Educación emprendedora. ¿Cómo se origina el temor al fracaso en usted y en sus hijos?

Autor: Bettina Langerfeldt

Espíritu emprendedor

18-07-2011

¿Se ha sentido paralizado por el temor alguna vez? El temor es una de las fuerzas más limitantes que existen. Nos impide avanzar, nos restringe y nos recluye a un área que es mucho menor a la que nos corresponde. A la hora de emprender, es muy importante saber lidiar específicamente con el temor al fracaso. Aprenda junto con sus hijos cómo hacerle frente con éxito. Estarán preparados para vencerlo cuando comprendan cual es el origen del temor al fracaso.

¿Alguna vez se ha sentido preso del temor? Sabía que tenía la oportunidad de actuar, pero no lo hizo, porque, justo en ese momento de querer dar el paso, sus rodillas comenzaron a temblar y se detuvo.

Y la oportunidad pasó y nunca más la volvió a ver.

Sucede todos los días. El temor nos mantiene recluidos en un lugar aparentemente seguro y no nos permite actuar cuando sabemos que debemos hacerlo.

Hay muchos temores:

• Temor a la muerte
• Temor de perder un ser querido
• Temor a la soledad
• Temor para hablar en público
• Temor al rechazo
• Temor al sufrimiento
• Temor a la incertidumbre
• Temor a la escasez.

Sin embargo, el temor más grande a la hora de emprender, es el temor al fracaso.

Muchas personas parecen estar condicionadas para tener miedo. Les resulta difícil dar un paso de fe para desarrollar y lanzar un producto nuevo, ofrecer un servicio a un precio mayor o iniciar un negocio nuevo.

¿Quién nos infunde el temor al fracaso?

Para que usted y sus hijos puedan vencer el temor al fracaso, es importante entender como se gesta a lo largo de sus vidas.

Comienza a una edad muy temprana. Sin saberlo, la sociedad que nos rodea, la mayoría de los padres y muchos establecimientos educacionales nutren el temor al fracaso en los niños en vez de aminorarlo.

¿Cuál es el origen del temor al fracaso?

Nuestra sociedad comúnmente sanciona el fracaso. Los métodos de educación tradicionales generalmente se basan en algún sistema de evaluación que mide los logros de sus alumnos con una escala de puntajes o notas.

Como no todos los alumnos pueden ser sobresalientes en todas las disciplinas, tarde o temprano se tendrán que enfrentar con la triste realidad que su rendimiento en algún área es promedio o insuficiente.

Es triste porque los resultados son interpretados de esa forma. El mensaje subliminal de una mala nota es que el alumno no cumplió con las expectativas del profesor. Se empeora aún más cuando, en respuesta al rendimiento insuficiente, se le exige al alumno estudiar el ramo con mayor profundidad para que se nivele con su curso.

(Lo que es utópico, ya que todos poseemos fortalezas y debilidades diferentes.)

El problema con éste enfoque es la frustración que provoca en el alumno. Dependiendo de la situación particular de cada niño, la experiencia de no rendir en forma satisfactoria generalmente es interpretada como un fracaso que pudo haberse evitado, tanto por los padres como por los profesores.

La respuesta natural del niño es el temor al fracaso y, después de un tiempo, la desmotivación y la pasividad hacia su aprendizaje.

No tiene por qué ser así.

¿Cómo vencer el temor al fracaso en nuestra vida y en la de nuestros hijos?

Es simple. No hay que ver un fracaso como algo negativo.

Winston Churchill dijo: "El éxito es ir de un fracaso en otro sin perder el entusiasmo."

Cuando un niño descubre su debilidad en algún área de su educación, la actitud correcta debería ser que los padres le ayuden a identificarse con sus fortalezas. Le pueden explicar que es bueno descubrir sus debilidades, ya que eso le permite no perder más tiempo en un área en el cual nunca va a sobresalir.

Como dice el refrán: "No trates de ser pera si eres manzana."

