La gerencia en la transformación de la educación

Antes de entrar de lleno en las ideas centrales de este ensayo, puede ser conveniente aclarar que, para mí, todo aquel que tenga funciones directivas, a cualquier nivel de la educación de hecho, en cualquier tipo de organización es más que un simple administrador de recursos tanto humanos, físicos, financieros y tecnológicos, es un profesional con un decidido interés por el ser humano, por la verdad, por la sabiduría, la cultura, la ciencia, las ideas, la historia y la sociedad en la cual vive. En síntesis, un humanista y un intelectual de tiempo completo, puesto que la verdadera materia prima de su quehacer diario han de ser el hombre y el conocimiento propios de su época. Es decir, la dimensión técnica de nuestra profesión debe ser lo menos importante pues ella tan solo es instrumental en lo sí es trascendental hoy en  día para todo profesional en educación que ejerza posiciones  de liderazgo: entender los grandes desafíos que enfrenta, día a día, en la formación de la juventud y de las nuevas generaciones de profesionales, así como en la transformación de un mundo que, aunque dinámico, innovador y pleno de nuevos desarrollos científicos y sociales, no parece moverse en la dirección que muchos quisiéramos.

El  enfoque  anterior tiene  una  importante  consecuencia en  la  escogencia  de los desafíos seleccionados y en el tratamiento que reflejo a través de mis planteamientos como hablar de gerencia es hablar de gerentes, es decir, de personas concretas que toman decisiones que afectan a los demás, positiva o negativamente, y que, en consecuencia, no actúan en un vacío social. La gerencia no es simplemente una idea de la organización, como no es tampoco una simple práctica orientada al logro eficiente de resultados, a partir de unos objetivos previamente determinados. Pensar en desafíos de la gerencia educativa es pensar en el hombre, es pensar en el otro como razón de ser de todo nuestro accionar. Es pensar, así mismo, en los retos a los cuales nos vemos enfrentados de manera permanente los educadores y los directivos de la educación, al aspirar a que el otro cambie, y es pensar en tareas siempre por hacer por quienes tenemos la responsabilidad de crear las condiciones institucionales y culturales para que nuestros educandos se formen integralmente como personas, personas que tendrán, a su vez, el reto de transformar el mundo y la sociedad que nosotros les leguemos. Algo no muy esperanzador, en el caso de Venezuela, no porque no pueda haber un futuro mejor para nuestro país, sino porque la magnitud de nuestros problemas lleva a muchos a esa desesperanzadora convicción. De ahí que sea este, precisamente, el primer desafío en el cual quisiera centrarme es en transformar a nuestra sociedad.

Quien cree que transformar nuestro país es algo que va más allá de nuestras propias posibilidades institucionales, profesionales o personales olvida que todo profesional que ejerza responsable y comprometidamente su profesión, necesariamente tiene que causar algún tipo de impacto en su entorno familiar, social y profesional y, en consecuencia, en la sociedad. El efecto de las acciones de algunos de nosotros puede sentirse de manera más evidente que el de las acciones de otros, pero todos, de una manera u otra, transformamos positivamente nuestra propia realidad, cuando hacemos bien nuestro trabajo. Pero en el caso de quienes trabajamos en educación, sea como docentes o como directivos de las instituciones y de los procesos educativos, hay una variable muy importante que determina, de manera significativa, el impacto transformador que podemos tener en el medio: nuestra labor se realiza, día a día, con niños y jóvenes que son el futuro mismo del país, su capital por excelencia; o con profesionales adultos, cuyo compromiso con su futuro y con el del país es tal, que regresan a las aulas una y otra vez, para seguir capacitándose y para seguir siendo personas y profesionales valiosos para el país Venezuela es uno de los países del mundo en el que más se capacita la gente, después de haber obtenido su grado profesional. El potencial de transformación de nuestro país que tenemos los educadores se multiplica, en consecuencia, de manera exponencial, puesto que cada niño, joven o adulto al que ayudemos a crecer, mediante nuestra acción educativa y gerencial, es un nuevo agente de transformación, tan bueno como la labor que realizamos con él, mientras lo tuvimos bajo nuestro accionar como educadores o gerentes. Es decir, nosotros los educadores transformamos con nuestra propia praxis profesional y transformamos mediante la trasformación de los demás.

