La crisis económica mundial y su impacto desde una visión Marxista

1
LA CRISIS ECONÓMICA MUNDIAL Y SUS IMPACTOS
Resumen del trabajo:
El trabajo aborda, con un enfoque marxista, algunos elementos referentes a la
causa y naturaleza de las crisis económicas en general y de la actual crisis
mundial en particular, así como los impactos de la misma en el crecimiento del
producto, el comercio mundial y en los flujos de inversión extranjera directa. Se
plantea que a pesar de la recuperación de la economía mundial en el 2010 en
cuanto a la dinámica de los indicadores estudiados, las perspectivas en el 2011 no
son tan halagüeñas, dada la situación por la que atraviesa la economía europea y
el problema aún pendiente de la crisis de la deuda pública en Estados Unidos.
(Fecha de terminación: 6 de agosto de 2011)
1. Introducción
El tema de las crisis económicas ha sido estudiado por los economistas
prácticamente desde el nacimiento del Capitalismo. En cuanto a la economía
marxista, aunque Carlos Marx no desarrolló una teoría acabada sobre las crisis,
sus ideas al respecto le han mostrado a sus seguidores el camino a seguir para
profundizar en un tema que se ha convertido, en los marcos de la actual crisis
global, en uno de los más tratados por economistas y políticos de las más diversas
posiciones.
El presente trabajo aborda, con un enfoque marxista, algunos elementos
referentes a la causa y naturaleza de las crisis económicas en general y de la
actual crisis mundial en particular. El análisis desde las posiciones del marxismo
se hace necesario, por cuanto hay demasiados estudios que tratan de presentar el
fenómeno de las crisis económicas como algo coyuntural, que no tiene relación
con la dinámica interna del desarrollo del Capitalismo como sistema económico
social y que por tanto, son evitables en el marco de dicho sistema.
2
2. Desarrollo
2.1. Acerca de la causa de las crisis económicas. Génesis y naturaleza de la
crisis económica actual.
Es necesario primeramente precisar la causa de las crisis y los factores que
pueden actuar como marco propicio para que se desencadenen.
El marxismo parte del criterio de que las crisis económicas son fenómenos
inevitables por cuanto su causa principal radica en la propia esencia del régimen
capitalista y ellas mismas son una manifestación de las contradicciones del
sistema, en primer lugar, de la que definió Marx como su contradicción económica
fundamental, la contradicción entre el carácter social de la producción y el carácter
privado de la apropiación capitalista
Es decir, las contradicciones inherentes al modo capitalista de producción
provocan la aparición tarde o temprano de la crisis, que actúa como una forma de
ajuste violento de las desproporciones existentes, constituyendo un mecanismo de
autorregulación del sistema que convierte a las crisis como algo inevitable.
Durante muchos años, los teóricos defensores del sistema capitalista se
empeñaron en ignorar el carácter inevitable de las crisis. Pero la realidad no se
puede ocultar y se impone, hasta tal punto que ya todos reconocen el “carácter
cíclico” de la economía capitalista. Sin embargo, muy pocos reconocen que las
crisis son una enfermedad crónica del Capitalismo y que por lo tanto, su
desaparición sólo es posible con la desaparición de este sistema.
Resumiendo, la teoría económica de Marx aporta dos conclusiones fundamentales
en relación a las crisis económicas: en primer lugar, las crisis económicas surgen
del mismo desarrollo del capitalismo, como una solución a las desproporciones
que inevitablemente se reproducen como consecuencia del patrón de acumulación
del sistema y por lo tanto, son inevitables. En segundo lugar y derivado de lo
anterior, mientras exista el Capitalismo, existirán las crisis económicas, sin
3
importar las medidas que tomen los Gobiernos para tratar de evitarlas. Por lo
tanto, estas sólo desaparecerán cuando el Capitalismo desaparezca.
En la época en que Marx realiza su estudio del modo capitalista de producción, el
desequilibrio entre el mercado de bienes y el mercado financiero no era tan
evidente. Con un mercado financiero relativamente poco desarrollado, no era
común que los desequilibrios monetarios se trasladaran a la economía real. Por lo
tanto, las crisis económicas se presentaban fundamentalmente como “crisis de
superproducción”, que comenzaban en la espera de la producción y el comercio,
trasladando sus efectos a la esfera de la circulación monetaria. Por supuesto,
Marx no pudo estudiar el enorme desarrollo que ha adquirido el mercado
financiero en el Capitalismo, cuyo despegue se produce ya en la época del
Imperialismo, a partir del dominio de los monopolios y del capital financiero,
creando una economía cuyo tamaño supera con creces el de la economía real: la
economía financiera.
Sin embargo, a pesar de lo señalado en el párrafo anterior, dando muestras de su
genialidad, en su estudio del modo capitalista de producción, Carlos Marx alertó
acerca de la aparición de la posibilidad de crisis de este tipo al analizar las
funciones del dinero, en particular la función de medio de pago:
La crisis de dinero, tal y como se define en el texto, como una fase especial de toda crisis
de producción y de comercio, no debe confundirse, indudablemente, con esa modalidad
especial de crisis a que se da también el nombre de crisis de dinero, pero que puede
producirse también de un modo independiente, influyendo luego de rechazo sobre la
industria y el comercio. Son estas crisis que tienen como centro de gravitación el capital-
dinero y que, por tanto, se mueven directamente dentro de la órbita de los Bancos, de la
Bolsa y de la finanza (nota de Marx a la tercera edición) (Marx, 1973: 102)
La afirmación anterior, muestra que Marx fue capaz de diferenciar una crisis
financiera a pesar del poco desarrollo alcanzado por los mercados financieros en
su época.
4
En el referido análisis se observa como Marx vincula lo que él define como “crisis
de dinero” a los problemas estructurales del modo de producción capitalista, algo
que muchas veces se olvida en los estudios actuales de las causas de las crisis,
de lo cual no se excluyen los estudios de la crisis mundial actual.
