Impacto de productos forestales en el comercio internacional y el medio ambiente

Introducción

Desde hace algunos años se viene presentando una preocupación por la relación entre las actividades forestales y el medio ambiente, principalmente porque la opinión pública y los responsables de la formulación de políticas son más conscientes de la importancia de los beneficios que proporcionan los bosques y de que éstos están desapareciendo o corren grave peligro, pero de igual manera se considera que muchas actividades forestales son o pueden ser perjudiciales para el medio ambiente.

Los efectos negativos de las actividades forestales sobre el medio ambiente se manifiestan en dos niveles diferentes. En primer lugar, a nivel del bosque, como la destrucción o los daños causados por las intervenciones silvícolas mal planificadas y ejecutadas o por la sobreexplotación y sus posibles repercusiones sobre la diversidad biológica, las comunidades locales, el cambio climático mundial, entre otras. En segundo lugar, hay que mencionar los efectos que se derivan del transporte, elaboración y consumo, incluida también la contaminación que producen las fábricas de elaboración, de la utilización de materiales contaminantes en la elaboración de productos forestales, de las necesidades energéticas para la elaboración, de un consumo excesivo o incontrolado, y de los problemas de la eliminación de los desechos.

La preocupación por esos efectos negativos se ha manifestado tanto directa como indirectamente en el comercio, particularmente en el comercio internacional, dado que muchos de esos problemas adquieren un significado más importante cuando los intereses y actividades de un país afectan a los de otro, volviéndose cuestiones de gran complicación respecto de las cuales existen opiniones e intereses diferentes. Este se trata de un proceso bidireccional, es decir, en el sentido de que el comercio internacional repercute sobre el medio ambiente y las medidas de protección del medio ambiente afectan al comercio y viceversa.

Desarrollo

Los vínculos entre el comercio y el medio ambiente son numerosos y complejos y existen al respecto opiniones muy diversas. En un extremo se sitúan los que piensan que la presión que generan los mercados, debido sobre todo al consumo excesivo, es una de las causas importantes de los daños que sufren los bosques o incluso de su desaparición. Por el lado contrario se encuentra el punto de vista de que el comercio internacional de productos forestales no tiene repercusiones sobre el medio ambiente y que, por lo tanto, no debe suscitar la atención de quienes tratan de encontrar soluciones para los problemas medioambientales.

El comercio perjudica al medio ambiente pero no es la causa principal de los problemas medioambientales. Es por ella que está no figura entre las principales causas de deforestación de los bosques del mundo, que son la presión demográfica, la pobreza y los problemas relacionados con la tenencia de la tierra. Las medidas comerciales inciden directamente en la afluencia de productos al comercio internacional y en los precios de los mismos, pero los problemas medioambientales de mayor gravedad no son causados por el movimiento trasfronterizo de productos, ya que, la modificación de las corrientes del comercio internacional apenas influye en los problemas.

No se puede negar que las políticas y las prácticas comerciales tienen consecuencias sobre el medio ambiente, consecuencias que pueden ser positivas y negativas y que pueden manifestarse en cualquiera de las etapas intermedias entre los bosques y el consumidor final: en el bosque, durante la fase de elaboración, en la de distribución de las materias primas y los productos e incluso después del consumo.

Muchos de los problemas relacionados directamente con el comercio y las prácticas comerciales son aplicables al mal funcionamiento del mercado. En muchas ocasiones el mercado no puede valorar correctamente todos los beneficios e integrar los costos que comporta la protección del medio ambiente, la causa de este hecho hay que buscarla en las distorsiones de las políticas y en la inexistencia de unas condiciones que permitan a los productores tomar en consideración, en el momento de adoptar las decisiones, los costos de la utilización sostenible de los recursos y sus repercusiones sobre otros bienes y servicios que proporcionan los bosques. Para superar esas deficiencias es necesario integrar los costos, ya sea estableciendo una reglamentación y los sistemas que permitan garantizar la observancia de las normas, o mediante instrumentos económicos basados en el mercado. A este respecto, muchos gobiernos han implantado un amplio conjunto de medidas y normativas relativas a la calidad del aire, las condiciones atmosféricas, el agua, la gestión de los desechos y los productos químicos tóxicos, así como a la conservación de especies en peligro. Dichas medidas son tanto de carácter nacional como mundial. Entre las iniciativas de alcance mundial de especial significación para el comercio de productos forestales se destaca la Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres (CITES).

