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1. INTRODUCCIÓN
En este trabajo trataremos el primer aspecto: qué es lo que hace un
directivo de una empresa, tratando de enfatizar en forma particular en
la pequeña y mediana empresa; el directivo realiza una multiplicidad de
pequeñas tareas de forma continuada y en constante variación. Esto es lo
que dificulta cualquier intento de definir un modelo típico y universal
del trabajo directivo, ya que sus funciones son muy diversas. En general
los directivos pueden ser desde presidentes, gerentes, jefes de
departamentos o mandos intermedios. Es necesario establecer y saber
cuáles son las finalidades de cada función mencionada; pero todos hacen
las mismas cosas; lo que varía es el grado o intensidad de las mismas.
La dirección es fundamentalmente un problema humano. El proceso de
dirección es función del que dirige, de los miembros del grupo y de la
situación. La dirección no es un elemento propio del individuo, sino un
tipo de conducta que brota de las relaciones que mantiene con los otros
miembros del grupo. Es en definitiva, influir sobre el comportamiento de
otras personas para lograr los resultados que buscan una empresa o
cualquier otro tipo de organización.
La competitividad de un país descansa fundamentalmente en ocho factores:
1) el nivel de apertura de la economía,2) la capacidad de
financiamiento, 3) la existencia de trabajadores calificados, 4) la
acción del Estado, 5) la evolución tecnológica, 6) la infraestructura
física y social, 7) la calidad de las instituciones y 8) la forma de
gestión de las empresas. Este último factor puede ser el que equilibre o
desequilibre el sistema porque evalúa la capacidad de los directivos de
las empresas para responder a las oportunidades que se presentan de un
modo adecuado. La calidad de la dirección determinará la forma de
gestión, ya que aquella estará en proporción a cómo se provoca la acción
en una empresa.
La administración como un proceso de planeamiento, organización,
dirección y control, más bien se refiere a las actividades de la
organización como una totalidad y no como una función del administrador
del máximo nivel . La bibliografía corriente sobre este tema menciona
normalmente tres niveles de dirección: dirección general, dirección
intermedia y supervisión. En este trabajo solamente nos referimos al
primer nivel: definir las funciones de la dirección general o alta
dirección, sobre lo cual actualmente no existe acuerdo alguno de cuáles
son sus tareas y si en el caso de las pequeñas y medianas empresas puede
haber diferencias con las funciones directivas con la gran empresa.
Para los efectos de este estudio, definiremos al directivo (o
administrador o ejecutivo o gerente) como aquel individuo que ocupa el
cargo que se encuentra en la cúspide de la estructura de la empresa (
sea ésta una organización completa o una de sus unidades componentes) y
que es el responsable de maximizar los objetivos que se desea que
alcance la organización social que dirige. Dirección o ducción es un
proceso dinámico de actuación de una persona (dirigente) sobre otra u
otras (dirigidos o grupo humano) con objeto de guiar su comportamiento
hacia una meta u objetivos determinados, a través de su prioridad de
decisión que le confiere su posición de poder.
La mención de las palabras función, tarea, dimensión, características,
perspectivas, capacidad, destrezas, habilidades , competencias ,
responsabilidades , conocimientos, orientación, procesos , roles y
valores constituyen un verdadero crucigrama de palabras difícil de
resolver. El propósito de este trabajo es tratar estrictamente la
función directiva ,es decir , que es lo que hace un directivo y el resto
de los términos serán tratados en la medida que exista alguna
vinculación con el tema central que se trata.
Es necesario también aclarar que si se trata de una función, de una
capacidad o de una habilidad universales independientemente del grado de
desarrollo del país, de la tecnología imperante, de la cultura global,
de los sectores económicos predominantes, de la dimensión de la empresa
, de las características de los mercados o de los factores vinculados a
la personalidad. Un análisis somero nos indica que las palabras función,
capacidad y habilidad tienen un significado diferente para nuestro caso,
temas sobre los que volveremos más adelante.
En general, dirigir es lograr que el esfuerzo de una organización se
concentre en sus objetivos para lo cual es necesaria la presencia de una
función específica y la utilización de diversas técnicas para lograrlos.
El género humano ha progresado gracias a la función directiva en los
diversos tipos de organizaciones al descubrir que se logran mejores
resultados por la acción de los hombres en forma conjunta.
La tarea del directivo está más allá de los modelos mecánicos que se
enseñan en administración, su tarea se centra en la reformulación
continua de la empresa en tres niveles básicos: la comunidad de
negocios, la conducta de las personas y la acción de los agentes de
referencia. La comunidad de negocios está referida a como funciona la
organización, como son las relaciones de trabajo, cómo es el aprendizaje
organizacional, cómo funciona la cadena de suministros y como fluyen las
inversiones. La conducta de las personas esta referida a que se tenga en
cuenta: su visión, sus expectativas sobre la empresa y el sector. Los
agentes de referencia son aquellos grupos con los que se relacionan la
empresa, tales como grupos de empresas, los sectores que financian su
actividad de y todo grupo vinculado a su destino.
Lo que se discute en la actualidad es si es posible la formación de
directivos como se hace en otras profesiones., ha llegado el momento de
reconocer los programas de MBA por lo que son. Son programas de
formación especializada en las diversas áreas funcionales de los
negocios, no programas de formación gerencial sobre la práctica
directiva. Utilizar las aulas para el desarrollo de personas que ya
practican la dirección es una buena idea, pero pretender crear
directivos a partir de gente que no ha dirigido en su vida, es una
vergüenza.
Lo que realmente importa en la realidad es lo que los directivos hacen
para que sus empresas sean exitosas, este es el planteo del problema que
abordamos en este trabajo. Los ejes del mismo serán: 1) La acción
política como un proceso orientado a la búsqueda de resultados actuando
sobre las personas con el objetivo de dominar el entorno, 2) el trabajo
directivo implica descubrir el sentido de la transformación de la
empresa, 3) el directivo crea, mantiene y rediseña las organizaciones
para resolver las paradojas que se presentan en el proceso de dirección
y 4) el directivo actúa sobre lo imprevisto y desarrolla la capacidad
para improvisar. El rol esencial del directivo es encarar
inteligentemente el cambio.
2. La necesidad de directivos en la sociedad.
La sociedad demanda dirigentes capaces dotados de buen juicio, valor y
determinación. Los griegos creían que se podían sacar del regazo de los
dioses y para lo sociedad medieval se podía obtener esa gracia por la
oración., también creían que los dirigentes nacían, no se hacían, era un
don carismático o una dádiva celestial imposible de definir.
La verdadera dirigencia requiere fuerza humana, un individuo que no sólo
pueda advertir y aprovechar su don sino que también otros lo adviertan y
lo aprovechen para solucionar problemas, tomar decisiones, razonar y
ante todo hallar en ellos mismos los móviles que los impulsen a alcanzar
una mejor comprensión y un mayor conocimiento. "Nadie entre nosotros es
lo bastante grande para semejante vocación", expresó Albert. Camus al
referirse al directivo.
La especie humana a través del tiempo y desde su integración social
iniciada en el grupo familiar ha experimentado la fuerza dinámica de su
propia organización gestada única y exclusivamente a merced de la
aparición en su grupo de un hombre "clave" al que se le ha denominado de
diferentes maneras. Pero la organización social al hacerse más compleja,
hace sentir al hombre la imperiosa necesidad de compartir su existencia
con los demás hombres. El líder o el dirigente aparentemente natural,
evoluciona hacia un dirigente profesional que es más solicitado a medida
que progresa y se organiza en sociedad. En cada época se concibe un tipo
de dirigente determinado. Se observa que a medida que el hombre progresa
el dirigente es más producto del grupo que del individuo que encarna tal
rol. Los modelos del pasado sólo nos sirven a los fines de la crítica
histórica, sólo las concretas necesidades actuales nos pueden definir un
perfil real del directivo.
El género humano siempre se ve influido y actúa de acuerdo a la fuerza
de persuasión de un dirigente con resultantes beneficiosas o con el caos
y el desastre. Generalmente todos los hombres están formando parte de
uno de los tres grupos: 1) El primero se compone de hombres atrevidos
que son libres del lastre del buen juicio y de la conciencia, estos
están dispuestos a aceptar la responsabilidad, pero nadie con tino se
las dará. 2) El segundo grupo lo forman las grandes multitudes que
trabajan para satisfacer sus necesidades, estos hombres tienen
conciencia y juicio hasta un grado adecuado a sus pasiones, pero carecen
del valor y en consecuencia no están dispuestos a aceptar la
responsabilidad. 3) El tercer grupo está compuesto de hombres que tienen
conciencia y buen juicio. Además tienen el valor necesario y aceptan la
pena de la responsabilidad, este es el material humano del cual se hacen
los dirigentes. La pena de la responsabilidad es el trabajo duro,
pujante y continuo, es enfrentarse valerosamente con los hechos, tomar
decisiones, resistir los golpes y ante todo tener la honestidad de no
engañarse a si mismo.
En nuestro país enfrentamos el advenimiento de un dirigente más o menos
formal, en el cual prima una conciencia colectiva más que individual;
dicho advenimiento no nos exime de estar en una encrucijada en la cual
tenemos un déficit bastante apreciable de directivos. Todo aparece en
crisis, es la causa de la ausencia de dirigentes. El interrogante es: si
es posible concebir una existencia en continua crisis. La experiencia
más inmediata nos pone en contacto con una crisis generalizada que se
extiende a todos los niveles del país, en la que la dirigencia política,
gremial y empresaria se ha enquistado en el poder desde hace varias
décadas sin posibilidad de recambio.
El dirigente es la abstracción de una realidad social, que como todo
concepto no puede abarcarla en todo su sentido y en toda su dimensión.
La dirigencia está vinculada con el arte y la ciencia de dirigir grupos
sociales y a la administración de hombres y de recursos. La tarea
directiva es una función en la sociedad la que supone la existencia de
una comunidad organizada. En tal estructura es fundamental definir la
naturaleza de la dirigencia y de donde procede, el dirigente en
definitiva será quien la administrará.
El dirigente será la individualidad que tendrá la habilidad para
"arrastrar", “salvar”, "hacer milagros", etc. para su comunidad, o es
ella la que genera al dirigente. En este caso la calidad del dirigente
estará en proporción directa con la de su grupo social. Se trata del
dirigente que aún nos toca padecer porque la responsabilidad individual
de los miembros de la comunidad no está tan generalizada y existen
fuerzas que conspiran contra ella. Hay personas que eligen enloquecer
antes de hacerse cargo de sí mismas y controlar su vida, o se hunden en
el sufrimiento por el dividendo de la compasión. Es el tema del país:
hoy los trabajadores, los políticos y los empresarios se han puesto de
acuerdo para criticar sin aportar soluciones o su comportamiento
responde a la media del argentino : es soberbio, arrogante e
intolerante. Han olvidado que la única prueba de la vida es el
crecimiento., esto es imposible sin renuncia y sin dolor y sin
crecimiento tampoco hay transformación.
La existencia de una responsabilidad individual generalizada es lo que
engendra como producto social el dirigente como un rol que asegura el
funcionamiento armónico de la sociedad y de la que es su fiel intérprete
.