De esta forma, vemos que en la teoría económica marxista se reconocen dos tipos
de crisis: el primer tipo, es la crisis que se origina en la producción y el comercio, y
los problemas en la circulación y en el mercado de dinero son la expresión
monetaria de dicha crisis. El segundo tipo se trata de una “crisis de dinero”
propiamente dicha, originada en la esfera monetaria o financiera que puede o no
influir sobre la producción y el comercio (Caputo, 2008).
En la literatura económica actual, es muy común observar que se utilizan
indistintamente los conceptos de crisis financiera (Ver ANEXO) y crisis económica.
Vale aclarar que las crisis financieras son, por supuesto, crisis económicas, pues
las finanzas forman parte indudablemente de la economía. Pero en este caso, se
trata de diferenciar a las crisis que se originan en la economía financiera y que
pueden afectar o no a la economía real (el segundo tipo de crisis definido por
Marx). Entonces generalmente, cuando se habla de crisis económica se refieren al
primer tipo de crisis, que estalla en la economía real, cuyos efectos se trasladan a
la economía financiera.
El desarrollo de los mercados financieros en la época del imperialismo, no solo a
nivel nacional, sino también internacional y el crecimiento desmesurado de la
inversión con fines especulativos, ha ido profundizando cada vez más la
desproporción existente entre ambas economías; la real y la financiera. Dicha
desproporción provoca la acción cada vez más frecuente y destructiva de su
mecanismo principal de autorregulación: la crisis financiera.
5
Si para Marx las crisis eran de superproducción o sobreproducción debido a una
acumulación de mercancías producidas que no encontraban comprador porque los
ingresos de la mayoría de los compradores (obreros asalariados) se retrasaban
respecto a la dinámica productiva empujada por el afán de ganancia de los
capitalistas, ya con el surgimiento del imperialismo y el crecimiento del papel de
las finanzas, a las crisis capitalistas se incorpora un nuevo elemento: el peligro de
las burbujas financieras que son capaces de destruir la estructura de las finanzas,
contraer el crédito y por esa vía provocar un desplome de la demanda real,
desembocando en una crisis de efectos como los anunciados en el análisis
marxista.
Los economistas han llamado la atención constantemente sobre la peligrosidad de
las burbujas financieras, las cuales tienden a estallar si la especulación no es
controlada dentro de límites. Ese control debe hacerlo el Estado mediante la
regulación del sector financiero y con la política tendiente a favorecer la inversión
productiva en economía real por encima de la inversión financiera especulativa.
Esta fue la esencia de la política keynesiana aplicada en Estados Unidos a partir
de la década del 30 del pasado siglo y que se hizo predominante en el mundo
capitalista hasta la década de los 80.
Con la entrada del neoliberalismo como política económica predominante, el
sector financiero y la especulación se desarrollan desenfrenadamente. Se pasa a
eliminar toda regulación o restricción al libre movimiento del capital (en especial en
forma financiera), incluyendo las regulaciones sobre seguridad y transparencia en
las operaciones bancarias. Se inició una etapa en la que las regulaciones
keynesianas fueron eliminadas y se permitió la especulación desenfrenada con
todo lo susceptible de rendir una ganancia apostando a un precio futuro en el
llamado mercado financiero globalizado y cuyo centro es la economía de Estados
Unidos.
6
Es de reconocimiento general que las burbujas financieras provocan dos graves
daños a la economía (Martínez, 2009). Uno de ellos es que tarde o temprano
estallan, porque su lógica consiste en que las operaciones especulativas son más
rentables cuanto más arriesgadas e inseguras y además crean adicción pues
obligan a aumentar la masa de dinero y la cadena de deudas involucradas, hasta
que dicha cadena se quiebra en algún punto por deudas no pagadas y la armazón
especulativa se desploma con un efecto muy peligroso de arrastre sobre las
instituciones financieras que se puede trasladar a la economía real.
El otro efecto dañino de las burbujas especulativas consiste en que masas
crecientes del capital dejan de invertirse en la economía real donde se crea
empleo, tecnologías y valores, para desviarse hacia la colocación especulativa en
forma líquida, en una actividad parasitaria y así minando el potencial de
crecimiento de la inversión de capital.
La profundidad de una crisis económica generada a partir de la explosión de una
burbuja financiera depende de su extensión a la economía real. Si el resultado es
la pérdida financiera, que puede ser cuantiosa, pero no toca con fuerza a la
economía real, no pasa de ser una simple crisis financiera, como lo que ocurrió en
el sector de la informática en Estados Unidos en el año 2001. Es la desaparición o
el bito encarecimiento del crédito, que es como el aceite que engrasa la
maquinaria de la economía moderna, el factor determinante en la conversión de
una crisis financiera en una crisis económica generalizada de gran profundidad,
como es el caso de la actual crisis (Martínez, 2009).
Las consecuencias de las políticas neoliberales son evidentes: creció
significativamente la frecuencia de las crisis financieras que han afectado a
diferentes países y regiones: crisis mexicana en 1994 (“Efecto Tequila”); crisis
asiática en 1997; crisis en Brasil y Rusia en 1998; crisis argentina en el 2001;
crisis en EEUU en el 2001. Es decir, seis crisis financieras en solo siete años.
La enorme interdependencia que se ha creado entre las economías capitalistas
nacionales, en el marco del proceso de Globalización de la economía mundial,
7
crea condiciones cada vez más favorables para que las inevitables crisis que
afectan las economías de los países capitalistas desarrollados, en especial la
economía de los EE UU, se conviertan en crisis mundiales como la actual, con
efectos cada vez más perjudiciales.
