Indagación de situaciones alrededor de la convivencia escolar

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Acerca de la indagación de situaciones en torno a la convivencia escolar #
Alberto Retamar* (setiembre 2014)
Un “óptimo” encuadre
En contextos educativos, con respecto al tema de la convivencia y sus conflictos, será útil
formular preguntas, para intentar respuestas válidas, solo si se es capaz de ver a conciencia
más allá de lo evidente, si se interroga a lo obvio o se superan prejuicios. Aceptando
centramientos y asumiendo descentramientos. Invocando y examinando las fuerzas que
determinan tanto lo plural y múltiple como lo singular y simple, redescubriendo sus
combinaciones, reconociendo subjetividades.
Es muy probable que, al momento de “tomar contacto” con una problemática psicosocial,
haya que cuestionar lo que se sabe o se cree y, tal tarea, no es fácil. Las especificaciones del
dispositivo de intervención o la metodología empleada pasan a un segundo plano. Lo que
queda expuesto, entonces, es la manera de operar; la forma en que lo proyectado, planeado o
hipotetizado cobra vida y confronta con la situación. Habrá que esforzarse para obtener
datos y lograr un análisis fehaciente, quemar los papeles que no sirven...
Las respuestas, como las preguntas, pueden estar cargadas de sentidos e
intereses que difícilmente se enuncien o redescubran dentro de un marco
carente de un encuadre psicosocial. Un encuadre presenta constantes
metodológicas, necesarias, desde las que se pueden comprender los
procesos o aquello que se investiga. El término “psicosocial” refiere a los
aspectos y cuestiones presentes en situaciones de interacción social. Tal
encuadre incluirá, por ejemplo, una concepción de sujeto, además del
método apropiado y las definiciones epistemológicas correspondientes.
Ordenará recursos, evidenciará una manera de indagar y actuar, implicará
revisión y autocrítica. Servirá de sostén y dará cuenta de los resultados obtenidos, “haciendo
dialogar a la teoría y la práctica” a través de sus actores. Sin perderse el foco puesto sobre el
objeto de estudio y la situación de interés, la síntesis obtenida mostracómo se “tejen” o
“rasgan” las tramas de sentido; mo son los vínculos y qué resulta del cruce entre los
distintos ámbitos y las vicisitudes subjetivas.
En el trabajo de campo no se aplican “criterios más duros o más blandos”. Es decir, por un
lado, implica saber que no conviene reducir la complejidad del hecho observado a un
conjunto de variables, mucho menos ajustarlas a un encuadre que, de tan riguroso, se vuelve
rígido. Por otro lado, es reconocer que es fácil diluir la diversidad que tal complejidad trae,
desde un encuadre difuso o casi inexistente.
Por ejemplo, si lo que está en juego es el “acuerdo de convivencia escolar” lo importante
sigue siendo lo convivencial, con sus múltiples causas y efectos, y no principalmente el
tema de las normas y la disciplina o los condicionamientos que afectan a la escuela. En
cambio, si el motivo es el acoso escolar los interrogantes van y vienen entre los contenidos
institucionales y el devenir de los participantes.
# Las imágenes que acompañan al texto provienen de Internet (Google, buscador de imágenes), su única
finalidad es hacer más ameno al mismo...
* CPA Profesional CONICET (IRICE) Operador en Psicología Social (retamar@irice-conicet.gov.ar)
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Todo es relevante pero no importante, según nde esté el “acento” o la pertinencia de los
asuntos a tratar. Habrá que darse cuenta, entrenarse para saber aplicar los conocimientos. Es
inevitable tomar también lo que pasa por fuera o proviene de ámbitos mayores, pero se
empieza por explorar allí donde “algo emerge” y altera la convivencia, donde cuesta
explicar lo que sucede y se repite. En una situación concreta van a incidir muchos factores.
Algunos llevarán a “naturalizar” o “invisibilizar” lo que “verdaderamente” sucede, otros
connotarán resistencias frente a lo establecido o ante a los posibles cambios.
