La formación de conceptos en el proceso de enseñanza – aprendizaje

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“Enseñar a trabajar es la tarea del maestro. A trabajar con las manos, con los oídos, con los ojos y después y sobre todo, con la inteligencia.” (Enrique José Varona, 1901)

INTRODUCCIÓN

Unas de las tareas más importantes en la etapa actual del perfeccionamiento continuo del sistema educacional cubano, es lograr que los estudiantes desempeñen un papel activo en el proceso docente-educativo, a fin de desarrollar las habilidades y capacidades intelectuales que les permita orientarse correctamente en la literatura científica-técnica, así como aplicar los conocimientos adquiridos de una forma activa y creadora.

Los conocimientos tienen una importancia fundamental en el contenido de la enseñanza. De esta manera son entendidos, en él, como un sistema general de conceptos, principios, leyes, hechos y teorías que constituyen la base de las ciencias sobre la naturaleza, la sociedad y el pensamiento.

Se debe destacar el hecho de que en la escuela no se puede proporcionar toda la información científica, ni todo el volumen de conocimientos que posteriormente utilizarán las personas en su actividad laboral. Esto significa que incluso después de terminada la escuela el individuo debe continuar completando sus conocimientos, o sea, debe continuar estudiando y aprendiendo, por lo que resulta necesario durante el proceso de enseñanza- aprendizaje, dotar a los alumnos de procedimientos generales y técnicas que les permitan apropiarse de ellos de forma lógica e independiente.

En la proyección pedagógica del pensamiento martiano se constata una gran preocupación por la enseñanza que active las facultades inteligentes, lo que se aprecia en el planteamiento siguiente: “…no hay mejor sistema de educación que aquel que prepara al niño a aprender por sí.”(Martí. J, p.421)

Con el perfeccionamiento del Sistema Nacional de Educación en Cuba se ha abogado por ubicar en el centro del proceso docente- educativo al alumno, asignándole a él un papel activo en la apropiación de sus conocimientos, y propiciando que en este proceso tenga la necesidad de ejercitar las operaciones del pensamiento, de manera que se evite el mecanicismo en el aprendizaje; aspecto este que fue criticado por nuestros grandes pedagogos como Félix Varela y José de la Luz y Caballero, en este sentido este último planteó: “Yo ni aún siquiera comprendo cómo pueden enseñarse de memoria ciertas ciencias sin que el mismo que las enseña se horrorice de los resultados que alcanza, y muy pobre idea debe tener de la naturaleza humana quien encadene tan cruelmente la razón que por sí sola es capaz de tantas maravillas.”(Luz y Caballero. J, p.566)

Los conceptos en Física, al igual que en las restantes asignaturas, constituyen la base gnoseológica de ella y mediante su conocimiento y aplicación es que se puede adentrar en el dominio de su campo de estudio. Estos conceptos comienzan a estudiarse en la secundaria básica, aunque tienen sus antecedentes en la primaria, y se amplían y profundizan en el preuniversitario, de esta manera permiten establecer relaciones entre los objetos, fenómenos y procesos que se estudian y, a partir de estas, arribar a juicios y razonamientos, posibilitando así el entrenamiento sistemático de las operaciones lógicas del pensamiento y potenciando el desarrollo intelectual del alumno, de aquí la importancia que tiene su adecuado tratamiento didáctico.

Al estudio del proceso de formación de los conceptos se han dedicado numerosos investigadores, entre los que se encuentran: Vigotsky, L. S (1982); Talízina, N (1988); López, M (1990); García, L (1982); Concepción, R (1989), por solo mencionar algunos. Los que han realizado aportes a la enseñanza aprendizaje de los conceptos, tales como: la formación por etapas de las acciones mentales, el desarrollo de las habilidades, el empleo de sistemas de ejercicios y tareas para su formación, entre otros.

En la asimilación de los conceptos un papel muy importante los desempeñan los problemas, ya que activan la atención y el pensamiento de los estudiantes y su actividad cognoscitiva. Durante la resolución de un problema se analizan las características fundamentales de los conceptos, su precisión, su comparación y la confrontación de las características durante la formación del concepto con las que poseían anteriormente, el establecimiento de las relaciones del concepto dado con otros, la clasificación de los conceptos y su aplicación. (Sierra. C. J, p.41)

El proceso de enseñanza de la Física debe tener en cuenta la enseñanza problémica como vía para activar la actuación cognoscitiva de los estudiantes, pues a través de ella es posible lograr una apropiación de los conocimientos con un adecuado nivel científico, así como garantizar un alto interés y motivación por el estudio de nuestra asignatura. De esta manera, se produce un desarrollo de hábitos y habilidades y una mayor independencia en la actividad cognoscitiva, de igual manera las capacidades creadoras alcanzan un mayor nivel de desarrollo.