Ahora bien, aunque los economistas han planteado diferentes causas de las crisis
en dependencia de la teoría económica que defienden, existe el criterio
generalizado de que para que se desencadenen es necesaria la presencia de
varios factores. En otras palabras, la crisis es producto no de uno, sino de la
acción de varios factores y el problema radica en cuál de ellos se considera como
la fundamental. Estos factores actúan como catalizadores para su
desencadenamiento, incidiendo en su duración y profundidad y de ellos se
destacan entre otros, los siguientes (Ruiz, 2009):
1. La gran volatilidad de los flujos de capitales y sobre todo los de carácter
especulativo en el corto plazo.
2. Bajo nivel de las reservas internacionales.
3. Existencia de elevados déficit fiscales financiados por la vía de la emisión
de dinero y/o el endeudamiento externo.
4. La existencia de actitudes de riesgo moral en la banca privada y los
inversionistas en general pues se asume que habrá rescate ante posibles fracasos
en las inversiones realizadas.
5. Débil regulación y supervisión prudencial a los bancos e instituciones
financieras no bancarias.
6. Excesiva desregulación de la cuenta de capital de la Balanza de Pagos, sin
tener en cuenta el entorno macroeconómico real en que se mueve el país.
7. La acción de los especuladores.
8. La aparición de instrumentos financieros cada vez sofisticados, que pueden
escapar de los mecanismos de control y regulación creados para los ya existentes.
8
La concurrencia de todos o varios de estos factores a un tiempo son
determinantes en el inicio, profundidad y duración de las crisis financieras.
En el caso de la crisis económica mundial actual, se puede observar la presencia
de varios de los factores antes mencionados, sobre todo en lo que se refiere a los
seis últimos.
Lo anterior se confirma si se expone una breve historia de los inicios de la misma:
(I) Crisis en el sector inmobiliario de EE UU. Entre 1997 y 2006 se produce
un boom del precio de los inmuebles, con un crecimiento aproximado en el
período en término reales del 85 %. Este boom crea una burbuja especulativa en
dicho mercado, que a principios del 2009 tenía un valor aproximado de 13 billones
de USD, con un crecimiento especial del mercado de las hipotecas, en particular
de la hipotecas subprime cuyo valor en la misma época ascendía a 2,6 billones
(Ruiz, 2009). En el sector inmobiliario de Estados Unidos el proceso es muy claro.
Allí creció la compra-venta de casas y de hipotecas sobre ellas, al calor de las
apuestas especulativas sobre el precio futuro de las viviendas. En el período
señalado el precio de las viviendas crecía de año en año, de tal modo que era muy
fácil pedir una hipoteca, pues el aumento de precio de la casa compensaba
rápidamente el costo de la hipoteca.
Fue un mecanismo eficaz para estimular el consumismo de la población
norteamericana que en los créditos hipotecarios encontraba el financiamiento para
hacer compras crecientes a cuenta del crecimiento del precio de la vivienda. A su
vez, las entidades financieras tomaban las hipotecas y las convertían en activos,
las titularizaban o convertían en títulos de valor y las vendían y revendían con
márgenes de ganancia en operaciones cada vez más lucrativa y riesgosas
(Martínez, 2009).
Los vendedores de hipotecas las ofrecían con crecientes facilidades, pues la
especulación así lo pedía para aumentar la masa de operaciones y se llegó a los
9
llamados “créditos subprimeo “créditos por debajo de la norma de calidad”, que
no son otra cosa que créditos concedidos a prestatarios que en condiciones
normales nunca lo hubieran obtenido, pues no podrían demostrar solvencia para
respaldarlo.
Bajo el impulso especulativo, las entidades financieras hoy en quiebra elaboraron
sofisticados instrumentos financieros que elevaron la ganancia y el riesgo a
extremos máximos. Un ejemplo son los llamados CDO (Collaterized Debt
Obligations) que son papeles o títulos de valor que le ofrecen a su comprador el
derecho a un rendimiento financiero derivado de un título o paquete cuya
composición no está clara, o sea, que no se conocen sus ingredientes internos,
pues se trata de títulos basados en títulos anteriores, en los cuales los
componentes sucesivos de la cadena han quedado oscurecidos. Al bajar
repentinamente el precio de las viviendas, se crea una crisis de liquidez, la cual
por supuesto afecta los activos de las instituciones financieras que tienen grandes
inversiones en el sector. Los deudores no pueden cancelar sus deudas. Y los
acreedores no tienen a quien cobrárselas.
(II) Como consecuencia de lo anterior, se produce una brusca contracción
del crédito, que ya de hecho se había ido contrayendo debido al aumento de la
tasa de interés por la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) que refuerza
la falta de liquidez ya existente.
(III) La crisis de liquidez existente produce un efecto de retroalimentación,
donde la contracción del crédito afecta la economía real, provocando recesión,
pues para mantener la producción de bienes y servicios es necesario contar con el
capital aportado por las instituciones bancarias para invertir. Al disminuir la
cantidad de dinero disponible para las grandes inversiones, el crecimiento de la
economía se detiene y retrocede.
Resumiendo, se trata del mecanismo que hace estallar las burbujas financieras:
ellas crecen impulsadas por la elevada ganancia en operaciones cada vez más
10
arriesgadas y por la ausencia de controles, hasta que los agentes no puede pagar
y comienza el derrumbe en cascada.
Por la dimensión de lo ocurrido, la crisis actual es la más severa desde 1929 y sus
efectos pueden ser aun mayores que en aquella ocasión si se tiene en cuenta que
la burbuja financiera actual es mucho mayor y es superior el grado de
globalización que hoy existe, lo que significa mayor capacidad de difusión de la
crisis entre economías mucho más interconectadas por el mercado financiero
globalizado.
Las primeras expresiones de crisis comenzaron en agosto de 2007 en Estados
Unidos como ya se indicó y se transmitieron rápidamente a toda la economía
mundial, a pesar de las billonarias inyecciones de dinero que aportaron los
gobiernos de los principales países capitalistas desarrollados en su afán de
detenerla.
Finalmente, podemos destacar algunas características importantes de la crisis
económica mundial:
1. Comienza por el estallido de una burbuja financiera en la mayor economía
del mundo: los Estados Unidos.