El genial Bernard Shaw, en su obra La profesión de la Señora Warren,
dice: "La gente siempre le echa la culpa a sus circunstancias por la que
ellos son. Yo no creo en las circunstancias. La gente que le va bien en
la vida es la gente que va en busca de las circunstancias que quieren y
si no las encuentran, se las hacen, se las fabrican".También supone una
alta vivencia de libertad interior que se traduce en un esfuerzo
permanente, armonía existencial, sintonía con la circunstancia que lo
rodea, contacto personal con lo trascenderle, superación de la
negatividad, funcionalidad con el mundo interior y exterior y capacidad
de recepción y de apertura hacia la realidad.
A los directivos de las empresas la sociedad se le atribuyen diferentes
papeles: es él que puede innovar, quién organiza y coordina la
producción, es el agente que crea riqueza, es administrador y el líder
de la empresa. En las pequeñas y medianas empresas participa en la
propiedad, es el agente que toma decisiones, es el que corre el riesgo
empresarial y determina el rumbo de la empresa. El directivo tiene un
papel activo que influye en su entorno con la innovación, con las nuevas
capacidades y con los recursos internos de cada empresa. Un caso
ilustrativo de lo que espera la sociedad de los directivos de las
empresas puede ser la encuesta realizada, de 400 casos, en la ciudad de
Córdoba en agosto de 2005 sobre la visión de la gente sobre los
empresarios, arrojó el siguiente resultado :
Sólo han hecho buenos negocios para ellos 63,3 %
Se han enriquecido a costa del resto de la sociedad 40,0 %
Se han enriquecido haciendo negocios con el Estado 33,8 %
Han contribuido a la corrupción 29,5 %
Han apoyado políticas económicas equivocadas 20,0 %
Han contribuido a la generación de empleo 14,5 %
NS/NC 13,3 %
Han impulsado la innovación (tecnologías y productos) 10,0 %
Han contribuido al crecimiento de la economía 8,5 %
Han contribuido a la generación de riqueza a la sociedad 4,5 %
3. La caracterización de la dirección de la dirección de empresas.
3.1 La caracterización de los directivos de empresas según los
diferentes enfoques.
Los diferentes enfoques sobre la dirección empresas ( también Management,
ejecutivos o gerentes) conforman un grupo heterogéneo de ideas y
dependerá a quienes dirigen sus mensajes los autores, los que pueden ser
empresarios, directivos, consultores, profesores, investigadores o
estudiantes de grado o de postgrado. Es necesario también hacer la
distinción entre empresa y negocio, por lo tanto la dirección de
empresas y dirección de negocio son conceptos diferentes por la
diferencia en el grado de complejidad y de dimensión, cualquiera sea el
criterio que se tenga en cuenta.
La evolución de la dirección de empresas está atada a la evolución de la
empresa occidental, en el comienzo de la revolución industrial el
capitalista tenía el dominio del mercado y alquilaba las máquinas y
contrataba el trabajo. Luego, el capitalista pasa a ser el propietario
de las máquinas y reúne a los trabajadores en un solo edificio, lo que
produce la distinción entre el capital, el trabajo y el empresario.
Entonces surge la necesidad de una dirección de empresas
profesionalizada, propio de las sociedades modernas que están formadas
en base a organizaciones. En la sociedad actual la dirección de
organizaciones es más un conjunto de valores que una ciencia y ellas son
el símbolo nuestra sociedad organizada, según la opinión de Charles
Handy : La administración, la cual he estudiado en muchas situaciones y
países, no es tanto una ciencia como un estilo de vida. Es cierto que
existen adminículos técnicos para la administración, pero éstos se
refieren al ordenamiento de números y materiales.
La ciencia de la dirección científica iniciada por Frederick Taylor es
hasta la actualidad un problema con final abierto que se inicia como un
problema técnico, como un problema económico, como un problema humano,
como un problema social y cómo problema estratégico. Este final es
abierto porque la evolución del concepto de empresa también lo es, en su
inicio sus polos son el capital y el trabajo , luego el capital y el
trabajo es mediado por la organización y la dirección y finalmente el
capital y el trabajo son mediados por la institucionalización , la
organización y la dirección, generando la complejidad de la empresa
actual.
La literatura sobre este tema, siguiendo al Dr. Oscar Johansen se puede
clasificar en seis grupos: 1) la literatura popular en administración de
autores que han tenido éxito en casos particulares, 2) los libros que
son una serie de relatos, de anécdotas o de fantasías, 3) las prácticas,
filosofías y formas de administrar de culturas muy diferentes a la de
sus lectores, 4) los autores que definen como debería administrarse
apelando a la imaginación y planteando cambios radicales y olvidarse de
las experiencias pasadas y 6) los enfoques que presentan contradicciones
entre sus afirmaciones sin proponer propuesta alguna. Estas afirmaciones
indican que no se puede encontrar en dirección de empresas un cuerpo de
ideas de carácter científico ni definiciones aceptadas por todo el mundo
acerca de la tarea directiva ni menos aún en que consiste en detalle la
tarea del directivo. Lo expresado anteriormente no parece que esta
disciplina pueda reunir las condiciones necesarias para considerar que
las ideas predominantes en administración en su conjunto sea considerada
como una ciencia en sentido tradicional, ya que 1) las teorías
normalmente no coinciden con los hechos empíricos, 2) las teorías
carecen de perfección interna y 3) el cuerpo teórico no modifica las
teorías precedentes sino que solamente se acumulan en un medio
contradictorio.
Albert Lauterbach y Bernardo Kliksberg afirmaron hace algunos años, como
resultado de sus investigaciones sobre las actitudes administrativas en
Sudamérica, que hace falta una teoría realista de la actividad gerencial
adaptada a sus especificidades que reemplace la teoría actual
exclusivamente económica de la firma. Lo cierto es que la pequeña y
mediana empresa está marginada del estudio de la administración y
sobresale el empirismo como base del desempeño directivo.
La tarea directiva puede analizarse desde perspectivas diferentes: 1)
como un recurso económico o un factor de producción;2) como parte de una
clase social con acceso limitado; 3) como un sistema interno de
autoridad; 4) como una autoridad que elabora normas para sus dirigidos;
5) como una actividad política ; 6) como una actividad técnica; 7) como
un solucionador de las paradojas de la organización y 8) desde un
enfoque existencial.
Las diferentes corrientes sobre la dirección en empresas se pueden
clasificar en siete grupos: 1) la dirección como arte y función social,
2) la dirección como conducción de personas, 3) la dirección como un
proceso político ,4) la dirección como proceso sujeto a la contingencia
, 5) el enfoque histórico , 6) la dirección de empresas basada en el
conocimiento y 7) la dirección de empresa como generadora de valor.
3.1.1 La dirección como arte y función social.
En la dirección como arte y función social se pueden mencionar dos
autores representativos: Joseph W Mcguirre y James Brian Quinn. En 1983
Joseph W. Mcguire plantea cuáles han sido los factores que afectaron a
la teoría de la administración y que en la actualidad no han perdido
vigencia en su esencia, pero que pueden ser actualizados. Los cínicos
académicos han vendido panaceas teóricas carentes de toda base
doctrinaria o experimental y que los directivos sólo poseen ideas que
son creídas por el administrador y el administrado. La prueba está en
que cuando un directivo cambia de empresa es muy poco lo que lleva
consigo, salvo algunos conceptos que son discutibles y algún fragmento
ideológico. El hecho es que la población mundial sufre hambre y
necesidades debido a que la mayoría de los recursos existentes están mal
administrados porque ni los administradores y ni los administrados saben
como hacerlo ni se preocupan como saberlo. Esto demuestra el
estancamiento de la administración como disciplina científica. En la
actualidad C.K Phahalad y Stuart L Hart hacen un planteo similar.
El pensamiento de Joseph W. McGuire podría actualizarse mencionando los
siguientes factores que afectan a la administración como disciplina
científica: 1) la evolución hacia los especialistas en administración,
2) la sobrevaloración de la forma por sobre el contenido, 3) la relación
con la economía y 4) la relación entre las teorías normativas y las
teorías afirmativas. La evolución de la administración hacia los
especialistas en administración egresados y formados por profesores de
la especialidad se produce después de 1950. En la etapa anterior las
principales ideas y teorías de la administración fueron desarrolladas
por personas que provenían de otras disciplinas. En la etapa de los
especialistas aparecen los teóricos que se formaron específicamente en
la disciplina pero que no poseen la capacidad para teorizar ni pueden
coordinar e integrar las diferentes teorías y ellas se nutren de las
ciencias sociales y psicológicas a las que no son afines. La
sobrevaloración de la forma por sobre los contenidos está expresado por
un cientificismo superficial enfatizando en la metodología de la
investigación y descuidando la sustancia teórica o la utilidad real de
la administración. La prueba está a la vista en los formatos y en las
exigencias para presentar los proyectos de investigación para las tesis
doctorales o cualquier programa para investigadores tales como los de
los incentivos para docentes universitarios. En cambio no se tiene en
cuenta cómo mejorar el contenido de la teoría de la administración o a
los directivos de las empresas. La relación entre la administración y la
economía cambia con el abandono de las ideas económicas como el único
criterio para validar la teoría de la administración y se orienta a
tener en cuenta también a las ciencias del comportamiento. Ninguno de
los extremos el más indicado para comprender el funcionamiento de una
organización que procesa recursos de diversas naturalezas y la función
de la dirección es lograr los objetivos. Esto no quiere decir que se ha
descuidado la atención al rendimiento económico de la empresa y sigue
siendo uno de los centros de la acción gerencial. La búsqueda del
rendimiento económico no es el objetivo fundamental de ninguna
organización, cualquiera sean sus objetivos porque sería como afirmar la
prioridad absoluta del inversor frente a otros agentes de referencia
como el cliente, los proveedores, la comunidad y otros agentes. La
economía proveía a la administración un importante bagaje: un objetivo y
una tarea gerencial básica. A la teoría de la administración sólo le
restaba, pues, la tarea de explicar cómo debían hacer los gerentes para
lograr la maximización de ingresos y la minimización de costos. Esta
afirmación en la actualidad, no sólo es un enfoque parcial, sino es
totalmente errónea desde el enfoque estratégico de la administración y
además implica un desconocimiento del trabajo directivo. Por otra parte,
la administración no es necesariamente compatible con la economía porque
el objetivo de cada disciplina es diferente: la administración se ocupa
esencialmente de que los recursos sean manejados con criterios de
eficiencia y de eficacia organizando y administrando el comportamiento
humano en las organizaciones para generar y distribuir equitativamente
la riqueza. Por otra parte, en la evolución de la teoría de la
administración se pasa de la problemática de la empresa a la
problemática de las organizaciones en general, incluidas las de sin
fines de lucro, las que se diferencian entre sí por sus objetivos. Los
modelos simplistas de la economía han sido reemplazados por el
reconocimiento de la complejidad como resultado de reconocer que la
organización es un sistema complejo incluido en otro más complejo que es
su entorno y en dónde la conducta humana no es totalmente predecible. El
ámbito de crecimiento más rápido de la matemática moderna es la teoría
de la complejidad. Demuestra, con rigor, y prueba matemáticamente que
los sistemas complejos no permiten la predicción. La deuda pendiente es
que la teoría de la administración no se pone de acuerdo sobre lo que
hacen los directivos ni sobre lo que deberían hacer, ni sobre cómo
podrían hacerlo.
