La micropolítica en el ámbito educativo de México

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Universidad Autónoma de Chiapas
“La micropolítica en el ámbito educativo”
Vicente Arias Arreola
LA MICROPOLÍTICA EN EL ÁMBITO EDUCATIVO
En el presente ensayo se abordarán los temas de micropolítica y cohesión social,
fragmentación, las políticas educativas aplicadas a un contexto social diferente, la
relación existente entre la institución como entes de fuerza y de poder
comprendidos desde perspectivas educativas y sociales, tal es el caso de la
fragmentación que derivara de la diferenciación de interés.
Para la comprensión de la micropolítica se pretende comenzar desde la parte
institucional educativa que dan los parámetros para la ejecución de la
micropolítica, la importancia de la misma dentro de la institución, la comprensión
del marco administrativo como referente para el cambio desde el conflicto además
de la importancia de las políticas educativas dentro de las instituciones criticando
las acciones que emprende para la mejora educativa y tomando en cuenta las
repercusiones sociales.
Las organizaciones escolares.
Desde la interpretación de las ciencias sociales el término organización se refiere
a un tipo de unidad social característica que lo distingue de otras como pueden ser
familias, grupos de pares, tribus con unidades y estados nacionales (Hoyle,
1996:25). Al describir las organizaciones de un modo tradicional(técnico-racional)
se dice de ellas que tienen objetivos relativamente específicos, tareas
diferenciadas, clara división del trabajo, estructura para coordinar actividades
diversas, autoridad legítima que enviste a ciertos miembros y un conjunto de
procedimientos de gestión todo lo cual permitiría su funcionamiento eficaz (Holey,
1986:1).
La utilización de estas categorías estructurales no permite afirmar, a pesar de
todo, que exista una única teoría de la organización, una única abstracción
llamada organización. El término es utilizado para cubrir diversas perspectivas,
modelos y teorías propios con los que los científicos sociales buscan emprender
las organizaciones.
Tampoco se cuenta con un cuerpo de conocimiento único y comprensivo de la
organización escolar, sino más bien de diversos enfoques teóricos desde los que
plantean el análisis sobre la escuela “cada enfoque construye teoría desde el
punto de vista que es normativo más que descriptivo” (Glatter, 1986:162). Posición
que entraña una visión cultural homogénea desde que todos los problemas
educativos pueden resolverse sea cual sea su origen e independientemente del
contexto en el que se presentan.
Los teóricos de la sociología de las organizaciones encerrados sobre todo en la
teoría de sistemas (perspectiva que se desarrolla de forma paralela al aumento del
control y a la petición de cuentas de la administración educativa), se han
encontrado más en la prescripción que en la descripción y explicación de los
conflictos o contradicciones intraorganizativos que acontecen en las escuelas, por
considerar que tales conflictos son ocurridos con frecuencia y normalidad.
El campo de la organización escolar ha despertado un interés creciente en
contextos académicos, por el cambio en las perspectivas epistemológicas que
sirven de apoyo a los análisis teóricos con los que llegar a comprender a las
escuelas como organizaciones. Pero este cambio se ha generalizado y se insiste
en describir las dificultades que existen para aplicar las teorías de la organización
al contexto escolar.
Desde el punto de vista educativo interesa integrar diferentes hábitos de
conocimientos para comprender la identidad, los limites y la coordinación
institucional. Por otra parte, resulta necesario establecer distinciones y relaciones
entre las diferentes teorías que ya existen para explicar las organizaciones
escolares.
Las instituciones manifiestan aspectos característicos de una administración, en
este caso administración escolar; la imagen política de la escuela se centra en los
intereses en conflicto entre los miembros de la organización. Esto para lograr sus
intereses, emplean diferentes estrategias, como, por ejemplo, la creación de
alianzas y coaliciones, el regateo y el compromiso para la acción. La identificación
de las estrategias y la selección de las más adecuadas para cada situación
conflictiva requieren diversas habilidades en los actores.
