Todos queremos ser "ganadores", sin embargo los ganadores en el mundo de los negocios no son precisamente los mejores "soñadores" sino aquellos que mejor y más rápidamente adaptan sus acciones a las exigencias del mercado.
En nuestro entorno los cambios son vertiginosos, pero también es vertiginoso el desplazamiento de las empresas, que van logrando posiciones estratégicas en los diferentes mercados. Y aquí muchos somos "perdedores".
Inmersos en este problema de "bienestar y prosperidad", "sueños no realizados", "ganadores y perdedores" somos propensos a actuar, reconociendo nuestra responsabilidad como empresarios, pero lo hacemos precipitadamente, actuando bajo impulsos, tratando de resolver problemas sin darnos cuenta que no es el problema el que hay que atender sino fijar la mira en arreglar el proceso.
Finalmente comprendemos que el bienestar y la prosperidad, el
progreso y el desarrollo sólo pueden lograrse mediante esfuerzos
combinados y con la cooperación de todos.
Antes de que el desenlace sea inevitable, le aconsejamos a los
empresarios que "sienten su empresa en el diván...", y admitan la ayuda
que, profesionalmente, le permita: descubrir causas y efectos, comenzar
a “arreglar el proceso", y retomar el camino hacia un nuevo
posicionamiento en el mercado.
Pero, no debe olvidarse que, "arreglar el proceso" no es simplemente
aplicar cosmética a la empresa. Esto supone un proceso real que debe
necesariamente comenzar con un análisis primario de la situación.
Empresario – ¿Sentar mi empresa en el diván de un analista? ¿Significa
esto que alguien sabrá mejor que yo los problemas por los que atraviesa
mi negocio? Claramente le puedo decir que mis problemas son financieros,
ese es el primer cuello de botella en la empresa. Naturalmente nuestros
costos aumentan, y vamos perdiendo competitividad lo que trae aparejado
disminución en las ventas. Esos son los problemas que yo veo
diariamente, pero tal parece que en la empresa soy solo yo el que los
ve, ya que el resto de las personas que allí trabajan parecen no darse
cuenta. En definitiva, seguramente, si algo malo ocurre el que pierde
seré yo.
Analista - Lo que Ud. dice es importante. Existen problemas y se ven.
Sin embargo la solución de un problema no arregla todo el proceso, que
es precisamente lo que no se ve. Yo le puedo citar no menos de una
docena de problemas que deben aquejar a su empresa y que en conjunto
constituyen el proceso que hay arreglar. Fíjese cuales son una parte de
esos problemas: 1) aislamiento ; 2) deficiente inserción en el sistema
socio económico; 3) escasez crónica de financiamiento flexible; 4)
problemas para consolidar capital propio; 5) cuellos de botella en la
comercialización; 6) escasas relaciones económicas con otros sectores
productivos y deficientes relaciones productivas intersectoriales entre
unidades de distinto tamaño; 7) poca diversificación de funciones; 8)
falta de formación gerencial y escasa o nula capacidad administrativa;
9) insuficiente desarrollo tecnológico agravado por el difícil acceso a
la innovación tecnológica; 10) baja productividad; 11) escasa o nula
competitividad a nivel internacional; 12) ausencia de normas de calidad.
En ese proceso real de análisis de la situación, el empresario no puede
prescindir del asesoramiento ya sea en los sectores administrativos,
financieros, de comercio exterior, de nuevas técnicas de negociación, de
marketing y por que no, también en algunos aspectos importantes que
tengan que ver con los procesos de industrialización.
Ningún empresario puede saber de todo, pero sí debe tener un
conocimiento de todos los aspectos del negocio, como para poder efectuar
los cambios pertinentes en los tiempos oportunos.
No tiene por que ser un Contador pero sí debe saber leer un balance,
no será un verdadero estratega en Finanzas de Empresas pero debe saber
cuándo sus colaboradores están haciendo las cosas bien, no debe ser un
Auditor, pero sí saber la importancia del control para evitar fraudes y
pérdidas inconcebibles, debe saber qué es una auditoria, y en qué
momento o en qué sector es necesario efectuarla, etc.
Esto significa que el empresario esta sometido a pruebas todos los días,
de las cuáles depende el éxito o el fracaso de su negocio. Necesita
ayuda, necesita asesoramiento, pero también no puede prescindir de la
capacitación, por que en definitiva es el General, el estratega, que
esta al frente de su ejército, y las batallas perdidas lo afectan, más
que a nadie, a él, que es quien arriesga el capital invertido.
Empresario - Sí, necesito ayuda, pero tengo cierto temor a utilizar los
servicios de asesores y consultores, porque finalmente, debo pagar
honorarios por soluciones que están fuera de mi alcance, tal vez no son
adecuadas a mis necesidades, y si en definitiva fracasan, quien sufre
las consecuencias es únicamente mi propia empresa.
