La tecnología como factor de dependencia social

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La evolución del ser humano como ente pensante ha puesto de manifiesto el desarrollo de capacidades para la obtención de más y mejores satisfactores. Estas se logran, en gran medida, a través del desarrollo de la tecnología; entendida como el conjunto de reglas instrumentales que prescribe un rumbo racional de actuación para lograr una meta previamente determinada y que debe evaluarse en función de su utilidad y de su eficacia práctica.

Desde este punto de vista el desarrollo tecnológico está enfocado hacia la producción, elaboración y/o realización de bienes o servicios que la sociedad demanda en su proceso evolutivo y que la hace dependiente del mismo.

En este sentido, se plantea el cuestionamiento siguiente: ¿Es la tecnología un factor de dependencia social?

La tecnología siempre ha sido un factor que nos ha permitido desarrollarnos, por el simple hecho de que estamos inmersos en ella. Somos parte intrínseca de la misma, lo que por lógica nos hace dependientes de su desarrollo.

Gracias al desarrollo tecnológico hemos logrando establecer una sociedad que ha sofisticado su tiempo libre y de esparcimiento, ha generado alternativas de progreso, impulsando cada vez más el desarrollo personal, pero también ha sido una limitante de las actividades recreativas de la sociedad; es decir, ha sido la causa principal del embrutecimiento de gran parte de la juventud que vive esclavizada al internet, a los aparatos electrónicos (celulares y laptops), a los juegos interactivos y a las redes sociales, al grado de volverse entes dependientes en su totalidad.

La tecnología hace su aparición desde los primeros tiempos de la agricultura ya que fue modificando su naturaleza paulatinamente.

Posteriormente, en el período de los cazadores-recolectores del paleolítico se caracterizó por el surgimiento de las herramientas líticas primitivas; y en el neolítico surgen la rueda y los rudimentos agrícolas que significaron la base de la tecnología industrial moderna.

Los primeros asentamientos permanentes condujeron a la utilización de materiales como el cobre y el bronce, lo que marcó la pauta para el desarrollo de la industria metalúrgica.

No siempre el desarrollo tecnológico ha cruzado por procesos evolutivos benéficos para la sociedad. En la edad media este proceso presentó un estancamiento, por la posición antagónica de la iglesia con respecto al progreso científico; sin embargo, destaca la utilización del hierro, por ser un material más resistente y con ello la tecnología sirvió para los primeros fines bélicos o de tortura.

La aparición de la tecnología tuvo su auge durante la revolución industrial comprendido entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del XIX en el Reino Unido en primer lugar y en Europa después; la economía basada en el trabajo manual fue reemplazada por otra dominada por la industria y la manufactura; la revolución desarrolló las industrias textiles y el desarrollo de los procesos del hierro, destacando la invención de la máquina de vapor.

La producción y desarrollo de nueva maquinaria facilitó la manufactura y consecuentemente incremento su producción.

En el siglo XIX hubo avances tecnológicos en construcciones, transportes y comunicaciones, llevando así a la segunda revolución industrial que vio un rápido desarrollo de la  tecnología relacionada con la química, energía eléctrica, petrolífera y del acero.

Para el Siglo XX nos introducimos a la etapa de la automatización. En éste, la tecnología se desarrolló rápidamente. La investigación, sobre todo en el campo de la medicina, contribuyó al vertiginoso avance científico, desembocando en la inteligencia artificial y la era de la información, haciéndonos más dependientes de la tecnología.

Todo lo anterior ilustra fehacientemente que la tecnología ha propiciado el bienestar, confortabilidad y crecimiento de las condiciones de vida de la sociedad. Desde la invención de herramientas de piedra que utilizaron cazadores recolectores, hasta la invención del Internet. Todas las etapas han tenido como objetivo el satisfacer las necesidades del hombre, con la finalidad de hacer sus vidas cada vez más prácticas.

Lamentablemente toda vertiente positiva tiene su contraparte. En la tecnología esto se recrudece, por causa del consumismo, derivado de la mercadotecnia.

Muchos sociólogos han creado teorías sociales concernientes a la evolución social y cultural, como el Padre de la Etnología, Lewis H. Morgan en su obra Ancient Society, or Researches in the Lines of Human Progress from Savagery through Barbarism to Civilization donde expone los períodos sucesivos de la humanidad – salvajismo, barbarie, civilización; o bien, el estadounidense Leslie White quien en 1959 publicó su teoría The evolution of culture: the development of civilization to the fall to Rome en la que expone tres componentes de la cultura: tecnológico, sociológico e ideológico y mediante la cual sostiene que el total de toda la actividad cultural de la humanidad estaba evolucionando merced a esos tres factores.