2. La crisis se traslada rápidamente a la economía real norteamericana y a su
vez, al resto de las economías del mundo, afectando con mayor profundidad a las
más desarrolladas.
3. Por su amplitud y profundidad, es comparable con la crisis mundial
capitalista de 1929. Es la peor crisis del mundo capitalista después de aquella.
4. Las políticas neoliberales desarrolladas por los Gobiernos de las principales
potencias imperialistas, en primer lugar Estados Unidos, tienen la mayor parte de
la responsabilidad en el desencadenamiento de la crisis. No obstante, más tarde o
más temprano ésta estallaría, como consecuencia del propio desarrollo del
sistema y sus contradicciones.
11
2.2. Los impactos de la crisis en la economía mundial: Producto Interno
Bruto (PIB) y Comercio Mundial.
Aunque los efectos de la crisis son diversos, se destacan en particular los sufridos
por la dinámica del crecimiento de la producción, el comercio y los flujos de
inversión extranjera directa mundiales. En el caso del crecimiento del PIB y el
comercio mundial, son evidentes los impactos de la crisis. Los ritmos de
crecimiento sufrieron una brusca desaceleración a nivel de toda la economía
mundial (Gráfico 1) y prácticamente para todas las regiones y las economías
nacionales más dinámicas.
Llama la atención en particular el hecho de que después de haberse mantenido
entre el 2004 y el 2007 por encima de la media del período 1998-2008, el
crecimiento del PIB y de las exportaciones de mercancía en el 2008 y en el 2009
estuvo notablemente por debajo de esta media, con un crecimiento negativo en
ambos indicadores en el 2009, por primera vez en 10 años. (Gráfico 1).
Gráfico 1. Crecimiento del volumen de la exportación mundial de mercancías y del Producto
Interno Bruto, 1999-2009 (variación porcentual anual)
Fuente: WTO, Word Trade Report 2010
12
Al observar la dinámica del volumen de las exportaciones mundiales en un período
mucho más largo, es evidente que jamás se había producido una caída de este
indicador como el observado en el período 2008-2009, lo cual ratifica la
profundidad de la crisis actual (Gráfico 2)
Gráfico 2. Volumen de las exportaciones mundiales de mercancías, 1965-2009 (porcentaje
de variación anual)
Fuente: WTO, Word Trade Report 2010
El comercio mundial de manufacturas, con un creciente dinamismo en las últimas
décadas, ha experimentado de forma especial los efectos de la crisis (Tabla 1).
Todos los rubros descendieron en el 2009, particularmente el comercio de hierro y
acero, industria automotriz y maquinarias industriales.
Tabla 1. Comercio mundial de bienes manufacturados por productos, 2008-2009 (cambio
porcentual anual en dólares corrientes)
Fuente: WTO, Word Trade Report 2010
13
El recrudecimiento de la crisis en el 2009 es evidente cuando se observan los
datos de la dinámica del PIB y el comercio de mercancías por región (Tabla 2).
Solamente China e India, dos de las economías de mayor dinamismo en los
últimos años, mostraron tasas de crecimiento del PIB notables en 2009, sin
embrago, mostraron un decrecimiento notable en sus exportaciones, las cuales
venían creciendo sostenidamente. En cuanto a las importaciones, únicamente
China crece, aunque con una desaceleración manifiesta (Tabla 2).
Tabla 2. PIB y comercio de mercancías por región, 2007-2009 (variación porcentual anual)
Fuente: WTO, Word Trade Report 2010
En todas las regiones del mundo se produjeron notables decrecimientos en las
exportaciones e importaciones de mercancías, destacándose negativamente las
regiones más fuertes, América del Norte y Europa, con decrecimientos de ambos
indicadores muy por encima de la media mundial (Gráfico 3). En el propio gráfico
se puede observar que América del Sur y Centroamérica, así como la llamada
Comunidad de Estados Independientes (países que conformaron la antigua Unión
Soviética), también tuvieron un decrecimiento notable de sus importaciones en el
2009.
La disminución de los ritmos de crecimiento del PIB y las exportaciones e
importaciones fue particularmente evidente para las economías de EE UU, la
Unión Europea y Japón. Una mirada más cercana a algunas de las economías
14
más poderosas y dinámicas, muestra con mayor claridad la incidencia de la crisis
en lo que a comercio mundial de mercancías se refiere.
En todos los casos es evidente la caída de las exportaciones e importaciones a
partir de julio de 2008 en las economías de mayor desarrollo (Gráfico 4), así como
en algunas de las llamadas “economías emergentes” (Gráfico 5)
Gráfico 3. Crecimiento del comercio mundial de mercancías por región, 2009 (variación
porcentual anual)
Fuente: WTO, Word Trade Report 2010
Es particularmente llamativo el brusco descenso del valor de las exportaciones
chinas,pues precisamente este es el indicador en el cual más se destacaba la
gran nación asiática en los últimos años, habiéndose colocado como el primer
exportador mundial de mercancías (Gráfico 5). En las propias gráficas se puede
observar que a lo largo del 2009 parece manifestarse una lenta recuperación de
los volúmenes de las exportaciones e importaciones, aunque en ningún caso de
alcanzan los valores pre crisis.
Hay que hacer notar que, pese a todas las vicisitudes, la economía china ha
logrado mantener el superávit comercial que la ha caracterizado en los últimos
años. En este aspecto, también destacan la Federación Rusa y el gigante
latinoamericano, Brasil.
15
Gráfico 4. Comercio mundial de mercancías en economías seleccionadas, enero 2006-enero
2010 (billones de dólares)
Fuente: WTO, Word Trade Report 2010
16
Gráfico 5. Comercio mundial de mercancías en economías seleccionadas, enero 2006-enero
2010 (billones de dólares)
Fuente: WTO, Word Trade Report 2010
Finalmente, al observar los referidos gráficos 4 y 5 saltan a la vista tres
cuestiones que llaman la atención:
1. La enorme brecha entre las exportaciones e importaciones de EE UU, país que
presenta el mayor déficit comercial entre las economías seleccionadas.