Las diferencias entre la visión de la economía y de la administración
son importantes , la primera se preocupa por el manejo de los recursos y
el énfasis por el capital y de la mano de obra y la segunda trasciende
los recursos , se preocupa por la creación de valor, el uso racional de
los recursos y para lo cual altera la conducta humana hacia la
eficiencia y la eficacia. La teoría económica no es suficiente porque se
sustenta en el sistema de precios y los mercados como instrumentos. En
los sistemas económicos se supone la actuación libre de los agentes, la
propiedad de los bienes y de los factores y la competencia; el
empresario carece de un rol claro, la empresa debe adaptarse al sector y
se margina de las variables cuyo comportamiento es difícil de predecir.
La instrumentación matemática no es suficiente para el análisis
empresario. Los modelos económicos tratan el equilibrio estacionario. La
función empresarial es un elemento clave para comprender los
desequilibrios económicos y comprender el cambio económico. No se
reconocen los procesos evolutivos y que la innovación explica los ciclos
económicos. El empresario según la economía posee una información
perfecta de la función de producción, es un sujeto racional y también lo
son los demás agentes económicos. El empresario aplica mecánicamente las
técnicas de decisión.
La relación entre las teorías normativas y las teorías afirmativas
dependerá de quienes son los interesados en la teoría de la
administración: los empresarios, los directivos de las empresas, los
directivos de diferente tipo de organizaciones, los profesores de
administración, los investigadores, los consultores y los estudiantes de
administración. Las teorías normativas son las recetas para actuar, es
decir, se refieren a cómo debe actuar un directivo para lograr unos
resultados cuyo origen es la experiencia exitosa en empresas algunas
veces exitosas como el caso de Iacoca en Crysler, la teoría X, la teoría
Y y la teoría Z. y la obra de Peter Drucker. Las teorías afirmativas
describen la conducta directiva como resultado de un análisis previo a
los fines de predecir la actuación directiva tal como lo postula Henry
Fayol: planear, organizar, dirigir y controlar. Las primeras son las
preferidas por los directivos de las empresas y otras organizaciones y
las segundas son de interés para el resto de los interesados ya
mencionados. La línea divisoria entre los enfoques algunas veces no está
clara, los seminarios , los cursos y las publicaciones difundidos en el
país están marcadamente orientados por el primer enfoque, que no sólo se
dirigen a los directivos sino también a los otros actores de la
administración, incluso los autores argentinos se nutren de ellos en
desmedro de las teorías afirmativas.
Robert E Quinn y otros tratan de conciliar la flexibilidad y el control
y las visiones interna y externa formulando en el esquema de los ocho
roles: 1) productor, 2) director, 3) coordinador, 4) monitor, 5)
facilitador, 6)mentor, 7) innovador y 8) broker ( negociador).
3.1.2 La dirección como conducción de personas.
En la dirección como conducción de personas mencionaremos a dos
representantes importantes: Peter Drucker y Mario Bunge. El pensamiento
de Peter Drucker sobre la dirección o el Management se puede resumir en
lo que el autor lo denomina como un conjunto de principios esenciales:
1) el Management se refiere al hombre, 2) se encuentra inserto en una
cultura, 3) la empresa debe comprometerse con objetivos comunes y
valores compartidos,4) debe ser capaz de desarrollar la empresa y a cada
uno de sus miembros, 5) cada empresa se compone de gente diferente, 6)
los resultados no son, por sí mismos, una medida adecuada de la eficacia
y 7) los resultados son para el exterior de la empresa. Joan Magretta
publica una entrevista de T. Goerge Harris a Peter Drucker a la edad de
83 años quien hace una síntesis de la tarea directiva. Los empleados son
un recurso no un costo, hay que aprender a administrar en situaciones en
las que no se tiene autoridad de mando, en las que no se controla ni se
es controlado. El modelo tradicional de dirección no tiene significado
si no se tiene en cuenta la complejidad del trabajo, la información que
usa y que genera, así como los distintos tipos de relaciones necesarias
para llevarlo a cabo. El punto es que los directivos aún hablan de la
gente que se reporta con ellos, pero este término debe eliminarse del
vocabulario de la administración, la información reemplaza la autoridad.
Todos debemos asumir la responsabilidad de conocernos a nosotros mismos
para encontrar empleos adecuados a medida que nos desarrollemos y la
familia se convierte en un factor importante en sus valores y
elecciones. Ser una persona con estudios ya no es lo adecuado, ni
siquiera estudios de administración. Es fácil caer en la trampa porque
los títulos son maniqueísmo puro: o se tienen o no se tienen. Cuando una
organización se replantea a sí misma en torno a la información, casi
todas las capas del control se tornan redundantes. Los emprendedores son
monomaníacos, los gerentes son sintéticos, reúnen recursos y tienen esa
capacidad de “oler” oportunidades y tiempos y hoy la percepción es más
importante que el análisis. Ya no es posible dirigir una fuerza de
trabajo; se dirigen personas. La organización debe ser llevada de un
flujo de cosas al flujo de información; ahora que el conocimiento ocupa
el lugar del capital como fuerza directriz en las organizaciones de todo
el mundo. En el poscapitalismo el poder se obtiene al transmitir
información para hacerla productiva, no para esconderla. Para construir
organizaciones capaces debemos reemplazar el poder con la
responsabilidad.
La administración es una disciplina sociotécnica porque su finalidad
última es controlar el comportamiento de la gente. Lo que caracteriza a
las disciplinas sociotécnicas es que se ocupan de sistemas sociales y,
por lo tanto, de las propiedades que emergen o se sumergen con ellos.
Las organizaciones son sistemas sociotécnicos porque son entes
artificiales creados por el hombre, el directivo trata de crear,
mantener y rediseñar organizaciones con la ayuda de diferentes
disciplinas científicas con la finalidad de administrar y controlar el
comportamiento de las personas. Las disciplinas sociotécnicos se ocupan
de los sistemas sociales y de sus propiedades.
El dirigente de empresas maneja gente y no cosas. La empresa puede
modelarse como un sistema social que transforma insumos. En el caso de
los sistemas económicos, los mecanismos que los hacen marchar son el
trabajo y la administración. El tipo de trabajo cambia con el tipo de
negocio, por lo tanto es difícil afirmar que exista un modelo de
administración común a diversas actividades; pero no se puede negar que
la administración es lo suficientemente general para que se pueda
aplicar a cualquier tipo de trabajo. Las organizaciones formales son
necesarias para lograr metas que sólo pueden lograrse colectivamente y
en forma coordinada. Pero cómo se explica que dos empresas que actúan en
el mismo mercado, con productos similares y que se utilizan recursos
también similares logran resultados diferentes. En los resultados
finales, el éxito o el fracaso, se puede explicar por la conducta de los
miembros de la organización, en especial la de sus directivos; los que
necesariamente no siempre aplican los criterios de la disciplina de la
administración, sino sus habilidades personales como resultado de los
diferentes aprendizajes en diferentes organizaciones.
3.1.3 La dirección como un proceso político.
En la dirección como un proceso político mencionaremos a Henry Mintzberg,
I.C. Macmillan, Tugrul Atamer y Rolland Calori y Pascual Montañes Duato.
Henry Mintzberg afirma que la política de gestión ha sido durante mucho
tiempo la oveja negra de la escuela empresarial y se centraba su
atención en la enseñanza de casos concretos. La tradición de los
principios ( o de las teorías) con sus elevadas abstracciones han
perdido contacto con la realidad. El progreso de la ciencia de la
administración está dependiendo de nuestra comprensión del proceso de la
tarea del gerente. Una revisión de la literatura indica que su
comprensión es muy superficial .Los directivos no planean, no organizan,
no coordinan ni controlan. ¿Qué es lo hacen los directivos en realidad?
Aunque se ha publicado una inmensa cantidad de material sobre el puesto
directivo seguimos sabiendo muy poco al respecto. La literatura se
preocupa más por especulaciones generales sobre las funciones de los
ejecutivos que por la descripción de lo que de hecho hacen. La
descripción del comportamiento laboral directivo sigue un nivel
infinitamente primitivo. El autor propone un modelo de siete roles que
no se vincula con el modelo tradicional. Los gerentes no son
trabajadores reflexivos y regulares informados por sistemas maestros de
información masivos, científicos o profesionales.
El enfoque de I.C Macmillan sostiene que las actividades de los
individuos y de los grupos de éstos que se vinculan con una empresa son
intrínsicamente políticas. La política es el proceso que se desarrolla
cuando uno o más actores tratan de estructurar una situación de manera
conveniente al logro de sus objetivos individuales. Un actor es tanto un
individuo como un grupo o una organización e incluso una nación. La
empresa es un sistema político en el cual participan individuos, grupos
u organizaciones que lo hacen porque a cambio de sus contribuciones
hallarán los estímulos necesarios para alcanzar sus propias metas. La
supervivencia de la empresa está dependiendo de las contribuciones de
sus miembros, creando una dependencia mutua. El directivo tiene dos
caminos: el manejo y la coalición; el primero es el despliegue de la
capacidad política, del poder e la influencia para lograr sus propósitos
y por el segundo trata de estructurar la situación con otros actores
para que sea favorable para el grupo.; y también se pueden utilizar los
dos caminos a la vez. Las coaliciones se pueden hacer tanto con agentes
internos como externos, lo importante es transformar constantemente las
contribuciones en retribuciones.
Tugrul Atamer y Roland Calori plantean dos ejes:
planificación-adaptación y centralización-descentralización y la zona
central de conciliación entre los cuatro diferentes estilos que surgen:
1) el management sincrónico, entre la descentralización y la adaptación;
2) el management emprendedor adaptativo, entre la adaptación y la
centralización, 3) el management burocrático, entre la centralización y
la planificación y 4) el management negoplanificador, entre la
planificación y la descentralización.
Pascual Montañés Duato hace referencia a la dirección estratégica desde
el sentido común, que la inteligencia ha de ser creativa, impulsora y
generadora. La perspectiva de la política es una manifestación del poder
dentro de las organizaciones y la inteligencia política otorga el
sentido al arte de dirigir y ejercer la dirección. La inteligencia
política sirve para alcanzar el poder que sirve para crear, en especial
el poder de crear y recrear organizaciones. El trabajo directivo es una
actividad de naturaleza política y la inteligencia política proporciona
la visión y la política el poder de llevarla a cabo.
La hipótesis que podría guiar este análisis es sencilla: la empresa
moderna, a lo largo de su evolución, tiende a definirse, cada vez más
directamente, como un sistema político de gestión de la racionalidad
técnica y económica. Tales enfoques han evolucionado según diferentes
etapas: 1) la dirección racional o el enfoque estático de los clásicos,
2) el enfoque cualitativo o dinámico , 3) el enfoque de la política,
4)el enfoque de la estrategia 5) el enfoque de las cuatro dimensiones
que será expuesto en un apartado más adelante.
3.1.4 La dirección como un proceso sujeto a la contingencia.
La dirección como un proceso sujeto a la contingencia tiene los
representantes más notables en W. Grahan Astley y Andrew H.Van de Ven .
Desde la visión de la organización se pueden deducir cuatro estilos de
dirección : 1) en el modelo de la selección natural el rol del directivo
es totalmente inactivo, 2) en el modelo del sistema estructural o
clásico el rol del directivo es reactivo, 3) en el modelo de la elección
estratégica el rol del directivo es proactivo y 4) en el modelo de la
acción colectiva el rol del directivo es interactivo.
