Integración de la cadena de suministro para mejorar la competitividad de Colombia

  • Economía
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La integración del estado con el sector empresarial debe crear un entorno favorable para el incremento de la rentabilidad y la generación de empleo facilitando el mejoramiento de la competitividad en un ambiente comercial global complejo. Esta es una forma de desarrollo. Dentro de este enfoque pueden adoptarse muchas estrategias como el estímulo al mejoramiento de la capacidad instalada, la creación de infraestructura que permita el flujo rápido de productos a través de las distintas cadenas de suministro y servicios, el desarrollo de sectores estratégicos que posean ventajas comparativas y competitivas naturales, pero sobre todo, un modelo generación de Talentos, de educación propio, competitivo y adecuado a nuestra cultura e idiosincrasia que permita pasar rápidamente de la teoría a la aplicación efectiva de los conceptos y prácticas modernas empresariales. Los modelos de educación importados ayudan en la parte técnica pero muy poco en la parte de administración del cambio, área crítica para los procesos de globalización y liberación.

Países como la India han implementado con éxito este tipo de enfoques basándose en tres pilares claves: (1) La creación de Talento competitivo a nivel global, (2) la modernización del aparato productivo enfocado a la infraestructura y (3) una fuerte inversión en el mejoramiento de la gestión de Cadenas de Suministro. Todo esto bajo un esquema gradual de desarrollo en donde solo se liberan sectores que generen reales ventajas económicas para la población mientras se desarrollan y fortalecen los sectores que tienen debilidades o desventajas. Estos son procesos de largo plazo y que deben estar sujetos a unas agendas rigurosas que no dependan de los caprichos de los gobiernos de turno.

En Colombia, es mucho lo que se habla de Competitividad, pero muy poco lo que realmente se entiende y hace al respecto. Se ha vuelto un concepto de moda, pero cuidado… es Intuitivo, ha sido “Revalorizado” por la globalización, es Multidimensional, Agresivo, especialmente porque se contrapone con la equidad o “cohesión social”, es a veces utilizado para pedir/imponer sacrificios/renuncias, y en la mayoría de las veces es Obsesivo. La Competitividad está asociada a la Productividad y ésta a la generación de prosperidad y calidad de vida para toda la población. Si esto no se da, es posible que estemos tomando la competitividad como una retórica peligrosa como lo menciona Paul Krugman en su artículo “La competitividad: una obsesión peligrosa” en donde explica como el afán por satisfacer de forma más eficiente las necesidades de los seres humanos elevando su nivel y la calidad de vida, está siendo sustituida por una “retórica de la competitividad” que en la práctica implica la apropiación de conocimientos, tecnologías y poder en pocos grupos que acaban desviando a su favor recursos (Financiación, subsidios, apoyos políticos, etc.), relegando los intereses generales. La competitividad es un concepto multifacético que no se limita a crecer en exportaciones a cualquier precio, tampoco a responder a presiones solamente de reducción de costos y salarios.

Recientes estudios de competitividad como los del Foro Económico Mundial 2011-2012 (www.weforum.org) sitúan a Colombia en el puesto 68 entre 139 por debajo de países como Chile (31), Panamá (49), México (58), Costa Rica (56), Uruguay (63), Perú (67),mientras que Estados Unidos se posiciona en el puesto 5. También el World Competitive Yearbook de 2010 del Banco Mundial (www.imd.org) nos sitúa en el puesto 45 entre 58, por debajo de Chile (28), Brazil (38) y Perú (41). El Informe Logistic Performance Index del World Bank de 2010 que analiza los aspectos de eficiencia en Aduanas, Infraestructura, cumplimiento en entregas internacionales, competitividad de la industria logística, seguimiento de mercancías y tiempos de respuesta al mercado, sitúa a Colombia en el puesto 72 entre 155 estando por encima países como Chile (48) Argentina (49), México (50), Panamá (51), Costa Rica (56), Perú (67), Honduras (70) y Ecuador (71).

Estos puestos son bastante bajos si queremos competir en el nuevo escenario mundial y en especial en el de Estados Unidos a donde todo el mundo quiere llegar. No podemos consolarnos diciendo que somos uno de los tres o cuatro países más competitivos de América Latina. Avanzar a puestos superiores significa adoptar nuevos paradigmas y cambios muy profundos en lo educativo, económico, tecnológico y político. No basta con participar en ruedas de negocios internacionales puntuales, ni traer a los mejores gurus del Marketing y la competitividad; Hay que pasar de la retórica a la aplicación efectiva en de los conocimientos en pro de la productividad.

Las empresas competitivas son las que generan una rentabilidad que les permite gran margen de maniobra financiera, operativa u organizacional para afrontar los continuos cambios que presenta el mundo comercial globalizado, sin tener que recurrir permanentemente a la ayuda del estado, el papá de los pollitos. Ser competitivo en el siglo XXI ya no es solo un aspecto de calidad y precio del producto o servicio, es cuestión de llegar a tiempo, cumplir las fechas de entrega, administrar los patrones de demanda, saber cómo y cuándo influenciar la demanda, flexibilizar los sistemas productivos para acomodarse a los cambios más rápido que los competidores, conocer los competidores, conocer los consumidores globales con diferentes culturas y patrones de consumo, trabajar como cadenas de suministro sincronizadas, disposición permanente al cambio, crear estructuras organizacionales flexibles con lideres en lugar de jefes, por mencionar solo los aspectos más importantes. Visualizar, Analizar y

Adaptarse rápidamente a los cambios en los mercados y de los aspectos macro económicos globales es la clave para ser competitivo en este siglo.