17
2. Una caída más pronunciada de las exportaciones e importaciones en las
llamadas economías emergentes, especialmente los casos de China, Brasil,
República de Corea y la Federación Rusa.
3. La existencia de un sincronismo casi perfecto en el momento en que comienza
la caída de las exportaciones e importaciones (julio de 2008), independientemente
del tamaño de la misma.
En resumen, es evidente que la crisis revirtió drásticamente la tendencia al
crecimiento, en algunos casos impetuoso, que en los últimos años había
caracterizado el comercio mundial.
Al observar los pronósticos de crecimiento del PIB y el comercio para el año 2008,
aun los más conservadores, se ve que fueron muy superiores a la realidad, lo cual
confirma que los especialistas de los organismos internacionales fueron incapaces
de prever la magnitud de la crisis (Tabla 3).
Tabla 3. Tasas de crecimiento del PIB y el comercio mundial (%)
Indicador
Real 2007
Pronóstico 2008
Real 2008
PIB
3.5
3.0-3.5
1.7
Comercio
6.0
4.5
2.0
Fuente: elaboración propia a partir de World Trade Report 2008 y 2009 (World Trade Organization)
El panorama cambió en el 2010, con una evidente recuperación en el crecimiento
del volumen de las exportaciones mundiales de mercancías, muy por encima del
promedio de los últimos 18 años (Gráfico 6). Este crecimiento fue del 14,5 %, lo
cual constituye un récord histórico para los últimos 60 años. En el propio gráfico 6,
se puede observar que el crecimiento del PIB mundial en el 2010 (3,6 %), estuvo
lejos de lo que se podía esperar, solo un poco por encima del promedio 1990-2008
(3,1 %). Tanto en la recuperación del crecimiento del comercio mundial, como en
el caso del PIB, el aporte de las economías en desarrollo fue fundamental.
18
Gráfico 6. Crecimiento del volumen del comercio mundial de mercancías y el PIB, 2000-2010
(Variación porcentual anual)
Fuente: WTO, Word Trade Report 2011
Sin embargo, el enorme salto en el crecimiento del comercio mundial no pudo
llevar el comercio mundial de mercancías al ritmo de crecimiento alcanzado en la
etapa pre crisis (Gráfico 7).
Gráfico 7. Volumen del comercio mundial de mercancías, 1990-2010 (índice 1990=100)
Fuente: WTO, Word Trade Report 2011
Después de los desastrosos años que fueron el 2009 y el 2009 en términos de
crecimiento económico (PIB) y del comercio mundial de mercancía, las
19
estadísticas oficiales del 2010 arrojan una esperanza de recuperación (Tabla 4).
China y la India siguen siendo los grandes colosos en términos de crecimiento. La
recuperación de la Unión Europea y de Europa en general, es la más lenta.
Tabla 4. PIB y comercio mundial de mercancías por región, 2008-2010 (variación porcentual
anual)
Fuente: WTO, Word Trade Report 2011
Sin embargo, el crecimiento de los precios del petróleo y el desastre provocado
por el terremoto y posterior tsunami en Japón, han ensombrecido este panorama
de recuperación y según la Organización Mundial del Comercio, el estimado del
crecimiento del comercio mundial para el 2011 se fija en un modesto 6,5 %. La
proyección de crecimiento del PIB es aún menor (Gráfico 8)
20
Gráfico 8. Crecimiento del volumen del comercio mundial de mercancías y el PIB, 2000-
2011
(Variación porcentual anual)
a. Proyecciones
Fuente: WTO, Word Trade Report 2010
21
2.3. Los impactos de la crisis en la economía mundial: Inversión Extranjera
Directa
Los efectos de la crisis se evidenciaron también fuertemente en los flujos de la
IED, los cuales, después de un crecimiento sostenido a partir del 2003 y alcanzar
un tope histórico en el 2007, cayeron en picada en el 2008 y 2009 (Gráfico 9). El
año 2010 mostró una ligera recuperación de estos flujos.
Gráfico 9. Entradas de IED, globales y por grupos de economía, 1980-2010 (miles de
millones de USD)
Fuente: UNCTAD, Word Investment Report 2011
Cuando se observan las entradas de IED en los 20 mayores receptores en los
años 2008 y 2009 (Gráfico 10), es notable que excepto en los casos de Alemania,
Italia, Luxemburgo y Singapur, se produjo una caída del volumen de estas, en
algunos de gran magnitud, como en Estados Unidos, lgica, Reino Unido y la
Federación Rusa.
22
Gráfico 10. Entradas de IED en los 20 mayores receptores, 2008-2009 (billones de dólares)
Fuente: UNCTAD, Word Investment Report 2010
Como se apreció con anterioridad (Gráfico 9), el año 2010 se caracterizó por una
ligera recuperación de las entradas de IED. A nivel mundial, las entradas de IED
crecieron en un 5 % en relación al 2009. El mayor aporte a esta recuperación lo
dio la región de América del Norte, mientras que la región europea continuó
decreciendo (Gráfico 11)
Gráfico 11. Variación de entradas de IED por región, 2010
Fuente: UNCTAD, WIR 2011
23
Al observar la distribución de la entradas de IED por región en los años 2009 y
2010 (Gráfico 12), se aprecia que el gran perdedor es la región europea, mientras
que América del Norte es la región con mayor crecimiento.
Gráfico 12. Composición de las entradas de IED por región, 2010
Fuente: UNCTAD, WIR 2011
La recuperación, vista desde la posición de los 20 principales receptores de IED
en el 2010 (Gráfico 13), muestra que Estados Unidos y China siguen conservando
las dos primeras posiciones, con una notable recuperación de Bélgica, que pasa
del lugar 17 a la cuarta posición y la inclusión de Brasil en el selecto grupo de
avanzada (lugar 5)
Gráfico 13. Entradas globales de IED en los 20 primeros receptores, 2010
Fuente: UNCTAD, Word Investment Report 2011
24
Las proyecciones para el período 2011-2013 muestran una tendencia a la
recuperación, aunque el escenario pesimista considera la posibilidad de un
estancamiento en estos flujos (Gráfico 14).