Más que un “enfoque psicosocial”, la propuesta es “armar” un “encuadre psicosocial” que
permita tomar lo proveniente de todos los actores sociales, incluyendo al investigador o
equipo que investiga. Mientras, se “pivotea” desde un grupo etario o desde ciertas
motivaciones, como centro de la problemática en estudio. Entonces, de esta forma, se
podrán expresar los propios intereses y las demandas que se perciben, así como acceder a
otros datos interesantes para la investigación o la intervención.
Muchas veces se ven a estos trabajos, resultantes de tal operatoria sobre una situación
particular, como inadecuados para aportar generalizaciones o conocimientos que puedan ser
sistematizados. Podrían utilizarse para “estudiar casos” pero, si se han contemplado e
incluido estos aspectos psicosociales, será lícito hablar de propósitos más amplios que, en
definitiva, tendrán que ver con el esclarecimiento de las afectaciones subjetivas, grupales,
institucionales o sociales contemporáneas. Cabe recalcar, desde un encuadre oportuno y
potente. En tal sentido, “óptimo” como adecuado o acorde con la indagación, en este caso,
de situaciones en torno a la convivencia.
El encuadre de Pichon Rivière
Sin entrar en detalles que excederían este escrito, solo cabe mencionar que la obra de
Enrique Pichon Rivière ha impulsado un abordaje de las problemáticas modernas muy
alentador.
Sus ideas están condensadas en su ECRO (Esquema Conceptual Referencial
Operativo). Una sistematización de conocimientos, hechos y prácticas que
funciona como un “aparato para pensar la realidad”. Esquema porque es un
conjunto organizado de conceptos e ideas. Conceptual porque incluye teorías.
Referencial por aludir a la realidad sobre la que se piensa y opera. Operativo
por su adecuación en términos de operación, una producción planificada con objetivos. Son
palabras clave: vínculo, sujeto, ámbitos subjetivos, método dialéctico, grupo operativo, tarea
y pretarea, ansiedad esquizo-paranoide y reflexiva, roles, vectores del cono invertido.
Pichon define al vínculo como una estructura compleja que incluye un sujeto, un objeto
(otro sujeto) y procesos de comunicación y aprendizaje. Presenta aspectos simbólicos y
representacionales, pero también es encarnado. Es una estructura bicorporal y tripartita, hay
dos sujetos y un “tercero estructurante” u objeto de intercambio. Dos cuerpos, en sentido
amplio, como conjunto de atributos humanos. Cuerpos que interactúan gracias a este tercero
(cultura, lenguaje, códigos, gestos, tareas, etc.), el cual le otorga coherencia a la relación.
El sujeto del ECRO pichoniano es netamente social. Junto con sus características personales
y su propia manera de relacionarse, interviene o está inmerso en producciones grupales que
lo afectan. Convive cambiando e intentando cambiar su entorno, en una compleja red
vincular donde emerge su singularidad. La subjetividad es reinterpretada como un sistema
abierto, en continua reestructuración. La red lo trasciende y lo conmueve, volviéndolo
portavoz o emisario del entramado social.
Un poco de praxis
Cuando alguien dice algo acerca de lo que
pasa en determinado lugar o expresa algo
que le pasa, cuando algo de lo que ocurre lo
conmueve, está connotando cosas que dicen
de y de otros. Está exponiendo facetas de
la situación que le toca vivir, casi
inadvertidamente pone el cuerpo para que la
situación se exprese.
Se expone y arriesga, pero no siempre y en cualquier situación. Habrá momentos en que se
compartirán pensamientos y sentimientos. Habrá situaciones donde se podrá realizar una
tarea de forma mancomunada. ¿Sabremos o podremos entregarnos a esos tiempos y espacios
mientras convivimos?
Podemos intervenir para mejorar la comunicación y favorecer aprendizajes, pero ¿seremos
capaces de promover, en grupos y comunidades, modos de obrar que sean útiles para la
convivencia?