El primer paso hacia la verdadera competitividad es la generación de talentos en todas las disciplinas ; Talentos con habilidadades de transversalidad y con capacidad de pasar muy rápido de la teoría a la aplicación efectiva. Colombia tiene capacidad para generarlos, de hecho los tenemos, muchas veces desperdiciados. Es necesario utilizarlos para crear crear modelos propios que excluyan racionalmente prácticas y parámetros no aplicables a nuestra idiosincracia y cultura. La competitividad no puede llevarnos a perder la identidad que bien interpretada, puede ser incluso un diferenciador que impulse la innovación. Tenemos que decidir si queremos ser copiadores o innovadores, no solo en el ambito de productos y servicios sino tambien en modelos educativos que son fundamentales para la prosperidad.

Pero el problema no es solamente como lograr ser competitivos, sino cuando lo vamos a ser realmente. Un personaje literario dice: “Para permanecer en un sitio debes correr, pero si quieres avanzar debes correr el doble”. Toma sentido aplicar esta máxima a los negocios de hoy en donde la Globalización y las facilidades de comunicación han eliminado barreras geográficas y las organizaciones se deben enfrentar cada día más a una super competencia global. Desafortunadamente cada cuatro años tenemos un nuevo plan de desarrollo, con enfoques diferentes a veces contrarios a los que ya se están desarrollando y supeditados a criterios individuales y la visión económica puntual del gobierno de turno. Somos muy buenos improvisando, lo hemos demostrado en los recientes desastres por la ola invernal.

En los últimos años el término Administración de la Cadena de Suministro (Supply Chain Management; SCM, por sus siglas en inglés) se ha vuelto muy popular en la praxis empresarial y hoy es la práctica empresarial más reconocida como generadora de valor, riqueza, prosperidad y la que puede inclinar fuertemente la balanza de la competitividad de un sector, país o región, cuando es bien entendida y aplicada. Aunque ha sido utilizada en muchos sectores económicos, aun existe una confusión muy importante de entendimiento y conocimiento a cualquier nivel. Es común que la cadena de suministro se confunda con la logística. Aquí se define como: “El conjunto de empresas integradas por Proveedores, Fabricantes, Distribuidores y Vendedores (mayoristas o detallistas) que sincronizados eficientemente por medio de relaciones de colaboración, generan alto valor para todos a lo largo de toda la cadena hasta satisfacer plenamente los requerimientos del consumidor final”.

Desafortunadamente está práctica en Colombia, se ha seguido confundiendo con la Logística, hay demasiado afán de protagonismo por personas y empresas que “enseñan” los conceptos y que la han mitificado exageradamente involucrando una cantidad agobiante de elementos tecnológicos y metodologías complejas desviado la atención de lo verdaderamente esencial: La colaboración para la sincronización de un conjunto de flujos que permean todas las actividades y procesos de las empresas pertenecientes a las cadenas. La sincronización en la cadena de suministros es como en la carrera de relevos en donde los 4 atletas previa definición de una estrategia de conjunto, alinean velocidades y coordinan la entrega de la posta de la forma más perfecta, hasta lograr los mejores tiempos.

La sincronización de cadenas de Suministro implica que los empresarios ya no pueden ver su empresa como un ente autónomo que opera “su realidad particular”, sino que deben reconocer que las empresas se influyen mutuamente y que la competencia entre redes y la integración de los procesos clave con sus “socios” comerciales les permite formar un sistema mucho más grande, en donde sus proveedores y clientes ya no son solo parte de su entorno, sino parte de su sistema, conocido como Cadena de Suministro. Y en un ambiente globalizado, se presenta un alto nivel de interacciones entre el conjunto de empresas de la cadena de suministro, localizadas en distintos escenarios económicos que tiene un grado de influencia determinante y creciente. Esto permite pensar que en un país donde se carece de una delimitación de sus cadenas de suministro como sistemas, se puede presentar una tendencia hacia la inexistencia de relaciones sincronizadas, reguladas y confiables que podrían dar paso a la Complejidad Absoluta disminuyendo la productividad y por ende la competitividad.

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Acero Eslava Manuel. (2014, octubre 9). Integración de la cadena de suministro para mejorar la competitividad de Colombia. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/integracion-de-la-cadena-de-suministro-para-mejorar-la-competitividad-de-colombia/
Acero Eslava, Manuel. "Integración de la cadena de suministro para mejorar la competitividad de Colombia". GestioPolis. 9 octubre 2014. Web. <http://www.gestiopolis.com/integracion-de-la-cadena-de-suministro-para-mejorar-la-competitividad-de-colombia/>.
Acero Eslava, Manuel. "Integración de la cadena de suministro para mejorar la competitividad de Colombia". GestioPolis. octubre 9, 2014. Consultado el 2 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/integracion-de-la-cadena-de-suministro-para-mejorar-la-competitividad-de-colombia/.
Acero Eslava, Manuel. Integración de la cadena de suministro para mejorar la competitividad de Colombia [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/integracion-de-la-cadena-de-suministro-para-mejorar-la-competitividad-de-colombia/> [Citado el 2 de Diciembre de 2016].
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