En los comienzos se establecía una diferencia entre administración,
management y organización. La administración es la función de la empresa
referida a la determinación de la política empresarial, a la
coordinación de las finanzas, de la producción y de la distribución, a
la fijación de la extensión de la organización y el control último del
ejecutivo. El management propiamente dicho es la función de la empresa
encargada de la ejecución de la política, dentro de los límites fijados
por la administración y la utilización de la organización para los fines
particulares que se le especifican. La organización es el proceso de
combinar el trabajo de los individuos o de los grupos deben realizar,
con las facultades necesarias para su ejecución, de forma que las tareas
que así se forman proporcionen los mejores canales para la aplicación
eficiente, sistemática, positiva y coordinada del esfuerzo existente. La
administración establece una dirección efectiva estableciendo objetivos;
el management provee una ejecución efectiva y lucha por lograr los
objetivos y la organización es la maquinaria para lograrlos. Los tres
aspectos antes citados, combinados, en realidad dan origen al concepto
actual de dirección empresaria. Es similar a la idea que afirma que el
sistema de dirección está formado por tres subsistemas: el subsistema
político, el subsistema de gobierno y el subsistema gerencial o también
se puede describir formado por el sistema político y el sistema de
dirección. En este contexto es necesario señalar la distinción entre la
ciencia de la dirección de empresas y las numerosas ciencias que sirven
a la dirección de empresas.
El concepto de dirección empresaria contiene dos aspectos totalmente
diferentes: la dirección de las personas y la dirección de los aspectos
no humanos y la relación entre ellas. Para la dirección de las personas
son necesarias ciertas facultades humanas que actúan en forma combinadas
que están dentro del campo del arte y que depende de la personalidad,
pero que no tiene en realidad una base científica. La dirección de cosas
o de recursos materiales si puede tener una base científica que permite
aplicar métodos y técnicas apropiadas tales como: los métodos
directivos, los métodos de los formadores, los métodos operacionales,
los métodos de los organizadores y los instrumentos técnicos. El aspecto
clave es cómo la relación entre la dirección de las personas y de los
aspectos no humanos para lograr una dirección, regulación y coordinación
es posible; sin dejar de recordar que la dirección de las personas es lo
esencial en la dirección empresaria, ya que sólo a través de ellas se
logran los resultados esperados. La dirección de las personas que es
campo del arte pero no quiere decir que no se fundamente en
conocimientos científicos, de lo que se desprende que parcialmente se
fundamenta en una base científica y parcialmente en una base no
científica. El ejercicio del arte de la tarea directiva no puede estar
limitado por los aspectos científicos porque se trata de la aplicación
humana de una ciencia. De forma similar, no todas las personas que saben
que la planificación de una forma determinada de producción producirá
unos resultados productivos determinados, y que el cálculo de los costes
llevado de una cierta manera revelará unos hechos determinados, son
managers. Ceteris paribus, cuanto mayor sea el conocimiento de estos
hechos, mejor será el manager, pero el conocimiento no es la única
cualificación .
La capacidad humana del directivo implica también aplicar los
conocimientos científicos a casos únicos y particulares. En la realidad
humana que vive un directivo siempre es un proceso hacia delante,
siempre hay dominios fuera del alcance de la ciencia porque la conducta
humana es impredecible y los aspectos no humanos pueden estar sujetos a
los principios científicos siempre que las personas aceptan estar
sujetos a ellos. Las ideas que han dominado desde los albores de la
revolución industrial han conformado un erróneo culto a la eficiencia
basada en principios científicos, pero la tarea directiva se orienta al
logro de objetivos; no abarca sólo a la eficiencia sino también a la
eficacia. El tema de la dirección ha dejado como prioridad a los
problemas de ingeniería, de investigación y desarrollo y de la creación
de una máquina organizativa para orientarse fundamentalmente al problema
humano como palanca para mover y dar vida a los problemas técnicos.
En el marco histórico de las ideas acerca de la dirección de empresas
pueden mencionarse los siguientes : el diseño y el uso de la
organización, la determinación de la política empresarial, la
coordinación y organización de las actividades que se realizan en una
empresa, la dirección y la regulación de las actividades de las
actividades humanas y el control de las actividades realizadas para la
satisfacción de las necesidades de una comunidad. Para que una comunidad
avance tanto espiritual como materialmente debe disminuir
progresivamente la subordinación de sus facultades espirituales con
respecto al rutinario trabajo industrial. En la empresa, el elemento
humano no está sujeto ni al cálculo ni a la medición.
3.1.5 El enfoque histórico.
Alain Chauvet hace un enfoque histórico para definir tres modelos de
dirección estableciendo dos ejes: 1) sistema cerrado y sistema abierto y
2) sistema racional y sistema social teniendo en cuenta los diversos
métodos y técnicas de dirección que se pueden utilizar. La dirección
tradicional se encuentra entre el sistema racional y el sistema cerrado
que prosperó entre 1900 a 1930. La dirección por las relaciones humanas
se encuentra entre el sistema cerrado y el sistema social que prosperó
entre 1930 a 1960 .La dirección moderna entre 1960 a 1980 entre dos
estilos: la dirección planificadora, se encuentra entre el sistema
racional y el sistema abierto y la dirección participativa se encuentra
entre el sistema abierto y el sistema social, entre 1980 y 1990.
3.1.6 La dirección de empresas basada en el conocimiento
La dirección de empresas basada en el conocimiento es posible dentro del
ámbito de la economía basada en el conocimiento que ha provocado un
cambio paradojal, especialmente sobre la forma de hacer los negocios: el
costo y tiempo de distribución de muchos productos han disminuido
notablemente, en el caso de algunos tienden a cero. Los productos son a
la vez, mejores y más baratos y el crecimiento de las empresas se basa
en recursos o activos intangibles.
El potencial de una empresa puede aumentar y agregar valor a causa del
factor conocimiento y que depende de dos aspectos importantes:1) el
nivel de servicios que la empresa provee y de la intensidad de los
conocimientos y 2) el grado con el cual la empresa usa el conocimiento
para producir productos o servicios.
Un problema a tener en cuenta es que, no obstante que estamos en la era
del conocimiento, los directivos que actualmente ocupan su función
provienen de la era industrial o de la era posindustrial ; en
consecuencia desarrollan su tarea de acuerdo a su origen. La exigencia
de la era del conocimiento es totalmente diferente a la exigencia de las
eras anteriores. La creación y la innovación son algunos de los ejes del
nuevo concepto de dirección, en cambio la optimización es el eje del
viejo concepto de la era industrial.
Mary Parker Follet afirmó que dirigir es obtener resultados a través de
las personas. Una forma de actualizar éste concepto de dirigir es :
obtener resultados a través de los conocimientos de las personas y
promoviendo el perfeccionamiento de los miembros de una organización
para poder generar más riqueza.
La dirección tiene dos dimensiones: una exterior o estratégica y otra
interior u operativa, la primera ha sido ampliamente desarrollada con
alguna exageración en la literatura y la segunda en cambio aparece como
la cenicienta, no obstante el reconocimiento de su importancia. Desde el
punto de vista estratégico el conocimiento es lo que crea una dirección
a la empresa en la medida que agregue más valor y crea una ventaja
competitiva. Existe una vinculación entre la estrategia de negocio y el
uso y desarrollo del conocimiento dentro de una organización en su
funcionamiento operativo.
La capacidad de una organización para reaccionar en forma conjunta
dependerá de un comprensión colectiva que proporciona un "sentido" a la
organización, este “sentido” se transferirá a sus miembros . Esta
capacidad , antes ya mencionada, estará de algún modo vinculada al nivel
de motivación de la gente; una de las claves es cómo la dirección
promueve la incorporación, la construcción y el intercambio de
conocimientos.
Andrew Carnegie hace muchísimo tiempo afirmó: Lo que es irremplazable en
una organización
es el conocimiento y la habilidad de su gente. La productividad de ese
capital depende de cómo efectivamente la gente comparte sus capacidades
con aquellos que las pueden utilizar.
El conocimiento desde el punto de vista operativo es importante por
varias razones; los datos, la información y el conocimiento circulan en
la organización. La conexión de las personas se hace a través de los
sistemas para distribuir y transferir los procesos de datos, los
procesos de aprendizaje y los procesos de creación. Estas son una de las
tareas clave de la dirección basada en el conocimiento.
La tecnología de algún modo contribuye a un cambio drástico en la
concepción de la dirección y del diseño de la estructura organizacional;
dependerá de cómo se la conciba para que el conocimiento no esté oculto
y pueda contribuir a elevar la productividad. También es importante de
cómo se retiene y se motiva a las personas para que el conocimiento que
posean no sólo se despliegue en función de los resultados de la empresa
sino que también no migren a otra organización.
La selección de la cantidad y el tipo de datos es una elección clave de
la dirección basada en el conocimiento; la captación de los datos que
sean realmente necesarios dependerá también de la estructura
organizacional y modifica el concepto de poder: "poder" es compartir el
conocimiento.
La concepción del proceso de dirección basada en la transformación de la
organización es posible en la medida que se desarrollen seis
habilidades. La habilidad para hacer producir, introduciendo el uso
correcto del conocimiento dentro de la estructura organizativa, los
procesos y los productos. La habilidad para responder a los cambios y
desafíos del entorno. La habilidad para anticiparse, la visión
compartida para ver la totalidad de la situación y cómo anticiparse a
las tendencias y enfrentar las discontinuidades. La habilidad para crear
los conocimientos necesarios para enfrentar las tendencias y las
discontinuidades. La habilidad para aprender en forma conjunta de sus
propias experiencias, de sus clientes, de sus colegas y de sus
competidores. La habilidad para permanecer en una organización y
fomentar esta condición en sus miembros.
La dirección basada en el conocimiento y que agrega valor es un todo
integrado y armonioso cuyo enfoque ayuda a diseñar e implementar:
1. las estrategias inteligentes, estas muestran cómo crear y apalancar
el conocimiento que distribuirá valor dentro de la empresa;
2. las organizaciones inteligentes, en las cuales la clave son los
procesos y los equipos;
3. las profesionales inteligentes, ofrecen herramientas con las cuáles
dan forma a la actitud y a las capacidades clave profesionales con lo
que motiva la innovación, la valoración y los sistemas de recompensas; y
4. el conocimiento inteligente, mostrando como el desarrollo del
conocimiento está completamente focalizado y cómo el proceso directivo
es visible.
La existencia o no de acuerdo acerca de las concepciones que sobre la
dirección de empresas hemos mencionado, lo que si es cierto ha llegado
el fin del concepto tradicional que dirige y evalúa la marcha de una
empresa basado en los recursos financieros, materiales y el trabajo
físico; el trabajador basado en el conocimiento altera la naturaleza y
el trabajo directivo.
El proceso de producción fundamentado en el trabajo intelectual no es
igual al proceso de producción del trabajo manual, físico o mecánico. La
administración sólo basada en cifras que reflejan los recursos
tradicionales o la dirección cuantitativa va perdiendo vigencia en la
medida que el mundo de la producción se acerque más a sistemas basados
en el conocimiento. Se produce una reversión inevitable: la capacidad
intelectual de la dirección se desplaza al trabajador. El concepto de
mando y control tradicionales no tiene importancia en la conducción del
trabajador basado en el conocimiento.