Estas estrategias pueden ser fácilmente identificables por los teóricos de las
organizaciones, pero, en cambio, en líneas generales los actores de las
instituciones educativas no reconocen que en las escuelas se construyen
escenarios de actividad política, aunque acepten, eso que la política acepta a la
escuela como parte del sistema de gobierno que rige a la sociedad.
Esta falta de visión impide entender lo que ocurre en la escuela y por qué ocurre
desde nuestro punto de vista, considerar a la escuela como un sistema político
que no nos permite entenderla como una institución menos racional y burocrática
de lo que tradicionalmente se ha creído que era. La escuela como tal debe de
desempeñar roles más pedagógicos que administrativo, la acción social de la
escuela es netamente educativa, aunque enfrasca gran parte de su constitución
con elementos propios de la administración, generando aspectos de una imagen
política que esta debe centrarse en los intereses en conflicto entre los diferentes
miembros de la institución y organización.
La micropolítica de las escuelas ha recibido poca atención de teóricos e
investigadores ocupa poco espacio en las teorías de la organización, y menos
todavía en las de gestión es un tema tabú en los debates serios, son temas que se
abordan en la sala de profesores, en la cafetería y en los pasillos; esto se puede
deducir que se debe a aspectos como el campo de estudio de la micropolítica,
además de ser objeto de estudios de una gran variedad de disciplinas como la
psicología, educación, sociología, antropología, entre otros, posiblemente la
interpretación desde distintos enfoques hacen que la micropolítica no tenga un
claro enfoque central y bien cimentado que haría más fácil su estudio.
La micropolítica representa una posibilidad de cambio bastante grande en cuanto
a lo establecido dentro de lo económico y lo social de una institución, además de
reconocer el valor del contexto en la reorganización de estructuras normativas de
las escuelas, el orden de las escuelas está en constante negociación desde una
acción política. Con la influencia interna de intereses diferentes, intercambio de
información, la influencia que ejerce el uno por el otro o por determinada acción y
por supuesto por el poder.
Esto conlleva a una lucha constante en el intento de forjar unanimidad de
intereses, presentando divergentes problemas y conflictos que deben de
comprenderse como algo natural y con una perspectiva positiva contraer a la
institución un cambio institución, estructural, social, en la mayoría de los casos se
pretende que determinado cambio sea positivo para la institución.
La determinación que se pretende establecer entre lo instituido y lo instituyente
(que viene a cambiar lo instituido) se presenta desde el conflicto que surge entre
los intereses de los miembros de la escuela, provocadora de cambio, cabe señalar
que la escuela no siempre vivirá en conflicto constante y no siempre será un
problema de emergencia a resolver, pero casi siempre se partirá de las diferencias
de ideas y la lucha por el poder institución para la creación de la micropolítica.
Cabe mencionar que la escuela cumple con dos roles fundamentales, uno es
transmitir y el otro de ser socializadora. La escuela como socializadora debe ser
comprendida como un factor clave para aprender a convivir unos con otros, bajo
reglas y normas impuestas por los mismos individuos, siendo la propia escuela la
que reproducirá estas formas de socializar, aunque deberían de existir más
espacios capaces de llevar a cabo la socialización como tal, la escuela pretende
llegar a todos los miembros de la sociedad, dando lugar a una cohesión social. La
preocupación por la unión social ha determinado diversos cambios dentro de las
instituciones educativas, puesto que para que esta cohesión social funcione deben
de participar dentro de la institución; estos retos son en gran parte los mismos
que aquejan al sistema educativo en sí, la deserción escolar es el principal
problema que impide que se ejecute una cohesión social proliferante.
Las estrategias para la colaboración de la cohesión social deben de ser
planteadas desde un nivel macro y no como se ha venido haciendo desde el
currículo escolar, dichas estrategias deben ser políticas que impliquen a las
sociedades, organizaciones educativas y el estado. La búsqueda de la cohesión
social debe de estar ligada a la micropolítica y ser entendida no solo desde las
obligaciones del hombre sino también desde sus derechos. La implicación de los
derechos como cohesión social también pueden ser contradictorios para el fin
social, pero las implementaciones de estrategias políticas deben de formar un
equilibrio social, que al fin de cuentas es lo que se busca con la cohesión social.