Gráfico 14. Flujos globales de IED, 2002-2010 y proyecciones 2011-2013 (miles de millones
de dólares)
Fuente: UNCTAD, WIR 2011
Un elemento importante a considerar es el aumento de la tendencia a la
introducción de medidas regulatorias para la IED en los últimos 10 años (Gráfico
15).
Gráfico 15. Evolución de los cambios regulatorios a la IED, 2000-2010
Fuente: UNCTAD, WIR 2011
Estos cambios regulatorios han ido creciendo en los países subdesarrollados,
sobre todo en el área de Latinoamérica y el Caribe, en virtud del ascenso al poder
25
de Gobiernos populares en países de esta área que se han dedicado a recuperar
y proteger la soberanía nacional. (Gráfico 16)
Gráfico 16. Composición de los cambios regulatorios por región, 200-2010 (%)
Fuente: UNCTAD, WIR 2011
Como se observa claramente en el gráfico, la única región del mundo en la que
predominan los cambios regulatorios desfavorables a la IED en el 2010, es
Latinoamérica. Las medidas adoptadas por los Gobiernos de Venezuela, Bolivia,
Ecuador y Argentina en esa dirección tienen el peso fundamental en este
resultado.
3. Situación y perspectivas en el 2011
Independientemente de que tal y como se vio con anterioridad, el año 2010
presentó un escenario de recuperación para la economía mundial, en el 2011
existen factores que introducen fuertes elementos de incertidumbre en cuanto a
las perspectivas de una salida definitiva de la crisis. A los ya señalados del
aumento de los precios del petróleo y los efectos de los desastres naturales sobre
la poderosa economía japonesa, es necesario agregar en primer lugar, el hecho
de que la economía europea muestra evidentes signos de debilidad, los cuales
tienen su manifestación s clara en la situación de Grecia, Portugal y la propia
España.
Si esto fuera poco, está el problema de la enorme deuda blica de Estados
Unidos, una historia que está muy lejos de terminar, independientemente del
26
acuerdo alcanzado para elevar su techo legal e impedir que el Gobierno
Norteamericano se declarara en “default” (suspensión de pagos).
Hace apenas unos días (28 de julio de 2011), la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (CEPAL) alertó que la crisis de la deuda pública en
Estados Unidos puede tener un “fuerte impacto” en la región, el segundo tenedor
de dólares a escala mundial. “La CEPAL observa con preocupación la situación”,
subrayó la entidad. “La demora en aprobar un nuevo techo para la deuda pública
estadounidense constituye una amenaza”, insistió.
La CEPAL, que días atrás planteó que la región seguiría creciendo al menos hasta
2012, sostuvo ahora que una crisis en Estados Unidos afectaría el valor de
activos, los tipos de cambio y la actividad económica. “Estados Unidos es el principal
socio económico de la región y su importancia es aún mayor para México y los países de
Centroamérica y el Caribe”.
Pero también hay riesgos sobre el sector financiero, debido a que la región es hoy
“el segundo tenedor de activos en dólares, detrás de China”, con reservas por $700,000
millones. De ellas, $335,000 millones corresponden a Brasil, seguido de México
($131,000 millones), Argentina ($51,000 millones), Pe($47,000 millones), Chile
($34,000 millones) y Venezuela ($28,000 millones)1. Un volumen importante de
esas remesas corresponde a capitales especulativos que podrían salir
bruscamente de la región ante una crisis en Estados Unidos.
A pesar de que se alcanzó el acuerdo que impidió que Estados Unidos cayera en
la suspensión de pagos, el mayor riesgo, a juicio de muchos analistas, es el
problema de la deuda a largo plazo. Según han apuntado varios analistas de Wall
Street, la rebaja de la calificación de máxima solvencia de Estados Unidos podría
hacer subir los tipos de los bonos del Tesoro entre seis y siete décimas de punto
porcentual, lo que añadiría unos 100.000 millones de dólares al año a los intereses
de la deuda estadounidense. Además, se dispararían los tipos de interés para los
consumidores estadounidenses, con el consiguiente efecto negativo sobre la
recuperación económica de la mayor economía del mundo y por consiguiente, de
la propia economía mundial.
1CEPAL, Santiago de Chile, 28 de Julio de 2011
27
Apenas hace dos años (agosto 2009), cuando aún no se hablaba como hoy de la
“crisis de la deuda” de Estados Unidos, Itsván Mészáros escribió:
Sin embargo, tan sólo los idiotas y los apologistas a ciegas pueden negar que la
práctica en curso del manejo de la deuda de los Estados Unidos está edificada
sobre piso muy movedizo. Se hará totalmente insostenible cuando el resto del
mundo (incluido el “Tercer Mundo” al que todavía se le extraen con éxito de una u
otra manera enormes transferencias cada año) ya no siga estando en posición de
producir los recursos que requiere la economía norteamericana para mantener su
existencia como el todavía hoy a menudo idealizado “motor” de la economía
mundial capitalista (Mészáros, 2009: 57)
4. Consideraciones finales
A manera de conclusiones, se pueden destacar las cuestiones siguientes:
I. El análisis de los impactos de la crisis económica mundial actual debe partir
del reconocimiento de que dicha crisis está profundamente vinculada con el
desarrollo de las contradicciones del modo de producción capitalista y que por
tanto, la solución definitiva de este grave problema no es posible en el marco de
este sistema. La crisis es un fenómeno endémico a la economía capitalista.
