La innovación y el abogado del diablo

Autor: Jose Bernad

Innovación y creatividad

17-03-2008

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Gran parte de lo que podemos imaginar tal vez, algún día, llegue a ser realizable. Pero será siempre, absolutamente, imposible crear lo que no seamos capaces de imaginar…

EXPERINERCIA o EXPLORANCIA: “Más sabe el diablo… por diablo que por viejo”
“L’imagination au pouvoir”.
(Graffiti anónimo sobre una pared, en París, mayo de 1968).

Dentro de unos meses, todo el mundo recordará, como de repente, que hace 40 años que los estudiantes quisieron hacer una revolución. Seguramente, todos los medios y publicaciones nos regalarán su erudito, y monográfico, análisis sobre la génesis, el desenlace, y el impacto político y social, etc. de este hito, sin duda histórico.

Los que teníamos entonces 18 años, recién incorporados a la Universidad, y más todavía viviéndolo desde este país nuestro, en aquella etapa política, a olvidar, solamente conocíamos las noticias como “algaradas estudiantiles”.

Sin embargo, el paso de los años, y un conocimiento más preciso de los hechos, nos hizo concluir, hace ya tiempo, que por encima de una justa reivindicación de derechos políticos y sociales, se trataba de un desgarrado clamor estudiantil, una llamada clarividente a la participación ciudadana en reinventar la sociedad moderna: más equitativa, menos burocrática y más libre. Pero eso asustó a muchos, además del establishment oficial: algunos partidos, y organizaciones sindicales, vieron amenazada su hegemonía sobre su propia parcela de poder político… desconfiando de estos intelectuales innovadores.

Ahora, que “ya tengo una edad” (como dice Pedro Luis Uriarte, a quien nunca me canso de escuchar) recuerdo con nostalgia aquellos años, y, también desde la perspectiva del desafío de la transformación social, y económica, me he enrolado, como todos, en la nueva revolución permanente: ya no la de León Trotsky… sino la de la INNOVACIÓN.

Sabiduría popular y ciencia oficial.

Siempre, desde niños, nos han enseñado a confiar en la sabiduría popular, fundida en el crisol de la experiencia humana, sin someterla a crítica: Los ancianos de la tribu nos aconsejaban todo lo que a ellos les había resultado eficaz para enfrentarse a los problemas… de su juventud: Soluciones viejas para entornos, entonces, poco cambiantes… y se aplicaban sin objetar. (O, al menos, solamente se cuestionaban cuando los resultados ya eran irreversibles).

Los primeros pensadores de la Historia fueron algunos osados objetores a la sabiduría popular, convirtiéndose en filósofos y científicos que intentaban explicar algunos fenómenos que habían observado, mediante modelos diferentes de interrelación causa-efecto que los asumidos por la sabiduría popular.

Pero, después del Renacimiento, ensoberbecida por el rápido avance del conocimiento, la ciencia se convirtió en un valor oficial, bajo el control de las diferentes Academias, donde, de partida, se sometían las nuevas teorías a “la prueba del 9”, y a muchas otras más, y después, al consenso, muchas veces absoluto, de los miembros.

John William Strutt, Lord Rayleigh (1842-1919), Presidente de la London Mathematical Society, eminente físico descubridor del gas Argon, dijo, en 1896 :“No tengo la menor molécula de fe en la navegación aérea, aparte de los globos aerostáticos”.

William Thomson, más conocido como Lord Kelvin (1824-1907), precoz prodigio en Matemáticas, que publicó más de 600 artículos y registró más de 70 patentes, fue nombrado, en 1890, Presidente de la Royal Society. En 1895, predijo que “Las máquinas voladoras más pesadas que el aire son imposibles”.

Los hermanos, Orville y Wilbur, Wright, tal vez por no haberse enterado de tan rotundas afirmaciones, consiguieron hacer volar su aeroplano, por primera vez, en Kitty Hawk, North Carolina, el 17 de Diciembre de 1903.

Desde la Inquisición, ser diferente es sospechoso… Los hermanos Wright tuvieron suerte de haber nacido varios siglos después. A Galileo Galilei, sobrevivir le costó su propia autoestima, y murmurar, tal vez más de aquella tan tristemente célebre ocasión, y en voz baja: “E pur, si muove”.

El Diablo y el Conocimiento

El Diablo siempre ha venido siendo el autor por defecto de todos los fenómenos oscuros, desconocidos, impulsor de las fuerzas que causan efectos anómalos, imprevistos, incomprensibles para el intelecto humano.

