La contextualización de la axiología

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Introducción

La axiología es la ciencia que estudia los valores y estos poseen una connotación filosófica. En el artículo se exponen brevemente los antecedentes de la axiología y se presentan diversas interpretaciones del concepto valor, analizando estas desde la perspectiva de la filosofía marxista. Se destaca la respuesta dialéctico-materialista con respecto al valor, planteando que este es un fenómeno social, que posee significación en el contexto de la relación sujeto-objeto y que expresa las necesidades e intereses humanos. Es un fenómeno que sintetiza lo ideal y lo material y surge en el proceso de conversión recíproca entre estos.

Uno de los aspectos teóricos que suscita el debate entre filósofos, sociólogos, psicólogos y otros científicos es el problema de la naturaleza del valor. Alrededor del concepto valor se mueven muchas concepciones y enfoques, en dependencia de la filiación filosófica del pensador, su cultura, experiencias vitales y concepción científico particular.

La Axiología es la disciplina filosófica que estudia los valores y su evolución histórica muestra las huellas de la confrontación teórica entre escuelas y corrientes de pensamiento a menudo opuestas entre sí.

Desarrollo

Orígenes de la axiología

Aunque la Axiología surge en el siglo XIX, sus antecedentes se remontan muchos siglos atrás, en la filosofía platónica. La palabra Axiología es una palabra compuesta procedente del griego que quiere decir: Axio: valor y logos: razón, tratado, teoría. Axiología: Estudio de los valores.

En los Diálogos de Platón y en su obra “La república” encontramos los antecedentes de la comprensión de los valores. Para este célebre pensador, los valores se refieren a significaciones positivas (la idea del bien, la belleza y la utilidad).

La Axiología como disciplina se sistematizó en el siglo XIX. La mayoría de los estudiosos del tema coinciden en que fueron los filósofos alemanes R. Lotze, N. Hartman y E. Hartman quienes fundaron las bases teóricas de la comprensión de los valores.

¿Por qué aparece la Axiología precisamente en el siglo XIX y en Alemania?

El siglo XIX europeo se caracterizó por un desarrollo expansivo del capitalismo que coexistía con elementos de la sociedad feudal más predominantes en algunas regiones que en otras. Alemania era una de las sociedades donde el feudalismo marcaba con fuerza los destinos de la nación. Sobre todo en el campo y hacia el sur el régimen feudal frenaba el desarrollo de una industria más moderna y de un pensamiento mucho más avanzado.

La pujante clase burguesa pugnaba por imponer su dominio en el terreno de la ideología. La fundamentación filosófica del dominio de la burguesía devenía una necesidad insoslayable de su triunfo económico, político y cultural.

Así en las universidades alemanas, templos del saber de su tiempo, se gestaron los fundamentos teóricos de una disciplina que, desde su surgimiento hasta el presente, no deja de atraer a científicos y neófitos, que invita a la reflexión, a la discusión y a la solución de complejos problemas del conocimiento humano.

Diferentes interpretaciones del concepto valor

Si aceptamos que la problemática axiológica está estrechamente relacionada con la concepción del mundo y cada filosofía argumenta su propia concepción, estaremos de acuerdo en que las interpretaciones acerca de ¿Qué es el valor? varían de una filosofía a otra e incluso, de un pensador a otro dentro de una misma escuela filosófica.

Dentro de la enorme variedad de tendencias que estudian el valor podemos distinguir la concepción naturalista, la fenomenológica, la intuitivista, la utilitaria-pragmática, la emotivista y la marxista.

Algunas de estas vertientes se ven expresadas en la concepción del psicólogo norteamericano Maslow, cuando señala: ” Soy de la opinión de que estos valores son descubiertos (…) que son intrínsecos a la estructura misma de la naturaleza humana, que poseen una biológica y una genética, del mismo modo que son desarrollados por la cultura…”(1)

El autor minimiza la importancia del contexto social en la apropiación de los valores y concibe a los mismos como un producto de la naturaleza humana. Si analizamos a los valores como significaciones sociales positivas, su sentido de existencia y funcionalidad se deben esencialmente a las relaciones sociales, a la actividad humana. El proceso de asimilación de valores por el hombre es un proceso socialmente contextualizado, determinado por el grado de desarrollo alcanzado por los individuos y grupos sociales en la transformación de la naturaleza en general y de la propia naturaleza humana.