Sin embargo, existe un consenso entre profesores que los problemas en la enseñanza de la Física presentan grandes dificultades en los estudiantes en la hora de su solución, algunos opinan que esto se debe a que no comprenden los temas abordados, sus conocimientos matemáticos son insuficientes, no realizan una lectura compresiva del problema o no poseen las habilidades necesarias para ello. (Gil. D, p.38). En nuestra opinión los criterios de este tipo, que reflejan una concepción de la enseñanza como un proceso de transmisión y recepción, entran en franca contradicción con los objetivos de la resolución de problemas y contribuyen a la toma de una posición poco fértil para el proceso de enseñanza y aprendizaje de la Física.

En este sentido, el autor considera que una de las vías más idóneas para alcanzar un pleno domino del aparato conceptual de la Física y de los elementos metodológicos para la aplicación creadora de estos conocimientos, lo constituye la resolución de problemas, ya que todo esto conduce en los educandos un espíritu investigador.

DESARROLLO

El conocimiento que el hombre tiene de la realidad objetiva comienza con las sensopercepciones y de ellas pasa al pensamiento. Este sobrepasa lo sensorialintuitivo y amplía el conocimiento gracias a su carácter mediato, permitiendo descubrir lo que no está dado inmediatamente en la percepción. El pensamiento relaciona las sensaciones y las percepciones, las contrapone, las compara y las distingue, revelando conexiones y mediaciones entre ellas. El descubrimiento de las relaciones y las conexiones entre los objetos y los fenómenos de la realidad es una tarea esencial del pensamiento. Este no solo refleja relaciones y conexiones, sino también las cualidades y el carácter de los fenómenos. (Rubinstein. S. L, 1982)

Mediante las formas lógicas del pensamiento, a saber: los conceptos, los juicios y los razonamientos el hombre puede explicar la realidad que le circunda y formarse su concepción científica del mundo, de esta manera su actuación se basa en actos conscientes.

Todas las modificaciones esenciales de la actividad y la conducta de los sujetos en su proceso de desarrollo, que tienen su origen en una actividad precedente y que no son ocasionadas de forma directa por manifestaciones fisiológicas innatas, se consideran aprendizaje.

El aprendizaje es un proceso dialéctico de cambio, mediante él la persona se apropia de la cultura social construida y tiene una naturaleza multiforme, la que se expresa en la diversidad de sus contenidos, procesos y condiciones. (Castellanos. D y otros, 1999). Así estas últimas consistirán en la búsqueda activa del conocimiento, en la aplicación de él y de las habilidades y las capacidades ya adquiridas, a la solución de los problemas que se le planteen, en la autovaloración y la autoevaluación del propio proceso.

Dado el carácter plural y multifacético del aprendizaje es que se explica la diversidad de paradigmas, teorías, corrientes y enfoques que se proponen para su entendimiento. La falta de existencia de una sola teoría que unifique los criterios sobre dicho proceso, está directamente relacionada con las variadas posiciones que se sustentan sobre el ser humano, en lo que influye la subjetividad social e individual de cada investigador del problema, sin ignorar los múltiples tipos de aprendizaje.

Las diferentes corrientes psicológicas y tendencias pedagógicas que existen sobre el aprendizaje constituyen, en su mayoría, modelos obtenidos en situaciones experimentales, que intentan explicarlo, bajo determinadas condiciones fijadas. Al estudiarlas se hace evidente que de una forma u otra tienen algún fundamento racional, pues han sido confirmadas en mayor o en menor extensión en algún contexto particular, a pesar de haber sido refutadas en otros. Por ello resulta difícil que una teoría sea totalmente errónea y que además no contenga propuesta de acción razonable. (Ausubel y otros, 1991).

En lo adelante, por su estrecha relación con el problema científico a resolver y el objeto de la investigación, se particularizará en cómo es visto, en esencia, el proceso de enseñanza- aprendizaje a la luz de la pedagogía cognoscitiva, la pedagogía operatoria y el enfoque histórico cultural.

