Los 10 antimandamientos del liderazgo

Resultaría de Perogrullo comentar en este artículo que los míticos 10 mandamientos resultan una especia de guía a los hombres para lograr el paraíso celestial, entre otras cosas.

Yendo por el camino inverso, me propongo indicar cuáles son las principales acciones que garantizan el fracaso en el desempeño eficaz del liderazgo.

1. Te entrometerás en la vida privada de tu personal

La mayoría de los líderes bien intencionados buscan el bienestar afectivo de las personas a su cargo. Sin embargo, muchos de ellos se confunden y van más allá, intentando tener una participación activa en la vida íntima de cada quien.

Sin dudas que un empleado mostrará mejor rendimiento si cuenta con una vida de relación saludable y equilibrada, pero si ello no sucede, no habilita a brindar consejos o prestar opiniones de tono moralistas tendientes a orientarlo en el amor.

Las consecuencias serán que las personas se tornarán reticentes a hablar de aquellos aspectos sensibles de su vida, convirtiéndose así en una suerte de autómatas burócratas que solamente ven al trabajo como una actividad puramente individual.

Y ni qué decir del aumento sostenido en sus ansiedades paranoides. Es muy probable que perciban ser directamente perseguidos por su superior, ocultándole así sus conductas extralaborales.

2. Transforma a tus empleados en cómplice de tus mentiras a clientes y proveedores

Pocas dudas existen acerca de que la mayoría de los líderes buscan parecer simpáticos ante los ojos de sus colaboradores. Lamentablemente, hay quienes se extravían en esto y pierden el rumbo: El agrado del personal propio no se alcanza siendo desleal con terceros. Más bien por el contrario. Cuando los empleados ven este tipo de conductas, y se sienten usados como testigos involuntarios de esta situación espuria la incomodidad es manifiesta, y es más, tampoco pueden expresarla por el temor a ser sancionados material o simbólicamente. Ejemplos de esto último abundan y pueden ser ilustrados con frases tales como: “Es un amargo, no se ríe de nada” o bien “Se ve que tuvo una mala noche que no se ríe de los chistes”.

3. Reconoce el trabajo de tus subalternos solamente cuando renuncien

La idea de algunos es que no vale la pena felicitar cuando la tarea está bien hecha bajo el paraguas de: “Para eso se les paga”.

No hay que confundir en este punto el elogio vacío por trabajos mediocres.

Hablo de dar un caluroso recibimiento a aquellas metas que se presentaban complejas y que se lograron alcanzar.

Utilizando una metáfora del fútbol, me refiero a esos goles complicados de hacer, hasta que alguien decidió patear de afuera del arco y vulnerar la defensa.

Es imperioso que un líder reconozca esos méritos cuando suceden. No cuando transcurrió mucho tiempo y se licuó de contenido emocional.

Su colmo: hacerlo solamente cuando el empleado se cansó de estos hechos y decidió migrar hacia otros lares. El elogio no solo que llega tarde, sino además se percibe como una peligrosa burla.

4. Habla mal de tus actuales y ex empleados

Denigrar a colaboradores actuales a sus espaldas pretende alcanzar un efecto doble: por una parte, se intenta obtener por vías enfermas información, rumores o chismes de otro. Y además, busca amedrentar al interlocutor, poniéndolo en conocimiento de que “El jefe puede saber todo lo que quiera de sus empleados”, de cualquier forma.

Lo peligroso es que muchos empleados se enganchan en esto, generando un espiral vicioso y sumamente negativo para la organización en su conjunto.

5. Critica constantemente a tu competencia

Cuán errónea es la política de elevar el sentido de pertenencia de los empleados a una compañía por este medio.

Hay algo elemental, y muy didáctico para aquellos que tienen la oportunidad de gestionar personas: “Hablar mal de tus competidores equivale a hablar mal de ti mismo”.

Tener competidores nos mantiene despiertos, activos y nos da la cotidiana oportunidad de generar nuevas cosas por medio de esa “molestia” que causan nuestros rivales en la lucha por el amor de los clientes.

