El Gobierno de Honduras y su manejo de la crisis actual. Opinión

Actualmente, nuestro país está pasando por un momento de desastre económico generado por la incapacidad e irresponsabilidad de los administradores de nuestros asuntos públicos.

Nuestros funcionarios no observan los ejemplos de lo que se debe hacer para impulsar el desarrollo y lo que se tiene que evitar para no agravar una crisis. Grecia y España son buenos referentes. Nuestro gobierno no quiere aceptar que está viviendo los efectos de un desmedido endeudamiento, de políticas sociales que no encajan con las posibilidades del país y de la negativa a apretarse la faja.

Este gobierno alegó que recibió un país en crisis (argumento de todos los días) y se olvidó de ello incrementando el tamaño del gobierno, generando, así, mayor gasto corriente en organismos innecesarios, al grado que formó paralelas a instituciones que ya, por sí solas, eran incompetentes. El resultado, Honduras no puede cubrir sus compromisos.

Los impuestos que ciudadanos y empresas pagamos representan la fuente de recaudación fiscal que, junto a otro tipos de ingresos, el gobierno utiliza para financiar el gasto público. Sin embargo, la crisis económica también está afectando a los impuestos, y esto es la principal responsable de la merma de la recaudación fiscal.

Por otra parte observamos que desde el principio el gobierno se volvió víctima de algunas de sus promesas electorales, y no supo cuidarse de que al cumplirlas agravaría la situación en lugar de mejorarla. En el caso del Bono 10,000, como señala un proverbio chino, “la pobreza se combate enseñando a pescar, no regalando pescado”. Y si en adición lo que se reparte es pescado que se apropió de otros, la consecuencia es la ruina general.

La última idea es la de recurrir a un salvataje de la Banca Internacional en busca de un financiamiento que solo servirá para pasar el momento, no para solucionar el problema a mediano y largo plazo. Lo peor, en todo caso, es que al adquirir este financiamiento será para cubrir su gasto corriente, vale decir para consumo, y no para incrementar la capacidad productiva del país.

Es muy importante que el Gobierno vea que cuando las cosas van mal lo procedente es reducir el gasto, hacer más eficiente el manejo de los dineros públicos y no adquirir más deuda. Pero, como vemos, está sucediendo lo contrario, a lo que se agrega la falta de capacidad de los funcionarios públicos para administrar lo que ha caído en sus manos.

Y como corolario, el gobierno traslada a la población la responsabilidad de su incapacidad, generando contribuciones excesivas, por la vía impositiva, y no atacando el destino de los ingresos que obtiene. He aquí algunas de las medidas que le pueden ayudar a paliar la situación de incapacidad financiera, por ejemplo, en el renglón del gasto público:

  • Congelar el Presupuesto de 2013 a las cifras originales del de 2012;
  • Suprimir las siguientes Secretarías de Estado: Etnias, Religión y Culto, Justicia y Derechos Humanos, Desarrollo Social y otras instituciones elevadas a rango de ministerio y que no han hecho mérito ni para constituirse en Departamentos de otras Secretarías;
  • Congelar los sueldos de los funcionarios, por lo menos por el año 2013;
  • Prohibir los viajes al extranjero de sus funcionarios;
  • Reducir las embajadas al 50%, convirtiéndolas en misiones recurrentes;
  • Suprimir todos los Comisionados Presidenciales;
  • Otras que solo son gastos.

Para implementar la presente propuesta se requiere de un gobierno serio que adopte el verdadero concepto de lo que es la conciencia social y no envolverse en un supuesto ropaje socialista, llamado Humanismo Cristiano, que pone al individuo como centro del accionar del Estado, bajo el respeto de la dignidad, el bien común, la subsidiaridad y la solidaridad, y que realmente no se lleva a la práctica.

Lógicamente hay que considerar que el Gobierno no considera prioritaria, en este tiempo de crisis, una política que promueva la recuperación rápida de la producción sino que, se ha dejado llevar por una política de adquisición, a como dé lugar, de ingresos para financiar su gasto corriente dirigiendo todos sus esfuerzos para atacar al segmento productivo, que es el que genera la riqueza de la nación.

El punto importante en esto es que el gobierno solo tiene un enfoque, que es el aumentar impuestos sin reparar en la crisis mundial y, sobre todo, en la crisis interna. El gobierno simplemente compensa su merma de ingresos imponiéndole más tributos (o incrementando su tasa) a los ciudadanos y empresa privada. Si los ciudadanos no tienen ingresos y, tampoco, las empresas, ¿de dónde va a obtener ingresos el gobierno?

Nadie de esos sabios gubernamentales ha detectado que la crisis económica también está afectando a los impuestos, y está siendo la principal responsable de la merma de la recaudación fiscal. Para los economistas es bien conocido el efecto Laffer(1): cuando los tipos impositivos son suficientemente elevados, si se suben aún más, los ingresos recaudados terminarán disminuyendo, y más en tiempos de crisis.

En momentos de crisis como la actual, lo que se implementar son políticas de reactivación económica y una de ellas es la política fiscal a través de la reducción de los impuestos. Por tanto, se debe fomentar la producción y el empleo y, con ello, se logra el crecimiento económico.

En tiempos como los actuales es importante cuestionarse de forma crítica ciertos aspectos claves del modo de gobernar, ¿qué necesitamos hacer de forma diferente?, ¿qué necesitamos hacer mejor? El secreto para sobrevivir en esta crisis consiste en lograr cambios simples de forma correcta, más que embarcarse en cambios radicales en cada aspecto de la forma de gobernar. Se necesita gente realmente creativa en el gobierno.

Nota al pie

  1. La característica más importante de esta curva reside en que indica que cuando el tipo impositivo es suficiente alto, si se sube aún más, los ingresos recaudados pueden terminar disminuyendo. La disminución de la oferta del bien reduce hasta tal punto los ingresos fiscales que la subida del tipo impositivo no compensa la disminución de la oferta. Este fenómeno se denomina efecto Laffer, en honor al economista Arthur Laffer que hizo este gráfico a principio de la década de 1980.

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Maldonado José Ángel. (2012, diciembre 5). El Gobierno de Honduras y su manejo de la crisis actual. Opinión. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/gobierno-honduras-manejo-crisis-actual/
Maldonado José Ángel. "El Gobierno de Honduras y su manejo de la crisis actual. Opinión". gestiopolis. 5 diciembre 2012. Web. <https://www.gestiopolis.com/gobierno-honduras-manejo-crisis-actual/>.
Maldonado José Ángel. "El Gobierno de Honduras y su manejo de la crisis actual. Opinión". gestiopolis. diciembre 5, 2012. Consultado el . https://www.gestiopolis.com/gobierno-honduras-manejo-crisis-actual/.
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