Para el también psicólogo norteamericano Rollo May el valor es…” un avance hacia una forma de conducta; objetivos, fines de la vida a los que nos dedicamos y hacia los cuales elegimos dirigirnos porque creemos que son los modos de vida más deseables”. (1)

May vincula los valores con las necesidades de elección, pero estas últimas están determinadas por el medio social que forma al hombre y del cual este es un producto. Analizar los valores sólo como objetivos y fines a los que nos dedicamos eleva el componente subjetivo del valor en detrimento de su condicionamiento objetivo. En realidad, los fines constituyen la concientización de las necesidades e intereses que representan el elemento que moviliza la actuación humana.

Otro autor, Antonio Pascual Acosta, define a los valores como “Ideales que actúan al modo de causas finales, esto es: son, por una parte, el motor que pone en marcha nuestra acción y, a la vez, la meta que queremos alcanzar una vez puestos los medios adecuados. Por lo tanto, los valores son finalidades y no medios, y por ello, estimables por sí mismos y no con vistas a alguna otra cosa.”(2)

Al conceptuar sólo el lado ideal de los valores (finalidades) se pierde de vista el componente práctico-material de los mismos, su obligatoriedad en virtud de las necesidades prácticas de los hombres. Las finalidades humanas son la expresión subjetiva de los vínculos objetivos del hombre con los objetos y fenómenos de la realidad.

Una concepción similar, en la cual se subraya aún más la comprensión subjetivista del valor es la del pensador Tomas Olagree. Refiriéndose a los valores señala que…”son ideas, imágenes, nociones… Ellos articulan lo que nosotros aspiramos ante el bien.”(3)

No es posible confundir al valor con la valoración sin hacer concesiones al pseudo-cientificismo. La valoración existe en forma de imágenes ideales en la conciencia humana, el valor es objetivo.

Para el pragmatismo la problemática se inserta en la concepción utilitaria de las cosas, fenómenos, objetos o procesos. De acuerdo con esta filosofía sólo lo que reporta utilidades puede considerarse valioso. Un ejemplo que ilustra dicha teoría es el siguiente:

Los valores pueden entenderse como elecciones estratégicas con respecto a lo que es adecuado para conseguir nuestros fines.

La filosofía positivista, fiel a su esencia pseudo-científica analiza la esfera de los valores…”como dependiente (de), subordinable (a) y diluible en la esfera de las leyes empíricas que caracterizan al mundo fáctico.”(4)

Al hacer depender los valores de “la esfera de las leyes empíricas” el positivismo niega el carácter filosófico de la axiología y reduce a los valores a manifestaciones o procesos concretos (mundo fáctico).

Con su aparente objetividad, el positivismo oculta la real naturaleza del valor, su existencia en relación con la actividad humana, con la subjetividad humana y con la relación sujeto-objeto de la cual es resultado.

Estas concepciones caen en el terreno del subjetivismo al analizar la categoría valor y expresan los intereses de una clase social interesada en conservar sus privilegios a toda costa y en llevar las riendas de los acontecimientos históricos. Es muy común en algunas de las posiciones analizadas, separar la problemática axiológico-valorativa del contexto social, de la cultura de los grupos sociales y de la concepción del mundo de los individuos. La separación de los conceptos axiológicos de dichos elementos es un grave error metodológico que puede conducir a ensombrecer la comprensión clara, científica del problema del valor.

Los valores universales existen por y a través de individuos concretos, de sistemas sociales concretos. Buscar la concreción del concepto valor exige partir de los condicionamientos socio-culturales que lo sustentan.

La naturaleza del valor es un problema filosófico

Aunque el estudio de los valores es interdisciplinario, (5) corresponde a la filosofía el papel rector en el examen de dicha categoría. La definición del valor parte del propio problema fundamental de la filosofía: la relación pensar-ser. Este problema comprende cuatro aspectos, a saber:(6)

Psicofisiológico: Relación entre el cuerpo y el espíritu que comprende la naturaleza de lo psíquico y de lo físico y que puede ser formulado a través de la pregunta: ¿¿Resulta la vida espiritual, la vida psíquica del hombre una manifestación de una sustancia suprasensible, no corpórea, inmaterial que forma parte de su cuerpo o es una manifestación de su cuerpo, una función de este?