II. La crisis afectó seriamente el dinamismo que en los últimos cinco años
había caracterizado a la economía capitalista, especialmente en términos de
crecimiento del PIB, del comercio mundial y de los flujos de IED. Esta afectación
abarcó todas las regiones del mundo, aunque paradójicamente se manifestó con
mayor fuerza en las economías más desarrolladas. El comercio mundial en
particular, tuvo en el 2009 su mayor contracción desde la década de los 30 del
siglo pasado.
III. La recuperación de la economía mundial será un proceso largo y doloroso,
lleno de contradicciones. A pesar de los signos de recuperación de la economía
mundial en 2010, es necesario seguir con atención la evolución de la economía
europea y de Estados Unidos, especialmente en lo referido a la situación de la
28
deuda pública de esta última nación. Al parecer, no se puede ser muy optimista y
no se vislumbra una salida definitiva de la crisis en el corto plazo.
BIBLIOGRAFÍA
1. Arcanjo, J. y A.M. Ruiz (2001): “El Sistema Monetario Internacional:
propuesta de cambios”. Tesis en opción al Título de Licenciado en Contabilidad y
Finanzas, Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, Departamento de
Economía.
2. Caputo L., O. (2008): “La crisis inmobiliaria en Estados Unidos. La eventual
séptima crisis cíclica de la economía mundial”, Temas de Economía Mundial No.
14, Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM), La Habana.
3. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) (2010):
Estudio económico de América Latina y el Caribe, 2009-2010, Publicación de las
Naciones Unidas, Santiago de Chile, septiembre 2010.
4. Fanelli, J.M. (1998): “Teoría y política monetaria”. Curso de Maestría en Artes
Económicas. Material impreso. Universidad de La Habana, La Habana.
5. Krugman, P.R. y M. Obstfeld (1995): Economía Internacional Teoría y
Política, McGraw-Hill, (tercera edición)
6. Martínez, O. (2009): “La larga marcha de la crisis económica capitalista”,
Temas de Economía Mundial, Edición Especial, Centro de Investigaciones de la
Economía Mundial (CIEM), La Habana.
7. Marx, C. (1973): El Capital, Editorial Ciencias Sociales, La Habana
8. Mészáros, I. (2009): La crisis estructural del capital, Ministerio del Poder
Popular para la Comunicación y la Información (MINCI), disponible en
www.minci.gob.ve / publicaciones@minci.gob.ve
9. Ruiz C., A.M. (2009): “La crisis económica mundial y sus impactos: una visión
desde el marxismo”. Ponencia presentada en Evento Provincial sobre
Globalización y Problemas del Desarrollo, ANEC, Santa Clara, Villa Clara, Cuba
(Formato Digital)
29
10. Sachs J.D. y F. Larraín (1994): Macroeconomía en la economía global,
Prentice Hall Hispanoamericana
11. United Nations Conference on Trade and Development (UNCTAD) (2011):
World Investment Report 2011, United Nation, New York and Geneva
12. --------------------------------- (2010): World Investment Report 2010, United
Nation, New York and Geneva
13. World Trade Organization (2011): World Trade Report 2011. WTO
Publications, Suiza.
14. --------------------------------- (2010): World Trade Report 2010. WTO
Publications, Suiza
ANEXO
ACERCA DEL CONTENIDO DEL CONCEPTO DE CRISIS FINANCIERA
En el análisis las crisis financieras, es necesario precisar de alguna forma el
contenido del concepto, pues muchas veces este es utilizado para definir cualquier
desarreglo de carácter monetario, ndole un significado vago o atribuyéndole un
significado que no tiene. Cabe entonces preguntarse: ¿qué es una crisis
financiera?
Para responder a la misma, hay que abordar primero dos cuestiones de primer
orden: la liquidez y la confianza.
Una regla aceptada por los analistas financieros de las empresas es que para
tener una posición financiera líquida, los activos financieros de corto plazo deben
ser superiores a los pasivos de corto plazo. Sin embargo, esta regla de
administración financiera a nivel microeconómico no puede ser válida a nivel
macroeconómico, o sea, para la economía monetaria como un todo (Fanelli,
1998).
Como el activo financiero de un agente es el pasivo financiero de otro, a nivel de
toda la economía no puede darse el caso de que todos los agentes estén líquidos
30
al mismo tiempo, es decir, que todos tengan al mismo tiempo un exceso de sus
activos financieros por sobre sus pasivos exigibles en el corto plazo.
Esta característica de la economía monetaria es la que le asigna un papel central
al Gobierno y al sistema bancario en las economías modernas, en el sentido de
que el Gobierno y los bancos son los encargados de proveer liquidez al sistema y
por lo tanto son las instituciones que por lo general estarán ilíquidas, en el sentido
de que sus pasivos exigibles en el corto plazo tenderán a ser mayores que sus
activos financieros de corto plazo. En otras palabras, todo el mundo piensa que los
bancos son instituciones de gran liquidez, por cuanto son las instituciones que le
dan liquidez al sistema, cuando sucede todo lo contrario. Y entonces aparece la
cuestión de la confianza.
Cuando la confianza en los bancos y el Gobierno (Banco Central) es alta, nadie
piensa en exigir sus pasivos de corto plazo a estas instituciones. Los agentes se
comportan como si ellas fueran las instituciones más líquidas del sistema, cuando
de hecho no lo son.
¿Qué sucede si la confianza en los Bancos se deteriora? Entonces los agentes
querrán realizar al mismo tiempo sus pasivos de corto contra los bancos y se
producirá lo que se llama una corrida bancaria. Por supuesto que los bancos no
podrán responder a todas sus obligaciones si la corrida es lo suficientemente
grande, y entonces se produce una crisis bancaria. Esta crisis puede llevar al
colapso de la economía monetaria a menos que el Banco Central apoye a al
sistema bancario proveyéndole liquidez como prestamista de última instancia.
Sin embargo, ¿qué sucede si la crisis de confianza es tan grande que afecta al
Gobierno? Los agentes en estas condiciones podrán exigir realizar sus pasivos
contra el Banco Central, produciéndose la corrida contra éste. El resultado de esto
dependerá del régimen de tipo de cambio existente.