La presencia de una formación desigual de valores es pretenciosa de una
fragmentación social, esparciendo ventajas para unos y desventajas para otros, la
cohesión social es definida por la Unión Europea como la capacidad de una
sociedad de asegurar el bienestar de todos sus miembros, minimizando
disparidades y evitando la polarización. (Cox 2007) desde esta perspectiva se
podría decir que la fragmentación social es lo opuesto a la cohesión, ya que no
promueve el bienestar de toda la sociedad, es propio de sociedades dispares y
tiende a la polarización.
La fragmentación también surge desde la política educativa concretando un error
estratégico del sistema educativo, la escuela como socializadora y reformadora
contribuye a cualquiera de los dos hechos desde su planteamiento, tomando
acuerdos permanentes la operación de dos tipos de decisiones: académicas y
administrativo-financieras, en tanto a estas como otras decisiones están
atravesadas por la política como: la definición curricular, la organización
pedagógica, evaluación de los alumnos, decisión de admisión.
Las políticas educativas rigen el funcionamiento de la escuela, contribuyendo de
manera directa al desarrollo de la misma, desde la política educativa se deben de
plantear los procesos que se van a llevar acabo en las instituciones, los centros
educativos con las asociaciones internas terminan de asentar los planes y
programas impuestos por la política de estado, la formación de micropoliticas
dentro de los centros educativos sobrellevan una limitación de la concreción de los
planes externos a la institución. El primer plano se puede desatacar la autorización
de dichos programas al contexto donde se pretende aplicar contrayendo una
modificación del propio programa, siempre y cuando sea necesario, en la mayoría
de los casos la descontextualización de planes y programas de estudio han
acarreado desescolarización en sus diferentes niveles y deserción escolar.
A medida que las políticas se desplazan desde su formulación a la práctica se
abren espacios para la acción y la respuesta. Existen circunstancias sociales,
instituciones, y personales que afectarán la manera en que las políticas son
entendidas por quienes las deberían de poner en práctica (Ball 1993).
El hecho de la fragmentación social no siempre se debe de acatar a la
despreocupación del sistema político educativo; en algunos casos los ejecutores
de dichas políticas son los responsables del mal funcionamiento, se ejemplifica
cuando se presentan programas antidiscriminatorios por parte del sistema, la
implementación desfigura la intención del plan, los docentes encargados de
desarrollar y poner en práctica los mismos programas no cumplen con las
expectativas para llevarlo a cabo, se presentan docentes que discriminan
aplicando programas antidiscriminatorios, esto resulta contradictorio y poco
productivo para el sistema educativo.
En el presente trabajo se ha abordado la cohesión social desde la micropolítica
educativa, enfatizando la misma como reproductora de la propia cohesión social
siempre y cuando las políticas educativas del estado sean propicias para la
formación y reproducción. Además de ser aplicadas de forma correctas en los
contextos correspondientes. La escuela es vista como reproductora de políticas
educativas, desde la organización se implementan aspectos curriculares de
manera formativa, la contextualización forma parte importante de la instrucción,
puesto que la aplicación de planes y programas deben de contribuir
adecuadamente al desarrollo intelectual y social del alumno para que la formación
sea en mayor grado completa, además de facilitar una incorporación del mismo
individuo a la sociedad.

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Árias Arreola Vicente. (2016, noviembre 29). La micropolítica en el ámbito educativo de México. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/la-micropolitica-ambito-educativo-mexico/
Árias Arreola, Vicente. "La micropolítica en el ámbito educativo de México". GestioPolis. 29 noviembre 2016. Web. <http://www.gestiopolis.com/la-micropolitica-ambito-educativo-mexico/>.
Árias Arreola, Vicente. "La micropolítica en el ámbito educativo de México". GestioPolis. noviembre 29, 2016. Consultado el 9 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/la-micropolitica-ambito-educativo-mexico/.
Árias Arreola, Vicente. La micropolítica en el ámbito educativo de México [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/la-micropolitica-ambito-educativo-mexico/> [Citado el 9 de Diciembre de 2016].
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