Pero también, sorprendentemente, el Maligno se ha asociado al conocimiento acumulado a través de la experiencia vital: “Más sabe el Diablo por viejo que por Diablo”. Vaya, parece que algo positivo aporta el Diablo… por lo menos “sabe un rato”… algo nos enseñará: ¿a pensar de otra forma?

Por supuesto que sí, le pese a quien le pese: Aporta una visión diferente, que proviene, “generalmente”, de una forma diferente de mirar el entorno, de un estado mental libre, que permite levantar la vista y otear el horizonte, intentando anticipar los signos del cambio.

Sin embargo, lamento discrepar, la aportación histórica al Conocimiento de diablos, brujas y hechiceros no viene de su experiencia acumulada… sino de su propia condición de intrépidos outsiders, de pioneros, de cuestionadores… en suma, de su inquietud innovadora.

Por eso, creo que habría que reformular el proverbio: “Más sabe el Diablo por Diablo que por viejo”. Por supuesto, como hace rato los lectores ya han descubierto, este diablo es el demonio intelectual, nada que ver con el imaginario cristiano, no me malinterpreten los creyentes.

La Experiencia: ¿Experinercia o Explorancia?

El envejecimiento humano no aporta necesariamente sabiduría, depende de qué es lo que haga cada persona con su vida. Aunque parezca una perogrullada, con frecuencia olvidamos tenerlo en cuenta a la hora de ponderar las opiniones de los demás.

Deberíamos conocer más a las personas, su historia, sus inquietudes, sus éxitos y, sobre todo, sus fracasos… sus métodos de gestionar el conocimiento, y su actitud de afrontar los cambios, su sentido de la oportunidad… y de la anticipación.

A veces, alguien que parece aportar experiencia, puede contagiarnos la inercia heredada por una especialización, profundamente convergente, en torno a sus propias creencias o fantasmas, demasiado vívidos e incontestables, por su contundencia en su propia trayectoria vital. O sea, nos ofrece su Experinercia.

Y otras, por el contrario, encontramos retazos de Explorancia, en algunas personas que han sido capaces de, o forzadas a, apartarse de los cánones al uso, en su carrera profesional o en su esfera personal. Capaces de, o abocados a, abandonar la seguridad de un puesto cómodo de trabajo, o con mayores perspectivas de lucro, o de prestigio, en definitiva, de no buscar, necesariamente, la aprobación social del entorno.

Pienso, humildemente, que deberíamos buscar un sistema de medida más adecuado de la experiencia vital: En lugar de medirla, como siempre, en unidades temporales, deberíamos evaluarla por el número de cambios afrontados (independientemente de sus resultados, éxitos o fracasos), voluntaria o inopinadamente.

P. ej. el nº de: cambios de actividad laboral, con exposición personal a diferentes sectores, países, culturas o, en general entornos explorados, nº de sucesivos matrimonios, hijos y amigos, pérdidas familiares, o de personas próximas, catástrofes económicas, y, en general, cualquier crisis, o logro singular, personal o profesional. Una aclaración final: No quiero, en modo alguno, propugnar la inducción artificial del Caos en nuestras vidas, privadas o públicas.

Pero sí una actitud valiente y decidida hacia la exposición al riesgo, siempre que surja, o debamos provocarlo. Y, también, por supuesto, hacia la observación y escucha vigilante del entorno, consciente de la anticipación, como todo demonio realmente innovador.
Realmente, la figura del Abogado del Diablo cumple el cometido de parte contradictoria, pero a la vez interesada, en ofrecer a los demás la otra visión de la realidad, que observa desde un punto de vista crítico, en beneficio de la garantía de calidad del proceso. (Viene a ser lo del “what if?” y “why not?”, que las escuelas norteamericanas de negocios nos han venido vendiendo desde hace años…).

Por favor, a partir de ahora, llámenme cualquier cosa, menos “experto”… prefiero que me identifiquen con el Diablo… o, mejor dicho (por si la moda retro nos devolviera la Inquisición), con su abogado.

Nota: Es probable que en esta página web no aparezcan todos los elementos del presente documento.  Para tenerlo completo y en su formato original recomendamos descargarlo desde el menú en la parte superior

Jose Bernad

Director de Formación en Inteligencia Competitiva e Innovación de INFOCENTER. Licenciado en Ciencias Físicas por la UNIVERSIDAD DE NAVARRA MBA (Área Económico-Financiera) ESTE (UNIVERSIDAD DE DEUSTO) Técnico en Marketing Internacional ESMA Extensa trayectoria profesional, en las áreas de Dirección General, Comercial, Marketing, y Expansión, en Compañías del sector NTIC, y otros diversos sectores de actividad, industriales y de consumo, en ámbitos nacional e internacional.

www.infocenter.es 

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