  1. Ontológico: Referido a la pregunta: ¿Qué lugar ocupan los fenómenos espirituales en el mundo?
  2. Gnoseológico o epistemológico: Referido a la relación entre el conocimiento humano y la realidad objetiva y que se expresa en la pregunta: ¿Podemos alcanzar un conocimiento verdadero, fiel de la realidad o no?
  3. Praxiológico-valorativo: Dirigido a la actuación integral del hombre, a su conducta y que se manifiesta en la interrogante: ¿Qué debo hacer? O sea, ¿Cómo actuar en el mundo?

Surge así la posibilidad de formular principios, reglas, recomendaciones, dirigidas a la actuación humana, cuya forma más compleja es el acto racional-moral.

El hombre actúa motivado por sus necesidades e intereses, los cuales hacen que los fenómenos tengan una u otra significación para él, es decir, determinado valor.

Es así que la solución praxilógico-valorativa al problema filosófico fundamental: (6)

  • Posee su lenguaje específico: el lenguaje de los juicios valorativos, las normas y prescripciones.
  • Radica en que, no sólo debemos aceptar la existencia de la realidad objetiva y actuar consecuentemente en ella, sino actuar dignamente, realizando los valores humanos.

Los aspectos fundamentales del problema praxiológico-valorativo son los siguientes: (6)

  1. La cuestión de la relación entre la práctica histórico-social y la realidad objetiva.
  2. La correlación entre el sistema de valores funcionales y la estructura de la sociedad.
  3. El problema de la interrelación entre los valores materiales y espirituales.
  4. El problema de la interrelación individuo-sociedad.

A su vez, a través de este problema, se fundamenta el sistema de valores de la clase obrera, en correspondencia con su contenido humanista.

El problema praxiológico-valorativo se relaciona con los restantes problemas que se derivan del problema fundamental de la filosofía. La ontología o teoría del ser es la base de la axiología o doctrina de los valores. No podemos comprender los valores, sin saber qué lugar ocupan en el mundo el ser o el pensar; la interpretación de los valores puede tener un fundamento materialista o idealista. Al mismo tiempo, la axiología ofrece fundamentos valorativos a la ontología, el hombre elabora juicios críticos ante los fenómenos, establece jerarquía de valores que explican y fundamentan el lugar del hombre en el mundo, de los fenómenos materiales y espirituales en este.

La gnoseología y la axiología están estrechamente relacionadas, de la solución al problema de la relación entre el conocimiento y el mundo depende en gran medida la respuesta a la pregunta de si podemos o no conocer los valores humanos. En este sentido, la epistemología fundamenta la axiología y al mismo tiempo, los juicios de valor orientan la capacidad humana de conocer los fenómenos y objetos, en relación con sus necesidades e intereses.

La contraposición pensar-ser en la teoría de los valores o axiología es relativa, pues los valores existen precisamente en el límite de coincidencia entre lo espiritual y lo material.

Los valores están estrechamente ligados a la concepción del mundo del hombre, cuyo núcleo es la concepción filosófica. Por ello también los valores constituyen objeto de estudio para la filosofía.

La concepción del mundo o concepción acerca de la relación del hombre con el mundo, de su lugar y papel en este, es una cuestión eminentemente filosófica. Incluye recomendaciones y principios dirigidos a la actuación humana, a la orientación general del hombre en la realidad. Numerosas preguntas que encierra toda concepción del mundo (¿ Qué lugar ocupo y qué papel me corresponde jugar en el mundo?, ¿ Existe un mundo único o hay varios mundos?, ¿ Se puede hablar de leyes de la realidad o sólo se trata de necesidades de nuestra mente para ordenar el caos y la experiencia sensorial?, ¿ Es el hombre parte de la naturaleza o es un ser especial, diferente de todo lo que existe?, etc. ) son filosóficas al plantearse y resolver teóricamente la cuestión de la relación hombre-mundo, espíritu-materia.