En un sistema de libre convertibilidad con tipo de cambio fijo, la crisis bancaria se
puede convertir en una crisis de Balanza de Pagos, pues la autoridad monetaria
está comprometida con la defensa del tipo de cambio, y tendrá que disponer de
sus reservas en activos externos, las cuales se pueden agotar rápidamente si no
es posible recuperar la confianza y detener la corrida. El deterioro en la confianza
31
se puede profundizar si los agentes tienen expectativas de devaluación, pues ante
la inminente rdida del valor de la moneda nacional, los agentes se apresurarán
aun mas a desprenderse de la misma, produciéndose una corrida masiva contra la
moneda extranjera, pues nadie espera a mañana, produciéndose un ataque
especulativo, momento este en que las reservas del Banco Central disminuyen
abruptamente.
En estas condiciones, ante la pérdida de sus reservas, el Gobierno no puede
continuar defendiendo el tipo de cambio y si medidas tales como devaluaciones
sucesivas, aumento de los tipos de interés o ambas combinadas no detienen la
salida de las reservas, entonces la economía pasará al régimen de tipo de cambio
flotante.
Si el régimen es de tipo de cambio flotante y el mercado de activos ajusta por
precios en lugar de hacerlo por cantidad, la depreciación de la moneda doméstica
podría llevar a la aceleración de la inflación hasta el extremo de desembocar en
una hiperinflación.
Es importante hacer notar, que partiendo de un régimen de tipo de cambio fijo, los
resultados descritos anteriormente se pueden combinar, pues una vez que llega el
ataque especulativo, en la práctica es muy difícil mantener a la economía en ese
régimen.
Si se mira el panorama del Sistema Monetario Internacional en el momento del
colapso del sistema de Bretton Woods, se observa algo muy similar a una crisis de
Balanza de Pagos a nivel internacional, lo que provocó el derrumbe del sistema
internacional de tipo de cambio fijo vigente hasta ese momento.
Concluyendo, el concepto de crisis financiera abarca dos momentos
fundamentales: cuando la crisis afecta solo al sistema de la banca privada interna,
lo cual se identifica con el concepto de crisis bancaria (Aquí la pérdida de
confianza se limita a este sistema); y cuando la crisis afecta también al Banco
Central, y por tanto se manifiesta como una crisis de Balanza de Pagos (La
pérdida de confianza se traslada al Gobierno).
Una cuestión en el caso de las crisis bancarias es si es posible evitarlas o no,
pues una vez que se desencadenan no existe otra opción para el Banco Central
32
que la de actuar como prestamista de última instancia, con la perspectiva de evitar
el derrumbe del sistema bancario que resulta s perjudicial para la economía
que la propia magnitud de los gastos en el rescate del sistema. El conocimiento de
esto lleva muchas veces a los bancos a adoptar posiciones de riesgo moral, ante
la seguridad de que van a ser ayudados a resolver las situaciones de crisis, lo cual
se corresponde exactamente con la posición asumida por la banca privada y otras
instituciones financieras en los momentos actuales. Este elemento explica además
la forma de actuar de los Gobiernos de los países capitalistas ante la crisis actual.
Es la respuesta del Estado Capitalista en defensa del sistema que se encuentra en
peligro, es decir que los Gobiernos capitalistas están asumiendo la principal
función para la que existen y que a veces se olvida: preservar el dominio de la
clase a la cual representan.
Fuente: Ruiz C., A.M. (2009): “La crisis económica mundial y sus impactos: una visión desde el marxismo”.
Ponencia presentada en Evento Provincial sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, ANEC, Santa
Clara, Villa Clara, Cuba (Formato Digital)
Datos de autor:
Nombres y apellidos: Antonio Marino Ruiz Cruz
Licenciado en Economía Política (1980)
Máster en Artes Económicas, Universidad de Carleton (1999)
Experiencia docente de 36 años (21 años en docencia universitaria)
Actualmente es Profesor Auxiliar del Departamento de Economía, Facultad deCiencias
Económicas en la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, SantaClara, Cuba.
Ha impartido docencia universitaria en pregrado y postgrado en las siguientes
disciplinas: Economía Política, Teoría Económica, Economía Internacional,
Microeconomía, Macroeconomía, Teorías del Desarrollo, Entorno Internacional de
Empresas, Metodología de la Investigación y otras. Tutor de numerosas tesis deculminación de
estudios de pregrado en especialidades económicas, así como deTesis de Maestría en la
especialidad de Administración de Negocios.

Hazle saber al autor que aprecias su trabajo

Estás en libertad de marcarlo con "Me gusta" o no

Compártelo con tu mundo

Escrito por:

Cita esta página
Ruiz Cruz Antonio Marino. (2011, agosto 11). La crisis económica mundial y su impacto desde una visión Marxista. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/la-crisis-economica-mundial-y-su-impacto-desde-una-vision-marxista/
Ruiz Cruz, Antonio Marino. "La crisis económica mundial y su impacto desde una visión Marxista". GestioPolis. 11 agosto 2011. Web. <http://www.gestiopolis.com/la-crisis-economica-mundial-y-su-impacto-desde-una-vision-marxista/>.
Ruiz Cruz, Antonio Marino. "La crisis económica mundial y su impacto desde una visión Marxista". GestioPolis. agosto 11, 2011. Consultado el 4 de Septiembre de 2015. http://www.gestiopolis.com/la-crisis-economica-mundial-y-su-impacto-desde-una-vision-marxista/.
Ruiz Cruz, Antonio Marino. La crisis económica mundial y su impacto desde una visión Marxista [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/la-crisis-economica-mundial-y-su-impacto-desde-una-vision-marxista/> [Citado el 4 de Septiembre de 2015].
Copiar
Imagen del encabezado cortesía de hirata_yasuyuki en Flickr