En cada una de las iniciativas pueden adoptarse técnicas diferentes y en algunos casos se aplican varias de ellas al mismo tiempo, lo que aumenta sus efectos, dichas iniciativas van desde los impuestos y subvenciones a las licencias, prohibiciones y diversos tipos de sanciones o incentivos que pueden aplicarse en cualquiera de las fases de los procesos de producción y consumo. Cada una de esas medidas incide de forma diferente en el comercio, ya sea directa o indirectamente. Los reglamentos sobre el medio ambiente que repercuten más frecuentemente en el comercio internacional son los que prohíben las importaciones de productos o los que limitan su venta y exportación. Puede tratarse de reglamentos sobre el sistema de producción o transformación o de normas para los productos, que se refieren a las características de los mismos. Es muy difícil poder determinar con precisión las consecuencias que tienen para el comercio muchas de esas medidas, particularmente porque la reglamentación del medio ambiente influye sobre todo en la competencia. Generalmente, esa reglamentación exige que se adopten medidas que aumentan los costos o dificultan el comercio. Puede ser muy difícil establecer hasta qué punto las desventajas competitivas que afrontan los productores proceden de las medidas de protección del medio ambiente.

Muchas de esas medidas repercuten significativamente en el comercio y en muchos casos pueden ser consideradas como obstáculos al comercio que trasgreden las normas comerciales acordadas internacionalmente, cuya finalidad es liberalizar el comercio mundial de productos forestales. Una cuestión de gran importancia es si las medidas que se adoptan para proteger el medio ambiente y que se establezcan en obstáculos al comercio son legítimas en el contexto de las normas comerciales acordadas internacionalmente, como las del GATT, conocido hoy en día como la OMC. La importante relación existente entre la problemática del medio ambiente y el comercio internacional ha llevado a la OMC a prestar una gran atención a este tema, en el cual, sigue interesándose por este tema a través de su Comité de Comercio y Medio Ambiente, el programa de trabajo de dicho Comité constituye una indicación de algunas de las cuestiones internacionales planteadas con respecto al comercio y al medio ambiente.

Se analizan a continuación aspectos en los que el comercio de productos forestales resulta afectado por decisiones adoptadas para proteger el medio ambiente o en los que el comercio es considerado como un medio de afrontar los problemas medioambientales.

La eliminación del papel de desecho plantea un problema cada vez más importante a muchos países, tanto por su costo como por la dificultad material de eliminar un volumen de desechos cada vez mayor. Esta situación ha llevado a hacer un llamamiento para que se incremente el reciclado y la reutilización del papel de desecho (que supone aproximadamente un tercio de los desechos sólidos de los países industrializados). El hecho de que la recogida, clasificación y reciclado del papel de desecho conlleve un costo que puede reducir la rentabilidad lo convierte en una actividad poco atractiva para el sector privado y ha obligado a los gobiernos a establecer normativas o incentivos económicos.

Una de las medidas que se han adoptado ha sido el fomento de la utilización de papel de desecho en la fabricación de papel para periódicos y de cartón. En algunos países, las asociaciones industriales han implantado medidas de carácter voluntario y en otros se han formulado políticas locales y nacionales que obligan a la utilización de un determinado volumen de papel reciclado.

Estas medidas han beneficiado al medio ambiente al reducir la acumulación de desechos sólidos y, en determinadas condiciones, pueden resultar también atractivas desde el punto de vista económico. Es por ello que el reciclado es, una medida que puede reportar ventajas económicas a la balanza comercial y a la industria del país.

A escala mundial, el papel reciclado aporta una proporción importante de la fibra necesaria para la producción de papel, en proceso de expansión. Desde 1980, el aumento del consumo mundial de papel de desecho se cifra en casi el 5,3 por ciento anual y el de las exportaciones en casi un 9 por ciento anual. Entre los principales importadores de papel de desecho figuran la provincia china de Taiwan, la República de Corea, México, los Países Bajos, Italia, Francia y el Japón, y los exportadores más importantes son los Estados Unidos, Alemania, los Países Bajos, Francia, Hong Kong y Bélgica.

Pero a pesar de sus efectos positivos, las políticas de fomento del reciclado de papel de desecho pueden plantear también dificultades y problemas imprevistos. Pueden causar otros impactos ambientales, como la afectación a la estructura del comercio, alteran la economía de diversos productos, modifican el emplazamiento de las industrias e influyen en los niveles relativos de consumo.