Pero es aquí donde, precisamente, la realidad que vivimos diariamente reta nuestras propias expectativas y nuestras propias acciones y nos lleva a la posición: “¡En eso llevamos trabajando años!”. Me parece a mí que la medida del verdadero éxito de la acción gerencial en educación y en pedagogía está dada por el grado en que cambian para bien nuestros educandos y, con ellos, la sociedad entera. Otra manera de decirlo sería afirmando que un país es producto de su propia educación. Obviamente, en la medida en que todos sus ciudadanos tengan acceso a la educación, algo que no sucede en Venezuela. Pero, entonces, tendríamos que decir que quienes han alcanzado ciertos niveles de educación en el país deben ser ejemplo de valores profesionales, ciudadanos y humanos. No obstante, todos sabemos que ello no es necesariamente cierto, ni en Venezuela ni en ninguna otra parte del mundo. Para ninguno de nosotros es un misterio que, por años, hemos vivido en Venezuela con la sensación y la convicción de que todo en nuestro país anda mal: la economía, la política, las finanzas públicas, las pensiones, el desarrollo regional, el estado de nuestras ciudades, el transporte, la seguridad ciudadana, nuestros dirigentes, la calidad de vida, la educación, la ciencia, la conservación de nuestros recursos naturales, los hospitales, la salud de la población, la moral y las costumbres, las posibilidades de igualdad social, todo, por donde quiera que lo analicemos.

Esa convicción la confirman la violencia que diariamente vivimos en nuestras ciudades y en el campo, la epidemia descontrolada del sida, el madre solteras y la destrucción gradual de la familia, la corrupción e ineptitud de muchos de nuestros dirigentes, la pérdida de la fe en   Dios y en los valores que forjaron nuestra cultura occidental, y tantas otras manifestaciones de deterioro constante de todo aquello que antes eran nuestras fortalezas, como personas y como sociedad, sin pretender con ello que fuésemos una sociedad perfecta. De un planteamiento como el anterior se puede deducir por qué este es el primer gran desafío que tenemos que abocar quienes gerenciamos la educación: desarrollar en nosotros y en nuestros educandos una profunda comprensión de nuestro mundo, de nuestra sociedad y de nuestro tiempo, para que, desde allí y gracias a ella, podamos generar el compromiso, la creatividad y el liderazgo necesarios para transformar a nuestro país, sin esperar a que otros lo hagan por nosotros. Solo así puede que no nos suceda lo que al coronel del Coronel no tiene quien le escriba, de Gabriel García Márquez, quien pasó toda su vida esperando por la carta de su pensión, carta que nunca llegó. El futuro deseado para una sociedad no es algo que, simplemente, “les sucede” a los países, ya que dicho futuro es una construcción social y colectiva, producto del esfuerzo, la educación y la fe de todos sus ciudadanos. Para lograrlo, son necesarias las transformaciones que personal e individualmente se atribuyen, en una gran proporción, a los procesos que solo se pueden generar en las organizaciones y las acciones educativas.

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Alayon María. (2014, febrero 18). La gerencia en la transformación de la educación. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/la-gerencia-en-la-transformacion-de-la-educacion/
Alayon, María. "La gerencia en la transformación de la educación". GestioPolis. 18 febrero 2014. Web. <http://www.gestiopolis.com/la-gerencia-en-la-transformacion-de-la-educacion/>.
Alayon, María. "La gerencia en la transformación de la educación". GestioPolis. febrero 18, 2014. Consultado el 8 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/la-gerencia-en-la-transformacion-de-la-educacion/.
Alayon, María. La gerencia en la transformación de la educación [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/la-gerencia-en-la-transformacion-de-la-educacion/> [Citado el 8 de Diciembre de 2016].
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