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Por: Por: Henry Cubaque La última palabra de moda en los círculos de Internet es ASP o PSA para los hispanohablantes. A los veteranos de la programación web, ASP les resultará familiar: Active Server Pages, la respuesta de Microsoft a la creación dinámica de páginas web. Pero no, no se trata de ese ASP sino de Application Service Providers o Proveedores de Servicios de Aplicaciones (PSA). ¿Que no tiene dinero para comprar una aplicación de ERP o de CRM? No se preocupe, un PSA es la respuesta. ¿Que no puede invertir tantos recursos económicos y humanos en lanzar su aplicación de comercio B2B? No se aflija, un PSA lo hace por usted. ¿Que sus servidores y líneas de comunicación no pueden soportar el tráfico de la aplicación que está proyectando? No hay problema, un PSA sí puede. PSA representa la tendencia más novedosa en modelos de negocio basados en Internet. Se fundamenta en ofrecer una solución de red integrada y total, que incluya software, hardware, cableado, mantenimiento, soporte, conectividad a Internet con acceso fijo y/o móvil (WAP), actualización constante tanto de los programas como del hardware y otros servicios igualmente interesantes. Básicamente, se trata de servir en alquiler software especialmente caro, personal cualificado, servidores y canales de acceso de gran capacidad, de manera que la empresa que contrata al PSA se evite esas inversiones iniciales, que de entrada pueden resultar prohibitivas. La idea consiste pues en alquilar en vez de comprar, externalizar en vez de afrontar grandes gastos. Las ventajas son evidentes. Aplicaciones o servidores que hasta ahora sólo estaban al alcance de grandes empresas con recursos ¡limitados pasan a estar disponibles para cualquier pequeña o mediana empresa, derribando así la barrera de entrada en nichos de mercado antes cerrados. Adquirir una aplicación de Planificación de Recursos Empresariales (ERP) o de Gestión de Relación con Clientes (CRM), un lujo al alcance de unos pocos, con PSA se haría realidad para todos. Desplegar una sofisticada aplicación de comercio electrónico, con la consiguiente inversión en programas y servidores, mano de obra, mantenimiento, etc., pasaría a ser una posibilidad asequible con PSA, al alcance de pequeños empresarios de limitados recursos de TI. La PSA hace frente a las necesidades de adquirir servidores más potentes o canales de comunicación de mayor capacidad. PSA se erige así en una herramienta de democratización, eliminando muchas de las barreras económicas o tecnológicas de adquisición, operación y mantenimiento de aplicaciones o recursos reservados tradicionalmente a los grandes. Si tiene en su empresa un navegador y conexión a Internet, ya puede operar una gran aplicación albergada en un PSA. Pero no todo pueden ser ventajas, ¿cuál es su lado oscuro? Por supuesto, su riesgo más evidente es para la seguridad de la empresa que contrata al Proveedor de Servicios de Aplicaciones. Cuanto mayor sea el atractivo de hacerse con la información mantenida por el PSA, mayor será el número de ataques. Resulta obvio que de forma natural los PSA se convertirán en el blanco preferido de los hackens. A pesar de todas las medidas de seguridad, los mayores peligros a los que se enfrenta un servicio de PSA ofrecido a través de redes públicas son: Denegación de servicio: si el PSA deja de prestar el servicio transitoriamente, bien por ataques de hackers, bien por causas técnicas, la empresa puede ver su negocio seriamente afectado, dependiendo su impacto de la mayor o menor necesidad de prestación continuada del servicio a sus clientes. Hoy por hoy, habida cuenta del ciclo de vida tradicional del software, donde son los clientes, y no sus creadores, los que prueban el software y descubren vulnerabilidades, resulta muy arriesgado confiar en que el PSA se mantendrá a prueba de ataques con todas las brechas de seguridad cerradas y que garantizará un servicio durante el 100% del tiempo, incluso bajo ataques con éxito. La redundancia física y lógica de servidores juega aquí un papel crítico. La línea Maginot: una vez más, el mayor riesgo no procede de fuera, sino de dentro del propio PSA. Si alberga en él información confidencial de gran valor, un empleado desleal del PSA o implantado allí por un rival podría sentirse tentado de robarla para su uso o venderla al mejor postor. Nadie como él conoce cómo funciona internamente el Proveedor, por lo que nadie mejor que él para atacar sin dejar rastro. Estos empleados también podrían ser vulnerables a ataques de ingeniería social, sobornos, extorsiones, etc. En la actualidad, los PSA se encuentran en su infancia. A pesar de la publicidad, los riesgos superan con mucho a las ventajas como para apostar fuerte por un PSA de acceso a través de redes públicas. Por supuesto, esta situación cambiará en el futuro, especialmente en la medida en que la seguridad se afronte como un objetivo prioritario del ASP y no como una mera cláusula del contrato. Si está barajando la idea de externalizar sus servicios, sopese bien las amenazas y después, dude. La responsabilidad de la elección es muy grande. Al fin y al cabo, está jugando con la seguridad de su empresa y de sus clientes.
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Master On Line Internacional desde España - Método del Caso - Importantes Becas Parciales |
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Titulación por el Centro Universitario Villanueva, adscrito
a la Universidad Complutense de Madrid y |
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