Por lo tanto, las políticas de reciclado influyen de forma significativa en las empresas, en la economía en su conjunto y, de forma indirecta, en el medio ambiente, tanto de forma positiva como negativa. Es necesario hacer dos puntualizaciones de carácter general. Primero, los controles establecidos con miras a la protección del medio ambiente comportan unos costos, tanto directos como indirectos. Segundo, al no existir un análisis de los efectos totales positivos y negativos, directos e indirectos, sólo se poseen datos fragmentarios sobre el efecto neto de las disposiciones adoptadas por razones ecológicas, es posible que en lugar de solucionar un problema ecológico simplemente lo modifiquen.

Por consiguiente, las medidas obligatorias relativas a los productos tienen importantes y complejas repercusiones: pueden paliar un problema ecológico, aumentar los costos de producción, modificar los lugares de producción, alterar las relaciones del mercado, etc. Con demasiada frecuencia, las políticas adoptadas para solucionar problemas ecológicos, aunque beneficien directamente al medio ambiente no toman plenamente en consideración los costos de la nueva reglamentación en relación con los beneficios previstos y no evalúan cómo pueden afectar a los recursos forestales.

En estrecha relación con la cuestión de la recuperación del papel de desecho se halla la de ampliar el uso de los materiales tanto mediante su reutilización como mediante su transformación en otros productos. Hoy en día, son cada vez más numerosos los reglamentos relativos al embalaje, que especifican el tipo de material que debe utilizarse para el embalaje, los objetivos de reutilización y de reciclado y los sistemas de recuperación que deben adoptarse.

En muchos países de Europa occidental los gobiernos nacionales, regionales y municipales han promulgado disposiciones legislativas sobre los materiales de embalaje: en Alemania y Austria existen disposiciones encaminadas a evitar que se generen desechos en el proceso de embalaje, en Bélgica existe una ecotasa muy controvertida, en Francia una ley de embalaje ecológico y en el Reino Unido una ley de protección del medio ambiente. En toda esa legislación existen aspectos relativos a la recuperación y reciclado de los desechos del embalaje. Mismamente, en Japón fomenta el reciclado no sólo del papel, sino también de los residuos de la explotación maderera y de las casas derruidas. Se ha elaborado un nuevo producto que se fabrica con pequeñas trozas y con residuos procedentes de los lugares de extracción y de antiguos solares construidos, material que si no se utilizara de esta forma se perdería. Se está intentando aumentar el número de veces que pueden utilizarse las hojas de contrachapado para el encofrado antes de ser desechado y el material de encofrado utilizado se está usando también para fabricar tableros de partículas.

Al igual que en el reciclado, las disposiciones relativas a los materiales de embalaje pueden influir en la competitividad, particularmente de los proveedores extranjeros más distantes. Las importaciones pueden resultar perjudicadas en formas diversas, originándose obstáculos que perturban el comercio. Los proveedores de ultramar pueden verse obligados a cumplir distintos tipos de requisitos en diferentes mercados y el simple hecho de mantenerse informado sobre los reglamentos y prescripciones puede ser un obstáculo importante. Esto es especialmente cierto por lo que respecta a los reglamentos que se refieren a la recuperación de material de embalaje y de transporte y a requisitos tales como los sistemas de depósito y de reposición. Además, la gran lejanía de los proveedores de ultramar con respecto a los mercados puede hacer que resulte prohibitivo el costo de devolución del material de embalaje, como las bandejas de carga.

Otro aspecto es el de la reglamentación y las normas técnicas, muchas de las cuales responden a motivaciones ecológicas, algunas se refieren a las características físicas de los productos y a los materiales utilizados en su fabricación y otras al proceso de producción. En cuanto a las cuestiones medioambientales, hay que mencionar las relativas a la protección de los animales y vegetales frente a las plagas y enfermedades; las cuestiones relativas a la salud y seguridad de los seres humanos; y el mantenimiento de la calidad del aire, el agua y la tierra.

Las normas y reglamentos pueden exigir una considerable labor de ajuste y reajuste de las relaciones comerciales, las diferencias entre los países pueden alterar la estructura del comercio si los incentivos modifican los costos relativos y las ventajas comparativas. Si se aplican con justicia, estos reglamentos sirven para afrontar importantes problemas ecológicos, pero en ocasiones son obstáculos disfrazados al comercio cuyo objetivo es proteger a los productores nacionales de la competencia del exterior.