Dios nos dio a todos talentos y habilidades que debemos desarrollar y pulir, como si fueran diamantes en bruto. Es nuestra responsabilidad como padres la de descubrir y nutrir estos talentos en nuestros hijos, ya que esa habilidad será su aporte a la sociedad. El niño debe identificarse con lo que es, no con lo que no es.

Así tendrá experiencias de éxito en vez de vivir un intento fracasado tras otro y no tendrá miedo al enfrentar una decisión importante en su vida en el día de mañana.

Los adultos temerosos también pueden anular el poder del temor en sus vidas al cambiar la percepción de si mismos.

Enfóquese en sus fortalezas. No mire a la izquierda ni a la derecha, tratando de copiar lo que los demás hacen. Enfóquese en lo que esta delante de sus ojos. Es el plan de Dios, exclusivo y único, para SU vida.

Desarrolle los talentos y las habilidades que su Creador le ha dado para dejar su granito de arena en éste mundo y deje de enfocarse en lo que no puede hacer, lo que no puede tener y en lo que no es.

Cuando usted comprende quien es y lo aprende a valorar, no tendrá temor al fracaso a la hora de emprender. Sabrá perfectamente cual es su lugar y tendrá la osadía de reclamarlo como suyo bajo cualquier circunstancia adversa.

¿Te gustó? Compártelo con tu mundo

Bettina Langerfeldt - educacionparaelexitoarrobagmail.com

http://www.EducacionParaElExito.com

Soy una empresaria del Internet con mucha pasión para ayudar a personas de todas las edades a descubrir y a desarrollar sus habilidades emprendedoras y de liderazgo. Soy Médico Veterinario, pero mi verdadera pasión es la educación. Después de 10 años de educar a mis 4 hijos en casa, he complementado mi propia experiencia de educación con varios viajes a Estados Unidos donde he visitado conferencias de educación alternativa que se enfocan en desarrollar las habilidades emprendedoras propias de cada persona. Actualmente tengo una página web http://EducacionParaElExito.com, que es un centro de educación online para padres e hijos que desean desarrollar sus habilidades emprendedoras para ganar dinero con negocios en Internet.

Compartir ideas impulsa el desarrollo

Difunde las tuyas entre miles de latinoamericanos

¿Qué hay de nuevo?

Lo que se está compartiendo

Otros artículos que te van a interesar

Explora todas las publicaciones por tema

Presupuestos Empleo, contratación y despido Liderazgo Costos Tecnología e internet Responsabilidad Social Empresarial Economía pública Formación y capacitación Estrategia y dirección estratégica Inteligencia emocional Compensación y salarios Gestión del talento Auditoria y control interno Autoayuda y superación personal Evaluación de proyectos y economía matemática Herramientas para emprendedores Gestión por competencias Economía política Pensamiento económico Ventas y administración de ventas Posicionamiento y marcas Contabilidad Negociación Canales de distribución y administración logística Gestión de la calidad Motivación e incentivación Estados financieros Microeconomía Comunicación organizacional Gestión financiera Producción, procesos y operaciones Competitividad Marketing estratégico SIM e Investigación de mercados Marketing directo y en línea Análisis, descripción y diseño de puestos Teoría de la organización Análisis financiero Entorno financiero y los mercados Comercio internacional Gestión del conocimiento Publicidad, promoción y Relaciones Públicas Estrategia de productos y servicios Pequeñas y Medianas Empresas PyMEs Tipos de mercado y su comportamiento Plan de negocios Macroeconomía Gestión del cambio Espíritu emprendedor Globalización e integración internacional Fundamentos de economía Innovación y creatividad Instrumentos, inversiones, riesgo y financiamiento Clima laboral Mejores prácticas Gestión ambiental y sostenibilidad Satisfacción y servicio al cliente Trabajo en equipo Reclutamiento y selección Matemáticas financieras Política económica

"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea e intercambiamos ideas, entonces ambos tendremos dos ideas" George Bernard Shaw

Contenidos publicados con licencia CC BY-NC-SA 3.0 a excepción de los casos en los que se indican derechos de autor específicos. Sugerimos contactar a los autores al usar material públicamente.