La dirección se hace más pequeña para que pueda crecer el liderazgo y la
base del rendimiento de una empresa son los planes y las estrategias
basadas en los recursos intangibles. La razón de ser de la dirección se
desplaza a la gestión del conocimiento que contiene una organización. Es
decir, el proceso de transformación que se produce en una organización
gracias a las situaciones de aprendizaje.
En consecuencia, el proceso de dirección se centra en los flujos de
conocimientos que se puedan producir dentro de la empresa; tanto se
trate del conocimiento creado internamente, el conocimiento que poseen
los miembros de la organización en forma individual y los conocimientos
que se incorporan del entorno. El producto de ésta transformación se
constituirá en el banco de capacidades únicas de una organización que
desplegará en el momento más oportuno.
El centro neurálgico del proceso de dirección serán las capacidades de
las personas que potenciarán a los recursos materiales y financieros; en
la relación enseñanza-aprendizaje y no en una relación
superior-subordinado. El proceso de aprendizaje, tal como lo han
formulado varios autores comprendería crear, integrar, utilizar fuentes,
compartir, explotar y aplicar el conocimiento. Eduardo Bueno Campos
asocia tres elementos:
1) el proceso de aprendizaje, desarrollo de conocimientos y de
capacidades;
2) la existencia de ideas que generan el talento innovador, que supone
actitudes y capacidades y
3) el emprendizaje que implica la incorporación de la capacidad para
asumir riesgos en todos los miembros de una organización, desplegando
sus actitudes y sus conocimientos
La capacidad para dirigir el intelecto humano rápidamente se ha
convertido en una habilidad crítica en la era del conocimiento, que como
lo demuestran los hechos, es la posibilidad de crear más valor en la
economía.
El directivo ya no dirige empleados y obreros, en el sentido
tradicional, sino a profesionales del intelecto. Los interrogantes son:
qué es un profesional del intelecto, cómo se lo desarrolla y cómo pueden
ser apalancados. Un profesional del intelecto domina un cuerpo de
conocimientos, que pueden ser actualizados constantemente. En una
organización opera en cuatro niveles, en orden de importancia:
1. el conocimiento (o qué conocer) es la maestría básica en una
disciplina que los profesionales la obtienen a través de un amplio
entrenamiento y educación formal,
2. las habilidades avanzadas (cómo hacer) convertir el cuerpo teórico
aprendido en una ejecución efectiva,
3. el sistema de comprensión (conocer por qué) es un conocimiento
profundo de las múltiples causas-efecto fundamentales conectadas entre
sí.; esto permite ir más allá de la ejecución de las tareas para
resolver cada vez problemas más grandes y complejos, y crear valor
extraordinario y
4. la automotivación para crear ( care-why) se refiere a la voluntad, la
motivación y la adaptabilidad para lograr el éxito.
3.1. 7 La dirección de empresa como generadora de valor
La dirección de empresa como generadora de valor tiene que dar
legitimidad social a la empresa, haciendo de ella un agente que pueda
crear valor para todos sus actores. En otras palabras, la capacidad de
una empresa para crear nuevo valor para la sociedad es producto de una
filosofía de la dirección que ve a la empresa no solo como entidad
económica _ sustitutiva del mercado _, sino también como una institución
social que permite a los individuos comportarse de manera diferente a
como lo harían en el mercado.
La tarea clave de los directivos es la creación de valor, o lo que es lo
mismo el desarrollo de ventajas competitivas para la empresa. La
creación de valor implica un proceso de toma de decisiones complejas,
porque no es la elección entre dos o más alternativas como
tradicionalmente encontramos en la literatura, sino que es la solución
de un problema que puede resolverse con dos o más alternativas
diferentes. Si la elección es entre A o B o C, la solución puede ser A,
B y C al mismo tiempo; no está sujeta a la tiranía del "o"; es lo que
puede llamarse una paradoja, que es tomar decisiones con contradicciones
aparentes. El proceso de toma de decisiones es analítico, está basado en
hechos e implica disyuntivas claras dirigidas hacia un único objetivo:
obtener beneficios. Esto está convirtiendo a las compañías en
implacables, les está haciendo llegar a extremos, adoptar estrategias
asesinas, arriesgarse, infringir las reglas y rechazar todo lo que no
les pueda reportar ventaja competitiva.
El cambio que se produce en el ejercicio de la función directiva en
cuanto a la toma de decisiones, es pasar de tratar con una única
realidad la afirmación de que el valor está vinculado solamente con el
inversor; a considerar las múltiples realidades tales como que el valor
tiene que ver con muchos actores. Esto implica que cada decisión estará
basada con los objetivos, con las satisfacciones y con el tipo de
resultados de los diferentes actores que están dentro de una empresa y
en su entorno.
Los factores antes mencionados tendrán diferentes significados para los
diferentes actores; el significado está más allá de lo racional y trepa
a lo emocional; ésta es la razón que hace muy difícil dar un concepto
único de valor y de medirlo. El planteo que se hace en éste trabajo es
desde la complejidad de las relaciones múltiples y paradójicas. Trata de
conciliar las necesidades y los objetivos aparentemente contradictorios
tales como que en el proceso de crear valor participan el conjunto de
todos los actores que intervienen en la empresa.
El pensamiento lineal sobre un problema no sólo no tiene solución, sino
ni siquiera podría plantearse, pero sí es posible desde la óptica de la
complejidad y de la paradoja. Ésta sugiere que el decisor actúa como un
hombre "total", en el que actúa la razón, la intuición, el sentimiento y
la emoción. Lo contradictorio o lo irreconciliable se resuelve en la
paradoja.
Las diferentes herramientas existentes en la dirección empresaria, desde
el punto de vista estratégico, en la etapa de la economía industrial han
estado orientadas siempre a la creación de valor para el inversor como
un enfoque de valor clásico.
El artesano, en el comienzo de la revolución industrial, no disponía del
capital necesario para obtener las nuevas herramientas, las nuevas
máquinas y la nueva tecnología esta es la razón que tenía para recurrir
al inversor. En la actualidad hemos superado esta etapa porque en el
proceso de producción intervienen diferentes elementos tan importantes
como el capital.
La creación y la administración de conocimiento en las empresas en la
economía poscapitalista cambió en ángulo de la discusión sobre este
tema, se tiene en cuenta el valor que le asigna el cliente al producto o
el servicio con el conocimiento incorporado en ellos y que se localiza
en las personas en términos de conocimientos tácito y explícito. Una de
las razones por las que la gestión del conocimiento basada en el valor
ofrece una perspectiva positiva para los directivos y empleados es su
capacidad para crear nuevas y múltiples estrategias de forma continua.
En la comprensión de la función directiva se pueden distinguir las
estrategias tradicionales y las estrategias inteligentes. Las
estrategias tradicionales se formulan por un período determinado de
tiempo para apoyar a los planes operativos, suponiendo que se actúa en
un escenario predecible en el cual se ha reducido cualquier
manifestación de la complejidad.
Las estrategias inteligentes se caracterizan por ser un conjunto de
estrategias que se complementan entre sí para reducir el riesgo. Se
fundamentan en el conocimiento "único" para lograr ventajas competitivas
para crear valor de manera diferente. La formulación de la estrategia
tiene como expresión la forma verbal, es decir se trata de una acción
que expresa ciertos estados de ánimo; es continua en su implementación y
tiene como objetivo también detectar nuevas oportunidades y
necesariamente todos los actores de la empresa están involucrados.
Las estrategias inteligentes tienen como finalidad mantener la cohesión
de los diferentes actores de la empresa:
1) relacionan los propósitos y objetivos de la empresa con los
propósitos y objetivos de todos sus actores;
2) promueven la creación, la estructuración y la recolección del
conocimiento existente en la empresa que permita crear más valor y para
buscar nuevas oportunidades;
3) es necesario relacionar las motivaciones de la gente con las de la
empresa y
4) relacionar también la estrategia con el diseño de la organización.
El trabajo de la gente en una empresa debería estar orientado a la
creación de valor, teniendo en cuenta los siguientes elementos clave:
1) una adecuada cultura directiva,
2) la seguridad del empleo,
3) tener el personal adecuado,
4) organizar el trabajo para generar valor,
5) promover la participación y la delegación,
6) planear y organizar la formación y el aprendizaje,
7) compartir la información y
8) compartir los resultados.
El éxito competitivo que se alcanza a través de la gente implica alterar
de manera fundamental la forma en que pensamos respecto a la fuerza de
trabajo y a la relación laboral. Significa alcanzar el éxito trabajando
con la gente, no reemplazándola o limitando el campo de sus actividades.
Entraña ver a la fuerza de trabajo como una fuente de ventaja
competitiva y no sólo como un coste que hay que reducir al mínimo o que
hay que evitar.
3.1.8 Conclusiones.
Los siete enfoques mencionados, en general, no son totalmente
contradictorios entre sí y que podrían considerarse como enfoques
particulares de diferentes épocas sin que sean simples yuxtaposiciones
desordenadas. En efecto, una de las características de una la disciplina
científica, o las que aspiran tener tal categoría es que pueden ser
acumulativas en algunos casos, se reestructuran a sí mismas y se
consolidan con los antiguos y los nuevos enfoques, desechando lo que
perdió vigencia produciendo nuevos conocimientos.
La tarea del directivo de empresa en la actualidad cumple una importante
función social que es la creación de riqueza haciendo productivos el
trabajo del hombre y de todos los recursos materiales que utiliza. Para
ello no son suficientes los conocimientos científicos y la experiencia
sino que también es necesario el aporte de la persona que cumple la
función directiva que es campo del arte. Pero a través del tiempo los
diferentes enfoques han enfatizado en la importancia de obtener
resultados través de las personas y que el centro de interés es la
conducción de otros hombres en dónde la ciencia, la experiencia y el
arte actúan armónicamente.
El poder es uno de los aspectos destacados en el tratamiento de la
dirección porque de algún modo se encuentra esta función en la interfase
del poder que detentan los diferentes individuos, los distintos grupos
internos y externos, como así los conflictos que se presentan en la
lucha por el poder en las organizaciones por la asignación de los
recursos.
En la descripción de la función directiva, hasta el momento, no existe
una receta universal ya que los aspectos históricos y los espacios
culturales definen modelos de dirección específicos, la cultura del
continente al que pertenece el país, la cultura del país, la cultura de
la región, estado o provincia en donde se encuentra la empresa, la
cultura de la población en donde está radicada la empresa y la cultura
propia de la empresa pueden generar formas específicas de dirección. La
evidencia empírica también indica que, en el caso de la pequeña y
mediana empresa, se puede observar una cultura específica porque hay una
estrecha relación entre la dirección de la empresa y la cultura.
4. Las características de las empresas.
4.1 El origen de la empresa argentina.
La sociedad argentina le da a las empresas, especialmente a las pequeñas
y medianas, unas características específicas en lo que se refiere al
crecimiento; el que está afectado por los desequilibrios en el sistema
financiero y por las características peculiares de todos los mercados en
los que participan las empresas.
