La educación ante la globalización y los cambios culturales

Introducción

Al reflexionar sobre las grandes olas de cambio que ha vivido la humanidad en su recorrido por la historia, nos encontramos claramente que de acuerdo a la velocidad a la que se produjeron y transportaron los conocimientos, se crearon los paradigmas para el diseño de los sistemas de la creación de la riqueza y las rutas para obtenerla.

“En la Segunda Gran Ola, la de la Revolución Industrial, se fue configurando un camino cada vez más amplio y mejor diseñado que permitiera competir a las empresas más importantes del mundo y pelear la delantera, a más alta velocidad.

Grandes y poderosas, optimizando la tecnología y sus avances, produjeron la Tercera Gran Ola de la informática y sofisticaron el canibalismo depredador teniendo como medidores de superioridad: el tamaño, la participación en el mercado y las utilidades.

Jugar en escenarios tan distintos con las mismas reglas nos llevó a estrellarnos a nuevas realidades: el dinero no tiene nacionalidad, Hoy se requiere una visión directiva muy distinta del mundo de los negocios globalizado, porque de sí, ya no es el mismo mundo”.

Copiar, imitar, que fue como obligado en su tiempo, en el mundo de la segunda ola en donde todo era estandarizado e igual, porque además así lo pedía la gente, ahora es obsoleto, pues la información corre a tan alta velocidad y de manera tan democrática, que ya nadie puede ser dueño del poder del conocimiento y esto ha explosionado la creatividad de manera exponencial.

Los procesos educativos, como formas culturales y estructurales de las sociedades, han sido tocados por la globalización. Y aquí debe entenderse por educación no únicamente la que se imparte en las escuelas, sino también la que concretamos día a día la sociedad civil y las otras instituciones y medios de comunicación a través del intercambio cotidiano de información, de interacciones, de modos de organizarnos y muy importante, de entender el mundo y nuestro papel en él.

Afrontar los retos que nos reclama la educación de nuestras sociedades implica un esfuerzo permanente de reflexión e innovación. En el presente ensayo, propongo una respuesta a la pregunta ¿cuál debe ser la base para el ejercicio educativo en el contexto de la globalización? Y de nuevo insistir, el hablar de educadores y no de docentes, es porque considero que no sólo son los maestros en las escuelas quienes educan, sino que somos todos los seres humanos quienes tenemos el cometido de apoyar nuestro crecimiento como humanidad.

Globalización, modernidad y postmodernidad

Difícilmente alguien podría cuestionar que vivimos en una época de globalización. Sin embargo, el definir con claridad qué es lo que esto significa e implica puede resultar aún más difícil, en virtud de que se trata de un fenómeno que se está desarrollando y que en sí es complejo. A decir de García Canclini, “…si no contamos con una teoría unitaria de la globalización no es solo por deficiencias en el estado actual del conocimiento, sino también porque lo fragmentario es un rasgo estructural de los procesos globalizadores” (García Canclini, 1999: 48). No obstante, hay definiciones y para Giddens, la globalización es “la intensificación de las relaciones sociales mundiales que enlazan sitios distantes de forma tal que los sucesos locales están influidos por acontecimientos que ocurren a muchos kilómetros de distancia y viceversa” (Giddens, en Tomlinson, 1999: 54)

Pero la globalización como concepto y como proyecto no es nueva, baste con remontarnos al siglo XV cuando en su afán por comprobar que el planeta no era plano sino una esfera, un globo, Cristóbal Colón se lanzó a navegar y llegó a lo que posteriormente se denominaría América. La misma idea de globo implicaba la idea de un todo inseparable, en el que se tendrían que considerar ineludiblemente las relaciones con el resto de los habitantes del planeta, regularlas y dejar de tener una sola visión del mundo y de sus habitantes.

Más adelante, en el siglo XIX, con el auge de la ciencia, del positivismo y de la industria, se abre el camino a la era moderna, caracterizada por otorgar al Estado el status de principal actor político; privilegiar a la sociedad capitalista, impulsar una racionalidad pragmática, individualista e instrumental; creer en la utopía y hacer un amplio uso y desarrollo de la ciencia y la tecnología.

