No cabe duda que emprender, es uno de los pasos más trascendentales en la vida, muchos siguen viviendo rutinas diarias que aborrecen, por el miedo a dar ese salto tan importante y al que la mayoría de seres humanos rehúyen.
Hay quienes prefieren consumir sus vidas en la seguridad de un
empleo, que reporte un ingreso mensual, aunque el sistema de
compensaciones para los empleados cada vez es más mezquino; pasan
quince, veinte y hasta treinta años, haciendo cosas que ya perdieron
sentido desde hace décadas; si hacen un balance sincero, no tienen nada
logrado que sea motivo de orgullo, tal vez un buen paquete de
prestaciones, acumular pasivos. ¿Qué clase de negocio es ese?
La competitividad en la carrera profesional se vuelve una tragedia, cada
día gente más joven se incorpora a las profesiones, gente con nuevas
ideas, cargada de entusiasmo y pasión por lo que empieza. Pero el
problema real no es la gente, tampoco es el trabajo, se dedican más de
48 horas semanales a la rutina y así pasan años, sin mayores progresos,
atrapados en un sistema que es soportable pero no ideal. Si nos
comparamos con los demás, nos damos cuenta que las cosas podrían ser
peores, pues hay personas que permanecen años desempleados y sin lograr
colocarse en un puesto de trabajo. Conseguir independizarse es y ha sido
siempre un reto para gente con voluntad, con coraje, no es fácil; se
establece un monólogo traicionero, ¿emprender? ¿Pero en qué? ¿Para qué?
No sé hacer otra cosa, prefiero seguir haciendo lo mismo, no puedo
perder mi tiempo.
El universo, el mundo está cambiando y por más que nos resistamos, esto
no se detendrá, como seres humanos todos hemos tenido miedo, es incómodo
salir de nuestra zona de seguridad, el esfuerzo psicológico que implica,
hacer cambios, percibir los retos, proponer acciones, en lugar de
esperar que nos den la lista de instrucciones que tendremos que ejecutar
y hacia dónde dirigirnos. Entonces es sencillo no experimentar, sin
darnos cuenta cerramos la puerta a las oportunidades. El mundo es
generoso para quienes logran mirar con ojos nuevos.
Es preciso reinventar lo que ya existe, recuperar la curiosidad de los
niños, hay conocimiento y maestros, muy cerca esperando a que te
decidas, emprender es cuestión de hurgar en nuestros hábitos, de
comenzar por pequeños cambios, de leer un poco más, de experimentar, de
intentar.
Un colega de negocios me decía con frecuencia, “necesito oxigenarme, me
estoy asfixiando”. Es cierto, el ser humano necesita física y
mentalmente tomar aire nuevo, probar nuevas oportunidades, explorar;
esto es algo vital en la vida y en los negocios. Ser EMPRESARIO
solamente es cuestión de saber hacer uso de los resultados de nuestra
experimentación, sacar de los problemas oportunidades, de las
debilidades fortalezas, creer en nosotros mismos, entregarnos a la
sabiduría de la creación y la naturaleza.
El éxito no está configurado por recetas o pócimas mágicas, por pre
fórmulas que aseguren su aprehensión, el éxito no tiene reglas, es muy
personal para generalizarlo, pero siempre está acompañado de la audacia
para enfrentar la vida.