La seria toma de conciencia sobre estos problemas en los últimos años ha inducido a las industrias forestales de muchos países a admitir su responsabilidad y a responder positivamente, e incluso decididamente, preparando y aprobando espontáneamente códigos de prácticas adecuadas que hacen innecesaria la legislación. Por otra parte, muchos países han promulgado leyes y reglamentos estrictos para reducir la contaminación del agua, el aire y la tierra que causan las fábricas de elaboración. Las plantas de elaboración de productos forestales, particularmente las de pasta y papel, han sido objeto de una gran atención. Las soluciones para este problema de contaminación directa son relativamente sencillas: se trata de garantizar que se sufraguen todos los costos y que se aplique el principio de que el usuario paga.

Las fábricas tienen que hacer frente a unos costos más elevados, y posiblemente a unas normas más estrictas, en unos países que en otros, lo cual influye en la competencia. El temor que asalta a los productores de los países en los que existe una normativa estricta sobre el medio ambiente es el de tener que afrontar la competencia desleal de los productores de otros países con una normativa menos estricta y, por consiguiente, con costos más bajos. Ello ha llevado a intentar que otros países adopten normas equivalentes estableciendo controles restrictivos de las importaciones, como resultado este tipo de control suscita muchas veces dudas o controversias.

Otros reglamentos de carácter ecológico que tienen importantes consecuencias para el comercio son las crecientes restricciones al comercio de paneles de madera en los que se utilizan colas de formaldehído, un producto que entraña riesgos para la salud humana; los reglamentos que prohíben o regulan determinados procesos y materiales de conservación de la madera; y el control de los métodos de elaboración, por ejemplo en el blanqueo de la pasta, en el que se han registrado repetidos intentos de alentar u obligar a las empresas a sustituir el cloro, que produce subproductos de gran toxicidad, por otros blanqueadores más respetuosos con el medio ambiente.

Un último aspecto estrechamente relacionado con el comercio y el medio ambiente y al que se está prestando una gran atención es el de la certificación de los productos forestales, que pretende vincular el comercio internacional con la ordenación sostenible de los recursos forestales, alentando a los usuarios a comprar únicamente productos fabricados con madera procedente de bosques ordenados de forma sostenible. Aunque hasta el momento se ha dado más énfasis a la madera y a los productos madereros, el sistema de certificación se ha empezado a aplicar también a la pasta y el papel y se ha sugerido la posibilidad de aplicarlo igualmente a los productos forestales no madereros.

Conclusiones

De todo lo mencionado con anterioridad se deduce que la relación de los productos forestales entre el comercio y el medio ambiente, particularmente en el plano internacional, es un tema complejo, de múltiples facetas. Es indudable, además, que existe una interacción entre el comercio y el medio ambiente.

Aunque el comercio no es una de las causas principales de los problemas medioambientales, las políticas que afectan al comercio pueden tener repercusiones importantes en algunas zonas. Si se elaboran adecuadamente pueden tener efectos beneficiosos sobre el medio ambiente. No obstante, la mayor parte de los problemas del medio ambiente tiene múltiples dimensiones y el intento de solucionarlos únicamente mediante medidas de tipo comercial puede tener consecuencias imprevistas y a menudo negativas en otros aspectos. Por consiguiente, en los casos en que el comercio se considera como un medio de afrontar los problemas medioambientales es necesario conocer perfectamente todas las dimensiones del problema y ajustar las políticas comerciales y ambientales.

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De La Cruz Blanca Azucena. (2015, junio 17). Impacto de productos forestales en el comercio internacional y el medio ambiente. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/impacto-de-productos-forestales-en-el-comercio-internacional-y-el-medio-ambiente/
De La Cruz, Blanca Azucena. "Impacto de productos forestales en el comercio internacional y el medio ambiente". GestioPolis. 17 junio 2015. Web. <http://www.gestiopolis.com/impacto-de-productos-forestales-en-el-comercio-internacional-y-el-medio-ambiente/>.
De La Cruz, Blanca Azucena. "Impacto de productos forestales en el comercio internacional y el medio ambiente". GestioPolis. junio 17, 2015. Consultado el 4 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/impacto-de-productos-forestales-en-el-comercio-internacional-y-el-medio-ambiente/.
De La Cruz, Blanca Azucena. Impacto de productos forestales en el comercio internacional y el medio ambiente [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/impacto-de-productos-forestales-en-el-comercio-internacional-y-el-medio-ambiente/> [Citado el 4 de Diciembre de 2016].
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