De la solución a dichas interrogantes depende en gran medida la actividad práctico-concreta de los hombres. La concepción del mundo varía en el contexto de la actividad, así como varían las valoraciones y la manifestación de los valores humanos.

Toda concepción del mundo tiene un componente cognoscitivo, un componente valorativo (axiológico) y un componente conductual (praxiológico), referido a las acciones reales del sujeto, que existen en unidad dialéctica.

A partir de una respuesta materialista-dialéctica al problema fundamental de la filosofía y defendiendo los intereses de la clase obrera, dichos autores comprenden al valor como:

  • Un fenómeno social.
  • Una significación en el contexto de la relación sujeto-objeto que expresa las necesidades e intereses humanos.
  • Un fenómeno que sintetiza lo ideal y lo material, que surge en el proceso de conversión recíproca entre estos.
  • Un producto de la actividad (consciente) transformadora humana, y por tanto móvil, cambiante.
  • Un fenómeno que permea toda la relación hombre-mundo (no sólo la espiritualidad humana, sino los procesos objetivos, materiales, de cosificación de la cultura).
  • Un proceso contextulizado, cultural, a través del cual se expresa la identidad, la metacognición de los individuos y grupos sociales.
  • Como todo fenómeno humano, un proceso susceptible de ser modificado, concientizado y transformado de modo práctico por el hombre.

Conclusiones

La sociedad actual demanda una sólida comprensión de la naturaleza de los valores, toda vez que las disquisiciones teóricas se convierten por si mismas en orientadoras de la actuación social de los individuos y grupos humanos.

En este sentido, es oportuno insistir en la necesidad de la investigación consecuente y el estudio sistemático de la problemática de los valores, abarcando las perspectivas filosóficas, psicológicas, pedagógicas, filológicas y económicas de la cuestión.

En la Axiología Jurídica, se ve al Derecho como un Valor  mediante el cual es posible una Existencia Social, impregnada de Bienestar; y así mismo ese Orden Jurídico Positivo debe aspirar la materialización de los valores que son objeto de estudio de la Axiología.

El valor del derecho en las sociedades humanas está a la medida que permita y fomente: la justicia, el bien común y la seguridad jurídica

El Derecho, procura la concreción de valores, como la Justicia, el Bien Común y la Seguridad Jurídica; pero también es cierto, que este, no es un objeto de índole absolutamente puro, sino que constituye una Labor Humana de carácter esencialmente Normativo y que por tanto se encuentra en el campo de lo Jurídico.

Referencias bibliográficas

  1. González RF, Valdés CH. Actualidad y desarrollo. En: Psicología humanista. La Habana: Ciencias Sociales; 1994.
  2. Pascual AA. Valores tradicionales, nuevos valores y educación en España. Seminario Educación y Valores en España. Cádiz; 1991
  3. Olagree T. Valor y valoración. En: Enciclopedia de Bioética [CD ROM]. 1995.
  4. Fabelo CJ. La problemática axiológica en la filosofía latinoamericana. En: Colectivo de autores. Filosofía en América Latina. La Habana: Félix Varela; 1998.
  5. González RF. Los valores y su significación en el desarrollo de la persona. Rev. Temas. 1998; 15.
  6. Zorshantov VF, Grechanii VV. El hombre como objeto del conocimiento filosófico. La Habana: Pueblo y educación; 1985.
  7. Fabelo CJ. Práctica, conocimiento y valoración. La Habana: Ciencias Sociales; 1989.

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Nuriulu Blanco Sergio Omar. (2014, enero 14). La contextualización de la axiología. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/la-contextualizacion-de-la-axiologia/
Nuriulu Blanco, Sergio Omar. "La contextualización de la axiología". GestioPolis. 14 enero 2014. Web. <http://www.gestiopolis.com/la-contextualizacion-de-la-axiologia/>.
Nuriulu Blanco, Sergio Omar. "La contextualización de la axiología". GestioPolis. enero 14, 2014. Consultado el 3 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/la-contextualizacion-de-la-axiologia/.
Nuriulu Blanco, Sergio Omar. La contextualización de la axiología [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/la-contextualizacion-de-la-axiologia/> [Citado el 3 de Diciembre de 2016].
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