6. No pagues tus deudas, pero alardea con tu gente de tus gustos caros

En sí mismo el hecho de deber a otro no debería ser motivo de jactancia. Sin embargo, el truco aquí pasa por minimizar esta situación y, lejos de avergonzarse por ella, restarle importancia, redoblando la apuesta: Mostrar una posición de desinterés absoluto por la deuda y en simultáneo creer que será digno de respeto y admiración si adquiere una cara marca de reloj o toma una champaña de 100 dólares.

7. No se preocupe por aprender

Con la excusa de: “No me hace falta estudiar nada. Los títulos no sirven. Es solo la intuición la que cuenta para llevar adelante un negocio” se produce un paulatino deterioro en la capacidad de gestión que los subalternos padecen a diario.

En innumerables ocasiones me ha tocado presenciar a colaboradores que avanzan muy por encima de su jefe en conocimientos y les cuesta hacerse entender.

Otras veces ocurre la graciosa situación que el líder intenta explicar de forma muy rudimentaria algo que sus dependientes ya resolvieron hace rato, utilizando conceptos, herramientas y sistemas muchísimo más eficientes, a los que accedieron estudiando.

8. Instale el miedo en su personal como un método de fidelización

Una frase conocida en el ámbito del management establece que la gente ingresa a las empresas por el dinero y se va por los malos jefes. Algunos de estos últimos, conociendo lo que implica perder un personal intentan retenerlo mediante mecanismos de temor. Frase típica a ser utilizada en estos casos. “Afuera la cosa está muy brava. Tenés suerte de tener trabajo acá”.

9. Prometa utopías

Una cosa es construir una visión inspiradora para la compañía y otra es delirarse en una panacea imposible de creer.

Los colaboradores no son tan ingenuos para sostener una ilusión a mediano plazo. A lo sumo, podrán hacerlo durante un corto período luego de su ingreso, lo que es lógico pues aún desconocen las limitaciones de la organización pero una vez que transcurra un plazo razonable comenzarán a darse cuenta del poco criterio de realidad de la propuesta y el sentimiento de frustración se elevará dramáticamente.

Sin dudas que pujar por un sueño es una palanca motivadora indubitable, pero no hay que confundir sueños con imposibilidades.

Usted, como líder, tiene la responsabilidad de guiar a sus supervisados de forma emocional pero sin descuidar los aspectos racionales en el camino. De lo contrario, lo tomarán por lunático, mitómano o poco creíble.

10. Pague sueldos miserables

“Aquí se les paga con conocimiento y experiencia” es algo propio de los hospitales o entidades sin afán de lucro. En las mismas, los profesionales se insertan y cumplen sus tareas con agrado porque entienden que es parte de su deber devolver algo a la sociedad que los avala en el ejercicio de su título profesional.

Pero la realidad en las empresas es otra. No se engañe. Las personas que realmente valen la pena y que harán la diferencia podrán percibir una remuneración baja en los albores pero resulta condición sine qua non que a medida muestren avances en su trabajo sean reconocidos materialmente por medio de un salario justo y acorde al nivel de su desempeño y responsabilidades.

En resumen, es necesario tener en cuenta estos antimandamientos para que ninguno de ellos opere, ni siquiera de manera encubierta, en su organización. Por el contrario, asegúrese de actuar contra ellos y será de inmediato un líder responsable, excelente, de calidad y comprobará resultados brillantes.

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Giorgi Gustavo. (2015, mayo 26). Los 10 antimandamientos del liderazgo. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/los-10-antimandamientos-del-liderazgo/
Giorgi, Gustavo. "Los 10 antimandamientos del liderazgo". GestioPolis. 26 mayo 2015. Web. <http://www.gestiopolis.com/los-10-antimandamientos-del-liderazgo/>.
Giorgi, Gustavo. "Los 10 antimandamientos del liderazgo". GestioPolis. mayo 26, 2015. Consultado el 11 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/los-10-antimandamientos-del-liderazgo/.
Giorgi, Gustavo. Los 10 antimandamientos del liderazgo [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/los-10-antimandamientos-del-liderazgo/> [Citado el 11 de Diciembre de 2016].
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