Analista - Es cierto y muy razonable el sentimiento de temor que Ud.
tiene. Pero hay una nueva luz en el horizonte. Hoy se habla
insistentemente de ética y desarrollo, de la responsabilidad social que
tienen todos los actores de la actividad: Estado, Empresarios,
Profesionales, Trabajadores, etc.
Este tema de la responsabilidad social implica que así como el
empresario debe cuidar de sus propios intereses administrando
eficientemente su empresa, debe cuidar también del medio ambiente para
no dañarlo, debe cuidar asimismo de sus trabajadores (de su
capacitación, de su salud, de su remuneración, etc.) sin los cuales no
podrá realizar su tarea. De la misma forma el Estado deberá actuar en
forma competente, diligente y honrada. El trabajador por su parte, tiene
la responsabilidad social de actuar en defensa de la empresa que es en
definitiva quien le da la posibilidad del empleo y por esa vía asegura
el bienestar del núcleo familiar.
Estamos hablando pues, de “valores compartidos” no de discursos. De una verdadera responsabilidad social que implique un modo de conducta colectiva adecuada para la consecución de nuestros más altos valores existenciales.
De la misma forma, los asesores o consultores deben adherir al principio de los “valores compartidos” y ajustar su conducta profesional a los principios de responsabilidad social. ¿De qué forma? Pues dentro de un esquema, en el cual, gran parte de los honorarios estén sujetos a los resultados de sus asesoramientos. De esa forma el empresario percibe que al asesor le interesa que se logren los objetivos, sentirá confianza y al mismo tiempo asumirá el compromiso de emprender nuevos proyectos o mejorar los existentes.
Empresario – Este sistema sí que lo veo necesario y positivo. Me daría confianza. Pero, hay tanta competencia y crisis y también ese asunto de la globalidad. No se si estaré capacitado para asumir tanta responsabilidad.
Analista – Veamos primero el tema de la capacidad. Hoy día todos,
tanto los empresarios como los trabajadores deben estar capacitados para
desempeñarse en las diferentes áreas de la actividad. Ese asunto de la
globalidad, de la complejidad que hoy tienen todos los asuntos
relacionados con la actividad económica y social, ya no se arregla con
haber cursado estudios primarios o secundarios. Tampoco es necesario
tener títulos profesionales de estudios terciarios.
Independientemente de lo dicho antes lo que sí es evidente que, quien
quiera desarrollar una actividad empresarial o procure acceder a un
empleo, deberá poseer cierta capacitación en asuntos concretos de la
actividad práctica. Capacitación que le permitirá entender el proceso,
comprender y calibrar lo que el asesor le dice y conocer e interpretar
lo que los funcionarios administrativos están haciendo.
Sin embargo no debe olvidarse lo fundamental: la relación que existe entre capacitación y asesoramiento.
Esto significa que en un mundo globalizado y sujeto a continuos cambios, tanto las más grandes empresas como las más pequeñas, junto con el asesoramiento, necesitan capacitación en determinadas áreas.
De la misma forma quien se esta capacitando ha de requerir luego un
seguimiento de asesoría para la aplicación práctica de los conocimientos
adquiridos.
En términos más sencillos, la capacitación empresarial, es “TEORIA” a la
luz de los vertiginosos cambios del mundo actual. En la práctica
cotidiana, el empresario y sus colaboradores deben poner a prueba esos
conocimientos teóricos, deben rendir examen todos los días, y el
“aprobar” o “reprobar” esas pruebas determinan el éxito o el fracaso de
los negocios.
Empresario – Pero para capacitarse hay que estudiar y la verdad de que
yo por mi edad, por el trabajo, por mi familia, no estoy en condiciones
de ir a clases ya sea diurnas o nocturnas. Por lo tanto creo que ya se
me pasó el tiempo.
Analista - Ese es un error muy común que cometen todas las personas. Hoy, dados los adelantos tecnológicos, no es necesario que Ud. tenga que abandonar su trabajo o su hogar. Desde allí, donde Ud. esta puede recibir capacitación a distancia a través de procedimientos sencillos y fáciles, que le proporcionaran los conocimientos necesarios para manejar sus negocios.
Empresario – Admitiendo que pueda capacitarme mediante cursos a distancia, que me ocurrirá cuando pretenda emplear esos conocimientos en la práctica, ¿no resultará que se aplique el proverbio aquel “que del dicho al hecho hay mucho trecho”?
Analista – Efectivamente, pero depende quien le brinde el servicio de
capacitación. Vamos a entender este asunto. Hoy día es valor admitido
que existe una relación recíproca entre “asesoramiento” y “capacitación”
y viceversa.