¿Qué es intervenir? Uno puede tener propuestas que parecen superadoras, capaces de operar
sobre la resolución de los problemas. Si funcionan, tal vez funcionen para otros. ¿Es esta la
cuestión? No lo parece... Mientras pensamos en todo esto, podríamos estar perdiendo de
vista a la misma convivencia.
¿Que es convivir? Obvio que es “vivir con otro u otros en el mismo lugar” y ¿qué más?,
seguro que hay mucho más por decir. Vivir situaciones con otros puede resultar muy
problemático y difícil. Por una parte, lo que termina siendo obvio se descarta. Es tan
habitual, tan “de todos los días”, tan característico del lugar, que ya no llama la atención ni
genera preguntas. Aquello que desaparece de “tan comprendido” o “tan asumido”. Por otra
parte, la vida cotidiana, que se ha configurado en esos lugares y en esos sujetos, ha
moldeado subjetividades y es moldeada a través de los vínculos.
Cuando algo pasa, cuando se altera la cotidianidad, lo obvio puede ser
revisado. La convivencia requiere estabilidad y serenidad, en muchos
sentidos. Calidad a la que se llega atravesando procesos de cambio,
incorporando cosas nuevas y generando plusvalía. Pero, es de destacar
que son situaciones de cambio que se viven con ansiedad. Las crisis son episodios donde se
observan intensas reacciones emocionales, donde las ansiedades impiden recomponer esa
estabilidad y disfrutar de los vínculos.
El sostén vincular es fundamental, sin un “otro” capaz de intervenir
con empatía o aportando algo de valor para la convivencia, la
resolución de los conflictos toma la vía de la coerción o de la
violencia.
Entonces, volviendo al tema del encuadre y la indagación, conviene que toda intervención
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empiece con una etapa de aproximación a la escena vincular. Cuando las necesidades
demanden un mayor acercamiento o la irrupción en el entorno, se ajustará la tarea
intentando alentar algún grado o forma de convivencia, por el breve tiempo que sea,
invitando al diálogo y motivando desde la curiosidad, el reconocimiento o cualquier otro
aspecto oportuno. La condescendencia puede ser una de las claves, las charlas informales,
compartir cosas que tengan que ver con lo cotidiano, lo ameno, es decir, que el encuadre y
las ansiedades no anulen las propias actitudes o capacidades sociales. Siempre desde un rol
asimétrico, distinto al del resto de los protagonistas, dejando en claro que se va a realizar un
trabajo con objetivos precisos. Como ya se señaló, reformulando las “partes duras y
blandas” del encuadre, como así también reflexionando sobre lo personal y el propio rol
profesional.
Esto es lo que no es de libre elección, lo que no se puede negociar, es lo pertinente a las
situaciones donde está en juego la convivencia. Está sintetizado en las constantes
metodológicas, desde ahí se diseñan los dispositivos, así se coordina y opera porque de otra
manera se estaría yendo en contra de la convivencia misma que se quiere abordar y
comprender. Por ejemplo, una postura similar es la referida a la aplicación de la “doctrina de
protección integral de la infancia”, una visión y un instrumento necesarios para el ejercicio
de la democracia. O sea, la situación, más que la temática, estaría determinando las
características principales del abordaje profesional. Lo que sí se puede elegir o negociar son
los procedimientos y técnicas, la logística u otros medios para desplegar la estrategia
plasmada en el encuadre.
Afirmar tal rigor no significa menospreciar otras maneras de intervenir o de investigar, todo
sirve y es factible de producir un buen resultado. Lamentablemente, si no es aceptado y
asumido este encuadre por todas las partes, por todos los actores sociales de la situación,
creo que el trabajo solo brindará datos para un “diagnóstico presuntivo”.
Resumiendo, la propuesta-crítica se centra en el abordaje de las situaciones y se sostiene en
la pregunta: ¿Por qué, después de años de reformas educativas, en términos de convivencia
escolar, los hechos de violencia y las relaciones de poder continúan atormentando al sistema
educativo y amenazando la calidad de vida?