La primera de ellas sustentada en el análisis psicológico de los procesos del conocimiento del hombre, enfatiza en el carácter activo que tienen ellos, considerando que la educación debe desarrollarlos, por lo que los alumnos deben aprender a aprender, emplear habilidades de autorregulación del aprendizaje y del pensamiento, así como promover la curiosidad, la duda, la creatividad, el razonamiento y la imaginación (Carlos. J, 1993) El maestro debe presentar el material de estudio de manera organizada, interesante y coherente a partir de haber identificado los conocimientos previos que los alumnos tienen para relacionarlos con los que van a aprender.

El alumno es un activo procurador de información y el responsable de su propio aprendizaje.

El aprendizaje es concebido como el resultado de un proceso sistemático y organizado que tiene como propósito fundamental la reestructuración cualitativa de los esquemas, las percepciones o los conceptos de las personas.

La pedagogía cognoscitiva otorga especial significación a lo que ocurre dentro del sujeto, pero algunos didactas que la asumen, consideran que la interacción con el medio ocurre a partir del acomodo de estructuras prefijadas en el sujeto o de etapas determinadas, por lo que la enseñanza debe esperar que ocurran los procesos de desarrollo que están preestablecidos genéticamente; algunos, incluso, llegan a negar la enseñanza y por lo tanto solo reconocen el aprendizaje.

Con el desarrollo de la ciencia y la técnica, el cognitivismo ha prestado especial importancia al procesamiento de la información, considerando que el alumno solo ve el mundo procesando información, por lo que se llega de alguna forma a igualar el aprendizaje humano con lo que ocurre en una computadora. La propuesta del procesamiento de la información desconoce el carácter subjetivo del conocimiento humano, pues absolutiza que este es producto de la percepción, la recepción, el almacenamiento (memoria) y la recuperación de la información.

Entre los aspectos de mayor aplicación enfatizan la propuesta y el desarrollo de las estrategias de aprendizaje para fomentar el autoaprendizaje, otorgándole gran importancia al aprender a aprender, lo que traducen en adquisición de habilidades de búsqueda y empleo de la información, pues plantean que ante el rápido envejecimiento del conocimiento se precisa dominar estrategias que resalten el cómo pensar en lugar del qué pensar. Así, la enseñanza deberá estar encaminada a promover el dominio de estrategias cognitivas, metacognitivas, autorregulatorias y la inducción de representaciones del conocimiento (esquemas).

A partir de los trabajos desarrollados por colaboradores y continuadores de Piaget. J (1896-1980) quedó demostrada la posibilidad de activar el desarrollo intelectual mediante un aprendizaje dirigido a nociones operatorias y es así que en la década del setenta surge la pedagogía operatoria, cuya esencia radica en considerar que el conocimiento es una construcción que realiza el individuo a través de su actividad con el medio, destacando que el conocimiento de la realidad será más o menos comprensible para el sujeto en dependencia de los instrumentos intelectuales que posea, de las estructuras operatorias de su pensamiento. Desde esta concepción se considera que la educación debe estar encaminada a favorecer el desarrollo de esas estructuras operatorias y ayudar a los individuos a que construyan sus propios sistemas de pensamiento.

El maestro asume la función de orientador, guía o facilitador del aprendizaje. Crea las condiciones para que se produzca la interacción constructiva entre el alumno y el objeto del conocimiento, haciendo comprender al alumno que no solo puede aprender mediante otros, si no además por sí mismo.

El alumno se considera un activo constructor de sus conocimientos, a partir de la maduración natural y espontánea de sus estructuras cognitivas.

El aprendizaje se entiende en términos de asimilación que requiere la acomodación, por parte del aprendiz. Él organiza lo que se le proporciona de acuerdo con sus instrumentos intelectuales y conocimientos anteriores mediante un proceso de equilibración dirigido a reorganizar nuevos esquemas de conocimientos.

Si bien uno de los logros más importantes de la pedagogía operatoria es la asunción de la función activa y protagónica del sujeto que aprende, a partir del desarrollo de sus estructuras cognitivas, ella insiste en exceso en lo cognitivo, considerando a la sociedad como mediatizadora del desarrollo individual y no la responsable directa de él. Por ello no comprende que la enseñanza tiene un carácter esencialmente desarrollador y no solo facilitador de los procesos intelectuales del individuo.