Gerhard Lenski, sociólogo americano conocido por sus contribuciones a la sociología de la religión, inequidad social y especialmente por su teoría de la evolución sociocultural, mediante la cual se establece que el proceso de cambio social es resultante de la incorporación de elementos culturales, fundamentalmente tecnología.

Es en este sentido que desde siempre los pensadores consideran al progreso tecnológico el factor principal de desarrollo de civilizaciones.

Por otro lado, el Premio Nobel de Literatura Albert Camus en su obra “Ni victimas, ni verdugos”, plantea lo siguiente:

“El siglo XVII fue de las matemáticas, el siglo XVIII el de las ciencias físicas, el siglo XIX el de la biología y nuestro siglo XX es el siglo del miedo”.

El argumento que toma Camus al decir esto es que, en estos tiempos la tecnología ha tenido tanto auge, tanto desarrollo que hoy en día muchos temen que la ciencia y la tecnología lleguen a destruir al mundo, ya que cada vez los caprichos de la sociedad son más grandes y de nada sirve si sus productos no responden a las necesidades de los consumidores.

Ahora bien, al volvernos consumidores nos volvemos dependientes ya que nos acostumbramos a una vida más práctica en la que todo está resuelto, haciendo hoy el trabajo más metódico y consiguientemente, monótono y decepcionante.

El impulsor, eje rector del desarrollo tecnológico, es pues, el hombre; pero son muy pocos los que inciden con sus conocimientos que han ayudado a los avances tecnológicos. La gran mayoría, utilizamos la tecnología generada por los pocos, para hacer de nuestras vidas un espacio de confort, transformándonos en entes consumistas y dependientes del desarrollo tecnológico. Este es el verdadero lado negativo de la tecnología y que es causante del embrutecimiento social.

En consecuencia,  es aplicable la pregunta que hizo Von Neumann en un articulo de la revista Fortune: “¿podremos sobrevivir a la tecnología?”.

La ciencia ha llegado al punto de influir sobre la mentalidad de la humanidad. La sociedad de hoy no es cautiva a condiciones pasadas o presentes, sino que orienta al futuro. La ciencia no es simplemente uno de los varios elementos que comprenden las fuerzas productivas, sino que ha pasado a ser un factor clave para el desarrollo social, que afecta cada vez más a fondo a los diversos factores de la vida.

La tecnología es creada por el hombre con el fin de satisfacer una necesidad y esta necesidad es la causa de la evolución de la tecnología, ya que cada vez nuestras necesidades son más complejas y se necesita crear un objeto que pueda llenar el vacío, haciendo de nuestras vidas absolutas dependientes.

El ritmo que lleva la tecnología podría llevar a la destrucción del planeta, pero todo depende de la forma en que se utilice y como se utilice.

En conclusión, en estos tiempos en donde todo depende de la ciencia y la tecnología, la respuesta a nuestra pregunta inicial “¿Es la tecnología un factor de dependencia social?”; la ubicamos en una ambigüedad, en donde los polos, lo objetivo y lo subjetivo, se concatenan para equilibrar sus efectos, pero que irremediablemente están propensos al   rompimiento. Si la tendencia es positiva, su evolución será benéfica. Si es negativa, podría llevarnos hacia nuestra destrucción.

Lo concebible es plantearnos una premisa: La humanidad debe aprender a manejar la tecnología y no permitir que ésta nos maneje a nosotros.

Literatura consultada

  • Camus, Albert. Neither victims nor executioners. Resource Center for Nonviolence. Santa Cruz, California. 1986.
  • Lenski Gerhard. Ecological-evolutionary Theory, Principles and Applications. Paperback. 2005.
  • Leslie A. White. Evolution and Revolution in Anthropology. University of Nebraska. Press 2004.
  • Lewis H. Morgan. La sociedad primitiva. Prólogo de Carmelo Lisón Tolosana, segunda edición, Editorial Ayuso, Madrid, 1971.

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Toledo Rosillo Héctor Gerardo. (2013, marzo 15). La tecnología como factor de dependencia social. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/la-tecnologia-como-factor-de-dependencia-social/
Toledo Rosillo, Héctor Gerardo. "La tecnología como factor de dependencia social". GestioPolis. 15 marzo 2013. Web. <http://www.gestiopolis.com/la-tecnologia-como-factor-de-dependencia-social/>.
Toledo Rosillo, Héctor Gerardo. "La tecnología como factor de dependencia social". GestioPolis. marzo 15, 2013. Consultado el 2 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/la-tecnologia-como-factor-de-dependencia-social/.
Toledo Rosillo, Héctor Gerardo. La tecnología como factor de dependencia social [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/la-tecnologia-como-factor-de-dependencia-social/> [Citado el 2 de Diciembre de 2016].
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