Los principales problemas que podrían afectar a las empresas son: 1) la
persistencia de un modelo erróneo en la relación entre la actividad
agrícola y la actividad industrial; 2) la persistencia en un modelo
industrial poco realista; 3) los problemas vinculados a la insuficiente
inversión ; 4) la poca preocupación por una industrialización acorde con
la globalización de la economía; 5) un sistema educativo ajeno al
sistema productivo;6) un Estado que cada vez absorbe más recursos y que
no se vuelcan a la solución de los verdaderos problemas de la gente; 7)
una infraestructura ineficaz y costosa ; 8) una administración pública
de baja productividad ; 9) un sistema universitario autista y alejado de
la realidad; 10) unas fuerzas armadas que con no cumplen con las
exigencias propias del siglo XXI; 11) un gigantismo en el sector
servicios que hace que cada día nos acerquemos a los países más
atrasados del mundo ; 12) la falta de partidos políticos que canalicen
la opinión de los ciudadanos, sólo existen unos caudillos que son
“señores territoriales”; 13) los poderes del Estado están en manos de
funcionarios y de legisladores que carecen de la capacidad para
administrarlos y 14) en fin, una sociedad conflictiva en la que la lucha
por el provecho individual o de sectores es la regla del sistema. Una
sociedad en la que siempre hay algún sector en la vereda de enfrente del
sector que quiere despegar, práctica que impide la formulación de
políticas de Estado. El panorama general de las empresas argentinas se
puede sintetizar en que no pueden crecer de acuerdo a su potencialidad
porque están en un entorno empresarial que las limita, no hay una
relación armónica y racional entre los diferentes sectores de la
economía.
El efecto de la dependencia no es un eslogan político, es por estos días
una realidad. Por un lado existe un importante sector empresario
estratégico en manos de extranjeros. Brasil cuenta con 30 empresas
multinacionales reales, mientras Argentina tiene apenas 7 que no son tan
argentinas. El 30 % de las empresas más importantes que operan en el
país son argentinas y 70 % son extranjeras.
Los precios de los insumos tienen su origen en alguna empresa extranjera
que los controlan de algún modo. Esto quiere decir que las empresas
locales no dominan los mercados más importantes y desde el punto de
vista de los costos son dependientes de otras que no pueden controlar.
Las economías regionales necesitan utilizar las materias primas locales
en procesos con más valor agregados en la región, pero en la realidad no
ocurre así. También existen extraños casos de colonialismo interno ya
que la Capital Federal y unas pocas ciudades del interior han creado una
relación de dependencia con el resto del país.
La reincidencia en el modelo agro-exportador y en el modelo industrial
de sustitución de las importaciones que generó la maxidevaluación
reciente hace que la Argentina insista en relacionarse con el resto del
mundo desde la perspectiva de país periférico con bajo desarrollo
educacional y tecnológico. Las universidades de nuestro país no figuran
en el ranking de las mejores del mundo, según lo publicado en 2006.
Los empresarios siempre intentan cargar toda la responsabilidad en el
gobierno, pero nadie intenta hacer una profunda reforma de la sociedad y
de la empresa. En esta circunstancia la empresa, en especial la pequeña
y mediana empresa, es la única reserva de libertad y de creatividad que
ha quedado en la Argentina y debería ser la institución más
representativa en nuestra sociedad porque es el instrumento adecuado del
desarrollo económico y social.
Es pertinente para completar este panorama general para formular algunos
problemas generales que, aunque no puedan tener solución en este
momento, algunas respuestas son necesarias para que rápidamente se
inicie un cambio: las empresas argentinas deben impulsar la evolución
del sistema capitalista; el esquema cultural argentino está basado en
una sobrevaloración del pasado que debe cambiarse a cómo construir el
futuro; se debe promover la apertura económica sin lesionar a la
sociedad en su conjunto; hay que terminar con el subsidio a la
ineficiencia; los hechos nos demuestran que hemos vivido y pretendemos
seguir viviendo en un sistema que se base en el dirigismo y el
proteccionismo y resolver el desfaje histórico entre el desarrollo
social y económico. Hugh Shaughnessy, afirma: "Lo cierto es que, por una
causa u otras, los jefes de las empresas privadas argentinas no han
podido, en la mayoría de los casos, llegar a posiciones de verdadero
poder en su propio país".
La población de empresas argentinas está compuesta, aproximadamente, por
el 3% de grandes empresas y 97% de medianas, pequeñas y microempresas.
En toda la población sobresalen las empresas de propiedad familiar,
algunas con una dirección profesionalizada y la mayoría a cargo del jefe
de familia y de sus hijos. En general, existe un déficit en tecnología
administrativa que las hace frágiles en un entorno turbulento; en muchas
existe una inferioridad asumida y el problema central es como pueden ser
administradas.
Los aspectos cualitativos son esenciales en la determinación de la
envergadura de una organización y de cómo funciona un negocio. La
pregunta es que si hay realmente empresas argentinas en nuestro país y
si la empresa privada argentina tiene el peso suficiente en nuestra
sociedad. En la actualidad ha vuelto la tendencia de contar al Estado en
su labor especifica y como productor de bienes y de servicios.
El profesor Vicente Perel se preguntaba hace tiempo si nuestro
empresario es el mismo que encontramos en los textos norteamericanos o
europeos y si nuestros sistemas de ideas vigentes son los mismos que
caracterizan a Estados Unidos, a Inglaterra, a Francia y otros países
desarrollados.
El origen de nuestra empresa es la estancia y la chacra las que fueron
empresas de familia; esto implica que el poder fue ejercido
históricamente por el estanciero. El inmigrante no tuvo fácil acceso al
poder que confiere la propiedad de la tierra como la tuvieron los
descendientes de las familias argentinas tradicionales. El inmigrante
sólo pudo dedicarse al comercio y a la agricultura que exige menos
extensión de tierra que la ganadería.
El origen de la industria argentina se lo puede ubicar en tres
posibilidades que normalmente se encuentran asociadas: la política de
sustitución de las importaciones y dentro de un marco proteccionista; la
dependencia de las grandes empresas extranjeras radicadas en el país y
el resultado del esfuerzo personal como origen del capital.
Los empresarios argentinos han sido antiguos comerciantes conocedores de
determinados ramos, pequeños artesanos, ex operarios de empresas
extranjeras y del Estado, ex - productores agrarios, ex -estudiantes
universitarios y profesionales.
El marco socioeconómico del origen de nuestras empresas se puede
caracterizar como la existencia de condiciones iniciales excepcionales y
de consignas no integradoras en el aspecto de la dirección empresaria.
Entre las primeras se pueden mencionar: la propensión al consumo, la
abundante liquidez que caracterizó a nuestro país en épocas anteriores,
la financiación barata que facilitaron gobiernos del pasado, las
condiciones de monopolio, la indiferencia en cuanto a costos, calidad y
los precios fijados por el empresario manteniendo el beneficio
constante.
Pero existen otros factores que complican más el problema empresario
argentino, por un lado coexisten pautas culturales tradicionales de una
sociedad tradicional-rural y otra sociedad industrial-urbana y por otro
lado el poder está concentrado en la primera, alternado por un
sindicalismo politizado y por las fuerzas armadas que alternaron el
poder con los civiles. Por otro lado, el empresario argentino aparece
como "perdedor" frente a la capacidad empresaria de las empresas
extranjeras porque hay factores que no han podido ser manejados con
solvencia: el mercado, el riesgo, la incertidumbre y el poder.
Podemos concluir que hoy las empresas argentinas son en realidad un
conjunto de medianas y pequeñas empresas que se debaten en un
enfrentamiento con las superestructuras que existen en el país: el
Estado, los sindicatos, las empresas extranjeras, el sector tradicional
y la globalización. La empresa argentina tiene una capacidad limitada
desde el punto de vista económico-financiero para competir en los
mercados internos y externos; tiene un bajo desarrollo organizativo y es
dependiente tecnológicamente.
4.2 Las cuatro racionalidades en el análisis de la empresa.
La racionalidad se refiere a la cualidad humana de obrar conforme a la
razón, en el caso de la empresa su razón de ser es lograr sus objetivos.
Lo que quiere decir que el comportamiento de sus miembros será racional
en la medida que sus conductas se orienten a lograr los objetivos de la
organización, que inevitablemente deberán ser compartidos. Por lo tanto,
las decisiones que se tomen se fundamentarán en la racionalidad.
La dirección de empresas se basa en aspectos que van más allá de la
racionalidad económica, se fundamenta en los valores y en la
espiritualidad de los actores, en dónde la toma de conciencia, el
aprendizaje, el trabajo en equipo y la cooperación son las bases de la
solución de los problemas económicos y financieros. La racionalidad como
fundamento de la toma de decisiones de los diferentes actores existentes
en la empresa es compleja, por lo que se puede afirmar que existen
diferentes racionalidades.
El comportamiento humano en la dirección de las pequeñas y medianas
empresas es clave porque los procesos vinculados al poder y a los
aspectos emocionales juegan un papel importante. La dirección de
empresas es un hecho humano, por lo tanto se puede hablar en la
actualidad de una dirección por valores: solidaridad, diálogo, interés
por los demás, participación, comunicación basada en los códigos
afectivos y conductas basadas en los aspectos lúdicos de la vida.
Los aspectos antes mencionados aparecen como importantes porque
transitamos de la división del trabajo descubierta por la revolución
industrial a la integración del trabajo que permiten las tecnologías
dominantes y la visión de la empresa desde el enfoque de los procesos.
El problema que se plantea desde esta visión es que lo trascendente no
puede ser conceptualizado pero sí experimentado.
Las relaciones entre los miembros de la empresa son muy cercanas y todos
los eventos repercuten de igual modo en sus miembros. El comportamiento
humano tiene una influencia decisiva y fatal en el proceso directivo
como factor de gestación o de frustración en las nuevas iniciativas, las
que pueden ser detenidas, postergadas o bloqueadas por la conducta
individual o grupal y puede ser un factor restrictivo del cambio.
El comportamiento humano se puede analizar desde cuadro perspectivas: 1)
las características de las pequeñas y medianas empresas, 2) las
diferencias esenciales con la gran empresa, 3) el desempeño de los
aspectos relativos al comportamiento organizacional y 4) la racionalidad
dominante; la perspectiva desde la cual será abordado es desde la
racionalidad dominante. La comprensión del fenómeno de la empresa puede
ser comprensible si se lo sitúa en la intersección de cuatro
racionalidades: la racionalidad económica, la racionalidad técnica, la
racionalidad política y la racionalidad existencial.
El problema de fondo de la empresa, en una sociedad moderna, es un
problema de racionalidad. La empresa es demasiado compleja para afirmar
cuál o cuáles son los fundamentos de las decisiones de sus
participantes, especialmente las de sus directivos; esta realidad obliga
a simplificarla a través de modelos para comprenderla mejor y dirigirla.
El renacimiento y luego la revolución industrial originaron un modo
práctico-pensante para que sea operativo basado en el concepto de
“razón” , lo que origina el concepto de racionalidad él que con el
tiempo se amplía. Ello equivale a decir que la relevancia o irrelevancia
de un dato o de una variable es función de la racionalidad previamente
asumida para poder construir el modelo. La sociedad industrial ha
impuesto un concepto de racionalidad que muchas veces no se compadece
con la realidad.
El concepto de racionalidad implica la búsqueda de una mayor
consistencia y coherencia conceptual, la necesidad de orden o la
intelectualización por un proceso lógico o ideal de un conocimiento
válido y significativo que implique una diferencia importante entre el
conocimiento y otras categorías de objetos culturales.