Tal vez, por más que en textos y discursos se mencione la importancia de un abordaje desde
lo grupal o subjetivo, todavía estén incidiendo posturas un tanto individualistas. Las normas
de convivencia y las sanciones disciplinarias, así como las leyes, que han sido elaboradas
cuidadosamente siguiendo el derecho, terminan apuntando, aparentemente hacia a un
“sujeto individual” inexistente o demasiado impalpable (el sujeto, por cuestiones totalmente
demostrables, es social).
Reflexión personal a manera de cierre
Por circunstancias personales y laborales que estarían de más explicar, fue creciendo mi
interés acerca del tema de la convivencia. Si bien hoy lo he acotado al ámbito de la escuela
media, dispongo de suficientes puntos de vista como para esbozar un modo de afrontar sus
vaivenes. Del encuentro entre las vivencias personales y la mirada profesional, surge un
acercamiento teórico-práctico que, en determinadas ocasiones, me impulsa a escribir.
Personas que estuvieron o están, “personajes que actuamos”, “interacciones que vivimos”...
Tal como le sucedería a cualquiera que, desde los distintos ángulos de su vida, es
conmovido por algo de alguien que “se intuye portador de un mensaje”. Así, el ánimo se
enciende mientras se encarna, casi sin conflictos, la contemporaneidad. Entonces, solo
entonces, se siente que, más allá de las circunstancias, uno tiene algo para aportar porque
algo resuena en el propio “esquema referencial”. Frases como: “vicisitudes subjetivas frente
al cambio”, “emergente de las tramas vinculares de origen”, “verticalidades y
horizontalidades”, “sujeto producido y productor” transmutan en “insights”. Al fin y al
cabo, no somos todos iguales pero tampoco tan distintos. Por todo esto, palabras más
palabras menos, el tema de la convivencia escolar, como el de la convivencia en general, no
se merece una “objetiva irresponsabilidad”.
Bibliografía recomendada
Teoría del vínculo. Selección temática de transcripciones de clases de Enrique Pichon Rivière, años
1956/57, realizada por Fernando Taragano.
Psicología de la vida cotidiana. Enrique Pichon Rivière y Ana Pampliega de Quiroga.
El proceso grupal. Enrique Pichon Rivière.
Enrique Pichon Rivière: el hombre que se convirtió en mito. Mónica López Ocón. ISBN:
9789876141291.
La Psicologia Social y el tercer milenio. Gladys Adamson. ISBN: 9789508923882.
La Psicologia Social de Enrique Pichon Riviere. Una perspectiva socio-psicológica. Gladys Adamson.
Paidos. ISBN: 9789508924506.
Metodología de la Intervención. Luis Gui y Marisa Pavón. ISBN: 9872002703.
Análisis Situacional: El diagnóstico de la Psicología Social. Metodología de la intervención 3. Luis Gui
y Marisa Pavón. ISBN: 9789872002732.
Guías del Programa Nacional de Convivencia Escolar (PNCE) del Ministerio de Educación.

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Retamar Alberto. (2015, noviembre 12). Indagación de situaciones alrededor de la convivencia escolar. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/indagacion-de-situaciones-alrededor-de-la-convivencia-escolar/
Retamar, Alberto. "Indagación de situaciones alrededor de la convivencia escolar". GestioPolis. 12 noviembre 2015. Web. <http://www.gestiopolis.com/indagacion-de-situaciones-alrededor-de-la-convivencia-escolar/>.
Retamar, Alberto. "Indagación de situaciones alrededor de la convivencia escolar". GestioPolis. noviembre 12, 2015. Consultado el 11 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/indagacion-de-situaciones-alrededor-de-la-convivencia-escolar/.
Retamar, Alberto. Indagación de situaciones alrededor de la convivencia escolar [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/indagacion-de-situaciones-alrededor-de-la-convivencia-escolar/> [Citado el 11 de Diciembre de 2016].
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