Ya en el siglo XX, el auge de las tecnologías, tanto las aplicadas a los sistemas productivos de bienes y servicios como las aplicadas a la comunicación, así como las consecuentes formas de reorganización económica, política y social, dieron cabida a la posmodernidad, la cual Hargreaves define como “…una condición social que comprende determinadas pautas de relaciones sociales, económicas,

Políticas y culturales” (Hargreaves, 1999: 65), y que se caracteriza por: tender al neoliberalismo como modelo político- económico, que se reduce la fuerza del Estado como principal rector, dando lugar a la mayor participación de la sociedad civil como un importante actor político; fomentar una racionalidad colectiva; forjar una sociedad informatizada, altamente tecnologizada; ser una sociedad de la imagen y de manera importante, una sociedad que desecha la utopía.

Lo cierto es que modernidad y posmodernidad coexisten en la actualidad, con las implicaciones que ello conlleva, desde lo económico hasta lo cultural. Ante ello, Giroux hace referencia al “reto posmoderno” como un cuerpo diferente de crítica cultural. No se trata de negar la existencia de la postmodernidad, sino que precisamente se considera que su explicación y comprensión debe ser el reto que ayude a entender el papel político de los procesos educativos y de las entidades responsables de estos. Para Giroux, se precisa “…entender cómo las ideas postmodernas centrales clarifican que el poder es producido y extendido a través de las prácticas culturales que movilizan relaciones múltiples de subordinación” (Giroux, 1994: 104).

Globalización y cultura

Según Tomlinson, la “cultura puede entenderse como el orden de vida en que los seres humanos conferimos significados a través de la representación simbólica” (Tomlinson, 1999: 21) Podemos hablar entonces de que la globalización es un fenómeno cultural, que es significado por los diferentes grupos culturales. Para explicarlo, García Canclini (2003:32) recurre al concepto de “imaginarios”, esto es, a la forma como las sociedades configuran diversas imágenes de un hecho, en este caso de la globalización.

El proceso de la globalización ha aparecido en nuestras vidas, sabemos que estamos inmersos en él, hablamos de él pero desde diferentes punto de vista, cada quien lo entiende desde sus referentes, desde su nivel de conciencia posible, y así como hay diversidad de imaginarios individuales, hay construcciones por sectores de la sociedad, por gremios, por los grupos de poder.

La educación informal

La escuela no es el único espacio en donde se concreta la educación. La labor educativa de la escuela precisa reconocer los elementos de otros espacios en donde se concretan formas de cultura popular, tan eficientes en el sentido de educar o mucho más, que la escuela. En este sentido, se considera que ”la pedagogía como práctica cultural crítica necesita abrir nuevos espacios institucionales en los que los estudiantes puedan experimentar y definir qué significa ser productores culturales, capaces de leer textos diferentes y producirlos, de emprender y abandonar discursos teóricos pero sin perder nunca de vista la necesidad de teorizar por sí mismos” (Giroux, 1994: 122) y por supuesto, capaces de leer su realidad y participar en su transformación.

Por un lado, la diversidad debe encontrar un espacio en las instituciones educativas, como diferenciación, pues es importante para lograr la verdadera autonomía, en el sentido de “conquista social, no para que los poderes públicos hagan dejación de sus responsabilidades económicas y políticas”, sino para dar cabida a “…la participación y la corresponsabilización de una gestión democrática de todos los miembros de la comunidad”. (Imbernón et al, 1999:72). Por otra parte, como un legado de su propio carácter social, las instituciones que configuran el entorno sociocultural de una comunidad, son responsables de socializar, lo cual se ha considerado una forma de educación, denominada informal por no estar regida por programas o estructuras predelimitadas.

En el contexto de este tipo de educación informal, la familia tiene un papel muy importante, puesto que es el primer grupo con el que interactúa un ser humano. La transformación de la familia, como institución social y como elemento clave en el desarrollo de la personalidad, es definitivamente un aspecto que ha coadyuvado a la configuración de las nuevas generaciones. El hecho de que, “la función de control de la familia está perdida” (Castells et al, 1994: 37) ha llevado a esa incertidumbre, no hay contenciones y por ende, todo se vale.

