mucho más fidedigna y
la mayor aproximación deseada a su objetividad. Contrariamente, los métodos
1 El método identificatorio-demostrativo constituye la negación dialéctica del método inductivo-deductivo
de las ciencias, según la fundamentación teórica de Rodríguez Rebustillo, M. y Bermúdez Sarguera, R.
(Ver Rodríguez Rebustillo, M. y Bermúdez Sarguera, R. (2007):"Diagnóstico psicológico para la
educación". (Primera edición). La Habana: Pueblo y Educación).
11
intelectuales no pueden expandirse más de las fronteras ya señaladas, pues ellos
tienen lugar en virtud de la compleja actividad del pensar. Y pensar no es otra cosa
que comparar, clasificar, valorar, identificar, caracterizar o demostrar. En la
oportunidad que nos asiste, se han mencionado los métodos analítico-sintético, el
histórico-lógico, el enfoque de sistema, la modelación, que tal pareciera que no
tienen relación alguna con las instrumentaciones que hemos destacado. Pero no es
el caso. Todos ellos no solo se relacionan con los expuestos, sino que están allí
representados, que son una y la misma cosa. Lamentablemente, por falta de
espacio, no podemos detenernos a demostrar lo dicho. Solo deseamos acotar que
para la ciencia psicológica, la clasificación de los métodos de investigación la hemos
realizado tomando como criterio la actuación del investigador o del sujeto de
investigación. De ahí que los métodos de investigación para estas ciencias pudieran
quedar organizados como sigue.
Esquema 2. “Propuesta de clasificación de los métodos de recopilación de
información de la investigación psicológica”
Métodos de recopilación de información
en la investigación psicológica
Centrados en la actuación
del investigador
Centrados en la actuación
del sujeto de investigación
Observación Experimento Directos Indirectos
Estructurados Poco estructurados oAutoobservación
(abiertos) oDiarios
Encuesta Escala Entrevista Técnicas proyectivas
(según G.Allport)
oAnálisis del
producto de
la actividad
Abierta Cerrada
Likert
Analitico-
sintéticas
Individ. Grupal
Asocia-
tivas
(aperce
ptivas)
Percep-
tivas
Product
i-vas
(expresi
vas)
(Dibujos)
oObras (artísticas,
literarias)
oEpistolarios
oAsociaciones de
palabras
oCompletamiento
de frases
oComposiciones
temáticas
Estructuración
del campo
(Rorschach)
oDibujo
libre
oPsicodram
a
oRetablo de
títeres
oCuentos
Fuente: elaboración propia
No sería ocioso terminar este artículo blandiendo la idea de que, aunque la
didáctica haya impuesto en la arena de las ciencias sociales el pensamiento de que
el objetivo es categoría rectora en comparación con el método, no hay razón
suficiente, no hay razón de ninguna índole, para demostrarlo. El objetivo es
esencialmente un concepto psicológico, no didáctico, y el método es el pináculo
categorial de la metodología, sea de la enseñanza, del aprendizaje o de la
investigación. Eso sí, es en la actuación de la persona, en su actividad o
comunicación, en la que se precisa de la determinación y formulación de un
objetivo antes de llevar a cabo una acción, la ejecución del método. El método
como acción no tiene otra función que no sea la de reflejar o transformar nuestra
realidad, siempre orientados por la proyección del objetivo. El método como acción
y el objetivo son inseparables como inseparables son las ciencias del hombre, las
ciencias sociales, que deben tratar de explicar con la más cuidadosa lógica posible
12
la conducta y el comportamiento humanos. La metodología como ciencia ha de
ocuparse del estudio de la acción del hombre en un determinado contexto
--investigativo, docente, de aprendizaje.
Conclusiones
oQue la formación de todo profesional no solo depende de la construcción
inapelable del conocimiento científico socialmente existente, sino también del
sistema metodológico-instrumental correspondiente a la obtención de aquel.
oLa definición del concepto de método ha sido acuñado bíblicamente bajo su
origen etimológico, como vía o camino para alcanzar un fin. Impelidos por el
juicio de que tales definiciones no resisten el embate de la validez
metodológico-instrumental, consideramos definirlo como una acción que,
subordinada a un objetivo consciente –instrumental o cognitivo—está
estructurado en acciones que se ejecutan para lograr el resultado deseado.
oAun cuando el método se ha subordinado al objetivo, debido a su carácter
orientador, no le asiste razón alguna a la ciencia para defender a priori la idea
de que el objetivo (cognitivo) se erige en categoría fundamental de la
metodología de la investigación, asumido allí como hipótesis, o de la didáctica,
representado en el objetivo de naturaleza instrumental. La categoría rectora –si
es que existe un concepto rector— de la metodología de la investigación
científica es el concepto de método de investigación, como el núcleo de la
relación entre el sujeto cognoscente y objeto del conocimiento.
oLa problemática abordada en relación con la clasificación de los métodos de la
investigación científica es de extrema actualidad, pues la generalidad de la
literatura especializada que a esta temática concierne los separan en métodos
empíricos y teóricos. En consecuencia, los argumentos esgrimidos en su contra
desplegaron la plataforma teórica sobre cuya base construimos la nueva
clasificación de aquellos, la cual se sostiene en los métodos de recopilación
de información y métodos de procesamiento de la información recopilada;
estos últimos, a su vez, debieran clasificarse en métodos intelectuales y
métodos estadísticos.
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Bermúdez Sarguera Rogelio. (2016, abril 27). Los métodos de la investigación científica no deben ser clasificados ni en empíricos ni teóricos. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/los-metodos-la-investigacion-cientifica-no-deben-clasificados-empiricos-teoricos/
Bermúdez Sarguera, Rogelio. "Los métodos de la investigación científica no deben ser clasificados ni en empíricos ni teóricos". GestioPolis. 27 abril 2016. Web. <http://www.gestiopolis.com/los-metodos-la-investigacion-cientifica-no-deben-clasificados-empiricos-teoricos/>.
Bermúdez Sarguera, Rogelio. "Los métodos de la investigación científica no deben ser clasificados ni en empíricos ni teóricos". GestioPolis. abril 27, 2016. Consultado el 5 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/los-metodos-la-investigacion-cientifica-no-deben-clasificados-empiricos-teoricos/.
Bermúdez Sarguera, Rogelio. Los métodos de la investigación científica no deben ser clasificados ni en empíricos ni teóricos [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/los-metodos-la-investigacion-cientifica-no-deben-clasificados-empiricos-teoricos/> [Citado el 5 de Diciembre de 2016].
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