El enfoque histórico cultural, como fundamento de una concepción pedagógica, sustentado en el materialismo dialéctico e histórico, revela amplias posibilidades de ser aplicado en las sociedades que potencien el desarrollo individual de todos sus miembros, insertándolos socialmente como sujetos de la historia. Dicho enfoque, iniciado a partir de la escuela histórico – cultural de Vigotsky. L. S (1896-1934) y continuado por sus seguidores, ha rebasado las fronteras de su país de origen. (Canfux. V y otros, 1996)

Su fundamento psicológico, se centra fundamentalmente en el desarrollo integral de la personalidad, pretendiendo superar las tendencias tradicionales que han dirigido su interés a la esfera cognoscitiva del hombre. De esta manera Vigotsky considera al desarrollo como: “proceso dialéctico complejo, que se caracteriza por una periodicidad múltiple, por una desproporción en el desarrollo de las distintas funciones, por las metamorfosis o transformaciones cualitativas de unas formas en otras, por el complicado entrecruzamiento de los procesos de evolución y de involución, por la entrelazada relación entre los factores internos y externos y por el intrincado proceso de superación de las dificultades y de la adaptación” (Vigotsky. L. S, 1987, p.151)

Para Vigotsky resultó medular el estudio de las relaciones existentes entre el desarrollo y el aprendizaje. En este sentido planteó que: “cuando el niño asimila distintas operaciones en la escuela, al parecer de un modo puramente externo, vemos en realidad que la adquisición de cualquier operación nueva es el resultado del proceso de desarrollo” (Vigotsky. L. S, 1987, p.167)

Según él no debemos limitarnos a la simple determinación de los niveles evolutivos del desarrollo, contrario a lo expresado por Piaget, sino que deben revelarse las relaciones de ellos con las posibilidades de aprendizaje de los estudiantes. Así revela como mínimo dos niveles evolutivos:el de sus posibilidades reales y el de sus posibilidades para aprender con ayuda de los demás.

A la diferencia entre estos dos niveles Vigotsky le denominó Zona de Desarrollo Próximo (ZDP), definiéndola como la distancia que existe entre el nivel de desarrollo real y el nivel de desarrollo potencial.

Asumir la concepción histórico- cultural, supone una enseñanza en función de promover el desarrollo psíquico. Así ella estará dirigida al estudio de las posibilidades y al aseguramiento de las condiciones que propicien una elevación del estudiante a niveles superiores mediante la colaboración, logrando de esta manera el dominio independiente de sus funciones.

El maestro desempeña funciones directivas y no directivas en los diferentes momentos, actuando como el experto que guía y mediatiza los saberes que debe aprender el alumno, debe promover la ZDP y estimular la participación activa de los alumnos en la apropiación del contenido de la enseñanza.

El alumno constituye el centro de atención, como sujeto consciente, activo y orientado hacia un objetivo, en interacción con otros sujetos, ejecutando acciones sobre el objeto y utilizando los diferentes medios en las condiciones socio- históricas concretas.

El aprendizaje es considerado como una actividad social y no únicamente como proceso de realización individual. Así es entendido como actividad de reproducción y producción del conocimiento mediante la cual el niño asimila los modos sociales de actividad y de interacción, primeramente, y luego en la escuela, las bases del conocimiento científico en condiciones de orientación e interacción social. (Canfux. V, 1996), (Silvestre. M, 2000), (Zilberstein. J, 2000), (Castellanos. D, 2002)

En este momento del análisis resulta necesario estudiar algunas definiciones de aprendizaje aportadas por investigadores de la temática que se enmarcan dentro de este enfoque pedagógico, el que constituye además el sustento teórico en el que el autor de la tesis fundamenta sus propuestas.

Según Silvestre. M: “El aprendizaje es un proceso en el que participa activamente el alumno, dirigido por el docente, apropiándose el primero de conocimientos, habilidades y capacidades, en comunicación con los otros, en un proceso de socialización que favorece la formación de valores” (Silvestre. M, 2000, p.8)

Para Bermúdez. R, es: “Proceso de modificación de la actuación, por parte del individuo, el cual adquiere experiencia en función de su adaptación a los contextos en los que se concreta el ambiente con el que se relaciona.”(Bermúdez. R, 1996, p.87)

Al efectuar el análisis de los rasgos de esencia contenidos en ambas definiciones no aparecen discrepancias significativas, aunque Silvestre. M incluye un elemento que a juicio del autor circunscribe el aprendizaje a la escuela, al identificarlo como dirigido por el docente. Ello limita la real comprensión de dicho proceso, el que se lleva a cabo en múltiples contextos y en el que intervienen varios factores. De esta manera se comparte la opinión del segundo autor citado, pues el aprendizaje es permanente y se concreta en las relaciones que el individuo establece con su medio. En él tienen marcada influencia las relaciones interpersonales, pero se caracteriza por ser individualizado.