El enfoque de la racionalidad, con pretensiones de explicar el fenómeno
de la empresa, sólo desde un enfoque económico como el único aspecto, es
incompleto a luz de la evidencia empírica y a la evolución del
conocimiento acerca de la empresa. Aquello que es pensable puede ser
racionalizado de algún modo.
La epistemología tradicional postula que para conocer hay que separar el
sujeto que conoce y el objeto conocido, pero Michael Polanyi afirma que
las personas pueden conocer involucrándose con el objeto a conocer, es
el conocimiento tácito. La objetividad científica no es la única fuente
de conocimiento, sino que gran parte se obtiene sólo por la relación con
el mundo que lo rodea. El racionalismo postula que el conocimiento se
puede obtener razonando deductivamente, el verdadero conocimiento no es
el resultado de la experiencia sensorial sino de algún proceso mental
ideal, construyendo conceptos, leyes o teorías. El empirismo, al
contrario, sostiene que el conocimiento se obtiene inductivamente a
partir de la experiencia, no existe conocimiento a priori.
El enfoque económico de la empresa no es lo único pensable que puede ser
racionalizado porque existen otros aspectos que no son igualmente
pensables o racionalizables tales como los aspectos técnicos, los
aspectos políticos o los aspectos existenciales. En un enfoque
tradicional los directivos racionales actuarían de una forma tal para
lograr maximizar la eficiencia y la eficacia de la empresa , pero esta
visión tiene algunas fisuras porque las empresas pueden ser
incongruentes, ambiguas o problemáticas, las empresas no siempre se
comportan del modo “racional” en el sentido tradicional.
Los aspectos señalados anteriormente serían los principios organizadores
de la construcción conceptual de la empresa porque no se puede negar que
las percepciones de la realidad construyen un marco conceptual que es
pensable y que es por lo tanto es racionalizable. La empresa, desde su
naturaleza, está construida independientemente del constructor desde
diferentes racionalidades o razones que no es exclusivamente la
económica. Siendo la empresa un tipo de organización, la bibliografía
recoge las siguientes racionalidades: ideológica, política, social,
económica, afectiva , tecnológica, estructural, normativa, ambiental,
tradicional y hedónica. En este trabajo se ha incorporado un nuevo
aporte: la racionalidad existencial. La diversidad de racionalidades
genera una diversidad de modelos de empresa, que dependerá del objetivo
del análisis.
La admisión de la existencia de las diferentes racionalidades en la
empresa puede hacer surgir el equilibrio o el desequilibrio causado por
ellas. La fuente del poder real puede originarse en la racionalidad
económica, o en la racionalidad técnica, o en la racionalidad política o
en la racionalidad existencial o en algunas de ellas o en todas las
racionalidades. En la realidad estas racionalidades coexisten en una
empresa y se manifiestan en la toma de decisiones de los directivos.
Pero en la realidad, por diversas causas, puede haber una racionalidad
dominante por sobre las otras, lo que podría definir estilos directivos
particulares. Esto puede simplificar el proceso de toma de decisiones,
pero empobrece los resultados si se eliminan dimensiones relevantes para
el problema bajo análisis.
En la administración como disciplina, influida por los economistas de
moda, predomina la racionalidad económica sobre las otras
racionalidades. El problema que puede plantear es que cuando llega el
momento del análisis percibimos, vemos e interpretamos la realidad para
lo que estamos preparados y estructurados y perdemos de vista muchos
aspectos que forman parte de la verdadera realidad. La empresa no es un
fin en sí misma, ni se encuentra su objetivo en un ideal independiente,
como la producción o el servicio. Existe por y para una familia; y el
honor, reputación y la fortuna de una son el honor, la fortuna y
reputación de la otra. La mayor preocupación es vivir bien según los
propios medios y ahorrando todo lo posible. La cultura hace que el
hombre determine que se entiende por “ganancia” y su maximización, este
concepto hace posible que existan diversas racionalidades en la empresa.
Este planteo puede hacer pensar cuáles son los aspectos clave de la
dirección empresaria que llevan al éxito a una empresa. El poder, el
enorme poder de la empresa moderna, surge endógenamente de la misma
organización, o de las exigencias mismas de la eficacia moderna, de lo
que la organización es una mediación privilegiada y necesaria.
4.3.1 La racionalidad económica.
La racionalidad que la cultura dominante, entre los siglos XVII a XX, ha
producido es la racionalidad estructurada y basada en las estadísticas,
el análisis, la profundidad intelectual y la eliminación de toda forma
de sentimiento y emoción. La brillantez intelectual está expresada en
que el único objetivo de la empresa es la rentabilidad y la satisfacción
del inversionista asegurando que son las llaves del éxito de las
empresas. En mi opinión, la concepción clásica que asocia la idea de
modernidad a la racionalización y la secularización está agotada. Alain
Touraine también afirma que el siglo XX ha estado dominado por el
enfrentamiento del totalitarismo de la objetividad y del racionalismo
absoluto y se debe promover que las personas integren su identidad
cultural con la racionalidad técnica y económica. Economicismo, o “
imperialismo económico” es el punto de vista según el cual toda conducta
humana tiene en última instancia resortes económicos.
Lo que es pensable es racionalizable, tal como se ha afirmado
anteriormente, se puede pensar o racionalizar a la empresa desde
diferentes puntos de vista conforme ellos se han acumulado en la
historia de la empresa. La primera etapa es la de la racionalidad
económica, considerándola como un medio para la producción de bienes o
de servicios cuya finalidad es estrictamente económica. Esta concepción
se origina en los economistas, es decir, definiendo claramente lo que se
espera de la empresa y cuál es su razón de ser, por que ella es lógica,
rigurosa, analista, calculadora, realista, crítica y cuantificadora.
El punto de partida de la racionalidad económica es una visión parcial
porque se refiere a la toma de decisiones individuales. Se considera que
las personas individualmente pueden hacer cálculos y tomar decisiones
racionales para lograr ciertos objetivos. La realidad y la evidencia
empírica nos indica que los objetivos, normalmente, son acuerdos entre
los miembros de un grupo y entre diferentes grupos; cada individuo está
sujeto a procesos de influencia, por lo tanto las elecciones que puede
hacer un individuo están influidas por otros agentes que forman parte de
la organización o que están fuera de ella.
La teoría económica no se limita a postular que la ganancia y la
rentabilidad como objetivos de la empresa, sino que se trata de la
ganancia máxima, la que se alcanzará de una manera racional. Es acción
racional aquella en la que las variables pertinentes se ponderan al
margen y los cambios tienden a incrementar las ganancias netas. La
lógica del empresario económico se basa entonces en el análisis
marginal, que es un proceso de hallar un máximo.
La rentabilidad es una de las bases para la tarea del directivo de la
empresa pero no es la única ni tampoco la única razón de su existencia.
Pensar lo contrario sería regresar al homo aeconomicus base de la
racionalidad de la modernidad. La racionalidad económica supone que la
empresa posee un perfecto conocimiento de todas las variables relevantes
cuando un directivo toma decisiones, lo que no es así en la realidad tal
como sugiere Herbert Simon. No es razonable suponer un conocimiento
perfecto de las variables que intervienen en el funcionamiento de la
empresa. Las decisiones del directivo de la empresa es el futuro, lo que
hace imposible suponer un conocimiento perfecto, se toman en condiciones
de incertidumbre por lo ni siquiera se conoce la probabilidad de lograr
un resultados determinados. Lo que es imposible que una empresa pueda
conocer como maximizar sus beneficios en el largo plazo.
A partir Herbert Simon se rechaza una racionalidad omnisciente y la se
sustituye por una noción de racionalidad limitada o circunscripta; pasa
del concepto del hombre económico al de hombre administrativo cuya
racionalidad es limitada que hace que la empresa sea una máquina
imperfecta en cuanto a las decisiones que se toman.
Los objetivos de la empresa surgen de diversos participantes, lo que
implica que pueden existir otros objetivos además de los económicos.
Esto no significa que tales participantes tengan explícitamente una
participación plena en la formulación de los objetivos de la empresa. De
hecho existe implícitamente una participación plena a través de los
juegos políticos de los individuos y de los grupos internos y de los
condicionamientos que puedan imponer los actores externos de la empresa.
La empresa puede definir sus objetivos económicos pero no podrá evitar
las restricciones que representan las necesidades de las personas que
trabajan en ella, de los diferentes grupos internos para evitar las
restricciones que representan las necesidades de las personas , de los
diferentes grupos internos y de aquellos grupos externos que cooperan en
los resultados y que todos hacen posible la continuidad de la empresa en
el tiempo. Por otra parte, es cierto que la empresa puede estar en la
búsqueda del sólo resultado económico, pero es uno de los objetivos y
tampoco este enfoque describe cuál es la conducta adecuada de la empresa
para lograr tales resultados.
El problema central de la empresa es su existencia en el largo plazo,
por lo tanto las decisiones pueden priorizar su seguridad más que el
beneficio económico. En el amplio margen de libertad de acción del
empresario puede elegir entre el ocio y la búsqueda de beneficio
económico o alguna combinación de ambos. El crecimiento de la empresa y
su participación en el mercado pueden ser objetivos dominantes que puede
exigir sacrificar el beneficio en el corto plazo para lograrlo. La
necesidad de liquidez es otra razón para sacrificar el beneficio que
puede ser limitado para mantener la solvencia necesaria para asegurar la
posición competitiva de la empresa. Es también muy conocida la
proposición de que la empresa busca maximizar las ventas limitando el
beneficio.
La conclusión puede ser que la economía es una ciencia social que
refiere a la asignación eficiente de los recursos escasos. Sin embargo
la dirección de una empresa, que es campo de la disciplina
administración, se ocupa de que la dirección pueda lograr la eficiencia
y la eficacia formando una empresa productiva a partir de los recursos
humanos, financieros y materiales. La economía sobresimplifica la
realidad, ya que en ella existen numerosos obstáculos para el
funcionamiento de los precios y las condiciones de competencia que no se
rige por las teorías económicas del mecanismo de los precios solamente.
La noción moderna de estrategia empresaria no responde a estos
conceptos. En los ajustes de precios y cantidades intervienen diversos
factores, entre los que se pueden mencionar: el rol del Estado, la
globalización, la situación de la economía, el cambio en los mercados,
la aparición de nuevos productos, la innovación y el desarrollo de
nuevos recursos productivos.
Por otro parte no hay que olvidar que las decisiones de la empresa desde
el punto de vista de la dirección, normalmente se refieren al futuro, lo
que implica que nadie en su sano juicio pueda afirmar que tenga un
conocimiento perfecto, de ahí aparece la incertidumbre para la que la
racionalidad económica no tiene respuesta. Por lo tanto es imposible
conocer como maximizar el beneficio en el largo plazo ni tampoco
explicar ex post si ha sido maximizado. Las teorías que salen al cruce
son las diversas teorías de la administración, especialmente referidas a
la dirección, que explican cómo dirigir en condiciones de incertidumbre.
Manejarse únicamente por la racionalidad económica en el análisis de la
empresa carece absolutamente de sentido porque los empresarios y
directivos no disponen de toda la información necesaria que les permita
preocuparse por el beneficio o la rentabilidad, los que podrán ser
satisfactorios pero no máximos.
El empresario o el directivo tendrá la preocupación por la viabilidad y
la continuidad de la empresa para lo que la racionalidad económica no
tiene una respuesta integral y por otro parte los seres humanos no
maximizan sino que sólo satisfacen. La racionalidad económica es una de
las dimensiones para el análisis de la empresa y unos de los puntos
clave a tener en cuenta en el desempeño directivo, pero no excluye las
otras racionalidades de la empresa.