Y por supuesto, la sociedad en general somos educadores. Huaquín Mora hace un señalamiento importante acerca de la influencia y necesidad de los otros en la constitución de los seres humanos, señala que “al basarse en el hombre mismo, se descubre que éste, en su propia esencia, se auto realiza existencialmente en tres condiciones de relaciones compartidas. El hombre es un ser en relación con otro…sin embargo, la individualidad de cualquier sujeto parte de seres humanos que actualizan en otros algo que los realiza también a ellos mismos; de esta forma, a la condición humana de ser con otro se agregan las condiciones de ser- por- otro y de ser-para otro”. (Huaquín Mora, s/f: 5).

Humanización de la educación

Es interesante observar cómo lo que en un momento se denominó instrucción, es decir, la enseñanza de habilidades y conocimientos para desempeñar un oficio, vino a configurarse como el fin fundamental de los procesos educativos escolares, dejando prácticamente en el olvido la función verdaderamente educativa que corresponde a las acciones encaminadas a la formación del ciudadano, a la configuración del ser social, más allá del ser productivo. Este descuido ahora emerge como un problema que requiere ser abordado con urgencia, al identificarse que muchas de las situaciones sociales y ecológicas son producto de haber pasado por alto la esencia de la formación del hombre.

Si bien el ser humano nace diferenciado fisiológicamente de los animales, logra su verdadera humanidad a través del contacto con otros humanos, creciendo con ellos, aprendiendo de otros y con otros, esto difícilmente llega a ser considerado. No basta con coexistir con otros para adquirir el apelativo de “ser humano”, sino tener presente que lo que se precisa es primeramente proponérselo a partir de una filosofía de vida y una comprensión del contexto. Esta postura con respecto a la educación, más que fundarse en principios postmodernistas, se ancla en el principio de la utopía, carácter relativo a la era moderna.

Conclusiones

En el campo de la educación, los profesores cumplen con funciones claramente delimitadas, pero es importante tener presente que fuera del ámbito escolar todos somos educadores. Nuestra interacción e intercambios comunicativos con nuestros semejantes nos llevan a configurar en nosotros y en ellos pensamientos, sentimientos y acciones. El educar en esta era nos implica tomar conciencia de nuestra responsabilidad para con otros y aprovechar el mar de informaciones; entendamos que este bien, la información, es un medio y no un fin, un medio para participar responsablemente en nuestras sociedades.

Bibliografía

  • Bauman, Zygmunt (2001). La globalización. Consecuencias humanas. México: Fondo de Cultura Económica.
  • Castells, Manuel “Flujos, redes e identidades: una teoría crítica de la sociedad informacional”. En Castells et al (1994). Nuevas perspectivas críticas de la educación. Barcelona: Ed. Paidós.
  • FERNÁNDEZ, David S.J. Nuevos paradigmas para una educación humanista. Conferencia presentada el VIII
  • Simposium de Educación- Cátedra “Paulo Freire”. 2000. [En línea]. Disponible en Consultado el 30 de julio de 2002.
  • FREIRE, Paulo (1974). Concientización. Buenos Aires: Ed. Búsqueda.
  • Y ahora ¿para dónde?- Octavio Rolando Lara Martínez.- http://www.gestiopolis.com/canales8/ger/olas-de-cambio-y-para-donde-van-las-empresas.htm
  • La globalización, causa de la crisis asiática y mexicana.- Arturo Huerta G.- Editorial Diana.
  • Economía internacional.- Dominick Salvatore.- Editorial Mc Graw Hill
  • Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653)

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Lara Martinez Octavio Rolando. (2014, octubre 29). La educación ante la globalización y los cambios culturales. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/la-educacion-ante-la-globalizacion-y-los-cambios-culturales/
Lara Martinez, Octavio Rolando. "La educación ante la globalización y los cambios culturales". GestioPolis. 29 octubre 2014. Web. <http://www.gestiopolis.com/la-educacion-ante-la-globalizacion-y-los-cambios-culturales/>.
Lara Martinez, Octavio Rolando. "La educación ante la globalización y los cambios culturales". GestioPolis. octubre 29, 2014. Consultado el 11 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/la-educacion-ante-la-globalizacion-y-los-cambios-culturales/.
Lara Martinez, Octavio Rolando. La educación ante la globalización y los cambios culturales [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/la-educacion-ante-la-globalizacion-y-los-cambios-culturales/> [Citado el 11 de Diciembre de 2016].
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