Una definición más explícita y completa que facilita al docente la comprensión de dicho proceso y lo pone en mejores condiciones para dirigirlo con mayor efectividad en la escuela, a criterio del autor de la tesis es “El proceso dialéctico de apropiación de los contenidos y las formas de conocer, hacer, convivir y ser, construidos en la experiencia socio-histórica, en el cual se producen, como resultado de la actividad del individuo y de la interacción con otras personas, cambios relativamente duraderos y generalizables, que le permiten adaptarse a la realidad, transformándola y crecer como personalidad”. (Castellanos. D y otros, 2002, p.24)

Dicha conceptualización se enmarca en los postulados del aprendizaje desarrollador, declarados por el autor citado anteriormente, y precisados en tres dimensiones generales que se manifiestan en interacción dialéctica: activación-regulación, significatividad ymotivación para aprender.

El autor considera que el aprendizaje de conceptos no puede darse al margen del aprendizaje desarrollador, sino que está comprendido en él.

Desde la concepción de Gagné. R, la palabra aprendizaje tiene dos acepciones, una de ellas referida al aprendizaje como proceso y la otra al aprendizaje como producto. En la primera de ellas incluye, dentro de los tipos de aprendizaje, el aprendizaje de conceptos que según él: “es el tipo de aprendizaje que hace posible al individuo responder ante objetos, sucesos y procesos, considerándolos dentro de una clase o categoría”. (Moreno. L y otros, 1989, p.214)

El autor del trabajo considera que aunque el aprendizaje de conceptos es un proceso complejo, resulta incorrecto enmarcarlo únicamente en la primera de las acepciones, pues también es resultado, es decir, al aprender un concepto el alumno transita por las etapas de aprehensión, interiorización y fijación-aplicación, visto así solamente es un proceso, pero cuando el alumno es capaz de utilizarlo para solucionar eficientemente una tarea, sea docente o de la vida, entonces se habla de resultado, algo ya obtenido, de lo que puede disponer para actuar.

CONCLUSIONES

En este trabajo se ha podido observar que el aprendizaje de conceptos es el proceso y el resultado de la ejecución integrada de las habilidades:definición del concepto, ejemplificación de él y aplicación de su contenido a la solución de problemas. A partir de comprender la necesidad de su estudio y tener la disposición para enfrentarlo, movilizando sus recursos personales en función de un aprendizaje caracterizado por una búsqueda y un procesamiento consciente, activo y reflexivo de la información que le permita utilizarla en la solución de problemas, actuando sobre el objeto del conocimiento en condiciones de intercambio con otros sujetos.

De esta manera se logrará un aprendizaje activo y reflexivo si en el proceso educativo de los alumnos se emplean estrategias que les permitan aprender conceptos a partir de la elaboración de su contenido en condiciones de colaboración e intercambio. Para este fin se requiere que el docente conozca qué son las estrategias de aprendizaje y cómo puede aplicarlas en la dirección del referido proceso. En tal sentido se analizarán en el siguiente epígrafe las concepciones que en la actualidad se debaten sobre estrategias de aprendizaje.

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Gómez Fernández Maikel. (2011, junio 13). La formación de conceptos en el proceso de enseñanza – aprendizaje. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/formacion-conceptos-proceso-ensenanza-aprendizaje/
Gómez Fernández, Maikel. "La formación de conceptos en el proceso de enseñanza – aprendizaje". GestioPolis. 13 junio 2011. Web. <http://www.gestiopolis.com/formacion-conceptos-proceso-ensenanza-aprendizaje/>.
Gómez Fernández, Maikel. "La formación de conceptos en el proceso de enseñanza – aprendizaje". GestioPolis. junio 13, 2011. Consultado el 31 de Agosto de 2015. http://www.gestiopolis.com/formacion-conceptos-proceso-ensenanza-aprendizaje/.
Gómez Fernández, Maikel. La formación de conceptos en el proceso de enseñanza – aprendizaje [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/formacion-conceptos-proceso-ensenanza-aprendizaje/> [Citado el 31 de Agosto de 2015].
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