4.3.2 La racionalidad técnica.
La racionalidad técnica tiene su origen en las herramientas y los modos
de transformación que la empresa emplea para producir sus productos y
servicios, la que se preocupa por la necesidad de lograr la eficiencia
tecnológica. Se fundamenta, en la propuesta de Garud y Rappa , que
proponen que el desarrollo de un nuevo conocimiento basado en tecnología
que es un proceso sociocognoscitivo que se sustenta en tres definiciones
de tecnología: tecnología como opiniones, artefactos y rutinas de
evaluación. La tecnología es la actividad humana de transformación de
las entradas en salidas llevadas a cabo por los miembros de la
organización y definida por los elementos instrumentales, por los
conocimientos , las habilidades necesarias y por los procesos de la
organización.
Se parte del supuesto que los recursos están disponibles, su
preocupación no son los recursos ni las preferencias del consumidor, que
es campo de la economía y de la administración, ya que la producción se
lleva a cabo de acuerdo con las mejores condiciones tecnológicas. La
racionalidad técnica está referida a los modos de ejecutar los procesos
o el modo de estructurar la organización y llevar a cabo sus
operaciones, enfatizando en el cómo. Esta visión se origina en los
economistas y en los técnicos que elaboraron las primeras teorías de la
administración.
La racionalidad económica prioriza el resultado económico de la empresa
y la racionalidad técnica surge de los instrumentos que utiliza, de
estos se ha ocupado mucho tiempo la economía y la ingeniería. Esto es
también el resultado de la propensión a la imitación y por la confusión
epistemológica que caracteriza a las la teorías de la organización y de
la administración. Las organizaciones, entre ellas las empresas, son
sistemas sociotécnicos en los que interaccionan un sistema social y un
sistema técnico; en el primero es el “lugar” de las relaciones sociales
o de la interacción humana y de los objetivos que tienen las personas y
en el segundo es el dominio de los instrumentos y de las capacidades
existentes. Uno de los problemas es enfrentar y resolver las
contradicciones entre ambos sistemas. La racionalidad técnica emerge
fundamentalmente del sistema técnico.
El término tecnología posee un significado muy específico en la teoría
de la organización. Dicho término hace referencia a las habilidades,
conocimientos, herramientas y capacidades específicas necesarias para
realizar un determinado trabajo. La tecnología se refiere a cómo una
organización transforma sus recursos para producir bienes y servicios.
La racionalidad técnica es el vehículo que permite que la actividad
económica se lleve a cabo en el marco de la actividad interhumana.
Los aspectos relacionados con la tecnología son: 1) las características
de los insumos utilizados por la organización, 2) las características de
los procesos de información empleados ,3) las características de las
operaciones o técnicas utilizadas para llevar a cabo el trabajo, 4) el
estado del conocimiento que sustenta el proceso de transformación y 5)
las características de los productos generados . Las tecnologías que
pueden ser utilizadas por las organizaciones están sujetas a normas de
la racionalidad organizacional.
En la historia de las teorías de la organización hay puntos de vista
contrapuestos en cuanto a la racionalidad organizacional. Chester
Barnard afirma que aunque el individuo no es racional, logra la
racionalidad a través de las organizaciones. Herbert Simon afirma que la
persona es deliberadamente racional, pero como participante de una
organización no produce una persona más racional porque sus decisiones
están sujetas a las influencias del grupo al cual pertenece.
La racionalidad técnica es un componente necesario pero nunca suficiente
para proporcionar la “racionalidad organizacional” que incluye la
adquisición de los insumos supuestos por la tecnología y la distribución
de los productos nuevamente excluidos del ámbito del núcleo técnico.
La tecnología no sólo define los modelos de organización sino también
los modelos de dirección. El imperativo tecnológico afirma que la
tecnología genera la estructura, es decir, una organización adoptará una
cierta estructura dependiendo de la tecnología empleada. La tecnología
empleada por una empresa define el modo de interacción entre sus
miembros, mejora la coordinación y reduce la incertidumbre porque define
la estructura de organización. La tecnología condiciona el diseño del
modelo de la organización , su economía y las interacción social.
También influirá el peso relativo de las tecnologías centrales y de las
tecnologías de apoyo en la conformación del sistema técnico.
La tecnología se refiere, también, a las relaciones de causa-efecto
entre conocimientos utilizables o que pueden transformar elementos
materiales y no materiales que habrán de producir un resultado deseado.
Suarez y Felcman afirman que la racionalidad técnica en tanto relaciones
de causa-efecto es una abstracción. Es instrumentalmente perfecta cuando
se convierte en un sistema lógico cerrado. Esta visión algo compleja de
la empresa puede promover igualmente tanto la cooperación como el
conflicto que se caracteriza por evitar riesgos, establecer reglas,
preocuparse por los detalles y tener cuidado en la implementación de
cualquier iniciativa. La puesta en práctica de lo planeado o pensado, la
necesidad de tener una estructura de organización, la acción de
organizar con el objetivo de actualizar la estructura de la organización
y evaluar y establecer la disciplina, son las principales preocupaciones
del sistema técnico.
En el caso de que la empresa sólo puede ser pensable o racionalizable
sólo desde los procesos de transformación que están centrados en el
sistema técnico, o dicho de otro modo desde la tecnología empleada
impondría una base limitada en el análisis de la empresa, cercano a su
concepción como un sistema cerrado. El directivo de una empresa no puede
utilizar aisladamente la racionalidad técnica como fundamento de su
función, ya que quedaría aislado y marginado del resto de los procesos
de la empresa.
4.3.3 La racionalidad política.
La racionalidad política se origina en la acción política que se
desarrolla en la empresa como resultado de las relaciones poder internas
propias de la organización y de las variadas relaciones de poder que
existen con los diferentes agentes de su entorno. Se refiere al qué y al
porque de los procesos de poder y en dónde se toman las decisiones.
La racionalidad política o de la acción política es la relación
interhumana que se ocupa del despliegue en el mundo en el poder para
buscar acuerdos, ya que siempre existirán en una empresa diferencias en
cuanto a los intereses que se deben priorizar, a los objetivos que deben
lograr y al grado poder que se halla distribuido en entre diferentes los
actores o participantes; en la política existe la concurrencia de fines
y de medios.
En el enfoque de la teoría política de las organizaciones las unidades
de análisis son los individuos y los grupos y se centran en la
descripción de las actividades que se realizan dentro de las
organizaciones. El politicismo es al parecer según el cual todos los
esfuerzos humanos son conflictos políticos.
La acción política puede ser intencional y racional porque actúan
normalmente en el propio interés de los diferentes agentes. Pero en la
realidad, desde el nivel político, se debate que es lo sucede y que se
hace en las empresas y no desde un enfoque normativo que sería lo que
deberían hacer las empresas. La acción política se refiere a los
aspectos dinámicos del poder, a las interacciones interpersonales entre
individuos o entre individuos y grupos, entre los miembros de los
diferentes grupos y entre los grupos existentes en una empresa que
implica un comportamiento orientado al ejercicio del poder.
La política se ocupa de los principios de la acción política entre las
personas actuando individualmente o en grupos y en cómo se conectan
socialmente a través de los procesos de poder. Las relaciones entre los
individuos , entre los miembros de un grupo y las relaciones entre
grupos pueden definir diversos sistemas de poder. Poder significa toda
probabilidad de imponer la propia voluntad dentro de una relación
social, incluso contra la resistencia e independientemente de la base en
que esa probabilidad se apoya.
La política en la empresa comprende aquellas actividades llevadas a cabo
en ella para poder adquirir ,desarrollar y utilizar el poder y otros
recursos para obtener los resultados buscados por un individuo o un
grupo en una situación en la que puede existir incertidumbre o
desacuerdos sobre las elecciones adecuadas. La política se refiere,
también, al estudio de quién obtiene qué, cuándo y cómo. En la
interacción hay intercambio, por lo que se trata de minimizar su costo y
maximizar las propias ventajas.
El poder es la capacidad (potencial o actual) de un actor social para
vencer la oposición o como la preferencia que tiene un actor para lograr
los resultados. El poder puede estar manifestado como algo personal; es
político y puede ser legítimo o no serlo, según surja de una ley formal
o por legitimización jerárquica.
El poder está relacionado con la capacidad de imponer la voluntad de
alguien e influir en la conducta de los demás, es un concepto más amplio
que él de autoridad, que es un concepto formal de poder. Pero también es
la capacidad del actor social para brindar a la organización alguna
actuación o algún recurso valioso e importante.
El comportamiento orientado al ejercicio del poder se refiere a acciones
individuales orientadas fundamentalmente a la adquisición o el uso del
poder. El poder es una medida del potencial que tiene una persona para
conseguir que los demás hagan lo que ella desea que hagan, a la vez que
evita verse obligada por otros, a hacer lo que no se quiere hacer.
El poder se fundamenta en: 1) el poder de recompensa, 2) el poder de
castigo, 3) el poder de destreza, 4) el poder legítimo , 5) el poder de
información, 6) el poder del conocimiento, 7) el poder de la
personalidad y 9) el poder del control de los recursos. Los fundamentos
del poder pueden hallarse tanto en los individuos o en determinados
grupos de una organización, los que pueden crear dependencias.
La habilidad para crear dependencias o solucionar contingencias críticas
o estratégicas es uno de los determinantes más importantes del poder.
Los miembros de una empresa , área o departamento que controlan recursos
críticos o escasos pueden tener mucho poder. El poder tal como aquí lo
entendemos, es de suma cero, relacional (sobre algo), ejercido dentro y
fuera de la organización, y se refiere a un resultado de una actividad
organizada que es valioso y a un resultado que se produce sólo a un
determinado precio.
El comportamiento político en las organizaciones es el resultado de
diferentes factores, entre ellos, de la ambigüedad de los objetivos
existentes, de la existencia de una estrategia incoherente, de los
recursos escasos o inadecuados, de las nuevas tecnologías, de las
influencias del entorno, de las decisiones no previstas y de los cambios
que se producen en la organización; estos factores producen
incertidumbre.
La empresa moderna no es hoy es una mera unidad de producción, sino
también la encarnación de intereses y de poderes, una institución, en el
sentido que se da a esa palabra. Alain Tuoraine lo hace desde su
aproximación sociológica como de Alfred Chandler lo hace desde una
aproximación histórica . La empresa es una actividad económica (racionalizable)
y es una actividad interhumana o de racionabilidad política (pensable,
no directamente racionalizable, o sólo racionalizable en su límite
ideal, infinito). Las organizaciones generan el poder y el control y la
utilización de este poder son problemas organizacionales vitales.
La acción política significa el uso del poder para que una empresa pueda
lograr sus fines, para ello el directivo tiene que promover sistemas de
participación entre los diferentes actores internos y externos de la
empresa que se expresaran a través de coaliciones, las que tratarán de
negociar e imponer sus propios objetivos, lo que puede ser una fuente de
conflictos
Los individuos y los grupos internamente y entre la empresa y los
agentes de referencia están comprometidos en un juego de contribuciones
y de las respectivas retribuciones, creando relaciones de dependencia
mutua, participando de este modo en el juego del poder. Se pueden
mencionar dos perspectivas: la perspectiv