Por esa razón no puede, no debe, haber capacitación sin un posterior
apoyo de asesoramiento, como tampoco resulta asesorar sin capacitar al
mismo tiempo.
Empresario – Todo esto lo he entendido. En resumen, se trata de una
nueva modalidad de asistir a la empresa, al empresario y a los
colaboradores directos. Por un lado la capacitación el asesoramiento se
complementan cerrando un círculo que, por lo que observo, pasa a ser un
“círculo virtuoso”. Eso se complementa con la capacitación a distancia o
presencial, con lo cual tanto el empresario como sus colaboradores la
reciben cuando estén disponibles. También me seduce el nuevo ingrediente
de la responsabilidad social sobre todo del asesor o consultor que
acepta diferir sus honorarios hasta que realmente la empresa o el
proyecto funcionen. Pero eso no es todo, le confieso que me angustian
los problemas financieros, por más que el Banco suministre fondos, es
toda una complicación gestionarlos, garantizarlos, vigilar sus destinos,
etc. Por otra parte tengo la sensación de que el barril no tiene fondo,
el dinero se usa y no puedo entender criteriosamente cual es el destino,
o si puede haber un destino mejor.
Analista – En este sentido, como en otros, es necesario que Ud.
admita la ayuda que, profesionalmente, le permita: descubrir causas y
efectos, comenzar a arreglar el "proceso", y retomar el camino hacia un
nuevo posicionamiento en el mercado financiero.
En materia financiera, no hay que esperar que los problemas agobien a la
empresa, más bien hay que anticiparlos.
Un asesoramiento basado en técnicas de análisis económico-financiero
pondrán de manifiesto los orígenes de tales problemas. Los análisis de
fuentes y usos de fondos, permitirán visualizar una serie de problemas
de orden puramente financiero que exigen pronta solución. Asimismo el
adoptar ciertas disciplinas en la toma de decisiones financieras y su
posterior seguimiento le dará a Ud. y a los que de alguna manera le
suministran fondos, transparencia y confianza.
Sin embargo, la función no termina allí, sino que recién comienza, con la aplicación de las medidas que le permitan lograr su recuperación.
Empresario – Muchas veces los problemas se generan por la escasez de mercado interno y, entonces, uno escucha que las empresas deben volcarse a la exportación y es una verdadera frustración comprender que es una tarea que no esta al alcance del pequeño y aún del mediano empresario.
Analista – Puedo observar que me ha hablado de angustias refiriéndose a los problemas financieros, ahora manifiesta frustración por el desarrollo del los negocios.
Es claro que el empresario que quiera liderar con éxito su empresa no
puede experimentar angustias, frustraciones, estrés. Por eso insisto en
que es necesario “arreglar el proceso” y no meramente aplicar cosmética
a la empresa.
Otros de los puntos importantes en esta economía globalizada es el
comercio internacional.
Quien quiera progresar debe visualizar el mercado externo y el que
visualiza el mercado externo debe poner acento en varios aspectos
incluyendo, entre los más destacados, la calidad.
Para comenzar a exportar o importar es necesario no solo capacitación
sino además visión de todas las circunstancias que rodean a esta
iniciativa. Si no lo esta haciendo todavía o no lo esta haciendo bien,
hay que comenzar planteando el problema a través de un Plan que permita
despejar todas las incógnitas que se plantean. Es necesario pues,
capacitarse y asesorarse, antes de adoptar la firme decisión de
comprometerse con el exterior.
Sin embargo no hay que desalentarse, es simplemente tomar las medidas
necesarias para ingresar en un verdadero negocio y no en una aventura.
Es un negocio que si se encara técnicamente puede hacerle experimentar
muchas satisfacciones e interesantes ganancias.
Empresario - Sus palabras me han ayudado mucho a comprender cosas que en
la práctica parecen difíciles de solucionar. No obstante, aún
corrigiendo estas falencias de las que hablamos queda aun un problema
que me cuesta encarar. Me refiero a las relaciones con el personal tanto
obrero como administrativo.
Analista - Los problemas de comportamiento humano, de liderazgo, de
falta de adaptación a las diversas situaciones que originan en las
circunstancias tan cambiantes de esta época, deben ser derivados a
expertos en relaciones humanas. El sistema de que hablamos en materia de
capacitación y asesoramiento, le permiten al empresario resolver, por el
mismo sistema, todos los problemas que puedan plantearse en la empresa,
incluidos éstos, vinculados a los recursos humanos,
Mucho más habría que hablar sobre estos temas. Sin embargo hay uno que
debemos mencionar con énfasis. En el enfoque que hemos admitido, es
decir, la responsabilidad social empresarial, hay un factor
preponderante: las relaciones con el personal. Difícilmente se pueda
construir una empresa exitosa que de ganancias a su empresario y
salarios y condiciones dignas al personal, sino existen relaciones
humanas éticas y recíprocas entre empresario y trabajadores. Y este es
un tema de especialistas en RR. HH.
