Cómo resolver problemas en forma creativa

Autor: Oscar Isoba

Innovación y creatividad

31-03-2009

El enfoque creativo para la resolución de problemas, en la empresa y fuera de ella.

Un problema es una situación que una persona juzga mala o en el mejor de los casos, que requiere una rectificación, se lo considera una insuficiencia, déficit, una falta de armonía, un enigma, un inconveniente.

Una solución al problema implica lo que resulta deseable para lograr la armonía, es seleccionar la mejor alternativa entre varias, significa el consuelo, el conocimiento, la certeza o el objetivo o resultado pretendido ó ideal.

¿Cómo define un problema?

Hay muchas maneras de definir un problema. La vía hacia la reflexión creativa que parece más rápida estriba en “partir desde el final”. ¿Cuál es el final? El resultado mensurable específico que pretende conseguir.

Cuando una persona observa un déficit en alguna situación, posee una imagen intuitiva de la situación futura en que se haya eliminado el déficit y logrado la armonía o el objetivo.

Poseer una imagen mental razonablemente clara de cómo será una solución, si la encuentra. Una vez que ésta claro el fin, entonces el reto creativo consiste en descubrir maneras de alcanzarlo.

¿Qué son las soluciones?

Las soluciones son posibilidades. Las soluciones son ideas. Las soluciones a un problema responden a la pregunta:“Cómo es posible que yo (nosotros) consiga (mos) que eso suceda?” Éste es el deseado resultado final.

Lo que, idealmente, distingue a un colegio/universidad es que emplea a estudiosos cuya tarea consiste en hallar nuevas soluciones a los problemas.

Pero en muchos centros de enseñanza superior y escuelas los docentes se entusiasman con las soluciones que aprendieron y dominaron y no quieren considerar nuevos modos de hacer cosas.

Cuando las personas se enamoran de sus soluciones y las imponen a otros, la obediencia se convierte en virtud deseable. Se enseña un problema y se toma prueba sobre un problema similar.

La dificultad reside en que las soluciones de una persona, grupo o sociedad se convierten a menudo en problemas de otras personas, de otro grupo o sociedad. Además es la solución encontrada, la optima?.

Nos enfrentamos así con el terrible fenómeno natural de que las soluciones causan problemas y a veces no son las mejores. Sean cuales fueren las soluciones a que lleguemos, éstas representan respuestas experimentales. Tenemos que comprender y aceptar que no existe una situación estable.

Como la muerte y los impuestos, los problemas siempre estarán con nosotros y normalmente como los virus se reproducen mutando para reaparecer. Así nuestro método de solucionar problemas hace agua.

Necesitamos los problemas para motivarnos, para aceptar el reto de resolverlos como un modo de vida positivo y la fuente de la que puede fluir el goce. En ocasiones sufrimos problemas y, sin embargo, nos demoramos en su resolución o, simplemente, hacemos caso omiso de ellos. Descubrimos que por lo general no desaparecen y en muchos casos se agravan.

En primer lugar, es importante entender que existen dos cosas que motivan a una persona a hacer algo: el premio o el dolor. Los individuos actuarán para conseguir un premio de la acción o para evitar el dolor que experimentarán si no actúan. Por extraño que parezca, los seres humanos harán más por evitar el dolor que por obtener el premio positivo derivado de una acción determinada.

Hemos constatado que el principal problema de los participantes es que no saben plantear problemas, que quieren abocarse a solucionar algo que ni ellos mismos saben exponer. Le dan mucha importancia a tratar de resolver una situación “amenazante”, sin delimitar que es realmente lo que quieren resolver y en que medida lo quieren hacer. Ni menos piensan en explorar alternativas varias.

La gente reconoce que tiene un problema, por que experimenta las consecuencias de una situación que percibe como “incómoda”, pero ese deseo de resolverlo de una manera impulsiva provoca en ocasiones que no sea capaz de definirlo exactamente o que lo defina de manera equivocada.

Cualquiera que sea la forma en como se plantea un problema, ésta, definirá nuestro curso de acción, y si no nos detenemos un poco a reflexionar en este importante aspecto (su definición), correremos el riesgo de estar resolviendo problemas que en realidad no tenemos.

Reflexionemos sobre el contenido de estas frases:

“ No se trata de buscar nuevas soluciones, sino de plantear nuevas preguntas”
Einstein.

“El verdadero creador es un creador de problemas”.
Machado.

¿Considera que el planteamiento del problema es menos, igual o más importante que su solución?

Justifique su respuesta

Planteamiento del problema

Como mencionamos anteriormente la ausencia de trabajo en el punto de partida de un problema, coloca a las personas en desventaja con respecto a encontrar la solución del mismo. El planteamiento del problema es analógicamente la brújula que de alguna forma nos conducirá a la búsqueda de la solución.

El problema es por esencia relativo y en su planteamiento intervienen diversos aspectos de índole subjetiva: tolerancia a la ambigüedad, su escala de valores, entre otros. Así mismo es muy común que no se precisen aspectos como la magnitud (y se planteen problemas de manera muy general o muy particular) y la factibilidad del problema.

Los problemas surgen como consecuencia de necesidades y éstas a su vez son el resultado de una discrepancia entre lo que se desearía lograr y lo que ocurre en la realidad, es “la distancia entre el ser y el deber ser”.

Esta forma de abordar los problema permite identificar los aspectos presentes de una situación que podemos llamarle “real” y clarificar las expectativas o identificar lo que podría ser llamado como “situación ideal”.

La primera manifestación de un problema no es necesariamente la más idónea para la búsqueda de su solución.

Para resolver un problema es necesaria una adecuada representación de éste, ya sea de manera interna o externa. Dicha representación permitirá que la persona interprete y comprenda de una mejor manera dicho problema. Además está la motivación y su experiencia en el tema.

Los tres factores actúan en conjunto, su capacidad creativa (que se puede mejorar a través de técnicas adecuadas), su motivación y la experiencia en el tema elegido.

Oscar Isoba

Ingeniero químico y se dedica a promover la creatividad e Innovación en la Educación, los Negocios y el Marketing. Es jefe de proyecto de una empresa de ingeniería y Obras industriales en Argentina. Realizó entrenamiento en el Creative Problem Solving Institute de Chicago en 1995 y el ITES de Monterrey en 1999. Desde el 2008 está cursando el master en TRIZ del Institute of Innovative Design de Rusia.

oisobaarrobagmail.com

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