Empresario – Creo haber entendido el mensaje, pero me queda una
pregunta. Hemos puesto en evidencia todas las causas de la enfermedad,
entonces. ¿Cuál es la terapia que me recomienda?
Analista - Finalmente llegamos al punto: ¿como arreglar el proceso? Le
pido que vuelva ahora a nuestro desarrollo escrito y en las conclusiones
obtendrá su repuesta.
Conclusiones y recomendaciones
El empresario de nuestro hipotético ejemplo, se ha retirado del diálogo
con mayor confianza y seguridad.
Sin embargo, nos preguntamos que ocurre en la realidad con las empresas
que han cerrado, los empresarios sin empresas y, fundamentalmente, las
personas sin trabajo.
Se habla fácilmente de la necesidad de crear puestos de trabajo, de
generar nuevos empleos, pero en la práctica, esto se ve muy lejano lleno
de complejas situaciones y de controvertidas posiciones políticas.
Hablando técnicamente es muy difícil que el empleo crezca si no hay inversiones. Para que haya inversiones privadas, por que públicas no las habrá, es necesario que concurran una serie de circunstancias. En primer lugar, obviamente, tiene que haber negocios rentables. En segundo lugar todos los actores involucrados en la actividad económica, estado, empresarios, trabajadores, consumidores, entidades financieras, entidades culturales, etc. deben orientar su comportamiento para que existiendo negocios sea atractivo invertir en el país. Este es un principio de carácter general que nos involucra a todos, de tal forma que pesa sobre nosotros la responsabilidad del país que vamos a dejar a las futuras generaciones.
Por lo tanto, destacamos que el principio fundamental de nuestra
actividad debe dirigirse hacia el camino que nos ponga nuevamente en la
dirección correcta del progreso y el crecimiento de nuestra economía.
Si bien como dijimos esto se logra con el crecimiento de la inversión
privada en las condiciones apuntadas mas arriba, no es menos cierto, que
también es necesario poner en movimiento la creatividad empresarial, una
dinámica emprendedora capaz de mantenerse y retroalimentarse
continuamente.
Para recuperar el terreno perdido en estas épocas de retroceso que hemos
vivido, sólo la imaginación del empresario, la innovación, la creación
de riqueza, la apertura de nuevos mercados para productos tradicionales
y no tradicionales, servirán para desarrollar un nuevo proceso de
desarrollo económico y de creación de empleos.
Naturalmente, el sector público debe contribuir con políticas,
servicios, e impuestos adecuados para que podamos poner en marcha UNA
NUEVA CULTURA EMPRENDEDORA y se concreten a través de ella, todas las
iniciativas individuales tanto para la creación de nuevas empresas como
para repensar las ya constituidas.
Al hablar de una nueva cultura emprendedora estamos también
comprometiendo la capacitación de los emprendedores nuevos o ya
instalados, de forma de ir cerrando la enorme brecha tecnológica que se
ha abierto entre los países desarrollados y los que están en proceso de
desarrollo.
En la nueva Sociedad del Conocimiento, tanto la capacitación como la
asesoría empresarial utilizan plataformas, que posibilitan la
utilización de Internet para ambas cosas, es decir para el dictado de
cursos a distancia y para la relación entre los técnicos del equipo de
asesores y las empresas.
De esta forma la relación con la Empresa se hace fluida, segura y
rápida, a través de las herramientas de la nueva tecnología: el chat, el
foro y los e-mail. Aún lo presencial es un valor añadido que no debe
perderse de vista, por cuanto tanto el profesor que capacita, como el
asesor que realiza el seguimiento, se constituyen en la propia empresa o
en la corporación si fuera necesario.
El aspecto diferencial es que, para alentar la cultura del emprendimiento, debe ofrecerse no solo capacitación y asesoramiento como herramientas insustituibles para cambiar el proceso, sino también la instalación de Incubadoras de nuevas empresas.
En definitiva, la sociedad del conocimiento, nos brinda hoy la posibilidad de aprender de diferentes formas: una de ellas, la teoría, que a través de las palabras podemos captar; la segunda es la implantación de la cultura de la imagen que nos permite obtener conocimientos mas rápidos, profundos y globales; la tercera la formación adquirida a través de la experiencia .que es lo que permite administrar y poner en práctica los conocimientos teóricos.
No podemos dejar de mencionar, en este mundo convulsionado y competitivo, la creación de las alianzas estratégicas, los trabajos en equipo, la formación de redes o clúster de empresas.
Con estos instrumentos será posible avanzar hacia la anhelada recuperación económica, no sólo al mero crecimiento de ciertas actividades, sino al desarrollo integral y sustentable de todo el país.
Contador-Economista egresado de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República O. del Uruguay.
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